Diario de un profe de filo libre en el decir
Comentarios críticos sobre el sistema educativo.
Acerca de
Me gusta hacer «experimentos pedagógicos», combinando internet y contenidos de interés filosófico o político. Investigo el potencial crítico de las tecnologías de la información al servicio de la movilización y cooperación ciudadana. Me parece que la mejor manera de luchar contra los desmanes de la "mala educación" y la ignorancia, sobre todo en contexto político y administrativo, es facilitar el acceso universal al conocimiento. No creo en un sistema educativo asimétrico, autoritario y empobrecido, gestionado por tecno-analfabetos, instrumentalizado políticamente y al servicio preferente de los intereses de sus funcionarios más viejos. Me interesa «el punto de vista de los usuarios» como criterio prioritario de calidad en el sistema público de enseñanza y principal antídoto contra su actual degeneración surrealista. Considero 'buenos por naturaleza' a los usuarios de cualquier sistema educativo no obligatorio y sostengo que "el cliente siempre tiene razón".
Sindicación
 
El pedo de Trillo
«Trillo contrató un seguro de 450.000 € para él y 20 cargos de Defensa».

Con esta noticia nos sorprende hoy El País (2/12/04). Se trataba de un seguro de vida y accidente, cuyos beneficiarios eran el ex-ministro de defensa del PP y otros 20 altos cargos de su departamento. Suponía una indemnización de 450.759 € para cada uno en caso de fallecimiento, y llama la atención por las cláusulas que detallan su cobertura: Abarca las 24 horas del día, las actividades propias del puesto y los accidentes que pudieran producirse en "la práctica de la caza, esquí, deportes náuticos y patinaje", además de "los que pudieran producirse en caso de embriaguez, siempre que ésta no tenga carácter habitual". Sí cubriría la borrachera frecuente -una verdadera pandemia en ciertos niveles de la administración, más grave cuanto más digitalizado está el cargo-. Pero, por lo que yo leo, el sentido natural de esta cláusula se orienta a proporcionar amparo en caso de coger "un pedo como el de un general".

El coste de la póliza asciende a 22.728 € y la paga Defensa, faltaría más. La adjudicación de tan millonario contrato estuvo a la altura de la cláusula cubre-pedos: se otorgó por procedimiento negociado y sin publicidad a la empresa ACE Insurance en dic. 2001 y cumple el 31 dic. del 2004, aunque Bono no piensa renovarla.

Señala El País que entre los beneficiarios de la póliza figuraban, además del propio Trillo, el secretario de Estado de Defensa, el director del servicio secreto CNI, el secretario general de Política de Defensa, el subsecretario, la secretaria general técnica y 11 directores generales, así como los 4 miembros de la cúpula militar.

Lo insólito de esta póliza, aparte del pedo seguro, es su contraste manifiesto entre la indemnización actual por la muerte de un soldado en España (19.230 €, psicol. equivalente a 3.200.000 Ptas.) y la resultante por lesiones en la práctica de la caza, esquí, deportes náuticos y patinaje (450.759 €, 75.000.000 Ptas.). Con toda seguridad, el incremento va en función de la gravedad de la actividad a realizar y la natural propensión a desarrollar conductas irresponsables por parte del beneficiado. Mientras la póliza del soldado permitiría afrontar durante unos meses la guardería del huérfano y la hipoteca de la viuda si no reside en Madrid, Barcelona o San Sebastián, la de Trillo y sus generales les daría un respiro durante años en caso de torcedura de tobillo, golpe en la rodilla contra el hielo y rozaduras con las cuerdas del yate. Como el soldado vuelve fallecido y acostumbrado a la austeridad, para qué gastarse más. Dejemos el resto para quien, por su permanente exposición al riesgo de pedo en edad avanzada, sí va a necesitar asistencia hospitalaria, rehabilitación psico-física e incluso prótesis, incluidas, pero no limitadas a, las dentarias.

La póliza marrón-caqui cubre la deudas naturales del soldado y sus familiares. La póliza-oro de Trillo y allegados nos protege a nosotros, es decir, a todos los demás habitantes del país y a muchos extranjeros, contra sus prácticas deportivas y sus frecuentes decisiones en presunto estado de embriaguez.

Lástima que algunas de estas decisiones se tradujeran en la pérdida del derecho a una indemnización de 56.306 €, 9.368.530 Ptas.) prevista para los militares que fallecieron en el accidente del Yak-42 en Turquía, pues entre pedo y pedo perdieron por lo visto el control y las subcontrataciones se les fueron de la mano, yendo a parar al suelo de Trebisonda.

Me viene al recuerdo el aptdo. sobre "Exigencia de la responsabilidad patrimonial de las autoridades y personal al servicio de las Administraciones Públicas" de la Ley 30/1992, 26 nov., que en su art. 145 establece:

«1. Para hacer efectiva la responsabilidad patrimonial a que se refiere el Capítulo I de este Título, los particulares exigirán directamente a la Administración pública correspondiente las indemnizaciones por los daños y perjuicios causados por las autoridades y personal a su servicio.

2. La Administración correspondiente, cuando hubiere indemnizado a los lesionados, exigirá de oficio de sus autoridades y demás personal a su servicio la responsabilidad en que hubieran incurrido por dolo, o culpa o negligencia graves, previa instrucción del procedimiento que reglamentariamente se establezca.»

Permítaseme sugerir al Ministro Bono que aproveche los escasos días que restan de vigencia a la póliza-oro del Sr. Trillo y allegados para "exigir de oficio" las indemnizaciones por los daños y perjuicios causados por las autoridades al personal a su servicio, incluyendo, pero no limitándose a, los fallecidos en Turquía.
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[Cómo dejar de mencionar el asombroso paralelismo entre la póliza-oro cubre pedos del Sr. Trillo y la póliza pro-vida (BOC 11/10/04) para los miembros del Gobierno y altos cargos de la Administración Pública de la Comunidad Autónoma de Canarias y de sus Organismos Autónomos (103 altos cargos, ahí es nada), por un importe de 138.000 euros de prima anual, psicol. equival. a 23.000.000 Ptas.). Las garantías y capitales asegurados por persona con carácter mínimo son:

- Fallecimiento por cualquier causa: 150.000 euros por asegurado.
- Fallecimiento por accidente: 150.000 euros por asegurado.
- Fallecimiento por accidente de circulación: 150.000 euros por asegurado.
- Incapacidad Permanente Total para la profesión habitual por cualquier causa: 150.000 euros por asegurado.
- Incapacidad Permanente Total para la profesión habitual derivada de un accidente: 150.000 euros por asegurado.

No se menciona reserva alguna en cuanto a indemnizar en caso de que la incapacidad para el cargo fuese previa a su desempeño, o sobrevenida y sin mediar accidente, o constitutiva y digitalmente amparada. Sólo se indica que las indemnizaciones por accidentes son acumulativas, lo que significa que en caso de muerte por accidente de circulación la indemnización se elevará a 450.000 euros por asegurado (¡EXACTO: IGUAL QUE LA PÓLIZA CUBRE-PEDOS DEL SR. TRILLO! ¿PURA CASUALIDAD? No; es la moda de temporada, estilo abducido, importada de Madrid).

Es inevitable comparar con las cuantías de las pólizas de los funcionarios del Gobierno de Canarias y de los trabajadores laborales:
- Fallecimiento por cualquier causa: 12.000 euros (2 mill. ptas.) por asegurado (para guardería y pañales, no más).
- Incapacidad Permanente Total para la profesión habitual por cualquier causa: 6.000 euros (1 mill. ptas.) por asegurado (laborales: 12.000 euros por asegurado), hasta encontrar algún empleo negro en política felizmente adornado con seguro cubre-pedos hasta la muerte, suponemos.]
No