Diario de un profe de filo libre en el decir
Comentarios críticos sobre el sistema educativo.
Acerca de
Me gusta hacer «experimentos pedagógicos», combinando internet y contenidos de interés filosófico o político. Investigo el potencial crítico de las tecnologías de la información al servicio de la movilización y cooperación ciudadana. Me parece que la mejor manera de luchar contra los desmanes de la "mala educación" y la ignorancia, sobre todo en contexto político y administrativo, es facilitar el acceso universal al conocimiento. No creo en un sistema educativo asimétrico, autoritario y empobrecido, gestionado por tecno-analfabetos, instrumentalizado políticamente y al servicio preferente de los intereses de sus funcionarios más viejos. Me interesa «el punto de vista de los usuarios» como criterio prioritario de calidad en el sistema público de enseñanza y principal antídoto contra su actual degeneración surrealista. Considero 'buenos por naturaleza' a los usuarios de cualquier sistema educativo no obligatorio y sostengo que "el cliente siempre tiene razón".
Sindicación
 
Texto de despedida atribuido a Gabriel García Márquez, entre otros autores.
Yo lo encontré aquí, introducido de este modo: «Gabriel García Márquez se ha retirado de la vida pública por razones de salud. Padece un cáncer linfático que se va agravando. Ha enviado una carta de despedida a sus amigos.» Pero comenta juyma que el texto es de poca calidad y circula por internet atribuido a varios autores.

Leído por encima la primera vez hubo varios elementos que no encajaban:
- El uso de los adverbios terminados en -mente, que Márquez detesta.
- Las referencias a Dios, el Señor, etc., parecen fuera de onda.
- Los rodeos y falta de precisión en muchas expresiones.
- La puntuación, en algunos párrafos arbitraria.
- Una situación de deterioro personal del autor avanzada, que no encaja con las últimas comparecencias públicas de G.M.

Admitamos que el texto no es de Gabo, y que su estilo es malo y hortera. Pero creo que contiene algunos elementos filosóficos interesantes, casi todos relacionados con el carpe diem como criterio depurador de la verborrea pseudo-filosófica, tan frecuente en los textos académicos y de aficionados. Además, incorpora una selección de tópicos que denotan cierto grado de reflexión sobre la propia experiencia con algunos resultados aprovechables:

1. La nueva forma de ver la vida y entender el tiempo en la que coinciden muchos enfermos terminales.
2. Sopesar mucho lo que se dice cuando no se prevé mucho tiempo por delante para rectificar.
3. Valorar en qué se invierte cada minuto de un tiempo cuyo final está cerca.
4. El valor que se da a la luz y el sol sobre la piel, como liberación de la oscuridad en que sumerge la enfermedad.
5. La importancia de disfrutar la vigilia y el estar lúcido, cuando sólo se espera ya un coma eterno e irreversible.
6. El valor de todo lo que nos hizo gozar con especial intensidad en la infancia, adolescencia y juventud, y cuya condición de posibilidad física y mental se pierde e medida que envejecemos.
7. La importancia de las causas que orientan nuestros esfuerzos y la energía puesta en ellas, frente a la idiotez con que nos impregna el éxito fácil y la obsesión por mantenerse en él.
8. El valor de conquistar la libertad suficiente para poder decir siempre lo que se siente y hacer lo que uno cree que debe hacer, como antídoto contra la condición de esbirro y cabrón que muchos adquieren al cabo de unos añitos tragando marrones mientras esculpen su perfil institucional, o porque la casa y otras hipotecas le dejaron el cuello a la altura de los tobillos y nunca encontraron el momento para decir ¡basta! antes de jubilarse.
9. La necesidad de decir y agradecer ciertas cosas a quienes tenemos cerca, porque la rutina y los agobios cotidianos terminan haciendo del escenario un único fondo gris sobre el que nada destaca, aunque a lo largo de la vida son infinitas las ocasiones excepcionales donde amigos y allegados dan la talla o nos sorprenden.
10. Vivir se desglosa en verbos de acción, entre ellos expresar lo que pensamos y sentimos.





“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera”.

Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.”
 
Comentario:
No es de García Marquez. Ese texto, de poca calidad, circula por internet atribuido a diversos autores.
No