Diario de un profe de filo libre en el decir
Comentarios críticos sobre el sistema educativo.
Acerca de
Me gusta hacer «experimentos pedagógicos», combinando internet y contenidos de interés filosófico o político. Investigo el potencial crítico de las tecnologías de la información al servicio de la movilización y cooperación ciudadana. Me parece que la mejor manera de luchar contra los desmanes de la "mala educación" y la ignorancia, sobre todo en contexto político y administrativo, es facilitar el acceso universal al conocimiento. No creo en un sistema educativo asimétrico, autoritario y empobrecido, gestionado por tecno-analfabetos, instrumentalizado políticamente y al servicio preferente de los intereses de sus funcionarios más viejos. Me interesa «el punto de vista de los usuarios» como criterio prioritario de calidad en el sistema público de enseñanza y principal antídoto contra su actual degeneración surrealista. Considero 'buenos por naturaleza' a los usuarios de cualquier sistema educativo no obligatorio y sostengo que "el cliente siempre tiene razón".
Sindicación
 
Poema escrito por Camilo J. Cela en sus últimos días
Casi cien acrósticos
(poemilla para el día de Reyes del año MMII)
Camilo José Cela
Publicado el viernes, 18 de enero de 2002 en la Tercera de ABC

El poeta N. N., que no tenía nombre porque lo prohibía la ley de su país, recibió el Año Nuevo en el viejo convento de Santa María de las Nieves, en Toledo, y acogido a la capa de armiño de su anfitrión y aprovechando la presencia de la determinada dama de sus sueños, escribió unos versos que hoy pone, con toda humildad, a los pies de quien quiera oirlos. Jamás pensó el dicho poeta que el amor sumara tanta benévola acritud a la dulce muerte.


Te diría al oído la palabra todo
Si descubriese de repente que sirve para algo
Y vale para lo que quisiera que me oyeras
En un profundo silencio.
Sé bien que me estoy muriendo pero no de vejez sino de amor
Y también sé que te estoy matando pero no de juventud
sino de amor
(Aunque esto sea muy difícil de explicar).
Cuando la esperanza se convierte en quebradiza realidad
Y todos los misterios están ya maduros para dejar de serlo
Una rara sensación de dolor invade el corazón del hombre
Y pide auxilio a los fantasmas.
Sé que no me negarás un recuerdo de mínima caridad
Y sé que no me vas a tupir el hueco que dejo en tu corazón con
la amargura del olvido del luto que ya no lo es.
Tus palabras no me sirven pero me están ayudando a morir
de estupor.
Te juro que ignoraba los casi cien acrósticos
Todos bellísimos y ciertos
Que podían hacerse con las letras de la palabra amor.
No