Diario de un profe de filo libre en el decir
Comentarios críticos sobre el sistema educativo.
Acerca de
Me gusta hacer «experimentos pedagógicos», combinando internet y contenidos de interés filosófico o político. Investigo el potencial crítico de las tecnologías de la información al servicio de la movilización y cooperación ciudadana. Me parece que la mejor manera de luchar contra los desmanes de la "mala educación" y la ignorancia, sobre todo en contexto político y administrativo, es facilitar el acceso universal al conocimiento. No creo en un sistema educativo asimétrico, autoritario y empobrecido, gestionado por tecno-analfabetos, instrumentalizado políticamente y al servicio preferente de los intereses de sus funcionarios más viejos. Me interesa «el punto de vista de los usuarios» como criterio prioritario de calidad en el sistema público de enseñanza y principal antídoto contra su actual degeneración surrealista. Considero 'buenos por naturaleza' a los usuarios de cualquier sistema educativo no obligatorio y sostengo que "el cliente siempre tiene razón".
Sindicación
 
De cara al año nuevo (en línea con los dos anteriores, para comparar)
VIVIRLO TODO
JOAN BARRIL

[Fuente: El Periódico, 31/12/2004]

«Si el tiempo fuera un rollo de papel infinito, jamás llegaríamos al cambio de año y nuestra vida no tendría momentos ajenos. Nos contaríamos los unos a los otros por momentos propios. Antes de saltar al agua, antes de ponernos de pie, después de conocer mujer, muchos después de parir por primera vez. Nuestra vida sería sólo mensurable por las arrugas en el rostro y por la memoria trágica o gloriosa. Nadie sería ni más viejo ni más joven, porque nadie tendría una medida temporal a la que asirse.

Si el tiempo no fuera tiempo, sino experiencia, y si la vida no fuera vida, sino vivencia, siempre llegaríamos a la conclusión de que nuestra vida está más llena de las vidas de los demás que de las vivencias propias. Hoy es el día de los propósitos, de los brindis a la luna, de los besos que tal vez serán los últimos. Hoy es el día de soñar en el exceso de vivirlo todo. Hagan su lista.

Experimentar el goce del portero tras haber parado el penalti. Buscar la felicidad solitaria del amanecer voluntario. Sentir la alegría de convencer lentamente y uno a uno a los que antes discrepaban. Saborear el paso seguro de los años. Impulsar el reencuentro en los santos lugares de mi juventud. Degustar la sensación de estar corriendo un riesgo que merece la pena. Vibrar con la grandeza de esa lágrima que crece en la soledad y se desborda. Vivir intensamente la curación de un mal después de largos meses de aceptación de ese mismo mal.

Desgranar el gesto de pedir perdón sin que sea necesario el arrepentimiento. Hurgar en la mirada abierta ante el pelotón de fusilamiento instantes antes del triunfo de la revuelta. Asistir al espectáculo lentísimo del sol y de sus sombras sin levantarnos de la misma silla desde el alba hasta el ocaso. Sentir que no me pertenezco y al mismo tiempo poseerlo todo. Renunciar a beber hasta que la sed convierta el agua en la mejor de las bebidas. Buscar la oscuridad y el silencio para que la piel busque la conversación con otra piel.

Contar el orgullo íntimo de haber aprendido una lengua en extinción sólo para poder pronunciar sus últimas palabras. Subir a un monte alto a esperar a la muerte, y si la muerte se retrasa, regresar al valle con el fulgor de la eternidad en los bolsillos. Falsificar dinero que no huela a dinero. Construir con las manos y destruir con el olvido. Besar un cactus. Abrazar el hielo. Sobrevolar la alfombra. Esculpir el agua.

Sentir nostalgia de mañana y dejarnos reposar en la tristeza que no tiene culpables. Decir a los reyes que van desnudos y desnudarnos ante ellos para que vean que somos iguales. Amar como si no hubiera límites y descubrir que el límite está en nosotros. Ir a ver películas de terror y llevarnos el terror a casa. Esconderme en un armario de la oficina y escuchar lo que los compañeros comentan del ausente. Controlar el fuego lento de la venganza. Ensuciarme para poder sentirme limpio.

Buscarme entre los míos y encontrarme en el bando de enfrente. A partir de una edad, no aceptar más maestros que los niños. Escribir como si ya hubiéramos muerto.»


Los nuevos gigantes (Nando)

No