Detectados varios casos de alergia a PISA 2007 entre Consejeros de Malaeducación y asociados
Identificado un nuevo síndrome, el SAEP-2007
Fuente: CanariasAhora.com
La decisión de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias de no participar en el PISA (Program for International Assessment Student), una iniciativa internacional promovida cada dos años por la OCDE con el objetivo de evaluar el nivel de calidad educativa en todos los países y regiones del mundo, se veía venir, tras comprobar cómo España quedó al nivel de Trinidad-Tobago en sus indicadores de rendimiento escolar para ESO y Bachillerato, en 2003 y 2005. Además de verse venir, era la alternativa políticamente menos costosa a los ojos de personajes conscientes de la debacle en el sistema público de educación, poco acostumbrados a rendir cuentas de su gestión y personal o políticamente muy interesados en hacer lo que sea, con tal de que lo suyo no se sepa.
Por lo visto se suceden las crisis de ansiedad y los cuadros diarreicos entre responsables de la política educativa, con especial virulencia en reductos insulares poco acostumbrados a la alternancia política. El temor a controles de calidad externos y a resultados objetivos, no maquillables ni ocultables por los típicos organismos gestionados en régimen de esbirrato por burócratas ciegos de oficio, ha demudado la faz de toda una pandilla de tecno-analfabetos, dedinombrados precisamente para proporcionar a los ejecutivos de turno la dosis de autobombo que esperan les inmunice contra el desgaste electoral.
Esta alergia a indicadores fiables, referidos a archipiélagos o penínsulas, podría haber sido inducida por modestos informes previos que, contra todo pronóstico, fueron hechos públicos con cierto descuido y escaso control del maquillaje estadístico. Por lo visto, un informe de 2002 reveló que el 32% de los alumnos de Canarias no llegó a superar 4º de la ESO. No nos consta si este u otros ejecutivos de turno hacen dimitir a los responsables de estudios tan espontáneos y distraídos, pero está claro que no les hace ni pizca de gracia. La mayoría prefieren meditar estos informes en la intimidad de sus aposentos y restringir en lo posible el conocimiento de la realidad de la situación a la alcoba político-burocrática, no sea que a la gente le dé por establecer comparaciones con otros países y regiones.
El vigoroso impulso a la educación pública que todo flamante consejero pregona como objetivo prioritario de su gestión choca con este temor atávico a cualquier cosa que suene a control externo de calidad. Los afectados por el SAEP-2007 (Síndrome de Alergia Esbirral a PISA 2007) manifiestan otros síntomas característicos de los cuadros de esbirrato descritos en las pandemias feudales, que cursaban siempre con debilidad intelectual, pedagógica y política muy acusadas. La muerte política de los afectados sobrevenía simplemente por conocimiento público de lo que con tanto empeño intentaron ocultar.
Fuente: CanariasAhora.com
La decisión de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias de no participar en el PISA (Program for International Assessment Student), una iniciativa internacional promovida cada dos años por la OCDE con el objetivo de evaluar el nivel de calidad educativa en todos los países y regiones del mundo, se veía venir, tras comprobar cómo España quedó al nivel de Trinidad-Tobago en sus indicadores de rendimiento escolar para ESO y Bachillerato, en 2003 y 2005. Además de verse venir, era la alternativa políticamente menos costosa a los ojos de personajes conscientes de la debacle en el sistema público de educación, poco acostumbrados a rendir cuentas de su gestión y personal o políticamente muy interesados en hacer lo que sea, con tal de que lo suyo no se sepa.
Por lo visto se suceden las crisis de ansiedad y los cuadros diarreicos entre responsables de la política educativa, con especial virulencia en reductos insulares poco acostumbrados a la alternancia política. El temor a controles de calidad externos y a resultados objetivos, no maquillables ni ocultables por los típicos organismos gestionados en régimen de esbirrato por burócratas ciegos de oficio, ha demudado la faz de toda una pandilla de tecno-analfabetos, dedinombrados precisamente para proporcionar a los ejecutivos de turno la dosis de autobombo que esperan les inmunice contra el desgaste electoral.
Esta alergia a indicadores fiables, referidos a archipiélagos o penínsulas, podría haber sido inducida por modestos informes previos que, contra todo pronóstico, fueron hechos públicos con cierto descuido y escaso control del maquillaje estadístico. Por lo visto, un informe de 2002 reveló que el 32% de los alumnos de Canarias no llegó a superar 4º de la ESO. No nos consta si este u otros ejecutivos de turno hacen dimitir a los responsables de estudios tan espontáneos y distraídos, pero está claro que no les hace ni pizca de gracia. La mayoría prefieren meditar estos informes en la intimidad de sus aposentos y restringir en lo posible el conocimiento de la realidad de la situación a la alcoba político-burocrática, no sea que a la gente le dé por establecer comparaciones con otros países y regiones.
El vigoroso impulso a la educación pública que todo flamante consejero pregona como objetivo prioritario de su gestión choca con este temor atávico a cualquier cosa que suene a control externo de calidad. Los afectados por el SAEP-2007 (Síndrome de Alergia Esbirral a PISA 2007) manifiestan otros síntomas característicos de los cuadros de esbirrato descritos en las pandemias feudales, que cursaban siempre con debilidad intelectual, pedagógica y política muy acusadas. La muerte política de los afectados sobrevenía simplemente por conocimiento público de lo que con tanto empeño intentaron ocultar.