Ruido y fracaso escolar
Las interferencias continuas del ruido en los procesos de aprendizaje son un factor importante de fracaso escolar. Pero niveles medios y altos de ruido ambiental tienen otras repercusiones graves en la salud humana que conviene conocer. Sólo en los últimos años se está prestando a los problemas de salud pública asociados al ruido la atención que merecen. Las evidencias y estudios estadísticos que muestran la relación entre diversos niveles de ruido y numerosas patologías en diferentes entornos no dejan lugar a dudas.
El problema, al menos en el entorno escolar, es que la pandilla de esbirros tecnoanalfabetos que gestionan hoy la mala educación ignoran supinamente sus efectos en la labor docente, en unos casos por falta de formación, en otros por puro analfabetismo tecnológico y a menudo porque se les puso a dedo donde están precisamente para mantener en funcionamiento, con el mínimo gasto posible para la admnistración, instalaciones precarias que no cumplen la normativa actual de aislamiento acústico para entornos docentes (ni otros muchos aspectos de seguridad e higiene en el trabajo).
La inexistencia de evaluaciones de riesgo y planificación de la actividad preventiva en los centros docentes se traduce en un incumplimiento sistemático de las normas básicas de prevención y en atentados sistemáticos contra la salud de alumnos y trabajadores, docentes o no, que a veces en cuestión de meses y otras con el paso de los años muestran síntomas claros de deterioro auditivo y múltiples problemas de salud asociados con el ruido.
Por último, existen todavía reductos de negligencia y delincuencia administrativa, asociados generalmente a la falta de alternancia política y escasez de redes ciudadanas activas en la crítica y participación pública, donde los esbirros de la mala educación no dudan en instumentalizar a presuntos técnicos de infraestructuras ruinosas o paratécnicos que, por cuatro habichuelas, amañan mediciones -si es que alguna vez las hacen-, presentan como fiables mediciones puntuales de temperatura y ruido en las condiciones menos representativas y se prestan a cubrir con sus informes las espaldas de los presuntos responsables ociosos de prevención o esbirretes dedinombrados para dirigir centros presuntamente educativos, cuya labor en el marco de una enseñanza empobrecida y sin controles de calidad no supera lo decorativo.
Ante la falta de iniciativas proactivas y preventivas por parte de las administraciones y responsables de centros, contra estos personajes no hay más alternativa que informarse adecuadamente, exigir por los cauces legales el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos y seguridad e higiene en el trabajo y, por supuesto, los tribunales. De esta forma se contribuye a mejorar el rendimiento escolar, se mejoran las condiciones de salud del profesorado / personal laboral y se fuerza a los tecno-analfabetos dedinombrados a un reciclaje tan necesario como probablemente inútil, dado el elevado grado de esbirrato y ceguera de oficio entre el colectivo.

[Imagen de más calidad aquí]
Fuente: AEMA (2001): El medio ambiente en la Unión Europea en el umbral del siglo XXI, Ministerio de Medio Ambiente. Pág. 263
Para calcular el nivel de decibelios A causados por ruido exterior que se soporta en un aula basta un sonómetro digital barato (menos de 100€), siempre que nos aseguremos de que marca lo mismo que otros calibrados.
Más información:
- Aplicación de la noramtiva de seguridad e higiene en los centros escolares y responsabilidad del profesorado.
- Normativa sobre el ruido y niveles máximos tolerables en distintas actividades.
- Efectos del ruido sobre la salud.
El problema, al menos en el entorno escolar, es que la pandilla de esbirros tecnoanalfabetos que gestionan hoy la mala educación ignoran supinamente sus efectos en la labor docente, en unos casos por falta de formación, en otros por puro analfabetismo tecnológico y a menudo porque se les puso a dedo donde están precisamente para mantener en funcionamiento, con el mínimo gasto posible para la admnistración, instalaciones precarias que no cumplen la normativa actual de aislamiento acústico para entornos docentes (ni otros muchos aspectos de seguridad e higiene en el trabajo).
La inexistencia de evaluaciones de riesgo y planificación de la actividad preventiva en los centros docentes se traduce en un incumplimiento sistemático de las normas básicas de prevención y en atentados sistemáticos contra la salud de alumnos y trabajadores, docentes o no, que a veces en cuestión de meses y otras con el paso de los años muestran síntomas claros de deterioro auditivo y múltiples problemas de salud asociados con el ruido.
Por último, existen todavía reductos de negligencia y delincuencia administrativa, asociados generalmente a la falta de alternancia política y escasez de redes ciudadanas activas en la crítica y participación pública, donde los esbirros de la mala educación no dudan en instumentalizar a presuntos técnicos de infraestructuras ruinosas o paratécnicos que, por cuatro habichuelas, amañan mediciones -si es que alguna vez las hacen-, presentan como fiables mediciones puntuales de temperatura y ruido en las condiciones menos representativas y se prestan a cubrir con sus informes las espaldas de los presuntos responsables ociosos de prevención o esbirretes dedinombrados para dirigir centros presuntamente educativos, cuya labor en el marco de una enseñanza empobrecida y sin controles de calidad no supera lo decorativo.
Ante la falta de iniciativas proactivas y preventivas por parte de las administraciones y responsables de centros, contra estos personajes no hay más alternativa que informarse adecuadamente, exigir por los cauces legales el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos y seguridad e higiene en el trabajo y, por supuesto, los tribunales. De esta forma se contribuye a mejorar el rendimiento escolar, se mejoran las condiciones de salud del profesorado / personal laboral y se fuerza a los tecno-analfabetos dedinombrados a un reciclaje tan necesario como probablemente inútil, dado el elevado grado de esbirrato y ceguera de oficio entre el colectivo.

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Fuente: AEMA (2001): El medio ambiente en la Unión Europea en el umbral del siglo XXI, Ministerio de Medio Ambiente. Pág. 263
Para calcular el nivel de decibelios A causados por ruido exterior que se soporta en un aula basta un sonómetro digital barato (menos de 100€), siempre que nos aseguremos de que marca lo mismo que otros calibrados.
Más información:
- Aplicación de la noramtiva de seguridad e higiene en los centros escolares y responsabilidad del profesorado.
- Normativa sobre el ruido y niveles máximos tolerables en distintas actividades.
- Efectos del ruido sobre la salud.