Desmontando el manual de consignas
Artículos de opinión
Acerca de
Desmontando el manual de consignas es un blog de nueva creación, aunque los artículos se han transcrito siguiendo el orden cronológico como aparecen en otra bitácora de mi autoría. Entiendo que mi opinión no gustará a todo el mundo. Además de ser políticamente incorrecta va contra la Vaca Sagrada de la izquierda, tan limpia de toda mácula. No obstante aquí estan. Representa una forma de pensar mas común de lo que quisieran muchas personas de la progresía, denominación por cierto, que nunca he entendido. No sé cual será el alcance de esta bitácora. Sin temor a equivocarme y como acostumbra demasiada gente con sensibilidad de izquierdas, es de esperar que se me tilde de fascista. Amigos progres.., os aseguro que no lo soy, por mas que vuestros esquemas no cuadren ni a mazazos.
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Sindicación
 
ZP anuncia la negociación con ETA en un “acto parlamentario” devaluado por la realidad social, con el que trata de salvar las formas
Se puede establecer con precisión que es lo prioritario en la escala de valores de ZP, la dignidad basada en los principios, o la que se basa en salvar las formas, o sea, los muebles. Sin dudarlo un solo segundo, me inclino por la segunda, ya que si fuera la dignidad auténtica, la que se basa en los más elementales principios, habría renunciado a tan gran ignominia, o en el caso que ésta entre dentro de sus tragaderas en forma de principios inamovibles, la hubiera anunciado ante un pleno del Congreso, ante los representantes de la soberanía popular, y no ante los periodistas. Fuentes del Ejecutivo han dicho, en uno de esos malabarismos conceptuales con los que parchean cualquier descosido, que hay que interpretar el Parlamento "en sentido amplio".

Con las amplias interpretaciones “zapateriles” han tratado en multitud de ocasiones que asimilemos una cosa y su contraria en el mismo concepto. El precedente es bien favorable para ellos, ya que la sociedad española ha manducado sin pestañear todo tipo de albóndigas conceptuales, con el inestimable cucharón de los medios de comunicación cómplices. Con este precedente, digo, no será difícil para ZP, hacer creer que se ha expresado ante el Congreso, que ha anunciado ante la representación de nuestra soberanía, el inicio formal del proceso de negociación claudicante.

Las formas de este anuncio no son nada baladíes. Vetar que la mitad de la ciudadanía tenga la posibilidad de oponerse, al menos formalmente, al proceso de rendición comenzado hace tiempo sin luz ni taquígrafos, es una usurpación de soberanía de grandes proporciones. Zapatero no se ha atrevido a mirar a la cara a millones de ciudadanos con sentido de la decencia, de la ética y de la dignidad, y que además comprenden lo que significa un estado de derecho.

Con esta comunicación, se da otro paso conducente a la pérdida de nuestra condición de ciudadanos, para la consecución de una sociedad dividida en su concepción de la ética política, territorialmente, y con grandes desequilibrios en lo económico y lo social. Sin garantías de una justicia independiente igual para todos, y lo que es peor, todo cimentado por un handicap: El triunfo del terrorismo sobre el Estado Español.
 
ZP sacrifica un charnego
ZP oficia la ceremonia de la confusión en un ara ritual, siguiendo el libreto que han dictado las “deidades” que decidieron los dramáticos cambios que está sufriendo el Estado, siempre asistido por los monaguillos del terror, a los que la “curia” socialista no duda de calificar de “príncipes de la paz”.

Zapatero, vistiendo los ropajes de un amoral sumo sacerdote pagano, no es ajeno a los sacrificios. Ni a los políticos, ni a los morales (que se lo pregunten a las víctimas de los terroristas), aunque ahora, en esta ofrenda, ha decidido inmolar a uno de los suyos. La víctima no se caracteriza precisamente por ser un "patanegra"; etiqueta que reservan para sí los nacionalistas de pura cepa, aunque estén de sangre hasta la comisura de los labios.

El complejo de inferioridad que tiene ZP hacía lo Español, permite que los nacionalistas Vascos y Catalanes le inspiren un terrorífico amedrentamiento intelectual que lo noquea y lo inhabilita para seguir una política homologable con la de sus predecesores. Por esto, no nos sorprende que este maestro del sacrificio haya elegido para el ritual de entrega del PSC al nacionalismo genuino de Cataluña, un borrego con denominación de origen menos enjundiosa.

De todos es sabido que el arribismo del PSOE en Cataluña, pasa por compartir el poder con los auténticos propietarios, los del auténtico “pedigree”, ungidos por el nacionalismo toda una vida. Buscan el oxígeno para seguir en el poder mientras no termine su labor de derribo y desescombro que les permita perpetuarse. Para ello necesitan compartirlo con los nacionalistas en Cataluña, y luego más adelante en el País Vasco. Esto es la piedra de toque para la continuación de su política de segregación nacional y de expulsión de la vida pública de todo el espectro político y social que se oponga a sus planes.

Dos naderías, dos insignificancias, gobiernan a los socialistas autóctonos de las comunidades separatistas. Ambas, pese a la tradición nada genuflexa de la que presumen por esas tierras, los liderazgos del partido socialista en Cataluña y el País Vasco presentan un cariz basado en la nítida imposición desde la estructura central del partido. Una de ellas, en las Vascongadas, después de la defenestración de un líder con dignidad, carisma y honestidad; en la otra, después de un bochornoso espectáculo que ha durado dos largos años. Ambas personas, que nada tienen que decir, están destinadas a cerrar diciendo amén las tesis disgregadoras de los señores del tenderete. Entonces acabarán siendo sacrificados en altar que el PSOE tiene dispuesto para la adoración del nacionalismo separatista.

Como la cuestión Catalana lleva delantera, una vez pasado por el fracaso triunfal que ha permitido aprobar el Estatuto, la primera víctima está servida en forma de charnego. El sacrificio ritual se celebrará justo el día que se forme gobierno en Cataluña. Pero ayer fue facturado el paquete Montilla con marchamo de seguro perdedor, y el sello de charnego con denominación de origen.

En cuanto a Francisco López, el que adquirió la forma y el fondo del dictado nacionalista, empezando por la metamorfosis de su nombre de pila, ¿ qué quieren que les diga ?, no hace falta ser un fino analista para imaginarse el final Patxi.
 
ETA acaba de exigir por escrito lo que Zapatero está proyectando desde que tocó poder.
Acabo de leer el comunicado que acaba de publicar ETA, y este es esclarecedor de la estremecedora y rupturista política de Zapatero. El comunicado hecho público en el día de hoy, tiene un párrafo revelador por el que se demuestra que ZP lleva más de dos años tratando de cumplir las exigencias a que le emplaza ETA.

El punto donde se especifican sus exigencias políticas, es el siguiente:

Emplazamiento al gobierno Español

El gobierno español debe expresar su compromiso de respetar lo que el Pueblo Vasco decida sobre su futuro.

ETA emplaza al gobierno Español para que pase de las palabras a los hechos, dando los pasos necesarios para garantizar que ninguna legislación, ordenamiento jurídico, ni Constitución sean obstáculo o límite en el desarrollo de la decisión que mayoritariamente adopte el Pueblo Vasco.

(...)


En tiempo real, y durante la redacción de este post, oigo al ministro del interior, que sale a la palestra saliendo al paso de este comunicado. Habla de dos sencillas premisas, primera que no se pagará ningún precio político, y la segunda, según el Sr. Rubalcaba, es que hay que respetar el estado de derecho. Naturalmente está hablando en términos formales, tratando de aparentar una corrección política que ni sus acérrimos conmilitones se toman en serio, haciendo una vez más de la necesidad virtud.

Cualquier observador de las políticas de gran calado del ejecutivo socialista, se da cuenta que son tendentes a la satisfacción de ETA. Los terroristas emplazan ahora formalmente al gobierno, pero este no ha hecho otra cosa desde el comienzo de legislatura que satisfacer estas exigencias. Justo el día después de la aprobación del Estatuto Catalán en el Congreso de los Diputados, ETA anunciaba su alto el fuego, puesto que el gobierno había dado el primer paso para allanar el camino de la autodeterminación en el País Vasco, aprobando un estatuto catalán que hacía saltar por los aires el consenso, el ordenamiento jurídico y la propia Constitución.

La eliminación de profesionales molestos en la judicatura, como el fiscal Fungairiño, y el comportamientos servil del Fiscal General del Estado en el tratamiento de los terroristas no hacen sino corroborar lo que ETA pide ahora en negro sobre blanco, con luz y taquígrafos. No obstante, cualquier observador avispado se dará cuenta que este comunicado solo es la escenificación de algo que se lleva haciendo durante mucho tiempo: Unas políticas donde los goznes del sentido común, del estado de derecho y del respeto a las leyes, chirriaban cada vez que se daba un paso para satisfacer el emplazamiento que ahora se hace público.

Hoy, después de la aprobación definitiva del Estatuto que certifica la ruptura de la Constitución, tras el triunfal fracaso del referémdum, la ETA da un paso más, emplazando al gobierno para que no vacile en impulsar públicamente y de forma explícita, cuantas políticas ya ha comenzado por exigencia expresa de los terroristas, con el fin de poner de rodillas al estado de derecho.
 
¿ Votó el 49.4% ?, para mí que hubo pucherazo....
En España cuando se trata de números da lo mismo 8 que 80, no en vano tenemos el sistema educativo más rezagado en matemáticas de todos los países de la OCDE. Los periodistas dan cifras a las que ponen o quitan un número apreciable de ceros sin inmutarse, y lo que es peor, los destinatarios de la información raras veces reparan en la errata. Leemos los números, en definitiva, con poco sentido de la mesura.

No es de extrañar por tanto que admitamos como válidas las informaciones que incorporen más de un guarismo, sin plantearnos la idoneidad de los planteamientos.

Todo esto me vino a la cabeza anoche, mientras oía los resultados del referéndum sobre el Estatuto de Autonomía catalán. Lo que escribo a partir de ahora sé que es una nimiedad, porque no tengo los datos necesarios, pero al menos tiene cierta lógica numérica con las informaciones que previamente nos habían dado. Resulta que sobre las 19 horas nos dan los datos oficiales de porcentaje de participación a las 18 horas, que fue del 35%. Cualquier observador con un sentido aceptable de la proporción, se da cuenta que la participación es muy escasa, y si es una persona curiosa, coge papel y lápiz y plantea: Si en 9 horas de votaciones han participado 35 personas de cada cien, en 11 horas que dura todo el proceso ¿cuántas participarían?. Los estudiantes de la LOGSE, el caladero de talentos de los socialitas, no creo que tengan dificultad para resolver el problema, cuya solución es 42.77%. Esto quiere decir que siguiendo el flujo medio de votantes entre las 9h y las 18h, durante las dos horas restantes, la participación hubiera sido de poco menos del 43%. Por cierto, este es un porcentaje que se aproxima al que dieron medios tan poco sospechoso como La Cuatro, nada mas cerrarse los colegios.

Pero no, el gobierno de Maragall no dio el índice de participación nada más cerrarse los colegios electorales, lo fue cocinando con ese programa informático tan maravilloso que dicen que tienen, y fue proyectando la participación a cada oleada de recuento de votos. Curiosamente esta iba subiendo conforme avanzaba el escrutinio, cuando es un dato que debería haberse mantenido casi constante a lo largo de todo el proceso de recuento.

Esto significaría que en las 9 primeras horas de votaciones el flujo de participación por cada 100 electores fue de 3.89 votantes cada hora, mientras que en las dos últimas, de 7.2 personas en cada hora. Prácticamente el doble. ¿Hubo una afluencia masiva al final de la tarde?. Esto no suele ocurrir, por lo que es digno de estudio.

Cinco o seis puntos de diferencia de participación sirven para maquillar un desastre, y para que ZP hable de forma triunfal de un éxito, y se empecine en hablar de una participación suficiente. Sería interesante que otras personas con mas datos estudien el asunto, ya que no es nada baladí.
 
Una de las dos Españas, ausente en la concentración de Colón, renuncia a la verdad y a la dignidad
Como ciudadano pocas veces he creído en los gestos cuando se trata de elevarlos a la categoría de hechos inamovibles. Por eso, las manifestaciones, concentraciones y otros rituales con una fuerte carga teatral y simbólica, nunca han merecido mi atención, quizás por un apego enfermizo a la esencia de las cosas, unido a un fortísimo individualismo. Esto no quiere decir que no haya simpatizado con muchísimas expresiones colectivas, pero sencillamente, jamás había participado.

Ayer, sin embargo, decidí tomar el volante, hacer unos cientos de kilómetros y tras ponerme un par de pegatinas en el pecho, pasé a engordar la nómina de los que expresan en la calle lo que les dicta su consciencia, su sentido común y su dignidad. En realidad asistí al acto por la profunda certidumbre, de que la mayoría de las personas que me encontraría estarían movidas por las mismas convicciones. Miré directamente los rostros, percibí gestos, oí conversaciones, observé expresiones, que hasta el momento habían estado ocultas en titulares de periódico y guerras de cifras, y que por mucho que en otras ocasiones las hubiera apoyado desde la distancia de mi individualismo militante, ahora sí, formaba parte de los que estaban en el asfalto. Trascurrido el emotivo acto, más que nunca, me reafirmo en que los que estaban ayer con el corazón en la plaza de Colón y los que estábamos allí, pertenecemos a la España que todavía no ha renunciado a la verdad ni a la dignidad.

Hablaron familiares de las víctimas del terrorismo, habló la dignidad de los que no se dejan convencer por los gaseosos conceptos de “paz”, ni de que la rendición ante el terror es una “victoria de la democracia”. Los trileros de las palabras y de los conceptos están presentes en este sistema, porque reina la relatividad moral y el engaño colectivo campa a sus anchas. Una fina ingeniería social diseñada desde una abrumadora mayoría de medios de comunicación, confunde a la ciudadanía, y trueca los conceptos de comodidad y falta de compromiso, por el de paz. El concepto de democracia se acomoda como la plastilina a casi todo lo que nos venden dentro del dictado de la corrección política, y muchas de las cosas que se hacen en su nombre, acaban sustituyendo a la dignidad.

Una democracia auténtica, la democracia de los ciudadanos, donde la ciudadanía fuera un título que pudiéramos exhibir con orgullo, jamás permitiría que un puñado de asesinos llevará la iniciativa en un proceso de rendición después de asesinar a casi mil personas, jamás hubiera triunfado el terrorismo, jamás un atentado terrorista hubiera sido el coadyuvante para un cambio de gobierno que nos conduce a un cambio de régimen. Si ser ciudadano fuera un título que pudiéramos exhibir con orgullo, no habría un complot mayoritario para ocultar la verdad sobre quienes prepararon los atentados del 11M, verdadero punto de inflexión que dio comienzo a esta ignominia. Si ser ciudadano fuera un título que pudiéramos exhibir con orgullo, no tendríamos al 80% de la población anestesiada renunciando a su condición de hombres libres.

Ayer hablaron las victimas ejerciendo de conciencia crítica, mirando a los ojos de los miles de ciudadanos que nada quieren saber. Esos que tienen la memoria histórica de un mosquito, los que ayer estaban indignados y clamaban contra el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco y ahora otorgan en el proceso de rendición, y miran con despectiva extrañeza a los que murieron y a sus familias.

Los que estábamos ayer en Colón también quisiéramos ser conciencia crítica de todos aquellos que tras masacrar a los inocentes de los trenes de Atocha se lanzaron a la calle porque querían saber la verdad, con la doblez típica de la izquierda cuando lo que quiere es otra cosa: el poder. Ayer de nuevo se pidió saber la verdad, pero miles de ciudadanos aquejados de amnesia permanecían en silencio. La verdad nos hará libres, nos hará ciudadanos.

Que la democracia no es cosa de la izquierda es una realidad histórica. Todo lo que nos cuentan estos demócratas de salón en España es un mito. Ayer muchos comprendimos que la verdadera democracia y la regeneración de la ciudadanía no vendrán de la mano de la izquierda.
 
La turbia mirada del nuevo socialismo de ZP
ZP aconsejaba hace unos meses a la derechona, abusando como siempre del auto bombo por el que se proclaman los adalides de la dignidad y de la ética, (son muy dignos ellos..), que fijaran la mirada en los ojos en los homosexuales, a ver si eran capaces de aguantar los diáfanos semblantes de los discípulos de Zerolo, y esas miradas tan llenas candidez todas ellas y tan sedientas de justicia social.

ZP con esta cursilada, contraponía siguiendo su elemental esquema de buenos y malos, su sectaria visión del mundo. Los buenos nosotros y los indignos los otros, incapaces de sostener nuestra cristalina mirada. Este remilgado planteamiento por el que se invita al adversario al examen ocular del bueno y el justo, o sea del sociata y el allegado, para concluir en la incapacidad del contrario de estar a la altura de la dignidad y decencia de ellos, se ha repetido en varias ocasiones, siguiendo el patrón dialéctico de esta gente, tan falta de talento y como sobrada de impudicia.

Una vez concluida la intervención de Rajoy en el debate del estado de la nación, un hombre justo y de mirada limpia, clara, pura y transparente, Pepiño Blanco, incitaba a sus conmilitones en el país vasco para que emplearan esa pulcra mirada tan consustancial al socialismo, y la clavaran en las pupilas atentas de los asesinos de la ETA en su versión política, para transmitirles el don de la decencia y las ansias infinitas de paz, y recibir de ellos a cambio, el plácet para la ignominia.

Previamente Rajoy y Zapatero en su debate, habían privado a los españoles de escrutar con la mirada las intenciones de ZP, y habían escondido cualquier referencia al debate con los asesinos, contando con la colaboración de Rajoy, hombre de honesta disposición, y la asechanza ratera e indigna del que ostenta la titularidad del talante. Toda una humillación para Rajoy, que fue desprovisto mediante el engaño, de la oportunidad de debatir sobre tan capital tema, y un fraude a los españoles, a quienes se nos privó de tan esencial debate.

Si no fuera por el dramatismo que encierra, la mirada a los ojos de los Etarras que propugna el turbio José Blanco, sería una rechifla más, por la estulticia congénita que aqueja a esta nueva generación de sociatas, pero el asunto es de tal calado y de tan graves e imprevisibles consecuencias, que habrá que estar muy atentos a la turbia mirada de los nuevos socialistas españoles.