ETA dice su verdad
El burdo proceso pacifista, de paz o de pacificación con el que se pretende mantener en Babia a gran parte de la población española, y que se presenta como un éxito sin precedentes en nuestra democracia, presenta un cariz que adquiere cada día más nitidez: Una operación desesperada por mantener a ETA en la orilla tibia de la sinrazón gubernamental, y hacer de la necesidad virtud, presentando a los terroristas y su entorno capaces de dialogar para llegar a lo que de forma indigna y artera han bautizado como proceso de paz.
Las operaciones cosméticas de un Arnaldo Otegui pretendiendo hacer creer que no han sido todo lo comprensivos que debieran con las víctimas, fueron amplificadas al día siguiente por un Pepiño Blanco que escupe sobre todo lo que signifique dignidad, coherencia y decencia. Le faltó tiempo a Otegui para rectificar y dejar a Blanco en el bajísimo lugar que le corresponde. Esto es solo un detalle de la mezcla de oscurantismo y vileza con la que el PSOE está tratando este proceso de indigna y claudicante rendición, al que de forma rimbombante, y que una vez más, haciendo pasar lo que es negro por blanco, han disfrazado de proceso de paz.
En la misma línea, pisoteando y despreciando la tibieza incoherente del PSOE y sus voceros, ETA en una entrevista al diario Gara, ha disuelto el espejismo de paz, viniendo a confirmar la abyección extrema de los que se empeñan en engañarnos, en hacer continuamente de la necesidad virtud, y llenarse la boca de artero pacifismo. Una paz imposible, porque los de ETA quieren vencer, quieren que los asesinatos, extorsiones, el miedo y el terror, verdadero fin de su existencia, sean premiados precisamente con los objetivos por los que han cometido tan execrables crímenes. La independencia, la anexión de Navarra, y ahora además, con la humillación y la rendición debida a la nueva situación. Los terroristas están en una fase donde visualizan como con su “lucha armada” ha llegado a una etapa que hace posible sin asesinatos, tales exigencias. Además están en el proceso de machacar con su desprecio a las víctimas, pedir la excarcelación de sus sanguinarios compañeros, y apuntalar la humillación colectiva de los pueblos de España. Para ser exactos, no todos, ya que Carod Rovira sacó a los catalanes del punto de mira de ETA, en un proceso oscurísimo que llevó a la reunión de Perpiñán y marcó un punto de inflexión en el trasfondo de la política nacional, con el PSOE posiblemente negociando con ETA, y que culminó con el desalojo del gobierno de Aznar tras la masacre del 11M.
No aclarar inmediatamente cual es el punto de vista del Gobierno y mantener el proceso de envilecimiento a que nos lleva ETA, es acrecentar día a día lo que ya sospecha bastante gente, y es que ETA tiene ventaja política sobre el gobierno, una ventaja sacada usando su estrategia, que no es otra que el crimen. Si el gobierno no puede decirle a ETA claramente no, “eso no es lo que queremos negociar”, aquí está pasando algo. Algo profundamente anormal, e impensable antes de la llegada de este gobierno después del 11M. Todo ello se traduce en que el terrorismo ha tenido éxito, y los terroristas desgraciadamente han sacado una ventaja política que les permite llevar el timón del proceso de indignidad nacional al que estamos abocados.
Si tanta indecencia, tanta traición y tanta locura disfrazadas de una paz que cada día se cree menos la gente, siguen adelante. Si los terroristas que siempre dicen lo que piensan, cual Carod Rovira, mantienen las mismas reivindicaciones por las que están de sangre hasta la comisura de los labios. Si este gobierno sigue hablando de una paz miserable y demagógica, nadie dude que se hace imprescindible el conocimiento de la verdad sobre la génesis de un proceso que llevó a un cambio de gobierno en las elecciones del 14 de marzo de 2004, con el 11M de por medio.
Las operaciones cosméticas de un Arnaldo Otegui pretendiendo hacer creer que no han sido todo lo comprensivos que debieran con las víctimas, fueron amplificadas al día siguiente por un Pepiño Blanco que escupe sobre todo lo que signifique dignidad, coherencia y decencia. Le faltó tiempo a Otegui para rectificar y dejar a Blanco en el bajísimo lugar que le corresponde. Esto es solo un detalle de la mezcla de oscurantismo y vileza con la que el PSOE está tratando este proceso de indigna y claudicante rendición, al que de forma rimbombante, y que una vez más, haciendo pasar lo que es negro por blanco, han disfrazado de proceso de paz.
En la misma línea, pisoteando y despreciando la tibieza incoherente del PSOE y sus voceros, ETA en una entrevista al diario Gara, ha disuelto el espejismo de paz, viniendo a confirmar la abyección extrema de los que se empeñan en engañarnos, en hacer continuamente de la necesidad virtud, y llenarse la boca de artero pacifismo. Una paz imposible, porque los de ETA quieren vencer, quieren que los asesinatos, extorsiones, el miedo y el terror, verdadero fin de su existencia, sean premiados precisamente con los objetivos por los que han cometido tan execrables crímenes. La independencia, la anexión de Navarra, y ahora además, con la humillación y la rendición debida a la nueva situación. Los terroristas están en una fase donde visualizan como con su “lucha armada” ha llegado a una etapa que hace posible sin asesinatos, tales exigencias. Además están en el proceso de machacar con su desprecio a las víctimas, pedir la excarcelación de sus sanguinarios compañeros, y apuntalar la humillación colectiva de los pueblos de España. Para ser exactos, no todos, ya que Carod Rovira sacó a los catalanes del punto de mira de ETA, en un proceso oscurísimo que llevó a la reunión de Perpiñán y marcó un punto de inflexión en el trasfondo de la política nacional, con el PSOE posiblemente negociando con ETA, y que culminó con el desalojo del gobierno de Aznar tras la masacre del 11M.
No aclarar inmediatamente cual es el punto de vista del Gobierno y mantener el proceso de envilecimiento a que nos lleva ETA, es acrecentar día a día lo que ya sospecha bastante gente, y es que ETA tiene ventaja política sobre el gobierno, una ventaja sacada usando su estrategia, que no es otra que el crimen. Si el gobierno no puede decirle a ETA claramente no, “eso no es lo que queremos negociar”, aquí está pasando algo. Algo profundamente anormal, e impensable antes de la llegada de este gobierno después del 11M. Todo ello se traduce en que el terrorismo ha tenido éxito, y los terroristas desgraciadamente han sacado una ventaja política que les permite llevar el timón del proceso de indignidad nacional al que estamos abocados.
Si tanta indecencia, tanta traición y tanta locura disfrazadas de una paz que cada día se cree menos la gente, siguen adelante. Si los terroristas que siempre dicen lo que piensan, cual Carod Rovira, mantienen las mismas reivindicaciones por las que están de sangre hasta la comisura de los labios. Si este gobierno sigue hablando de una paz miserable y demagógica, nadie dude que se hace imprescindible el conocimiento de la verdad sobre la génesis de un proceso que llevó a un cambio de gobierno en las elecciones del 14 de marzo de 2004, con el 11M de por medio.