Los 'noes' en Cataluña
El sectario y antidemocrático pacto del Tinell sigue vigente. Ha sido el eje sobre el que se diseñó toda la política de asalto al estado. Planteado antes de la salida de Aznar y antes de que alguien activara el gran golpe del 11-M, verdadero desencadenante de la materialización de estas políticas liquidadoras del régimen constitucional. En aquél pacto quedó escrito como había que aislar al PP. Ahora, a día de hoy, se plasma de forma implícita en el escenario catalán las últimas consecuencias de tan ignominioso planteamiento. Los abajo firmantes del contrato pactaron quienes serían los verdaderos catalanes, decidiendo aislar al PP de cualquier acuerdo de gobernabilidad en Cataluña y en el “resto del estado”. Los participantes en el acuerdo, por tanto, estaban formulando una sencilla pero decisiva ecuación: “PP = España”.
Para que no hubiera equívocos, con la guía inestimable del amoral Zapatero, el PSOE, fiel a su historia, antepuso el partido a los intereses generales, y muchos de sus miembros antepusieron la visión cegata del bajo estómago, ante las expectativas lógicas de lo que se debería esperar de un partido nacional. Sin demasiada dificultad, y para terminar de plantear el sistema de ecuaciones con el que están pretendiendo “resolver” el futuro de todos los españoles, formularon otra sencilla ecuación: “PSOE = confederación de nacionalistas”.
No es difícil por tanto despejar las incógnitas a que nos lleva este sistema de ecuaciones. Todos asistimos a las cálculos intermedios que se dan en la vida pública para su resolución. Desde la promulgación de un estatuto catalán fuera del marco constitucional, a la elevación de ETA a los altares, pasando por el escamoteo a la opinión pública de las consecuencias de todo ello, mediante el escandaloso monopolio de medios de comunicación, ocultando por tanto las verdaderas consecuencias de tan viles políticas.
En estas fechas el PSC ha creado un eslogan que satisface plenamente las premisas de la primera ecuación: “El PP utilizará tu No contra Cataluña”. Subliminalmente se viene a decir que todo lo que signifique el PP, que es España, no tiene cabida en Cataluña. Esta tierra es posesión solo de los rancios y artificiosos nacionalismos: desde la extrema izquierda, a la derecha que monopoliza todo el poder económico de la “nación catalana”.
Los obreros que la hicieron crecer, y que vinieron de otras partes, no cuentan, si no pasan por el aro del advenedizo nacionalismo sociata, porque de lo contrario, están fuera del confortable rescoldo de la tribu, o sea, a la intemperie con el PP y estigmatizados por su vinculación a España, como si no fueran ciudadanos. Estamos frente a la anómala situación catalana. Allí es desde donde se proclaman fatuas contra la ciudadanía que no observe la religión dominante, y de preceptivo culto, que es el nacionalismo, desde casi todos los medios de comunicación . Allí es donde germina el caldo de cultivo que hace posible este fascista y sectario slogan. También permite por desgracia, que desprevenidos ciudadanos se movilicen contra el PP, votando un “sí” que más pronto que tarde será una negación de si mismos, en un territorio hostil que discrimina por la pertenencia a lo que ellos llaman España y por ser castellano hablantes, negando el derecho a la educación de sus hijos en el idioma materno y promoviendo leyes que subyugan toda expresión cultural en el idioma de todos.
Este es el engaño colectivo que este impresentable “socialismo” rebozado de amoralidad, pragmatismo rastrero y sencilla y llana felonía, tiene reservado para todos los españoles. La verdadera función acaba de comenzar en este segundo bienio de la legislatura. Mientras, tragamos sapos en carros y carretas, con el inmoral proceso de pacificación que nos presentan en el País Vasco, y vamos acostumbrando el estómago colectivo de esta nación a digerir todas las maniobras tendentes a este cambio de régimen, que está siendo posible mediante una fina ingeniería social en combinación con los gobernantes mas abyectos que ha conocido España desde los tiempos de Viriato.
Para que no hubiera equívocos, con la guía inestimable del amoral Zapatero, el PSOE, fiel a su historia, antepuso el partido a los intereses generales, y muchos de sus miembros antepusieron la visión cegata del bajo estómago, ante las expectativas lógicas de lo que se debería esperar de un partido nacional. Sin demasiada dificultad, y para terminar de plantear el sistema de ecuaciones con el que están pretendiendo “resolver” el futuro de todos los españoles, formularon otra sencilla ecuación: “PSOE = confederación de nacionalistas”.
No es difícil por tanto despejar las incógnitas a que nos lleva este sistema de ecuaciones. Todos asistimos a las cálculos intermedios que se dan en la vida pública para su resolución. Desde la promulgación de un estatuto catalán fuera del marco constitucional, a la elevación de ETA a los altares, pasando por el escamoteo a la opinión pública de las consecuencias de todo ello, mediante el escandaloso monopolio de medios de comunicación, ocultando por tanto las verdaderas consecuencias de tan viles políticas.
En estas fechas el PSC ha creado un eslogan que satisface plenamente las premisas de la primera ecuación: “El PP utilizará tu No contra Cataluña”. Subliminalmente se viene a decir que todo lo que signifique el PP, que es España, no tiene cabida en Cataluña. Esta tierra es posesión solo de los rancios y artificiosos nacionalismos: desde la extrema izquierda, a la derecha que monopoliza todo el poder económico de la “nación catalana”.
Los obreros que la hicieron crecer, y que vinieron de otras partes, no cuentan, si no pasan por el aro del advenedizo nacionalismo sociata, porque de lo contrario, están fuera del confortable rescoldo de la tribu, o sea, a la intemperie con el PP y estigmatizados por su vinculación a España, como si no fueran ciudadanos. Estamos frente a la anómala situación catalana. Allí es desde donde se proclaman fatuas contra la ciudadanía que no observe la religión dominante, y de preceptivo culto, que es el nacionalismo, desde casi todos los medios de comunicación . Allí es donde germina el caldo de cultivo que hace posible este fascista y sectario slogan. También permite por desgracia, que desprevenidos ciudadanos se movilicen contra el PP, votando un “sí” que más pronto que tarde será una negación de si mismos, en un territorio hostil que discrimina por la pertenencia a lo que ellos llaman España y por ser castellano hablantes, negando el derecho a la educación de sus hijos en el idioma materno y promoviendo leyes que subyugan toda expresión cultural en el idioma de todos.
Este es el engaño colectivo que este impresentable “socialismo” rebozado de amoralidad, pragmatismo rastrero y sencilla y llana felonía, tiene reservado para todos los españoles. La verdadera función acaba de comenzar en este segundo bienio de la legislatura. Mientras, tragamos sapos en carros y carretas, con el inmoral proceso de pacificación que nos presentan en el País Vasco, y vamos acostumbrando el estómago colectivo de esta nación a digerir todas las maniobras tendentes a este cambio de régimen, que está siendo posible mediante una fina ingeniería social en combinación con los gobernantes mas abyectos que ha conocido España desde los tiempos de Viriato.