ZP, el gran usurpador
El vuelo de ZP, tras un despegue que nunca debió iniciarse, se ha singularizado porque ha hecho añicos el consenso que ha caracterizado a todos los gobiernos democráticos en materias como terrorismos y equilibrios territoriales. El vuelo de la "paloma", trasformada por el poder de la alquimia de la onda expansiva del 11M en un halcón, está siendo rastrero y alicorto, tanto como la ilegitimidad de su posición política.
Estamos de acuerdo en la legalidad del gobierno surgido de la ignominia y la muerte originados por un atentado sin aclarar. Pero nos aflige que todos los que “querían saber” permanezcan en la realidad virtual de Matrix y que los medios políticos, policiales y de propaganda escrita y audiovisual (casi todos los medios de comunicación), se nieguen a estudiar la etiología de tan turbio asunto. No obstante, también podemos proclamar, la falsedad de muchos de sus actos, y la profunda ilegalidad de las acciones del 13M, cuando de forma orquestada violaron las reglas democráticas en las que se fundamenta una jornada de reflexión, y en la que dieron amplificación a unas pruebas que conducían a demostrar la mentira gubernamental, y que ahora, a dos años vista, aparezcan como evidencias que se han caído como un castillo de naipes.
Los gritos de “queremos saber” coadyuvados por la conmoción generalizada producida por la masacre, condujeron a que una “paloma” levantara el vuelo para otear nuestros tejados convertido en un peligroso depredador, con la clara misión de dejar fuera de juego la voluntad de la mitad de los españoles. Todo ello sazonado a posteriori, con grandes dosis de sectarismo y una trasnochado revanchismo histórico.
Quien haya sido el autor intelectual de este atentado, está ganando la partida definitiva en el tablero de ajedrez extendido a lo largo de nuestros últimos treinta años de historia. Con las blancas (por seguir con la convención de colores que algunos ya han establecido), juegan los nacionalismos periféricos, ETA, la izquierda antisistema y ahora se ha sumado el PSOE. Con las negras, siempre lo habían hecho los partidos nacionales (que se lo pregunten a Don Felipe González), pero ahora, este amoral depredador político, se ha cambiado de posición en el tablero, creando un desequilibrio sin precedentes y de imprevisibles consecuencias. Ahora juega con los peones blancos, donde siempre ha estado situada ETA.
Casi mil asesinatos unilaterales, sin que ningún español correspondiera con la violencia a tan execrables crímenes, si exceptuamos las respuestas de los que ahora, de forma sorprendente, están en el lado equivocado del tablero. Estos se cargaron a veintitantos que pasaban por allí (GAL, por si alguien tiene alguna duda). Pues bien, por todo esto, los príncipes de la paz Otegui (sí, con ‘gu’) y Zapatero, deben creer que ha sido una guerra, ya que andan como locos proclamando la paz. Una paz después de que mil personas fueran sacrificadas como corderos en aras de la 'causa' de otros. Tal vez ZP crea que las intervenciones de la policía en defensa del Estado formaban parte de una guerra, y proclame por tanto una paz, escupiendo sobre el mismísimo estado de derecho.
Los hechos son evidentes, Zapatero proclama una paz en nombre de todos. Una paz por la que se rinde una nación de 40 millones de habitantes, donde al menos la mitad cree que no han muerto asesinadas tantísimas personas a manos de ETA, para que estos ahora consigan exactamente lo mismo que por lo que han estado asesinando. Cuando el otro príncipe de la paz, Otegui, anunciaba que se le acababa la paciencia, que esto terminaría como el rosario de la aurora, ZP anunciaba desde el globo de la gaseosa e insustancial inanidad que envuelve al personaje, dando el conveniente ditirambo al otro copríncipe, que en Junio comenzaría el proceso formal de entendimiento con los asesinos.
Aquí nadie ha condenado un crimen, aquí nadie ha entregado las armas, aquí los etarras han reconocido en una entrevista reciente que extorsionan, aquí nadie ha rebajado lo más mínimo las reivindicaciones por las que han estado asesinando, al contrario las han confirmado, aquí continúan los actos de violencia callejera, aquí la gente sigue con sus escoltas, aquí buena parte de los vascos están fuera de juego con un déficit de libertad impropio de un sistema democrático.
Aquí un gran usurpador que ha cambiado de lado en el tablero, quiere negociar, porque ETA tiene ventaja política sobre él. Por eso quizás esta “paloma” convertida por la alquimia del 11M en un depredador, está en el lado equivocado.
Estamos de acuerdo en la legalidad del gobierno surgido de la ignominia y la muerte originados por un atentado sin aclarar. Pero nos aflige que todos los que “querían saber” permanezcan en la realidad virtual de Matrix y que los medios políticos, policiales y de propaganda escrita y audiovisual (casi todos los medios de comunicación), se nieguen a estudiar la etiología de tan turbio asunto. No obstante, también podemos proclamar, la falsedad de muchos de sus actos, y la profunda ilegalidad de las acciones del 13M, cuando de forma orquestada violaron las reglas democráticas en las que se fundamenta una jornada de reflexión, y en la que dieron amplificación a unas pruebas que conducían a demostrar la mentira gubernamental, y que ahora, a dos años vista, aparezcan como evidencias que se han caído como un castillo de naipes.
Los gritos de “queremos saber” coadyuvados por la conmoción generalizada producida por la masacre, condujeron a que una “paloma” levantara el vuelo para otear nuestros tejados convertido en un peligroso depredador, con la clara misión de dejar fuera de juego la voluntad de la mitad de los españoles. Todo ello sazonado a posteriori, con grandes dosis de sectarismo y una trasnochado revanchismo histórico.
Quien haya sido el autor intelectual de este atentado, está ganando la partida definitiva en el tablero de ajedrez extendido a lo largo de nuestros últimos treinta años de historia. Con las blancas (por seguir con la convención de colores que algunos ya han establecido), juegan los nacionalismos periféricos, ETA, la izquierda antisistema y ahora se ha sumado el PSOE. Con las negras, siempre lo habían hecho los partidos nacionales (que se lo pregunten a Don Felipe González), pero ahora, este amoral depredador político, se ha cambiado de posición en el tablero, creando un desequilibrio sin precedentes y de imprevisibles consecuencias. Ahora juega con los peones blancos, donde siempre ha estado situada ETA.
Casi mil asesinatos unilaterales, sin que ningún español correspondiera con la violencia a tan execrables crímenes, si exceptuamos las respuestas de los que ahora, de forma sorprendente, están en el lado equivocado del tablero. Estos se cargaron a veintitantos que pasaban por allí (GAL, por si alguien tiene alguna duda). Pues bien, por todo esto, los príncipes de la paz Otegui (sí, con ‘gu’) y Zapatero, deben creer que ha sido una guerra, ya que andan como locos proclamando la paz. Una paz después de que mil personas fueran sacrificadas como corderos en aras de la 'causa' de otros. Tal vez ZP crea que las intervenciones de la policía en defensa del Estado formaban parte de una guerra, y proclame por tanto una paz, escupiendo sobre el mismísimo estado de derecho.
Los hechos son evidentes, Zapatero proclama una paz en nombre de todos. Una paz por la que se rinde una nación de 40 millones de habitantes, donde al menos la mitad cree que no han muerto asesinadas tantísimas personas a manos de ETA, para que estos ahora consigan exactamente lo mismo que por lo que han estado asesinando. Cuando el otro príncipe de la paz, Otegui, anunciaba que se le acababa la paciencia, que esto terminaría como el rosario de la aurora, ZP anunciaba desde el globo de la gaseosa e insustancial inanidad que envuelve al personaje, dando el conveniente ditirambo al otro copríncipe, que en Junio comenzaría el proceso formal de entendimiento con los asesinos.
Aquí nadie ha condenado un crimen, aquí nadie ha entregado las armas, aquí los etarras han reconocido en una entrevista reciente que extorsionan, aquí nadie ha rebajado lo más mínimo las reivindicaciones por las que han estado asesinando, al contrario las han confirmado, aquí continúan los actos de violencia callejera, aquí la gente sigue con sus escoltas, aquí buena parte de los vascos están fuera de juego con un déficit de libertad impropio de un sistema democrático.
Aquí un gran usurpador que ha cambiado de lado en el tablero, quiere negociar, porque ETA tiene ventaja política sobre él. Por eso quizás esta “paloma” convertida por la alquimia del 11M en un depredador, está en el lado equivocado.