Juegos florales en la tierra de ZP
El presidente del Gobierno, amigo de la componenda con los terroristas, dijo ayer en León aprovechando que rendían homenaje a un poeta de La Bañeza, que la "generosidad justa" es "el rasgo más sólido" de una democracia madura, así como "el cimiento más firme de la paz", como enseña la "gran poesía". En su discurso, de referencias al mundo de la poesía, pero aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, aludió de forma indirecta a lo que ellos llaman proceso de paz en el País Vasco. En este sentido, Zapatero mencionó la "generosidad justa" como "el rasgo más sólido" de la democracia madura. El párrafo completo de este florido ZP no tiene desperdicio:
"La gran poesía enseña, ha enseñado siempre, que la única debilidad es la mentira, cuando el egoísmo y el miedo pretenden pasar por amor a la tierra, desoyendo el papel legislador del pensamiento y el papel mediador de la sensibilidad. La gran poesía enseña, Antonio Colinas lo sabe, que la generosidad justa es el rasgo más sólido de democracia madura, el cimiento más firme de la paz".
Para ZP sabemos que el sentido de la decencia es moldeable y se aclimata a la indecencia más próxima. Hace poco dijo en el Congreso que la democracia "es la cintura", o sea el regate, el amago, el quiebro, el escape, la finta..., en definitiva la trampa. Ahora nos dice que el rasgo más sólido de la democracia es la generosidad justa. En ambos casos, lo que está detrás de las palabras de ZP es la indecencia más próxima: La claudicación del Estado ante ETA.
El discurso de León, parece enmarcado en esos juegos florales que ya comenzaron los histriones del régimen, en una campaña que recuerda una versión agnóstica de aquellos Mayos con “flores a María”, que el sentido de la oportunidad y la ideología de sus actores, parecen haberlos convertido en estos, con “flores a Otegi”. La de León es otra ofrenda floral de primavera en aras de la paz, donde la “gran poesía” le enseña a este presidente por accidente algunas cosas, y algunas otras, por obvias, quedan desveladas tras el manto de su gaseosa y liviana inconsistencia.
Dice ZP, que la gran poesía le enseña, que la única debilidad es la mentira, cuando el egoísmo y el miedo pretenden pasar por el amor a la tierra. Esto va dirigido, obviamente, para los malos. No!, la ETA y sus congéneres no son así, el amor a su tierra es demostrado con el terror, el asesinato y la vileza. Zapatero no se refiere a ellos. El egoísmo y el miedo, quienes pretenden hacerlo pasar por amor a su tierra son otros, son los malos de verdad.
Continúa hablando el copríncipe de la paz (el otro príncipe es Otegi) del papel legislador del pensamiento. Con esto, no hace sino desvelar algo que ya sabíamos, desde que este reivindicador trasnochado de memorias históricas tocó poder. Aquí se ha perdido el espíritu de la transición. El concepto de ciudadanía como la mas pura esencia, al menos formal, del sistema democrático, se perdió entre el olor a dinamita aquél desdichado 11 de Marzo. Ahora se legisla según el pensamiento débil y sectario. Este presidente, al contrario que sus predecesores, no es el presidente de todos los Españoles.
Flores, flores y más flores envuelven a la sucia patraña, por mucho que disfracen la generosidad, y tilden a los generosos de egoístas y cobardes. La historia pondrá a cada uno en su lugar.
"La gran poesía enseña, ha enseñado siempre, que la única debilidad es la mentira, cuando el egoísmo y el miedo pretenden pasar por amor a la tierra, desoyendo el papel legislador del pensamiento y el papel mediador de la sensibilidad. La gran poesía enseña, Antonio Colinas lo sabe, que la generosidad justa es el rasgo más sólido de democracia madura, el cimiento más firme de la paz".
Para ZP sabemos que el sentido de la decencia es moldeable y se aclimata a la indecencia más próxima. Hace poco dijo en el Congreso que la democracia "es la cintura", o sea el regate, el amago, el quiebro, el escape, la finta..., en definitiva la trampa. Ahora nos dice que el rasgo más sólido de la democracia es la generosidad justa. En ambos casos, lo que está detrás de las palabras de ZP es la indecencia más próxima: La claudicación del Estado ante ETA.
El discurso de León, parece enmarcado en esos juegos florales que ya comenzaron los histriones del régimen, en una campaña que recuerda una versión agnóstica de aquellos Mayos con “flores a María”, que el sentido de la oportunidad y la ideología de sus actores, parecen haberlos convertido en estos, con “flores a Otegi”. La de León es otra ofrenda floral de primavera en aras de la paz, donde la “gran poesía” le enseña a este presidente por accidente algunas cosas, y algunas otras, por obvias, quedan desveladas tras el manto de su gaseosa y liviana inconsistencia.
Dice ZP, que la gran poesía le enseña, que la única debilidad es la mentira, cuando el egoísmo y el miedo pretenden pasar por el amor a la tierra. Esto va dirigido, obviamente, para los malos. No!, la ETA y sus congéneres no son así, el amor a su tierra es demostrado con el terror, el asesinato y la vileza. Zapatero no se refiere a ellos. El egoísmo y el miedo, quienes pretenden hacerlo pasar por amor a su tierra son otros, son los malos de verdad.
Continúa hablando el copríncipe de la paz (el otro príncipe es Otegi) del papel legislador del pensamiento. Con esto, no hace sino desvelar algo que ya sabíamos, desde que este reivindicador trasnochado de memorias históricas tocó poder. Aquí se ha perdido el espíritu de la transición. El concepto de ciudadanía como la mas pura esencia, al menos formal, del sistema democrático, se perdió entre el olor a dinamita aquél desdichado 11 de Marzo. Ahora se legisla según el pensamiento débil y sectario. Este presidente, al contrario que sus predecesores, no es el presidente de todos los Españoles.
Flores, flores y más flores envuelven a la sucia patraña, por mucho que disfracen la generosidad, y tilden a los generosos de egoístas y cobardes. La historia pondrá a cada uno en su lugar.