La turbia mirada del nuevo socialismo de ZP
ZP aconsejaba hace unos meses a la derechona, abusando como siempre del auto bombo por el que se proclaman los adalides de la dignidad y de la ética, (son muy dignos ellos..), que fijaran la mirada en los ojos en los homosexuales, a ver si eran capaces de aguantar los diáfanos semblantes de los discípulos de Zerolo, y esas miradas tan llenas candidez todas ellas y tan sedientas de justicia social.
ZP con esta cursilada, contraponía siguiendo su elemental esquema de buenos y malos, su sectaria visión del mundo. Los buenos nosotros y los indignos los otros, incapaces de sostener nuestra cristalina mirada. Este remilgado planteamiento por el que se invita al adversario al examen ocular del bueno y el justo, o sea del sociata y el allegado, para concluir en la incapacidad del contrario de estar a la altura de la dignidad y decencia de ellos, se ha repetido en varias ocasiones, siguiendo el patrón dialéctico de esta gente, tan falta de talento y como sobrada de impudicia.
Una vez concluida la intervención de Rajoy en el debate del estado de la nación, un hombre justo y de mirada limpia, clara, pura y transparente, Pepiño Blanco, incitaba a sus conmilitones en el país vasco para que emplearan esa pulcra mirada tan consustancial al socialismo, y la clavaran en las pupilas atentas de los asesinos de la ETA en su versión política, para transmitirles el don de la decencia y las ansias infinitas de paz, y recibir de ellos a cambio, el plácet para la ignominia.
Previamente Rajoy y Zapatero en su debate, habían privado a los españoles de escrutar con la mirada las intenciones de ZP, y habían escondido cualquier referencia al debate con los asesinos, contando con la colaboración de Rajoy, hombre de honesta disposición, y la asechanza ratera e indigna del que ostenta la titularidad del talante. Toda una humillación para Rajoy, que fue desprovisto mediante el engaño, de la oportunidad de debatir sobre tan capital tema, y un fraude a los españoles, a quienes se nos privó de tan esencial debate.
Si no fuera por el dramatismo que encierra, la mirada a los ojos de los Etarras que propugna el turbio José Blanco, sería una rechifla más, por la estulticia congénita que aqueja a esta nueva generación de sociatas, pero el asunto es de tal calado y de tan graves e imprevisibles consecuencias, que habrá que estar muy atentos a la turbia mirada de los nuevos socialistas españoles.
ZP con esta cursilada, contraponía siguiendo su elemental esquema de buenos y malos, su sectaria visión del mundo. Los buenos nosotros y los indignos los otros, incapaces de sostener nuestra cristalina mirada. Este remilgado planteamiento por el que se invita al adversario al examen ocular del bueno y el justo, o sea del sociata y el allegado, para concluir en la incapacidad del contrario de estar a la altura de la dignidad y decencia de ellos, se ha repetido en varias ocasiones, siguiendo el patrón dialéctico de esta gente, tan falta de talento y como sobrada de impudicia.
Una vez concluida la intervención de Rajoy en el debate del estado de la nación, un hombre justo y de mirada limpia, clara, pura y transparente, Pepiño Blanco, incitaba a sus conmilitones en el país vasco para que emplearan esa pulcra mirada tan consustancial al socialismo, y la clavaran en las pupilas atentas de los asesinos de la ETA en su versión política, para transmitirles el don de la decencia y las ansias infinitas de paz, y recibir de ellos a cambio, el plácet para la ignominia.
Previamente Rajoy y Zapatero en su debate, habían privado a los españoles de escrutar con la mirada las intenciones de ZP, y habían escondido cualquier referencia al debate con los asesinos, contando con la colaboración de Rajoy, hombre de honesta disposición, y la asechanza ratera e indigna del que ostenta la titularidad del talante. Toda una humillación para Rajoy, que fue desprovisto mediante el engaño, de la oportunidad de debatir sobre tan capital tema, y un fraude a los españoles, a quienes se nos privó de tan esencial debate.
Si no fuera por el dramatismo que encierra, la mirada a los ojos de los Etarras que propugna el turbio José Blanco, sería una rechifla más, por la estulticia congénita que aqueja a esta nueva generación de sociatas, pero el asunto es de tal calado y de tan graves e imprevisibles consecuencias, que habrá que estar muy atentos a la turbia mirada de los nuevos socialistas españoles.