¿ Votó el 49.4% ?, para mí que hubo pucherazo....
En España cuando se trata de números da lo mismo 8 que 80, no en vano tenemos el sistema educativo más rezagado en matemáticas de todos los países de la OCDE. Los periodistas dan cifras a las que ponen o quitan un número apreciable de ceros sin inmutarse, y lo que es peor, los destinatarios de la información raras veces reparan en la errata. Leemos los números, en definitiva, con poco sentido de la mesura.
No es de extrañar por tanto que admitamos como válidas las informaciones que incorporen más de un guarismo, sin plantearnos la idoneidad de los planteamientos.
Todo esto me vino a la cabeza anoche, mientras oía los resultados del referéndum sobre el Estatuto de Autonomía catalán. Lo que escribo a partir de ahora sé que es una nimiedad, porque no tengo los datos necesarios, pero al menos tiene cierta lógica numérica con las informaciones que previamente nos habían dado. Resulta que sobre las 19 horas nos dan los datos oficiales de porcentaje de participación a las 18 horas, que fue del 35%. Cualquier observador con un sentido aceptable de la proporción, se da cuenta que la participación es muy escasa, y si es una persona curiosa, coge papel y lápiz y plantea: Si en 9 horas de votaciones han participado 35 personas de cada cien, en 11 horas que dura todo el proceso ¿cuántas participarían?. Los estudiantes de la LOGSE, el caladero de talentos de los socialitas, no creo que tengan dificultad para resolver el problema, cuya solución es 42.77%. Esto quiere decir que siguiendo el flujo medio de votantes entre las 9h y las 18h, durante las dos horas restantes, la participación hubiera sido de poco menos del 43%. Por cierto, este es un porcentaje que se aproxima al que dieron medios tan poco sospechoso como La Cuatro, nada mas cerrarse los colegios.
Pero no, el gobierno de Maragall no dio el índice de participación nada más cerrarse los colegios electorales, lo fue cocinando con ese programa informático tan maravilloso que dicen que tienen, y fue proyectando la participación a cada oleada de recuento de votos. Curiosamente esta iba subiendo conforme avanzaba el escrutinio, cuando es un dato que debería haberse mantenido casi constante a lo largo de todo el proceso de recuento.
Esto significaría que en las 9 primeras horas de votaciones el flujo de participación por cada 100 electores fue de 3.89 votantes cada hora, mientras que en las dos últimas, de 7.2 personas en cada hora. Prácticamente el doble. ¿Hubo una afluencia masiva al final de la tarde?. Esto no suele ocurrir, por lo que es digno de estudio.
Cinco o seis puntos de diferencia de participación sirven para maquillar un desastre, y para que ZP hable de forma triunfal de un éxito, y se empecine en hablar de una participación suficiente. Sería interesante que otras personas con mas datos estudien el asunto, ya que no es nada baladí.
No es de extrañar por tanto que admitamos como válidas las informaciones que incorporen más de un guarismo, sin plantearnos la idoneidad de los planteamientos.
Todo esto me vino a la cabeza anoche, mientras oía los resultados del referéndum sobre el Estatuto de Autonomía catalán. Lo que escribo a partir de ahora sé que es una nimiedad, porque no tengo los datos necesarios, pero al menos tiene cierta lógica numérica con las informaciones que previamente nos habían dado. Resulta que sobre las 19 horas nos dan los datos oficiales de porcentaje de participación a las 18 horas, que fue del 35%. Cualquier observador con un sentido aceptable de la proporción, se da cuenta que la participación es muy escasa, y si es una persona curiosa, coge papel y lápiz y plantea: Si en 9 horas de votaciones han participado 35 personas de cada cien, en 11 horas que dura todo el proceso ¿cuántas participarían?. Los estudiantes de la LOGSE, el caladero de talentos de los socialitas, no creo que tengan dificultad para resolver el problema, cuya solución es 42.77%. Esto quiere decir que siguiendo el flujo medio de votantes entre las 9h y las 18h, durante las dos horas restantes, la participación hubiera sido de poco menos del 43%. Por cierto, este es un porcentaje que se aproxima al que dieron medios tan poco sospechoso como La Cuatro, nada mas cerrarse los colegios.
Pero no, el gobierno de Maragall no dio el índice de participación nada más cerrarse los colegios electorales, lo fue cocinando con ese programa informático tan maravilloso que dicen que tienen, y fue proyectando la participación a cada oleada de recuento de votos. Curiosamente esta iba subiendo conforme avanzaba el escrutinio, cuando es un dato que debería haberse mantenido casi constante a lo largo de todo el proceso de recuento.
Esto significaría que en las 9 primeras horas de votaciones el flujo de participación por cada 100 electores fue de 3.89 votantes cada hora, mientras que en las dos últimas, de 7.2 personas en cada hora. Prácticamente el doble. ¿Hubo una afluencia masiva al final de la tarde?. Esto no suele ocurrir, por lo que es digno de estudio.
Cinco o seis puntos de diferencia de participación sirven para maquillar un desastre, y para que ZP hable de forma triunfal de un éxito, y se empecine en hablar de una participación suficiente. Sería interesante que otras personas con mas datos estudien el asunto, ya que no es nada baladí.