Desmontando el manual de consignas
Artículos de opinión
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Desmontando el manual de consignas es un blog de nueva creación, aunque los artículos se han transcrito siguiendo el orden cronológico como aparecen en otra bitácora de mi autoría. Entiendo que mi opinión no gustará a todo el mundo. Además de ser políticamente incorrecta va contra la Vaca Sagrada de la izquierda, tan limpia de toda mácula. No obstante aquí estan. Representa una forma de pensar mas común de lo que quisieran muchas personas de la progresía, denominación por cierto, que nunca he entendido. No sé cual será el alcance de esta bitácora. Sin temor a equivocarme y como acostumbra demasiada gente con sensibilidad de izquierdas, es de esperar que se me tilde de fascista. Amigos progres.., os aseguro que no lo soy, por mas que vuestros esquemas no cuadren ni a mazazos.
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Sindicación
 
ZP sacrifica un charnego
ZP oficia la ceremonia de la confusión en un ara ritual, siguiendo el libreto que han dictado las “deidades” que decidieron los dramáticos cambios que está sufriendo el Estado, siempre asistido por los monaguillos del terror, a los que la “curia” socialista no duda de calificar de “príncipes de la paz”.

Zapatero, vistiendo los ropajes de un amoral sumo sacerdote pagano, no es ajeno a los sacrificios. Ni a los políticos, ni a los morales (que se lo pregunten a las víctimas de los terroristas), aunque ahora, en esta ofrenda, ha decidido inmolar a uno de los suyos. La víctima no se caracteriza precisamente por ser un "patanegra"; etiqueta que reservan para sí los nacionalistas de pura cepa, aunque estén de sangre hasta la comisura de los labios.

El complejo de inferioridad que tiene ZP hacía lo Español, permite que los nacionalistas Vascos y Catalanes le inspiren un terrorífico amedrentamiento intelectual que lo noquea y lo inhabilita para seguir una política homologable con la de sus predecesores. Por esto, no nos sorprende que este maestro del sacrificio haya elegido para el ritual de entrega del PSC al nacionalismo genuino de Cataluña, un borrego con denominación de origen menos enjundiosa.

De todos es sabido que el arribismo del PSOE en Cataluña, pasa por compartir el poder con los auténticos propietarios, los del auténtico “pedigree”, ungidos por el nacionalismo toda una vida. Buscan el oxígeno para seguir en el poder mientras no termine su labor de derribo y desescombro que les permita perpetuarse. Para ello necesitan compartirlo con los nacionalistas en Cataluña, y luego más adelante en el País Vasco. Esto es la piedra de toque para la continuación de su política de segregación nacional y de expulsión de la vida pública de todo el espectro político y social que se oponga a sus planes.

Dos naderías, dos insignificancias, gobiernan a los socialistas autóctonos de las comunidades separatistas. Ambas, pese a la tradición nada genuflexa de la que presumen por esas tierras, los liderazgos del partido socialista en Cataluña y el País Vasco presentan un cariz basado en la nítida imposición desde la estructura central del partido. Una de ellas, en las Vascongadas, después de la defenestración de un líder con dignidad, carisma y honestidad; en la otra, después de un bochornoso espectáculo que ha durado dos largos años. Ambas personas, que nada tienen que decir, están destinadas a cerrar diciendo amén las tesis disgregadoras de los señores del tenderete. Entonces acabarán siendo sacrificados en altar que el PSOE tiene dispuesto para la adoración del nacionalismo separatista.

Como la cuestión Catalana lleva delantera, una vez pasado por el fracaso triunfal que ha permitido aprobar el Estatuto, la primera víctima está servida en forma de charnego. El sacrificio ritual se celebrará justo el día que se forme gobierno en Cataluña. Pero ayer fue facturado el paquete Montilla con marchamo de seguro perdedor, y el sello de charnego con denominación de origen.

En cuanto a Francisco López, el que adquirió la forma y el fondo del dictado nacionalista, empezando por la metamorfosis de su nombre de pila, ¿ qué quieren que les diga ?, no hace falta ser un fino analista para imaginarse el final Patxi.
No