"okupas" en el Govern
El buen gobierno se cimienta sobre las leyes, no sobre las supercherías del catálogo de lo políticamente correcto. El titular de la consejería de interior del gobierno de Cataluña se viene adornando con la cualidad progre que permite comprender y estimar los movimientos “okupas”. Semejante indulgencia solo es viable en la tribuna desde la que se predica el ramplón discurso antisistema, pero no desde el organismo que tiene que velar por el orden que permita el respeto por una institución que ricos y pobres, progres y conservadores admiten sin discusión: La propiedad privada.
Raro sería que estos garantes de los antisistema, esos que se emperifollan con la estética “okupa”, no protestaran cuando alguien les metiera la mano en el bolsillo o en la hacienda.
La reacción comprensiva de ciertos políticos catalanes, ahora en la pomada del poder, no deja de llamar la atención por lo que tiene de lógica. Más de un ciudadano tendrá la irritante sensación de que en la Generalitat hay más de un “okupa”, es más, habrá quién piense que sus destinos y sus haciendas están capitaneadas por un gobierno de “okupas”. ¿Fue el “tripartito” un gobierno ponderado?, ¿acaso nadie se avergonzó de las tropelías y las estupideces de muchos de sus miembros ?. ¿Qué motivo hay para no sentirse preocupados ante la nueva prueba a la que les someten sus amigos antisistema ?. No ha sido bastante con hacer de Barcelona el paraíso del contrapoder, el de todos esos que se anudan el pañuelo Palestino. Ahora hay que poblarlo.
La inconsistencia de los "okupas" que están en el Govern es tremenda. El manto de silencio impuesto sobre aquel liviano y famoso 3%, nos hace pensar que bien pudiera ser un pesado 30%, justo el porcentaje que encarece a las obras públicas, pero también a las viviendas, esas que no pueden alcanzar los que ahora no respetan la propiedad privada, esos que se niegan a comprar o alquilar, como lo hace cualquier ciudadano honesto y respetuoso con las haciendas ajenas. Estos gobernantes catalanes, digo, entienden que la propiedad privada no sea respetada, pero han gobernado tres años en los que podrían haber facilitado la construcción de viviendas más asequibles con solo desgravarles el peso de la corrupción inmobiliaria.
Los "okupas" que gobiernan en la Generalitat están entre el sistema, del que se nutren, y una esperpéntica visión de la vida política y social, siempre bajo el tamiz de la misma óptica. Ridículamente progre.
Raro sería que estos garantes de los antisistema, esos que se emperifollan con la estética “okupa”, no protestaran cuando alguien les metiera la mano en el bolsillo o en la hacienda.
La reacción comprensiva de ciertos políticos catalanes, ahora en la pomada del poder, no deja de llamar la atención por lo que tiene de lógica. Más de un ciudadano tendrá la irritante sensación de que en la Generalitat hay más de un “okupa”, es más, habrá quién piense que sus destinos y sus haciendas están capitaneadas por un gobierno de “okupas”. ¿Fue el “tripartito” un gobierno ponderado?, ¿acaso nadie se avergonzó de las tropelías y las estupideces de muchos de sus miembros ?. ¿Qué motivo hay para no sentirse preocupados ante la nueva prueba a la que les someten sus amigos antisistema ?. No ha sido bastante con hacer de Barcelona el paraíso del contrapoder, el de todos esos que se anudan el pañuelo Palestino. Ahora hay que poblarlo.
La inconsistencia de los "okupas" que están en el Govern es tremenda. El manto de silencio impuesto sobre aquel liviano y famoso 3%, nos hace pensar que bien pudiera ser un pesado 30%, justo el porcentaje que encarece a las obras públicas, pero también a las viviendas, esas que no pueden alcanzar los que ahora no respetan la propiedad privada, esos que se niegan a comprar o alquilar, como lo hace cualquier ciudadano honesto y respetuoso con las haciendas ajenas. Estos gobernantes catalanes, digo, entienden que la propiedad privada no sea respetada, pero han gobernado tres años en los que podrían haber facilitado la construcción de viviendas más asequibles con solo desgravarles el peso de la corrupción inmobiliaria.
Los "okupas" que gobiernan en la Generalitat están entre el sistema, del que se nutren, y una esperpéntica visión de la vida política y social, siempre bajo el tamiz de la misma óptica. Ridículamente progre.
Comentario:
Feliz Navidad