La enseñanza vista por los ciudadanos
La encuesta del CIS que hoy se publica encierra una clave reveladora, me refiero a la opinión de los españoles sobre nuestro sistema educativo. Muy pocos, no llega al 1% lo consideran muy bueno, un gran número lo considera malo o muy malo, pero una mayoría, que está en la medianía, lo considera regular. Revelador reflejo de lo que este sistema educativo está coadyuvando: Una sociedad naufragando en la trivialidad, anestesiada por los acontecimientos y sin pulso alguno.
Muchas veces he dicho a cuantos me han querido escuchar, que el principal logro de la izquierda en todos sus años de gobierno, es la consolidación de un sistema educativo que les permite fortalecer uno de los pilares sobre los que se vienen sustentando. No solo eso, también han contribuido a que las comunidades separatistas hayan acomodado la educación a sus verdaderas necesidades, y que ahora 16 años después está mostrando sus frutos: Una generación de ciudadanos adoctrinados con el rediseño de la historia, dispuestos a cuestionar ese espacio común al que despectivamente llaman España.
Las leyes educativas posibilitaron la puesta en marcha, especialmente en Cataluña y en el País vasco, de una especie de sistema educativo a la carta donde sus autores además de reinventar el menú, hicieron lo propio con los platos y los cubiertos. La enferma degeneración social en el país vasco, y la inmersión lingüística en Cataluña, amén de la reescritura de la historia cuando y dónde ha convenido, son consecuencias del alevoso celo de los legisladores. Nada casual ni inocente. En el país vasco fue un gobierno donde participó el PSOE el encargado de la tropelía, siendo el consejero de educación un socialista. En el resto de España, como mínimo, este dislate ha supuesto la socialización de la ignorancia.
El éxito del PSOE en el diseño de una educación como herramienta política para el logro de sus objetivos, es innegable. En economía, la tozuda realidad no les ha dejado margen para dislates, pero en educación han ido demasiado lejos en su afán intervencionista. Indudablemente por encontrarnos en Europa Occidental no han tenido margen para socializar la pobreza, pero díganme ustedes si como acabo de decir, no han terminado socializando la ignorancia.
Han pasado casi veinte años y tenemos un sistema educativo funesto, con una generación de padres con mas medios económicos que cultura, confundidos con libertinaje mal entendido, y unos hijos educados en la ausencia de esfuerzo y valores fundamentales. Una medianía, todo tibieza, hasta nuestra propia opinión sobre este desastroso sistema. Caldo de cultivo perfecto.
Durante la etapa del PP cuando se intentaba poner orden, instituir una reválida, cambiar el contenido y la orientación de algunas asignaturas, se azuzó al alumnado a huelgas y protestas. La consabida agitación funcionó. Se les transmitía que el esfuerzo, el suspenso y el rigor son instituciones fascistas. Vendían la “dolce vita” con la misma irresponsabilidad que ahora están vendiendo España
Muchas veces he dicho a cuantos me han querido escuchar, que el principal logro de la izquierda en todos sus años de gobierno, es la consolidación de un sistema educativo que les permite fortalecer uno de los pilares sobre los que se vienen sustentando. No solo eso, también han contribuido a que las comunidades separatistas hayan acomodado la educación a sus verdaderas necesidades, y que ahora 16 años después está mostrando sus frutos: Una generación de ciudadanos adoctrinados con el rediseño de la historia, dispuestos a cuestionar ese espacio común al que despectivamente llaman España.
Las leyes educativas posibilitaron la puesta en marcha, especialmente en Cataluña y en el País vasco, de una especie de sistema educativo a la carta donde sus autores además de reinventar el menú, hicieron lo propio con los platos y los cubiertos. La enferma degeneración social en el país vasco, y la inmersión lingüística en Cataluña, amén de la reescritura de la historia cuando y dónde ha convenido, son consecuencias del alevoso celo de los legisladores. Nada casual ni inocente. En el país vasco fue un gobierno donde participó el PSOE el encargado de la tropelía, siendo el consejero de educación un socialista. En el resto de España, como mínimo, este dislate ha supuesto la socialización de la ignorancia.
El éxito del PSOE en el diseño de una educación como herramienta política para el logro de sus objetivos, es innegable. En economía, la tozuda realidad no les ha dejado margen para dislates, pero en educación han ido demasiado lejos en su afán intervencionista. Indudablemente por encontrarnos en Europa Occidental no han tenido margen para socializar la pobreza, pero díganme ustedes si como acabo de decir, no han terminado socializando la ignorancia.
Han pasado casi veinte años y tenemos un sistema educativo funesto, con una generación de padres con mas medios económicos que cultura, confundidos con libertinaje mal entendido, y unos hijos educados en la ausencia de esfuerzo y valores fundamentales. Una medianía, todo tibieza, hasta nuestra propia opinión sobre este desastroso sistema. Caldo de cultivo perfecto.
Durante la etapa del PP cuando se intentaba poner orden, instituir una reválida, cambiar el contenido y la orientación de algunas asignaturas, se azuzó al alumnado a huelgas y protestas. La consabida agitación funcionó. Se les transmitía que el esfuerzo, el suspenso y el rigor son instituciones fascistas. Vendían la “dolce vita” con la misma irresponsabilidad que ahora están vendiendo España
Comentario:
La especialidad de la Izmierda es el adoctrinamiento y el lavado de cerebro.