El cambalache Catalán
Los calificativos para definir a la persona que hay en la Moncloa presidiendo el gobierno de España fluyen por mi cabeza de forma desordenada cuando repaso las tropelías, necedades y estupideces de todo orden que ejecuta este sujeto a modo de acción de gobierno. Ningún Español con la mínima dignidad y sentido de la nación jamás lo hubiera imaginado, pero la historia nos conduce por unos derroteros para muchos incomprensibles. Por eso en este post no recurriré a ninguno de ellos y me limitaré a no nombrarlo.
El individuo que preside el gobierno pasó a presidir el partido por una de esas casualidades que se dan en las crisis. Su mentor fue Maragall al frente del PSC, y como consecuencia de esta operación y tras las tormentosas elecciones generales que lo auparon donde está, después de la dinamita del 11M y el ignominioso comportamiento de su partido y sus medios afines en las vísperas. Como una de las muchas habilidades de los componentes de la secta del PSOE es la maestría con qué hacen de la necesidad virtud, y aunque este no es especialmente listo, siguió los esquemas del manual y se puso al servicio de los nacionalistas catalanes por necesidad, pero lo expresó como una virtud. Consultado el oráculo tomó forma su ideología. Para completarla y que no se enfadaran mucho en el norte, lo consultó otra vez, y como consecuencia forjó una ideología consistente en inclinarse hacia los nacionalismos periféricos y hacerse anti-español ayudado por un complejo crónico común en la progresía y en su generación.
Hoy me centraré en su política Catalana. Este imberbe político tuvo la osadía de decir que se aprobaría en Madrid lo que dijese el Parlamento Catalán. Conforme pasa el tiempo esto parece muy complicado, porque el beodo Maragall junto con sus socios, se empeñan en reformar la constitución de todos los españoles desde Cataluña. Como son palabras mayores, desde Moncloa han llamado a Más y parece que ante la inviabilidad de ser aprobado en Madrid, mercadean que se apruebe solo en Barcelona, dejando en evidencia al personaje, que ahora pacta con la derecha nacionalista catalana a cambio de lo que solo el tiempo dejará al descubierto. De esta forma cierran el círculo de la demagogia y el PSC pretenderá justificar su “patriotismo” ante la cada vez menos plural sociedad catalana. En una sociedad que no estuviese secuestrada por el nacionalismo, sería visto e interpretado como un auténtico cambalache y un fraude. Pero contra España todo vale, hasta la conjura de los necios.
El individuo que preside el gobierno pasó a presidir el partido por una de esas casualidades que se dan en las crisis. Su mentor fue Maragall al frente del PSC, y como consecuencia de esta operación y tras las tormentosas elecciones generales que lo auparon donde está, después de la dinamita del 11M y el ignominioso comportamiento de su partido y sus medios afines en las vísperas. Como una de las muchas habilidades de los componentes de la secta del PSOE es la maestría con qué hacen de la necesidad virtud, y aunque este no es especialmente listo, siguió los esquemas del manual y se puso al servicio de los nacionalistas catalanes por necesidad, pero lo expresó como una virtud. Consultado el oráculo tomó forma su ideología. Para completarla y que no se enfadaran mucho en el norte, lo consultó otra vez, y como consecuencia forjó una ideología consistente en inclinarse hacia los nacionalismos periféricos y hacerse anti-español ayudado por un complejo crónico común en la progresía y en su generación.
Hoy me centraré en su política Catalana. Este imberbe político tuvo la osadía de decir que se aprobaría en Madrid lo que dijese el Parlamento Catalán. Conforme pasa el tiempo esto parece muy complicado, porque el beodo Maragall junto con sus socios, se empeñan en reformar la constitución de todos los españoles desde Cataluña. Como son palabras mayores, desde Moncloa han llamado a Más y parece que ante la inviabilidad de ser aprobado en Madrid, mercadean que se apruebe solo en Barcelona, dejando en evidencia al personaje, que ahora pacta con la derecha nacionalista catalana a cambio de lo que solo el tiempo dejará al descubierto. De esta forma cierran el círculo de la demagogia y el PSC pretenderá justificar su “patriotismo” ante la cada vez menos plural sociedad catalana. En una sociedad que no estuviese secuestrada por el nacionalismo, sería visto e interpretado como un auténtico cambalache y un fraude. Pero contra España todo vale, hasta la conjura de los necios.
Comentario:
Muy interesante, seguiré tu blog, te envio el link de mi blog por si te apetece dar una vuelta, ya me cuentas...
http://blogs.ya.com/unespanolenparis/200509.htm