ZP no cae del guindo
Cuando la dinamita del 11M sembró el miedo en el corazón de muchos Españoles, estos no tenían muy claro que como consecuencia de esta congoja y de un orquestado golpe de mano mediático del 11 al 14, llegaría al poder un imberbe político fruto de una generación marcada por la gota malaya de los nacionalismos periféricos con la colaboración necesaria del Felipismo. Una generación ungida por el incienso de la corrección política, con mas humo en la cabeza que ideología. Pero con un complejo fundamental fruto de esta gota malaya. Ese complejo
se llama España.
Con este bagaje en la mochila, y sin mas antecedente políticos que un abuelo republicano y el sillón del Congreso caliente durante muchos años de silencio ante la corrupción generalizada, el Gal y otras lindezas del Felipismo. Amen de una licenciatura en derecho por la Universidad de León y una plaza de profesor asociado (nada de nada) obtenida de forma irregular por su adscripción política (léase la hemeroteca de la época en el diario de León), y el paso
al PSOE, partido con tradición familiar derivada de la fama de su abuelo republicano, desde donde pasa sin solución de continuidad de calentar el escaño a presidente del gobierno de España. No llega una persona cualquiera, es uno de esa generación que no ve necesaria la bandera, que se avergüenza del himno, y que sin decirlo piensa que España es un concepto residual y fascista. Un antiimperialista anclado en el mayo del 68 con mas connotaciones
estéticas que principios, y que da fe de su inmadurez no levantándose ante la bandera de los USA en un gesto pueril de inmaculada progresía. Tiempo habrá de analizar la situación de España en la escena internacional como consecuencia de estos lodos.
Ahora después de conocerse hoy la hipotética tregua de ETA por las negociaciones soterradas del gobierno, quiero hablar de España y su futuro, de la ética y los principios de quienes soslayando 900 crímenes e innumerables heridos están dispuestos a hablar en nombre de la paz para que el sufrimiento infringido por ETA tenga la recompensa que buscaban los criminales. Los de ETA después
de mas de 30 años de sangre no se van a su casa aunque suelten a los 800 presos con un millón de euros por cabeza, estos quieren el fruto de su vil actuación, que no es otra que el que todos sabemos: La independencia.
El entramado político social en el País vasco es complejo, llevan 20 años repartiéndose los papeles y estamos a punto de caer en la trampa.
Por hoy no me extiendo mas sobre el tema, y les remito a mi escrito del día 8 titulado "Nacionalismos, ETA, Zapatero y el guindo"
se llama España.
Con este bagaje en la mochila, y sin mas antecedente políticos que un abuelo republicano y el sillón del Congreso caliente durante muchos años de silencio ante la corrupción generalizada, el Gal y otras lindezas del Felipismo. Amen de una licenciatura en derecho por la Universidad de León y una plaza de profesor asociado (nada de nada) obtenida de forma irregular por su adscripción política (léase la hemeroteca de la época en el diario de León), y el paso
al PSOE, partido con tradición familiar derivada de la fama de su abuelo republicano, desde donde pasa sin solución de continuidad de calentar el escaño a presidente del gobierno de España. No llega una persona cualquiera, es uno de esa generación que no ve necesaria la bandera, que se avergüenza del himno, y que sin decirlo piensa que España es un concepto residual y fascista. Un antiimperialista anclado en el mayo del 68 con mas connotaciones
estéticas que principios, y que da fe de su inmadurez no levantándose ante la bandera de los USA en un gesto pueril de inmaculada progresía. Tiempo habrá de analizar la situación de España en la escena internacional como consecuencia de estos lodos.
Ahora después de conocerse hoy la hipotética tregua de ETA por las negociaciones soterradas del gobierno, quiero hablar de España y su futuro, de la ética y los principios de quienes soslayando 900 crímenes e innumerables heridos están dispuestos a hablar en nombre de la paz para que el sufrimiento infringido por ETA tenga la recompensa que buscaban los criminales. Los de ETA después
de mas de 30 años de sangre no se van a su casa aunque suelten a los 800 presos con un millón de euros por cabeza, estos quieren el fruto de su vil actuación, que no es otra que el que todos sabemos: La independencia.
El entramado político social en el País vasco es complejo, llevan 20 años repartiéndose los papeles y estamos a punto de caer en la trampa.
Por hoy no me extiendo mas sobre el tema, y les remito a mi escrito del día 8 titulado "Nacionalismos, ETA, Zapatero y el guindo"