El extraño triángulo Francia-Marruecos-España
Los jefes de Gobierno de Francia y España, asistieron ayer en Rabat, como invitados de honor, a la inauguración de los actos conmemorativos del 50 aniversario de la independencia de Marruecos. José Luis Rodríguez Zapatero y Dominique de Villepin asistieron al acto que se celebró ante la familia real marroquí frente al mausoleo donde se depositan los restos del padre de la patria, Mohamed V, y de su hijo Hassan II.
Zapatero y Villepin flanquearon durante la celebración al actual monarca, Mohamed VI. Junto a ellos, estaban también el hermano del rey alauí, el príncipe Mulay Rachid, el jefe del gobierno de Rabat, Driss Yettu, y representantes de los gobiernos de Senegal y Madagascar.
Esa fue toda la representación internacional e institucional en un acto de gran trascendencia para Marruecos. Ni rastro de un representante de USA, el otro gran protector. Tampoco ninguna representación internacional relevante, si exceptuamos las dos naciones Europeas, solo asistieron representantes de Senegal y Madagascar. Ni rastro del mundo árabe.
Mientras en El Aaiún, las fuerzas de ocupación marroquíes detenían a 97 manifestantes pacíficos y herían a 57 de ellos, en Rabat, el presidente español sonreía, como no, a Mohamed VI y elogiaba los avances y "el afianzamiento de su democracia y las libertades". Zapatero aplicaba in situ su maleable y gaseosa teoría de la hermandad de las civilizaciones, mientras la civilización saharaui parecía no sentirse aludida, ni muy libre y en democracia, según el elogioso ZP, puesto que eran reprimidos por las fuerzas policiales y de seguridad marroquíes.
En España, después de los sucesos del 11M y la entrada de este gobierno, también hemos quedado relegados en la escena internacional, con casi los mismos actores que ayer asistían al acto de conmemoración Marroquí. Extraño aislamiento, extraño triangulo Francia-Marruecos-España.
En el último gobierno de Aznar la relevancia de nuestro país en la escena internacional empezaba a ser la que correspondía a una nación como España, de gran peso histórico, en continúo crecimiento económico y un peso político que empezaba a emerger. Quizás el apoyo político, que no militar, a la guerra de Irak fue una apuesta demasiado arriesgada para posicionarse en el tablero internacional, pero fue una jugada política entendida por numerosos españoles. Mientras, Francia comenzaba a perder la partida y Marruecos perdía fuelle en sus contenciosos contra España, verdadera piedra de toque de su política exterior e interior, también perdía las influencias de su protector Americano, ya que la alianza con España hacía incompatibles las pretensiones Marroquíes. Todo parecía indicar que este status quo, permanecería al menos, una nueva legislatura, con los mismos protagonistas.
Casi un lustro más de una Europa volcada hacía el atlántico en clara alianza USA-Reino Unido-España, era un panorama insoportable para una Francia de capa caída (véanse los últimos acontecimientos) , con el eje Franco-Alemán en peligro, por la debilidad confirmada a posteriori del socialdemócrata Schroeder, a punto de entregar el poder a Angela Merkel. Insoportable para un Marruecos presionado en el Sahara, tras perder el pulso en el episodio de Perejil.
En el interior, unas fuerzas en clara alianza contra el PP, no veían con buenos ojos una España fuerte en la escena internacional, ya que la receta que ahora están aplicando, jamás se hubiera podido llevar a cabo con España jugando en otro tablero. Los movimientos previos de ETA, los nacionalistas, ERC y el PSOE ya apuntaban a lo que acontece. La vergonzosa visita de Card Rovira a Perpiñan fue el principio del comienzo. La vergonzante dimisión de deberes en la lucha antiterrorista, con la no aplicación de la ley de partidos, y el impresentable acercamiento a ETA nos sitúa en un tablero muy diferente al que la ciudadanía preveía antes que aconteciera el 11M.
Tras el 11M, lo que muchísimos ciudadanos pensábamos que era lo mejor para España no sucedió. Los hechos acontecieron conforme lo deseaban otras fuerzas, otros intereses. Por eso el triángulo Francia-Marruecos-España en la soledad de Rabat, ayer me produjo un extraño escalofrío.
Zapatero y Villepin flanquearon durante la celebración al actual monarca, Mohamed VI. Junto a ellos, estaban también el hermano del rey alauí, el príncipe Mulay Rachid, el jefe del gobierno de Rabat, Driss Yettu, y representantes de los gobiernos de Senegal y Madagascar.
Esa fue toda la representación internacional e institucional en un acto de gran trascendencia para Marruecos. Ni rastro de un representante de USA, el otro gran protector. Tampoco ninguna representación internacional relevante, si exceptuamos las dos naciones Europeas, solo asistieron representantes de Senegal y Madagascar. Ni rastro del mundo árabe.
Mientras en El Aaiún, las fuerzas de ocupación marroquíes detenían a 97 manifestantes pacíficos y herían a 57 de ellos, en Rabat, el presidente español sonreía, como no, a Mohamed VI y elogiaba los avances y "el afianzamiento de su democracia y las libertades". Zapatero aplicaba in situ su maleable y gaseosa teoría de la hermandad de las civilizaciones, mientras la civilización saharaui parecía no sentirse aludida, ni muy libre y en democracia, según el elogioso ZP, puesto que eran reprimidos por las fuerzas policiales y de seguridad marroquíes.
En España, después de los sucesos del 11M y la entrada de este gobierno, también hemos quedado relegados en la escena internacional, con casi los mismos actores que ayer asistían al acto de conmemoración Marroquí. Extraño aislamiento, extraño triangulo Francia-Marruecos-España.
En el último gobierno de Aznar la relevancia de nuestro país en la escena internacional empezaba a ser la que correspondía a una nación como España, de gran peso histórico, en continúo crecimiento económico y un peso político que empezaba a emerger. Quizás el apoyo político, que no militar, a la guerra de Irak fue una apuesta demasiado arriesgada para posicionarse en el tablero internacional, pero fue una jugada política entendida por numerosos españoles. Mientras, Francia comenzaba a perder la partida y Marruecos perdía fuelle en sus contenciosos contra España, verdadera piedra de toque de su política exterior e interior, también perdía las influencias de su protector Americano, ya que la alianza con España hacía incompatibles las pretensiones Marroquíes. Todo parecía indicar que este status quo, permanecería al menos, una nueva legislatura, con los mismos protagonistas.
Casi un lustro más de una Europa volcada hacía el atlántico en clara alianza USA-Reino Unido-España, era un panorama insoportable para una Francia de capa caída (véanse los últimos acontecimientos) , con el eje Franco-Alemán en peligro, por la debilidad confirmada a posteriori del socialdemócrata Schroeder, a punto de entregar el poder a Angela Merkel. Insoportable para un Marruecos presionado en el Sahara, tras perder el pulso en el episodio de Perejil.
En el interior, unas fuerzas en clara alianza contra el PP, no veían con buenos ojos una España fuerte en la escena internacional, ya que la receta que ahora están aplicando, jamás se hubiera podido llevar a cabo con España jugando en otro tablero. Los movimientos previos de ETA, los nacionalistas, ERC y el PSOE ya apuntaban a lo que acontece. La vergonzosa visita de Card Rovira a Perpiñan fue el principio del comienzo. La vergonzante dimisión de deberes en la lucha antiterrorista, con la no aplicación de la ley de partidos, y el impresentable acercamiento a ETA nos sitúa en un tablero muy diferente al que la ciudadanía preveía antes que aconteciera el 11M.
Tras el 11M, lo que muchísimos ciudadanos pensábamos que era lo mejor para España no sucedió. Los hechos acontecieron conforme lo deseaban otras fuerzas, otros intereses. Por eso el triángulo Francia-Marruecos-España en la soledad de Rabat, ayer me produjo un extraño escalofrío.
Comentario:
Perdona Birmain qe te haya mandado el comentario a esta página, se me olvidó que ibas a atender las otras. Un saludo. Fede
Comentario:
La verdad es que a mí también me dan escalofríos, no de pensar lo que está sucediendo, sino lo que puede acontecer y las consecuencias nefastas para nosotros, para todos nosotros, los que no tenemos voz y los que la tienen porque no saben dónde se están metiendo. El 98 no tiene nada que ver con la situación actual de España. El desatre consumatus est y no tiene vuelta atrás. ¿Cómo podremos levantar una nación hundida por sus propios defensores?. ¡Cómo me recuerda esto a nuestra historia reciente! Dios no lo quiera.
Un saludo Birmain. Fede, el gorrión.
Un saludo Birmain. Fede, el gorrión.