Fumadores, alcoholicos y puteros.
En mi último escrito hablaba de una palabra tótem: La solidaridad. Esta es una mas de esa batería de palabras, con que los progresistas alivian sus encorsetadas existencias en pro de la defensa de lo humano y lo divino. Hay mas: La paz, el derecho, la naturaleza, la ética, el diálogo, son unos pocos de esos vocablos comodín carentes de contenido conceptual con los que mercadean en el liviano zoco de una ideología sin proyección. En una sociedad acomodada de forma natural al liberalismo social y económico, estos han cosechado un fracasado histórico por su intento de ponerle puertas al campo (socialismo y comunismo), pero han ganado la batalla de la propaganda.
Aquí los tenemos ahora como auténticos anfitriones, cuando deberían ser los huéspedes. Tienen la habilidad de haberse mimetizado con la piel de los dueños del invento que les da el lustre de burgueses. Eso sí, para que no se les confunda con el original, presentan ese superficial barniz con la esperanza de brillar ante la sociedad y embaucarla con su banal fulgor. Todas estas reglas impuestas por la dictadura de lo políticamente correcto cabrían y sobrarían páginas, en el catecismo de Ripalda. Conforman así un catecismo laico con el que adoctrinan a cuanto desprevenido se les interpone. Pobre del individuo que una vez en la secta no observe las consignas del manual.
Ahora ZP, este grumete que chapotea en el mar de estulticia, sectarismo e ignorancia en que están convirtiendo a España, ha añadido nuevos “palabros” a la doctrina: “Disuadir del consumo del alcohol y del tabaco es de izquierdas”. Esta memez de libro, nunca mejor dicho, lleva a la lógica de que es la derecha fascista la que fuma como carreteros y beben como cosacos, además de puteros. Este concepto ya lo tenían anotado en el librito desde hace tiempo. En el mejor de los casos quién se cachondé de semejante memez no será digno de la secta del progreso.
Si no fuera por el poder que ejercen la gran mayoría de medios de comunicación a favor de estos burgueses, y no tuvieran las instituciones trufadas de adláteres, y no fueran unos magos de la propaganda, cabría preguntarse que nos han puesto en el vino para que seamos tan ignorantes.
Aquí los tenemos ahora como auténticos anfitriones, cuando deberían ser los huéspedes. Tienen la habilidad de haberse mimetizado con la piel de los dueños del invento que les da el lustre de burgueses. Eso sí, para que no se les confunda con el original, presentan ese superficial barniz con la esperanza de brillar ante la sociedad y embaucarla con su banal fulgor. Todas estas reglas impuestas por la dictadura de lo políticamente correcto cabrían y sobrarían páginas, en el catecismo de Ripalda. Conforman así un catecismo laico con el que adoctrinan a cuanto desprevenido se les interpone. Pobre del individuo que una vez en la secta no observe las consignas del manual.
Ahora ZP, este grumete que chapotea en el mar de estulticia, sectarismo e ignorancia en que están convirtiendo a España, ha añadido nuevos “palabros” a la doctrina: “Disuadir del consumo del alcohol y del tabaco es de izquierdas”. Esta memez de libro, nunca mejor dicho, lleva a la lógica de que es la derecha fascista la que fuma como carreteros y beben como cosacos, además de puteros. Este concepto ya lo tenían anotado en el librito desde hace tiempo. En el mejor de los casos quién se cachondé de semejante memez no será digno de la secta del progreso.
Si no fuera por el poder que ejercen la gran mayoría de medios de comunicación a favor de estos burgueses, y no tuvieran las instituciones trufadas de adláteres, y no fueran unos magos de la propaganda, cabría preguntarse que nos han puesto en el vino para que seamos tan ignorantes.
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Prueba con XHTML
La Hispanidad y el ejército bolchevique.
Bono rogando y Carod Rovira mandando.
Desmontando el manual de consignas.