El Pacto del Tinell y estos lodos
En Barcelona a 14 de diciembre de 2003, Joan Saura i Laporta, Pasqual Maragall i Mira y Josep-Lluís Carod-Rovira ponen su firma en el documento titulado “ACUERDO PARA UN GOBIERNO CATALANISTA Y DE IZQUIERDAS EN LA GENERALITAT DE CATALUNYA”, mas conocido como pacto del Tinell.
En la página 95, el primer punto del anexo se titula: “Ningún acuerdo de gobernabilidad con el PP, ni en la Generalitat ni en el Estado”, y el párrafo que continúa dice: “Los partidos firmantes del presente acuerdo se comprometen a no establecer ningún acuerdo de gobernabilidad (acuerdo de investidura y acuerdo parlamentario estable) con el PP en el Govern de la Generalitat. Igualmente estas fuerzas se comprometen a impedir la presencia del PP en el gobierno del Estado, y renuncian a establecer pactos de gobierno y pactos parlamentarios estables en las cámaras estatales”.
Por conocido y comentado, y tras casi dos años trascurridos, no deja de tener interés esta parte del contrato. El tiempo ha pasado y hemos visualizado y sentido los efectos del peso de la sofocante política catalana sobre la gobernabilidad de España. El marcado interés de impedir la presencia del PP en el gobierno de la Nación, da a sus firmantes dotes casi adivinatorias, pues nada hacía presagiar en esas fechas su concurso para la gobernabilidad del Estado, a no ser que Carod viniera inspirado de Perpignan.
La mitad de los Españoles es ignorada por el gobierno de la nación. Refiriéndonos solo a la actualidad, vemos que los pactos en materia educativa, imprescindibles para nuestro futuro y que la sociedad está pidiendo a gritos, no pueden llevarse a cabo porque ZP no puede salirse del guión que le marcaron desde Barcelona cuando todavía era “bambi”. Hay que aislar al PP, y a 10 millones de españoles, pero pronto habrá que hablar con ETA. Acebes tiene tazón cuando recordó a los socialistas que "el enemigo a batir" es ETA y no el PP, como fijaron en el ignominioso pacto que Zapatero viene suscribiendo de principio a fin.
La persecución al PP, pasa por acallar a cuantos medios de comunicación puedan servir de amplificadores de su discurso, no se trata de silenciar a la COPE por el tono mas o menos agresivo de Jiménez Losantos, nadie se engañe. Ayer en Madrid, un lamentable episodio de coacción a la libertad de expresión frente a la COPE, protagonizado por cinco payasos enmascarados y encadenados, acompañados por dos diputados de ERC y un enjambre de cámaras de la TV catalana, con el fin de presentar la hazaña para glorificación del Catalanismo, no fue condenada con la contundencia debida por ZP en clara subordinación al totalitarismo impuesto por esta mafia nacionalista. Por tanto, Zapatero demostró ayer de forma vergonzante no poder o querer defender el estado de derecho, enfangado en el lodo que hoy genera el pacto del Tinell.
La dictadura en materia informativa que diseña el tripartito, tiene como raíz ideológica acallar cuantas voces se opongan a su feroz intervencionismo y al complot diseñado con la aquiescencia de ZP para terminar con el estado constitucional. El totalitarismo que viene demostrando el tripartito de forma gradual, es mas evidente cuantos mas días se suceden desde aquel Diciembre de 2003.
ETA tampoco les ayuda en absoluto a disipar las dudas que tenemos muchísimos Españoles sobre la falta de moderación de la postura nacionalista catalana. En su último comunicado a la prensa, estos vincularon el Estatut con la banda terrorista. De eso nadie tiene la culpa, solo ETA y las cordiales relaciones y los pactos con uno de los firmantes, que se sepa, del excluyente pacto del Tinell. Tal y como proclamó Acebes en el Congreso: "Si quieren frases relacionando a ETA con el Estatuto catalán, consulten las obras completas de Carod Rovira, que van a encontrar perlas muy importantes".
El optimismo de ZP respecto al estatuto catalán, en sus alocución de ayer en A3, se pone en evidencia por la inquietud en su partido, y el desasosiego que mantenemos al respecto una parte importante de los Españoles. Este optimismo crónico, que mas bien parece una huída hacía delante, contrasta con el apagón impuesto al debate público cuando se conoció el desgaste electoral, motivado entre otras cosas, por la pertinaz entrega al cumplimiento del contrato de 14 de Diciembre de 2003.
En la página 95, el primer punto del anexo se titula: “Ningún acuerdo de gobernabilidad con el PP, ni en la Generalitat ni en el Estado”, y el párrafo que continúa dice: “Los partidos firmantes del presente acuerdo se comprometen a no establecer ningún acuerdo de gobernabilidad (acuerdo de investidura y acuerdo parlamentario estable) con el PP en el Govern de la Generalitat. Igualmente estas fuerzas se comprometen a impedir la presencia del PP en el gobierno del Estado, y renuncian a establecer pactos de gobierno y pactos parlamentarios estables en las cámaras estatales”.
Por conocido y comentado, y tras casi dos años trascurridos, no deja de tener interés esta parte del contrato. El tiempo ha pasado y hemos visualizado y sentido los efectos del peso de la sofocante política catalana sobre la gobernabilidad de España. El marcado interés de impedir la presencia del PP en el gobierno de la Nación, da a sus firmantes dotes casi adivinatorias, pues nada hacía presagiar en esas fechas su concurso para la gobernabilidad del Estado, a no ser que Carod viniera inspirado de Perpignan.
La mitad de los Españoles es ignorada por el gobierno de la nación. Refiriéndonos solo a la actualidad, vemos que los pactos en materia educativa, imprescindibles para nuestro futuro y que la sociedad está pidiendo a gritos, no pueden llevarse a cabo porque ZP no puede salirse del guión que le marcaron desde Barcelona cuando todavía era “bambi”. Hay que aislar al PP, y a 10 millones de españoles, pero pronto habrá que hablar con ETA. Acebes tiene tazón cuando recordó a los socialistas que "el enemigo a batir" es ETA y no el PP, como fijaron en el ignominioso pacto que Zapatero viene suscribiendo de principio a fin.
La persecución al PP, pasa por acallar a cuantos medios de comunicación puedan servir de amplificadores de su discurso, no se trata de silenciar a la COPE por el tono mas o menos agresivo de Jiménez Losantos, nadie se engañe. Ayer en Madrid, un lamentable episodio de coacción a la libertad de expresión frente a la COPE, protagonizado por cinco payasos enmascarados y encadenados, acompañados por dos diputados de ERC y un enjambre de cámaras de la TV catalana, con el fin de presentar la hazaña para glorificación del Catalanismo, no fue condenada con la contundencia debida por ZP en clara subordinación al totalitarismo impuesto por esta mafia nacionalista. Por tanto, Zapatero demostró ayer de forma vergonzante no poder o querer defender el estado de derecho, enfangado en el lodo que hoy genera el pacto del Tinell.
La dictadura en materia informativa que diseña el tripartito, tiene como raíz ideológica acallar cuantas voces se opongan a su feroz intervencionismo y al complot diseñado con la aquiescencia de ZP para terminar con el estado constitucional. El totalitarismo que viene demostrando el tripartito de forma gradual, es mas evidente cuantos mas días se suceden desde aquel Diciembre de 2003.
ETA tampoco les ayuda en absoluto a disipar las dudas que tenemos muchísimos Españoles sobre la falta de moderación de la postura nacionalista catalana. En su último comunicado a la prensa, estos vincularon el Estatut con la banda terrorista. De eso nadie tiene la culpa, solo ETA y las cordiales relaciones y los pactos con uno de los firmantes, que se sepa, del excluyente pacto del Tinell. Tal y como proclamó Acebes en el Congreso: "Si quieren frases relacionando a ETA con el Estatuto catalán, consulten las obras completas de Carod Rovira, que van a encontrar perlas muy importantes".
El optimismo de ZP respecto al estatuto catalán, en sus alocución de ayer en A3, se pone en evidencia por la inquietud en su partido, y el desasosiego que mantenemos al respecto una parte importante de los Españoles. Este optimismo crónico, que mas bien parece una huída hacía delante, contrasta con el apagón impuesto al debate público cuando se conoció el desgaste electoral, motivado entre otras cosas, por la pertinaz entrega al cumplimiento del contrato de 14 de Diciembre de 2003.