Desmontando el manual de consignas
Artículos de opinión
Acerca de
Desmontando el manual de consignas es un blog de nueva creación, aunque los artículos se han transcrito siguiendo el orden cronológico como aparecen en otra bitácora de mi autoría. Entiendo que mi opinión no gustará a todo el mundo. Además de ser políticamente incorrecta va contra la Vaca Sagrada de la izquierda, tan limpia de toda mácula. No obstante aquí estan. Representa una forma de pensar mas común de lo que quisieran muchas personas de la progresía, denominación por cierto, que nunca he entendido. No sé cual será el alcance de esta bitácora. Sin temor a equivocarme y como acostumbra demasiada gente con sensibilidad de izquierdas, es de esperar que se me tilde de fascista. Amigos progres.., os aseguro que no lo soy, por mas que vuestros esquemas no cuadren ni a mazazos.
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Sindicación
 
La Constitución una vez adulterada, debe ser reformada
Algunos se vanaglorian de que Rodríguez ha culminado el disparate de la desafectación de nuestro sistema constitucional con un as en la manga. Dicen que ha dejado descolocado al PP. La visión corta y miope, que estas personas tienen de los tempos políticos, y el apoyo mediático que de forma sistemática trata de ocultar la realidad, hace que cientos de ciudadanos en los que ya ha calado la desmembración del Estado en lo mas profundo de sus voluntades, den por zanjada la cuestión con un aquí no “ha pasado nada”, y al sonido triunfal de las fanfarrias mediáticas, se trasladen con la música a otra parte, al otro escenario, para continuar con mas de lo mismo, bajo la misma desinformación, pero ahora con todavía más vileza, reanudar en el País Vasco la campaña de ruptura que quedó en suspenso con la presentación infructuosa del Plan Ibarreche.

Las cosas son siempre como son, y las experiencia nos dice que no hay que juzgarlas por como suelen comenzar, sino por como acaban. El sentido común y sentido de la Justicia, conduce a la certeza de que el Estatuto Catalán acabará muy mal, como todo lo que se inicia al margen de la Ley. El aparato desmesurado del poder, ha permitido que este escuálido presidente, haya tenido suficiente margen de maniobra para manipular fiscales, diputados y ministros ensimismados en su futuro personal e inmediato y medios de comunicación, en una clara simbiosis de intereses. Unos encantados, y otros humillados por el silencio vergonzoso. Después de haberse erigido en baluartes de la Constitución, han aceptado la buena nueva del acuerdo sobre el estatuto, con una cortedad de miras inversamente proporcional a la distancia que los separa de las instituciones que dicen defender y representar.

Son traidores a los principios constitucionales, pero no son tontos. Saben con exactitud el riesgo que corren si esto se les tuerce, y han pisado el acelerador. Por eso ahora minusvalorarán a las instituciones del Estado que comienzan a poner en riesgo la delicada y costosa operación en la que se han embarcado. Ni lo que opine el Tribunal Constitucional, ni el Consejo General del Poder Judicial, ni el Consejo de Estado, ni la Audiencia Nacional, ni la Comisión Constitucional del Congreso, tendrá ningún valor. Se terminó a partir de ahora expresarse en libertad dentro del PSOE. Adiós a una mayoría cualificada en el Parlamento, con la presencia del PP. Tienen prisa, mucha prisa, y además tienen miedo porque saben que están cubiertos por el manto de la ilegalidad mas absoluta. El oasis catalán los ha situado en el desierto de la razón, y fuera de la realidad desean imponer un cierre de filas artificioso y torticero.

Ahora, la izquierda y los nacionalistas, de forma indirecta han abierto el melón de la reforma constitucional. El PP en la anterior legislatura se había opuesto con muchísima razón, temiendo que esta fuera un pretexto para comenzar lo que justo ahora están llevando a cabo, contando desde luego, con que no habría 11M, y ellos seguirían en el poder. El 11M cambió las cosas de forma dramática y definitiva. Los resultados cosechados hasta ahora por los nacionalismos, se han conseguido de forma tan desaforada, radical y eficiente, que uno se alarma por si pudiera existir alguna relación causa efecto.

No parece por tanto incoherente, que el PP a pesar de haberse negado en el pasado a hablar de reformas de la Constitución, ahora esté dispuesto a hacerlo. En vista de que la Constitución es amenazada de facto con esta propuesta de estatuto, es hora de defender con decisión y valentía una reforma que ordene el edificio del Estado, y que ponga a cada uno en su sitio. ¿No querían reforma?, es hora de proponerla, y ofrecer a los nacionalistas dos tazas.

El camino es arduo, y la ventaja que llevan es demasiada, demasiados años de condescendencia y cesiones ante muchas de sus abusivas e injustas demandas. Un partido socialista que ahora ejerce de sicario, con una complicidad incalificable, y demasiados ciudadanos odiando de forma irracional y rastrera el concepto de España como nación. Pero tienen demasiada prisa, una prisa delatora, una prisa solo explicable por la fragilidad, irracionalidad e ilegalidad del castillo de naipes que tratan de montar ante los ojos atónitos de la ciudadanía, y en el que piensan alojar al Estado. Un castillo, sobre el que pueden soplar los vientos del sentido común, y la mas elemental justicia, y que podría ser derribado. Mucha prisa, demasiada.., y eso juega a favor de quienes sean capaces de movilizar a la ciudadanía, y hacerle ver la enorme estafa a que está siendo sometida.

Las instituciones del Estado independientes del poder político, serán ignoradas. No hay mas que ver el recibimiento que hoy se ha dado a los dictámenes del CGPJ y del Consejo de Estado antes citados, que han sido calificados por la prensa afín como de “intromisión”, lo mismo que Begoña Errazti, presidenta de EA y parlamentaria Navarra. Que extraña coincidencia.., que tiernos compañeros de cama..

Los mismos que piensan que el pacto de Zapatero con los nacionalistas aislará por muchos años al PP, saben que si fracasan en esta gran comparsa inconstitucional, serán ellos los expulsados del poder por mucho tiempo. Aún sobreviviendo a esta tropelía, gobernarían en minoría bajo el control del nacionalismo vasco y catalán, fauces insaciables en continuo proceso de deglución y destrucción del Estado.

Por todo ello, sí a un catarsis, no por tardía innecesaria.., sí a la movilización popular, sí a una iniciativa que respalde con firmas una propuesta parlamentaria de Rajoy, que inste al Gobierno a convocar un referéndum en aplicación del artículo 92 de la Constitución [«las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos»]. Perfectamente legal y coherente, que no tiene nada que ver con la Iniciativa Legislativa Popular y el artículo 87.3, que Rubalcaba, de forma torticera, atribuyó a la iniciativa de Rajoy.

Una vez movilizada la ciudadanía, el objetivo es reformar la Constitución siguiendo las directrices que hoy publicaba el Consejo de Estado, en un dictamen a petición, nada menos, que del ínclito ZP.
No