Desmontando el manual de consignas
Artículos de opinión
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Desmontando el manual de consignas es un blog de nueva creación, aunque los artículos se han transcrito siguiendo el orden cronológico como aparecen en otra bitácora de mi autoría. Entiendo que mi opinión no gustará a todo el mundo. Además de ser políticamente incorrecta va contra la Vaca Sagrada de la izquierda, tan limpia de toda mácula. No obstante aquí estan. Representa una forma de pensar mas común de lo que quisieran muchas personas de la progresía, denominación por cierto, que nunca he entendido. No sé cual será el alcance de esta bitácora. Sin temor a equivocarme y como acostumbra demasiada gente con sensibilidad de izquierdas, es de esperar que se me tilde de fascista. Amigos progres.., os aseguro que no lo soy, por mas que vuestros esquemas no cuadren ni a mazazos.
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Sindicación
 
¿ Un charnego en la Generalitat ?
Son muchas las cuestiones que están en juego sobre el tapete de la política nacional tras la oscura negociación del estatuto catalán, y demasiados tahúres tramposos, marrulleros y de finta escasa, sentados ante la timba que dispuso Zapatero para envidar contra viento y manera, con el objetivo de multiplicar y retener el poder que de forma tan raquítica y poco convencional obtuvo el 14 de Marzo.

La historia comienza con un personaje ambicioso, rayano en el histrionismo, proveniente como otros muchos socialistas de posiciones acomodadas en el funcionariado y en la política durante el Franquismo. No es otro que Pascual Maragall, tan ambicioso como poco apto para la “cosa pública”, mentor político de Zapatero, y por todo bagaje un apellido ilustre.

Los años en que Pujol reinaba en el trono del nacionalismo, la ciudadanía catalana era ungida por el sentimiento nacionalista y Cataluña caía a los pies de su clase política. Estos, haciendo de la necesidad virtud, nos vendieron la imagen de una Cataluña unida ante un ideal, ante una nación. La aparente uniformidad de su ciudadanía en torno al concepto de identidad nacional, no es un dechado de virtudes cívicas, es una imposición nada sutil, una auténtica marca de agua indeleble que acompaña a cada ciudadano y que nadie puede sacudirse, so pena de congelarse lejos del rescoldo de la tribu. A los ciudadanos libres, los que tratan de criticar y zafarse del asfixiante sistema que constriñe el ejercicio de la ciudadanía, no se les reconoce el derecho a ser catalanes fuera de este contexto fuertemente encorsetado, posibilitado por Jordi Pujol, durante mas de 20 años de trono nacionalista.

Mientras, los socialistas mantenían una posición acorde con su cometido en la política nacional. Durante los gobiernos de Felipe González, su posición era perfectamente coherente con la de un partido de implantación nacional, y defensor de la cohesión de todos los españoles ante la ley y ante la hacienda pública, como ocurre en países como Francia o Alemania, donde sus provincias o lander, ricos y menos ricos, mantienen una estrecha relación con el estado, que hace a este grande, próspero y poderoso.

La estructura social y política heredada de Pujol, hace que estas premisas no sean válidas para Cataluña, y el socialismo solidario e internacionalista del PSOE mantuvo una dicotomía durante años, escorándose cada vez mas a la única opción posible y rentable, a la única con la que podría tocar poder y arrebatar al heredero de Pujol el monopolio para seguir sometiendo a los catalanes, a un estado de excepción de las conciencias y los sentimientos de identidad, que ellos llaman nacionalismo.

El apellido ilustre de pasado Franquista, con una carrera bastante afortunada en el PSOE, llega a este punto habiendo sido mentor de ZP, y aliado pese a la desconfianza inicial en el seno del PSOE, con un partido radical y de extrema izquierda, capaz de pactar con ETA una tregua en Cataluña, y lo que la historia nos acabe descubriendo. Forma gobierno, conviene recordarlo, habiendo perdido otra vez las elecciones frente a Convergencia, y prometiendo a la ciudadanía una reforma revolucionaria del estatuto catalán, con el compromiso de ZP de aceptar el parto de los montes que se hiciera en el parlamento catalán. Para garantizarse unos a otros que el Partido Popular no estorbaría, su exclusión queda pactada en los acuerdos del pacto del Tinell. (pág 95, primer punto del anexo). Tenemos por tanto, un partido socialista que ha trabajado corrigiendo y aumentando, el sectarismo nacionalista de Pujol, para obtener el poder y conservarlo a toda costa.

Estos antecedentes demuestran, que lo que algunos llaman jugada maestra de Rodríguez, consistente en haber hecho salir por una puerta a Carod y Maragall, entrando por la otra Mas, no es otra cosa que una marrullería en esta sucia partida de poker, con la que están poniendo término a un concepto consagrado en nuestra historia, y corroborado, abriendo el período de mayor esplendor democrático, por la constitución de 1978.

Una partida de poker en la que se hacen trampas entre ellos mismos. La jugada de regate corto de ZP, no solo supone expulsar a la extrema izquierda republicana, conlleva apartar al del insigne apellido, o sea, a su propio partido, para devolver el poder a los que patentaron el invento, participando ahora como segundones, cuando tienen muy claro en el PSOE lo que significa ser nacionalista catalán y los beneficios que esto aporta.

Jordi Sevilla, a quien se le entiende todo, el que quería enseñarle a ZP economía en dos tardes, ha vuelto a ser escuchado por los micrófonos indiscretos, cuando hablaba de la operación en marcha para dejar tirado a Maragall como consecuencia de la última partida, en la timba que tiene montada ZP para resolver el futuro catalán, y jugarse el futuro de todos los Españoles. "Montilla es cojonudo para mil cosas... pero todavía es pronto para que el presidente de la Generalitat sea un charnego", se ha le ha oído decir a Sevilla. ¿Presentar a un charnego para que sea segundón de Mas?, demasiado arriesgado, demasiado ofensivo para que esa Cataluña indigesta de nacionalismo, pueda aceptar semejante atrocidad étnica.

Esta y otras alarmas, como el comportamiento del público y del propio presentador en el plató de TV3, ante los abyectos insultos a España de otro charnego, un bufón con el síndrome de Estocolmo, describen la percepción de lo que está pasando en Cataluña y en España, mientras que ZP sigue en la timba como un iluso que sueña con romper la banca. Para ello no duda en hacer trampas hasta a su propio partido, a su mentor de apellido ilustre, a él mismo, y a todo lo que se interponga ante su regate miope y corto, aunque sea la mismísima España.
 
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