Autopsia de la "Verdad"
La verdad oficial que proclamó Zapatero en la sesión de la comisión de investigación donde intervino hace mas de un año, está siendo sometida a una severa autopsia por los acontecimientos, las evidencias y el sentido común. A la verdad de Zapatero le urge una autopsia, necesita un forense honrado que la diseccione y saque todo el pus y toda la mentira que encierra.
En un país donde funcionara el estado de derecho, cabría esperar que esos forenses de las verdades oficiales plagadas de malignas y aviesas trampas aderezadas con falacias, deberían ser los representantes del poder judicial. En nuestro país, con un poder judicial a los pies del poder político, no se garantiza del todo el blanqueamiento de las inamovibles verdades oficiales, pero lo cierto es que tampoco impide el conocimiento a cuentagotas de evidencias inquietantes.
El episodio del oportuno suicidio de los terroristas implicados en el 11M, según la verdad oficial, siempre ha sido una fuente inagotable de turbadoras incógnitas. Cualquier ciudadano interesado por el tema, y por supuesto no proclive a comulgar con los carros y carretas de la propaganda oficial, dicho acontecimiento además de una lógica inquietud, tiene que haber generado numerosísimas dudas. Más, si se tienen en cuenta episodios como el de cuerpo profanado y quemado del miembro de la policía que desgraciadamente murió en la explosión, y que jamás fue aclarado pese a las promesas oficiales. No obstante, supongo que algunos, entre los que se encuentra un servidor, confiaban en que la justicia había determinado como habían muerto los presuntos terroristas. Los que confiamos en la tecnología y en la pericia de la tecnología punta forense, como nos muestran en la serie CSI, teníamos al menos la tranquilidad que la justicia tenía en su poder las pruebas de la evidencia de que se trata de un suicidio colectivo, por muy extraño e improbable que nos pareciera, de que la muerte se produjo a causa de la explosión, y que apartando las demás dudas razonables e inquietantes, suponíamos que ya se había demostrado que los acusados del atentado mas ignominioso de nuestra historia, se fueron al paraíso de forma voluntaria, para recibir de las manos de su dios benefactor, el pago por su obra.
Hoy me entero que el Sr. Juez del Olmo, después de dos años, no tiene los informes forenses, es mas, parece que ni siquiera se practicaron las autopsias para aclarar algo tan crucial en la determinación de la autoría de las explosiones de los trenes y el piso de Leganés. El Sr. Juez, que por cierto, no sé si de forma consciente o subconsciente, llama a ambas “atentados” en el auto por el que ha pedido a las fuerzas de seguridad, cuantas pruebas o indicios puedan tener y no han llegado al poder del instructor, parece haberse caído del guindo dos años después, o está realizando apresuradas peticiones formales que le permitan cerrar de una vez el sumario, tal como le han reclamado desde editoriales en el diario El País.
Aquí como decía al principio, no bastan con las autopsias de los moradores del piso de Leganés, es necesaria una autopsia a la verdad oficial, esa verdad que esconde 192 muertos y que cada día que pasa es un insulto cada vez mayor, a la ética, a la inteligencia y al sentido común. Es la verdad de ZP en estado puro.
En un país donde funcionara el estado de derecho, cabría esperar que esos forenses de las verdades oficiales plagadas de malignas y aviesas trampas aderezadas con falacias, deberían ser los representantes del poder judicial. En nuestro país, con un poder judicial a los pies del poder político, no se garantiza del todo el blanqueamiento de las inamovibles verdades oficiales, pero lo cierto es que tampoco impide el conocimiento a cuentagotas de evidencias inquietantes.
El episodio del oportuno suicidio de los terroristas implicados en el 11M, según la verdad oficial, siempre ha sido una fuente inagotable de turbadoras incógnitas. Cualquier ciudadano interesado por el tema, y por supuesto no proclive a comulgar con los carros y carretas de la propaganda oficial, dicho acontecimiento además de una lógica inquietud, tiene que haber generado numerosísimas dudas. Más, si se tienen en cuenta episodios como el de cuerpo profanado y quemado del miembro de la policía que desgraciadamente murió en la explosión, y que jamás fue aclarado pese a las promesas oficiales. No obstante, supongo que algunos, entre los que se encuentra un servidor, confiaban en que la justicia había determinado como habían muerto los presuntos terroristas. Los que confiamos en la tecnología y en la pericia de la tecnología punta forense, como nos muestran en la serie CSI, teníamos al menos la tranquilidad que la justicia tenía en su poder las pruebas de la evidencia de que se trata de un suicidio colectivo, por muy extraño e improbable que nos pareciera, de que la muerte se produjo a causa de la explosión, y que apartando las demás dudas razonables e inquietantes, suponíamos que ya se había demostrado que los acusados del atentado mas ignominioso de nuestra historia, se fueron al paraíso de forma voluntaria, para recibir de las manos de su dios benefactor, el pago por su obra.
Hoy me entero que el Sr. Juez del Olmo, después de dos años, no tiene los informes forenses, es mas, parece que ni siquiera se practicaron las autopsias para aclarar algo tan crucial en la determinación de la autoría de las explosiones de los trenes y el piso de Leganés. El Sr. Juez, que por cierto, no sé si de forma consciente o subconsciente, llama a ambas “atentados” en el auto por el que ha pedido a las fuerzas de seguridad, cuantas pruebas o indicios puedan tener y no han llegado al poder del instructor, parece haberse caído del guindo dos años después, o está realizando apresuradas peticiones formales que le permitan cerrar de una vez el sumario, tal como le han reclamado desde editoriales en el diario El País.
Aquí como decía al principio, no bastan con las autopsias de los moradores del piso de Leganés, es necesaria una autopsia a la verdad oficial, esa verdad que esconde 192 muertos y que cada día que pasa es un insulto cada vez mayor, a la ética, a la inteligencia y al sentido común. Es la verdad de ZP en estado puro.
Comentario:
Deberías suprimir el enlace con ABC
Comentario:
Muy desesperados tienen que estar para poner al frente del Ministerio del Interior al quimico prodigioso, don Alfredo Perez Rubalcaba