Modelo Forges: El pánfilo que sorbe la sopa mientras sopla
Algunos tratan de comerse la sopa soplando y sorbiendo al mismo tiempo. Son unos pánfilos al mas puro estilo de la segunda acepción del diccionario, o sea, los que tratan de apagar una cerilla auto invocándose, pronunciando la palabra pánfilo. Los progres, en su escrupuloso equilibrio entre el bien y el mal, nos tienen acostumbrados a trazar una raya de simetría sobre todas las cosas. La fina línea que delimita lo caliente de lo frío, lo claro de lo oscuro, la carne del “pescao”, ha sido trazada una y otra vez, con el mismo fin, y no es otro que quedarse en esa confortable frontera, a salvo de la intemperie.
Los casos son numerosos, y es el "modus operandi" de buen número de ciudadanos tocados por la tibieza, los que entre dos situaciones cuya maldad, para ellos es intrínseca, tratan de refugiarse en una cómoda equidistancia. Por una parte está la maldad que se quiere “descafeinar”, la menos mala. La otra es la de los oponentes a los que siempre se les relaciona con una maldad “per se”. Entre las dos, atribuyéndose el bien a través de una neutralidad exquisita, el farsante de turno cree que se eleva por la tibia senda del progreso, sin darse cuenta que es un pánfilo que sorbe mientras sopla la sopa. Además de un zoquete, que no es ni “chicha” ni “limoná”.
El diario El País de hoy publica un chiste de Forges que me ha invitado a esta reflexión, y en el que se ilustra muy bien el tipo elucubraciones con eje de simetría a los que nos estamos refiriendo. El humorista, que está en el lado tibio y confortable del sistema, ha considerado conveniente echar una mano en la briega de la confusión y tergiversación con que su periódico contribuye al ignominioso “proceso de paz” en el país Vasco. Esta se une a las muchas contribuciones que ya han hecho los peones de brega del PSOE para propagar la especie de que lo bueno está entre los terroristas, los menos malos, y los malísimos de la derecha democrática que critican esta infame farsa.
Nada nuevo bajo el sol, todo esto ya estaba vaticinado y previsto desde que se inicio este mal llamado proceso de paz. Usted Sr. Forges ya ha cumplido su cometido y ha mostrado su tibieza, trazando una línea de simetría que lo sitúa a salvo, en el desahogo de la equidistancia.
Los casos son numerosos, y es el "modus operandi" de buen número de ciudadanos tocados por la tibieza, los que entre dos situaciones cuya maldad, para ellos es intrínseca, tratan de refugiarse en una cómoda equidistancia. Por una parte está la maldad que se quiere “descafeinar”, la menos mala. La otra es la de los oponentes a los que siempre se les relaciona con una maldad “per se”. Entre las dos, atribuyéndose el bien a través de una neutralidad exquisita, el farsante de turno cree que se eleva por la tibia senda del progreso, sin darse cuenta que es un pánfilo que sorbe mientras sopla la sopa. Además de un zoquete, que no es ni “chicha” ni “limoná”.
El diario El País de hoy publica un chiste de Forges que me ha invitado a esta reflexión, y en el que se ilustra muy bien el tipo elucubraciones con eje de simetría a los que nos estamos refiriendo. El humorista, que está en el lado tibio y confortable del sistema, ha considerado conveniente echar una mano en la briega de la confusión y tergiversación con que su periódico contribuye al ignominioso “proceso de paz” en el país Vasco. Esta se une a las muchas contribuciones que ya han hecho los peones de brega del PSOE para propagar la especie de que lo bueno está entre los terroristas, los menos malos, y los malísimos de la derecha democrática que critican esta infame farsa.
Nada nuevo bajo el sol, todo esto ya estaba vaticinado y previsto desde que se inicio este mal llamado proceso de paz. Usted Sr. Forges ya ha cumplido su cometido y ha mostrado su tibieza, trazando una línea de simetría que lo sitúa a salvo, en el desahogo de la equidistancia.