Días negros
Ayer después de escribir el artículo del blog mi día se fue enrareciendo, fue poco a poco agobiándome. Es la sensación esa que hace que cada vez te sientas más cabreado con algo... en mi caso estaba focalizado en el trabajo; creo que tenía una parte de ataque de ansiedad y otra parte de agobio habitual cuando uno cambia su rutina... el caso es que empecé a verlo todo muy negro. Por un lado veía los hechos objetivos y me daba cuenta de que pocas quejas puedo tener de mi nuevo trabajo... pero ayer tenía algo dentro de mí que me hacía rechazarlo totalmente.
Creo que esto es normal cuando sales de un sitio en el que tienes tan buen rollo con la gente, en mi nuevo sitio casi no tengo trato con mis compañeros y eso es un cambio radical para mí. Donde estaba antes era raro el día que no nos riésemos a carcajadas o que no comentáramos alguna noticia o que no criticáramos esto o aquello... De verdad que hecho en falta a mis compañeros... Aún así creo que la causa fundamental de mi bajón es que los cambios me afectan especialmente hasta que consigo adaptarme del todo. Ya han pasado tres semanas pero aún me siento un extraño en la oficina y con la gente; además hay bastante diferencia de edad con todos ellos y el ambiente de aquí no es el de Telefónica...
Pero bueno, ayer al llegar a casa al ver al amor de mi vida se mejoró mi día sustancialmente... el resto lo hizo ver un poco la tele, hacer una tirada de Osho Zen y mi carácter naturalmente optimista.
Hoy ya la visión ha cambiado, he hecho mío un pensamiento de un libro que estoy leyendo que dice que cuando uno sienta que las cosas no van bien hay que mirar a la vida con optimismo, porque ser pesimista no va a hacer nada más que empeorar las cosas. Además, siempre me he considerado (y lo sigo haciendo) un afortunado, además afortunado en absolutamente todo, no puedo tener quejas de nada en mi vida, así que estos momentos de bajón hay que superarlos porque soy el menos indicado para quejarse.
Creo que esto es normal cuando sales de un sitio en el que tienes tan buen rollo con la gente, en mi nuevo sitio casi no tengo trato con mis compañeros y eso es un cambio radical para mí. Donde estaba antes era raro el día que no nos riésemos a carcajadas o que no comentáramos alguna noticia o que no criticáramos esto o aquello... De verdad que hecho en falta a mis compañeros... Aún así creo que la causa fundamental de mi bajón es que los cambios me afectan especialmente hasta que consigo adaptarme del todo. Ya han pasado tres semanas pero aún me siento un extraño en la oficina y con la gente; además hay bastante diferencia de edad con todos ellos y el ambiente de aquí no es el de Telefónica...
Pero bueno, ayer al llegar a casa al ver al amor de mi vida se mejoró mi día sustancialmente... el resto lo hizo ver un poco la tele, hacer una tirada de Osho Zen y mi carácter naturalmente optimista.
Hoy ya la visión ha cambiado, he hecho mío un pensamiento de un libro que estoy leyendo que dice que cuando uno sienta que las cosas no van bien hay que mirar a la vida con optimismo, porque ser pesimista no va a hacer nada más que empeorar las cosas. Además, siempre me he considerado (y lo sigo haciendo) un afortunado, además afortunado en absolutamente todo, no puedo tener quejas de nada en mi vida, así que estos momentos de bajón hay que superarlos porque soy el menos indicado para quejarse.





