La distancia no siempre es el olvido
Me siento en el sofá de mi cuarto con el paquete de tabaco en una mano y el teléfono en otra, coloco el cenicero de madera con motivos mitológicos entre mis piernas y marco el número que conozco desde hace más de una década, mi mejor amiga, mi mejor amiga en la distancia. Hace tiempo que no nos vemos, un año y medio y ha pesar de que han pasado cinco años que no vivimos en la misma ciudad, ni siquiera en la misma provincia, es más una vive en el este y otra en el oeste, la sigo recordando todos los días; y todos los días me sorprendo al echar tanto de menos a una persona con la que mantego una relación más larga en la distancia que cuando ibamos juntas a la misma clase.
Ella fue mi primera amiga, mi primera amiga de verdad. A la que podía contarle cualquier cosa, mis sentimientos y cada aburrido detalle de mi vida, como me dijo la última vez que la ví "quiero volver a ser tu diario y que tú seas el mío", nunca me juzgo y yo a ella tampoco, me dio los mejores consejos que creía convenientes para mí y aunque alguna vez se equivocó estrepitosamente nunca se lo eché en cara porque sabía que lo hacía por mi bien.
Enciendo un cigarrito y me preparo para una conversación que durará más de una hora y me dejara la oreja ardiendo. Pero solo se repite ese fastidio piiii; le doy al botón de rellamada cerca de diez veces, pero no sirve de nada, no oigo la voz que tanto me reconforta. Me siento triste, hoy necesitaba hablar con ella, simplemente hablar con ella de tonterías, que me volviera a contar que nada ha cambiado desde que me fuí (aunque sea mentira, siempre que vuelvo lo encuentro todo realmente distinto), que fulana, sí la que iba justo a la clase de enfrente, se ha quedado embarazada y nadie sabe de quien... Son conversaciones sin sustancia, hablando de todo y de nada, pero que de alguna manera nos alegran el día y quizá el resto de la semana.
Como siempre le prometo que en verano iré a hacerle una visita, pero como viene pasando desde hace más de año y medio algo impedirá que vaya a verla y estaré un par de semanas deambulando por ahí triste, porque no podré ver a mi alma gemela. Sí, yo la encontré con apenas ocho años. Porque tu alma gemela no tiene que ser necesariamente un un chico, la encontré y ahora ya no la tengo cerca.
Comentario:
Yo mantengo a varias a mistades en la distancia pero he de confesar que necesito ir a verlas de vez en cuando para reforzarme. Intenta sacar un huequecito para ir a verla, o simplmente planear un viaje juntas... te aseguro que eso te llena de enrgía positiva.
Mil besos.
Mil besos.
Comentario:
Hola Bita,pasaba por aquí y entro a saludarte,
un besito de lunes.
un besito de lunes.
Comentario:
Bueno aunque no disfrutes de su compañía eres afortinada por tener una amistad así...disfrútala todo lo que puedas y ve a verla si le necesitas...no se pero soy de las que piensa que querer es poder, así que si te apetece verla sólo tienes que querer hacerlo.
un besito de lunes.
un besito de lunes.
Comentario:
Me alegro mucho que hayas encontrado a alguien tan especial en tu vida.
Yo, que sé un rato de separaciones no deseadas, te aseguro que la distancia no es el olvido, todo lo contrario. Cuando quieres a alguien, la distancia no puede con el amor, y al final los caminos serán sólo uno.
Un beso desde donde soplan aires de libertad.
Yo, que sé un rato de separaciones no deseadas, te aseguro que la distancia no es el olvido, todo lo contrario. Cuando quieres a alguien, la distancia no puede con el amor, y al final los caminos serán sólo uno.
Un beso desde donde soplan aires de libertad.
Comentario:
YO Echo de menos a esa amiga de la que hablas, esa otra mitad de mi, pero ahora tiene una niña de 1 mes, una pareja estable, una casa... otra vida. Otras mitades que ocupan su tiempo. Aún así, sigo llamándola mi mejor amiga :-)





