Por favor, un borrador para los recuerdos.
- Y ¿qué pretendes?, ¿Borrar y poder escribir sobre ellos, como quien quiere cambiar la historia
- Sé que no puedo hacerlo, ahí están y no se pueden borrar... ¿has oído hablar de la amnesia?, bueno, quisiera poner una dosis de amnesia para esos recuerdos.
- Je, je, esto que dices me hace reír, una dosis de amnesia, je, je, je.
- No es un chiste, es algo que deseo muy en serio.
- ¿Porqué no intentas hablar de esos recuerdos que te mortifican igual que el que grita para desahogarse? No es olvidar ni intentar hacerlo, hay que enfrentarlos y descubrir donde te culpan.
- ¿Culparmen? ¿Porqué culparmen?
- Si tu no sintieras culpa, no buscarías olvidar, ¿has escuchado la frase perdón y olvido? Pues bien, se sincero contigo mismo y perdónate, tal vez con eso no vayas a olvidar el recuerdo pero si a la amargura que te provoca. El problema no está en los malos recuerdos, sino en la forma como enfocamos nuestros sentimientos hacia ellos.
- Eso no es fácil, me han causado y he causado daño.
- Bien, para el daño que hayas causado el arrepentimiento es la medicina y para el daño que te han causado o que tú te has causado está el perdón. Ambos deben provenir de ti, no de los demás.
- Arrepentirme..... Lo estoy haciendo, no quiero que se vuelvan ha repetir esos acontecimientos en mi vida, pero el perdón.... . ¿Qué es exactamente el perdón? ¿Cómo estoy seguro de perdonar?. Ni siquiera sé como hacerlo.
- Por eso te digo que debes enfrentar esos malos recuerdos, es el primer paso al perdón.
- Lo que quiero es olvidarlos, no enfrentarlos.
- No te engañes, los malos recuerdos siempre existirán para medir nuestras debilidades y si tú eres una persona que solo quiere olvidar estas mostrando mucha debilidad. Ahora, te repito, enfrentar los malos recuerdos hace que de nuevo enfoquemos nuestros sentimientos y aprendamos a desviar los negativos, cambiándolos por sentimientos positivos.
- No estoy muy convencido de eso, ahora que, ¿me vas a salir con alguna lección de yoga?
- Ja, ja, ja, perdona, me ha caído en gracia tu comentario
- Si, por que eso de negativo y positivo, pasar al otro polo, suena como a ying yang, la lucha del bien contra el mal y esas cosas...
- Ja, ja, ja, ¿sabes que estás haciendo? Ja, ja, ja..... Espera, ja, ja, ja ....paro de reir, ji, ji, ji...
- ¡Bueno.....¿Qué estoy haciendo?......!
- Perdona, no quería hacerlo, ji, ji, ji, ....... no me estoy burlando,... solo me ha parecido gracioso el comentario.... ji, ji, ji.... ¿Podrás perdonarme?
- Bueno, ya....., esta bien, además no tengo nada que perdonarte.........
- Antes dime: ¿que sentiste cuando comencé a reírme de tu observación sobre el yoga?
- Pues, me molesté, que mas iba a sentir !!!
- ¿Aún estás molesto?
- No, solo fue un momento....
- En este momento entiendes ¿qué me cayó en gracia?
- Tu tendrás tu razones para evaluar que lo que dije fue gracioso.
- ¿Las respetas?
- Debo hacerlo, tu con tus razones y yo con las mías.
- Pero me lo dices como si todavía estuvieras molesto conmigo.
- No, no lo estoy, mejor volvamos a lo que me ibas a explicar sobre el perdonar.
- Bien, pues te cuento que lo que acaba de ocurrir con mi respuesta a tu comentario del yoga, que por cierto, no fue la adecuada, pero, fue provocada por mi razonamiento contra tu desconocimiento. Pues bien, la vida esta llena de comportamientos causados por el razonamiento de una parte desconocida por la otra parte. Para nosotros no es fácil perdonar cuando nos quedamos en el desconocimiento y no nos preocupamos por entender el razonamiento de la contraparte, llámese persona o suceso.
- ¿Qué me quieres decir con todo eso? Todavía no logro entender nada.
- Cuando un suceso o una persona se convierten en provocación a tus sentimientos negativos, también se convertirán en un mal recuerdo, para entrar a superar esto, debes recordar y buscar entender lo que pasó para vencer al primer enemigo: el desconocimiento, deja que tu razón te ayude, no orientes tu razón a buscar una justificación de tu comportamiento, sino a buscar una ayuda, bien sea interna o externa, para evaluar, reconstruir y mejorar los sentimientos. Si cuando lo que paso lo entiendes y experimentas un sentimiento de alivio, te va ser más fácil perdonar, es decir enfocar tus sentimientos a una actitud más positiva. Ese recuerdo ya no te hará mas daño. Si por el contrario, tu razón te justifica para aumentar tus sentimientos negativos, estás careciendo de aceptación y la falta de aceptación siempre carece de solución.
- ¿Estas diciéndome, que si no tengo razones para perdonar, debo conformarme con aceptar los hechos tal como ocurrieron?
- Exactamente, cuando no tenemos la capacidad para entender o la lucha para comprender, el último recurso que nos queda es la aceptación. ¿Cuál prefieres? Porque tomar uno de estos elementos son necesarios para el perdón. Sino entendemos, sino comprendemos, sino aceptamos, debemos vivir con el remordimiento carente de perdón y nuestros sentimientos nunca se podrán enfocar de una forma positiva para vivir mejor nuestra historia personal.
- ¿Y en donde queda la autoestima?
- Debes entender que carecer de perdón es carecer de autoestima, no confundas la autoestima con las actitudes egolátricas, egocéntricas y egoístas. Si realmente te estimas entra en la conquista de los buenos y nobles sentimientos.
- Sé que no puedo hacerlo, ahí están y no se pueden borrar... ¿has oído hablar de la amnesia?, bueno, quisiera poner una dosis de amnesia para esos recuerdos.
- Je, je, esto que dices me hace reír, una dosis de amnesia, je, je, je.
- No es un chiste, es algo que deseo muy en serio.
- ¿Porqué no intentas hablar de esos recuerdos que te mortifican igual que el que grita para desahogarse? No es olvidar ni intentar hacerlo, hay que enfrentarlos y descubrir donde te culpan.
- ¿Culparmen? ¿Porqué culparmen?
- Si tu no sintieras culpa, no buscarías olvidar, ¿has escuchado la frase perdón y olvido? Pues bien, se sincero contigo mismo y perdónate, tal vez con eso no vayas a olvidar el recuerdo pero si a la amargura que te provoca. El problema no está en los malos recuerdos, sino en la forma como enfocamos nuestros sentimientos hacia ellos.
- Eso no es fácil, me han causado y he causado daño.
- Bien, para el daño que hayas causado el arrepentimiento es la medicina y para el daño que te han causado o que tú te has causado está el perdón. Ambos deben provenir de ti, no de los demás.
- Arrepentirme..... Lo estoy haciendo, no quiero que se vuelvan ha repetir esos acontecimientos en mi vida, pero el perdón.... . ¿Qué es exactamente el perdón? ¿Cómo estoy seguro de perdonar?. Ni siquiera sé como hacerlo.
- Por eso te digo que debes enfrentar esos malos recuerdos, es el primer paso al perdón.
- Lo que quiero es olvidarlos, no enfrentarlos.
- No te engañes, los malos recuerdos siempre existirán para medir nuestras debilidades y si tú eres una persona que solo quiere olvidar estas mostrando mucha debilidad. Ahora, te repito, enfrentar los malos recuerdos hace que de nuevo enfoquemos nuestros sentimientos y aprendamos a desviar los negativos, cambiándolos por sentimientos positivos.
- No estoy muy convencido de eso, ahora que, ¿me vas a salir con alguna lección de yoga?
- Ja, ja, ja, perdona, me ha caído en gracia tu comentario
- Si, por que eso de negativo y positivo, pasar al otro polo, suena como a ying yang, la lucha del bien contra el mal y esas cosas...
- Ja, ja, ja, ¿sabes que estás haciendo? Ja, ja, ja..... Espera, ja, ja, ja ....paro de reir, ji, ji, ji...
- ¡Bueno.....¿Qué estoy haciendo?......!
- Perdona, no quería hacerlo, ji, ji, ji, ....... no me estoy burlando,... solo me ha parecido gracioso el comentario.... ji, ji, ji.... ¿Podrás perdonarme?
- Bueno, ya....., esta bien, además no tengo nada que perdonarte.........
- Antes dime: ¿que sentiste cuando comencé a reírme de tu observación sobre el yoga?
- Pues, me molesté, que mas iba a sentir !!!
- ¿Aún estás molesto?
- No, solo fue un momento....
- En este momento entiendes ¿qué me cayó en gracia?
- Tu tendrás tu razones para evaluar que lo que dije fue gracioso.
- ¿Las respetas?
- Debo hacerlo, tu con tus razones y yo con las mías.
- Pero me lo dices como si todavía estuvieras molesto conmigo.
- No, no lo estoy, mejor volvamos a lo que me ibas a explicar sobre el perdonar.
- Bien, pues te cuento que lo que acaba de ocurrir con mi respuesta a tu comentario del yoga, que por cierto, no fue la adecuada, pero, fue provocada por mi razonamiento contra tu desconocimiento. Pues bien, la vida esta llena de comportamientos causados por el razonamiento de una parte desconocida por la otra parte. Para nosotros no es fácil perdonar cuando nos quedamos en el desconocimiento y no nos preocupamos por entender el razonamiento de la contraparte, llámese persona o suceso.
- ¿Qué me quieres decir con todo eso? Todavía no logro entender nada.
- Cuando un suceso o una persona se convierten en provocación a tus sentimientos negativos, también se convertirán en un mal recuerdo, para entrar a superar esto, debes recordar y buscar entender lo que pasó para vencer al primer enemigo: el desconocimiento, deja que tu razón te ayude, no orientes tu razón a buscar una justificación de tu comportamiento, sino a buscar una ayuda, bien sea interna o externa, para evaluar, reconstruir y mejorar los sentimientos. Si cuando lo que paso lo entiendes y experimentas un sentimiento de alivio, te va ser más fácil perdonar, es decir enfocar tus sentimientos a una actitud más positiva. Ese recuerdo ya no te hará mas daño. Si por el contrario, tu razón te justifica para aumentar tus sentimientos negativos, estás careciendo de aceptación y la falta de aceptación siempre carece de solución.
- ¿Estas diciéndome, que si no tengo razones para perdonar, debo conformarme con aceptar los hechos tal como ocurrieron?
- Exactamente, cuando no tenemos la capacidad para entender o la lucha para comprender, el último recurso que nos queda es la aceptación. ¿Cuál prefieres? Porque tomar uno de estos elementos son necesarios para el perdón. Sino entendemos, sino comprendemos, sino aceptamos, debemos vivir con el remordimiento carente de perdón y nuestros sentimientos nunca se podrán enfocar de una forma positiva para vivir mejor nuestra historia personal.
- ¿Y en donde queda la autoestima?
- Debes entender que carecer de perdón es carecer de autoestima, no confundas la autoestima con las actitudes egolátricas, egocéntricas y egoístas. Si realmente te estimas entra en la conquista de los buenos y nobles sentimientos.
Los recuerdos que nunca se cuentan
- A quien puede interesarle estos recuerdos....
- A nadie, solo a ti, son tuyos, son toda tu vida, son todas tu experiencia, buena o mala pero son tu experiencia. Ahora, si los narras a alguien tal vez pueda servirle de ejemplo o de gracia, de distracción o de reflexión, pero para algo ha de servirle..... .Los recuerdos no son para olvidarlos voluntariamente, son vestiduras viejas que se cambian pero han servido para vestirte. ¿ Qué tienes contra ellos?
- Nada, solamente que hay algunos que quisiera haber olvidado y veo que aún están ahí.....
- ¿Y porqué deseas haberlos olvidado?
- Porque duelen o dan asco.....
- Explícate mejor.....
- Son manchas en mi historia, son vidas ajenas que no debieron haber sido mías, pasos del tiempo que se quedaron quietos dejando su huella profunda, en un solo sitio, marcando de alguna forma mi presente, queriendo seguir figurando en mi futuro.
- La huella de esos recuerdos es producto de tu silencio, éste la ha detenido. Callar lo que no debiste haber callado es como haber detenido el tiempo para tu presente y para tu futuro.
- ¿Acaso haber hablado pudo haber cambiado las cosas?
- Tal vez lo ocurrido no porque ya ocurrió, pero hubieras detenido la maldad para que no te siguiera acompañando en la vivencia de tu historia.
- ¿De que maldad me hablas?
- Tus rencores, tus odios, tus frustraciones, traumas y miedos.
- Hay hechos que no se pueden contar, es mejor ocultarlos, callarlos.
- ¿Y puedes olvidarlos?
- No, ciertamente no, se convierten en mi personal tragedia pero evito que alguien más salga lastimado.
- Seguramente se siente bien de no haber confiado en nadie, de no haber involucrado a nadie. Eso a lo mejor te hace sentir de algún modo menos egoísta.
- ¿Egoísmo? Ahora, ¿porqué mencionas al egoísmo?
- A nadie, solo a ti, son tuyos, son toda tu vida, son todas tu experiencia, buena o mala pero son tu experiencia. Ahora, si los narras a alguien tal vez pueda servirle de ejemplo o de gracia, de distracción o de reflexión, pero para algo ha de servirle..... .Los recuerdos no son para olvidarlos voluntariamente, son vestiduras viejas que se cambian pero han servido para vestirte. ¿ Qué tienes contra ellos?
- Nada, solamente que hay algunos que quisiera haber olvidado y veo que aún están ahí.....
- ¿Y porqué deseas haberlos olvidado?
- Porque duelen o dan asco.....
- Explícate mejor.....
- Son manchas en mi historia, son vidas ajenas que no debieron haber sido mías, pasos del tiempo que se quedaron quietos dejando su huella profunda, en un solo sitio, marcando de alguna forma mi presente, queriendo seguir figurando en mi futuro.
- La huella de esos recuerdos es producto de tu silencio, éste la ha detenido. Callar lo que no debiste haber callado es como haber detenido el tiempo para tu presente y para tu futuro.
- ¿Acaso haber hablado pudo haber cambiado las cosas?
- Tal vez lo ocurrido no porque ya ocurrió, pero hubieras detenido la maldad para que no te siguiera acompañando en la vivencia de tu historia.
- ¿De que maldad me hablas?
- Tus rencores, tus odios, tus frustraciones, traumas y miedos.
- Hay hechos que no se pueden contar, es mejor ocultarlos, callarlos.
- ¿Y puedes olvidarlos?
- No, ciertamente no, se convierten en mi personal tragedia pero evito que alguien más salga lastimado.
- Seguramente se siente bien de no haber confiado en nadie, de no haber involucrado a nadie. Eso a lo mejor te hace sentir de algún modo menos egoísta.
- ¿Egoísmo? Ahora, ¿porqué mencionas al egoísmo?
El ciego y los lazarillos
Ahora, aquí he encontrado otro recuerdo tuyo, vamos a ver de que se trata........
¡Ah! Este es otro de nuestros famosos sustos a nuestra madre; realmente uno de chiquillo no mide la consecuencia de sus actos. Tendría más o menos 9 años, jugábamos con nuestros vecinos del barrio a practicar lucha libre en uno de los antejardines de las casas, cuando vimos a un hombre de aproximadamente unos 40 años, ciego, acompañado de dos niños, no puedo recordar sus edades, le servían de lazarillo, lo vimos llamar a cada puerta de las casas de la cuadra, pidiendo ayuda económica, dejamos de jugar un momento, no se porque a mi hermano Arturo y a mi se nos ocurrió apartarnos del grupo de juego y pegarnos al hombre ciego y a sus dos lazarillos, movidos por la curiosidad nos fuimos detrás de ellos a unos 10 pasos de distancia, observando como pedía limosna y la gente, no se si por compasión a los pequeños que lo acompañaban o a su discapacidad, no dejaban de darle dinero o ropa usada. Pasado un rato mi hermano y yo oímos un fuerte grito llamándonos por nuestros nombres, volteamos a mirar y era nuestra madre, su rostro lucía pálido, olvidamos al hombre ciego y nos detuvimos, cuando nuestra madre se acercó a nosotros nos tomo de las orejas y queriendo desahogar su angustia exclamo:
¡¿Qué pretenden?... .¿matarme?!.
Pero mamá, si no hemos hecho nada malo, le respondimos casi en coro.
¡Cómo que nada!... ¡Cómo que nada! . ¿Les parece poco haberse desaparecido por casi dos horas y yo buscándolos como loca, pensando que me los habían robado, cuando me contaron los vecinos que los habían visto irse con un mendigo?
Dos horas, si dos horas, detrás de un hombre ciego y sus lazarillos, dos horas que para unos pequeños parecieron poco tiempo, pero para un adulto angustiado, como estaba mi mamá ese día fue una eternidad.
¡Ah! Este es otro de nuestros famosos sustos a nuestra madre; realmente uno de chiquillo no mide la consecuencia de sus actos. Tendría más o menos 9 años, jugábamos con nuestros vecinos del barrio a practicar lucha libre en uno de los antejardines de las casas, cuando vimos a un hombre de aproximadamente unos 40 años, ciego, acompañado de dos niños, no puedo recordar sus edades, le servían de lazarillo, lo vimos llamar a cada puerta de las casas de la cuadra, pidiendo ayuda económica, dejamos de jugar un momento, no se porque a mi hermano Arturo y a mi se nos ocurrió apartarnos del grupo de juego y pegarnos al hombre ciego y a sus dos lazarillos, movidos por la curiosidad nos fuimos detrás de ellos a unos 10 pasos de distancia, observando como pedía limosna y la gente, no se si por compasión a los pequeños que lo acompañaban o a su discapacidad, no dejaban de darle dinero o ropa usada. Pasado un rato mi hermano y yo oímos un fuerte grito llamándonos por nuestros nombres, volteamos a mirar y era nuestra madre, su rostro lucía pálido, olvidamos al hombre ciego y nos detuvimos, cuando nuestra madre se acercó a nosotros nos tomo de las orejas y queriendo desahogar su angustia exclamo:
¡¿Qué pretenden?... .¿matarme?!.
Pero mamá, si no hemos hecho nada malo, le respondimos casi en coro.
¡Cómo que nada!... ¡Cómo que nada! . ¿Les parece poco haberse desaparecido por casi dos horas y yo buscándolos como loca, pensando que me los habían robado, cuando me contaron los vecinos que los habían visto irse con un mendigo?
Dos horas, si dos horas, detrás de un hombre ciego y sus lazarillos, dos horas que para unos pequeños parecieron poco tiempo, pero para un adulto angustiado, como estaba mi mamá ese día fue una eternidad.
El bazar de las golosinas
Mi amor por el aprendizaje se lo puedo deber a ellas. Tres profesoras, excelentes educadoras; mis primeras letras, mis primeros números, mis primeras lecturas. Recuerdo todavía con claridad, aquellos tres salones de 5 x 5 metros, una casa con dos pisos, el patio de recreo y en especial un salón de 3 x 6 mts que prestaba el servicio de comedor principal de la casa pero que a la hora de recreo se adecuaba como el bazar de las golosinas, allí los pequeños alumnos podíamos adquirir deliciosas chocolatinas, gelatinas, galletas, bizcochos, figuritas de dulce que se exhibían sobre el blanco mantel; para adquirir alguna de esas sabrosas golosinas no necesitábamos dinero, solamente ganar un vale por 4 o 5 puntos cada vez que respondíamos bien a la lección aprendida. Cada golosina tenía un valor en puntos, desde 2 el dulce más sencillo, hasta 100 como una exquisita torta de frutas recubierta con crema de leche. Podíamos utilizar los vales ganados ese día o acumularlos durante los siguientes días para poder adquirir la torta de frutas que era el manjar mas anhelado por los niños; realmente era motivante aprender a leer, escribir y realizar operaciones matemáticas, y este tipo de actividad era la mejor formación para aprender a aprender.
Hoy he encontrando entre mis pensamientos este delicioso recuerdo y aunque sé que ya son fallecidas quiero ser agradecido con estas queridas e inolvidables educadoras de mi infancia, tres hermanas que amaban enseñar: las profesoras Luque.
Hoy he encontrando entre mis pensamientos este delicioso recuerdo y aunque sé que ya son fallecidas quiero ser agradecido con estas queridas e inolvidables educadoras de mi infancia, tres hermanas que amaban enseñar: las profesoras Luque.






