Cronómetro en cero
Propósitos, metas, expectativas, tres palabras que pueden ser comunes para los primeros días del 2006, ayer 31 de diciembre y como todos los años, el mundo se mantuvo en vela esperando que fueran las 00:00 de la madrugada para celebrar un nuevo año.
Las expectativas generan un cantidad de premoniciones sobre posibles acontecimientos en diferentes áreas que motivan la vida a nivel personal, regional y mundial, es nuestra normal tendencia de querer saber todo en forma anticipada, se crean agüeros, se consultan adivinos y brujos, los astrólogos tienen la mayor época de consultas.
Las metas son el objetivo esperanzador de mejorar nuestra calidad de vida y los propósitos su desarrollo estratégico para lograrlo.
Cuando nuestras expectativas las enfocamos a creencias adivinatorias estamos planeando una existencia dependiente de un “destino escrito” como si las metas y los propósitos estuvieran sujetos a fuerzas invisibles para poder hacerlas en realidad,
pero cuando nuestras expectativas son motivadoras, sin creencia adivinatoria, para planificar nuestra existencia a las capacidades de los que podemos soñar, logramos hacer independiente el propósito de alcanzar las metas a corto, mediano y largo plazo en el transcurso del nuevo año.
Recurrir a creencias adivinatorias es añadir angustia a las necesidades diarias haciéndonos personas inseguras.
La vida es un continuo dador de retos y es más difícil lograr superarlos cuando creemos que podemos hacer trampa en sus exámenes de prueba pretendiendo saber anticipadamente la respuesta a sus preguntas, que son más aleatorias que programadas.
Vivir cada día con su propio afán es la forma más efectiva de construir una existencia más placentera.
Las expectativas generan un cantidad de premoniciones sobre posibles acontecimientos en diferentes áreas que motivan la vida a nivel personal, regional y mundial, es nuestra normal tendencia de querer saber todo en forma anticipada, se crean agüeros, se consultan adivinos y brujos, los astrólogos tienen la mayor época de consultas.
Las metas son el objetivo esperanzador de mejorar nuestra calidad de vida y los propósitos su desarrollo estratégico para lograrlo.
Cuando nuestras expectativas las enfocamos a creencias adivinatorias estamos planeando una existencia dependiente de un “destino escrito” como si las metas y los propósitos estuvieran sujetos a fuerzas invisibles para poder hacerlas en realidad,
pero cuando nuestras expectativas son motivadoras, sin creencia adivinatoria, para planificar nuestra existencia a las capacidades de los que podemos soñar, logramos hacer independiente el propósito de alcanzar las metas a corto, mediano y largo plazo en el transcurso del nuevo año.
Recurrir a creencias adivinatorias es añadir angustia a las necesidades diarias haciéndonos personas inseguras.
La vida es un continuo dador de retos y es más difícil lograr superarlos cuando creemos que podemos hacer trampa en sus exámenes de prueba pretendiendo saber anticipadamente la respuesta a sus preguntas, que son más aleatorias que programadas.
Vivir cada día con su propio afán es la forma más efectiva de construir una existencia más placentera.






