EL morbo - Capítulo I
Sábado y descansaré en casa, no debo preocuparme por nada más, se me han venido varios recuerdos graciosos, uno de ellos es el siguiente:
Una tarde en el autobús de regreso a casa iba con mi esposa; yo en mis continuas reflexiones tuve la osadía de hacer partícipe a mi esposa de provocar un diálogo de infidelidad para ver las reacciones de la gente que pudiera escucharnos:
- Estás segura que tu marido cree que estas donde tu hermana? - Le lancé esta pregunta a mi esposa.
Claro que ella por un instante no comprendió la pregunta
-¿ Cómo?...¿ De que me estás hablando? - Me pregunta ella.
- ¿Que si estás segura de que tu marido te cree donde tu hermana?
- claro que lo cree - respondió ella siguiéndome el juego y comprendiendo que era otro de los momentos en que yo montaría un libreto para ver la reacción de la gente.
- Y si le dá por llamarla para confirmar si estás ahí?
- El no hace eso, sólo me espera en casa y cuando llego, lo único que me pregunta es como me fue; no en donde estuve, ni que hice, sino solo eso: que como me fue...
- Mira, tu sabes que te amo tanto que no quiero perderte, Si tu marido se entera de lo nuestro.....
- Tranquilito mi amor - dándome un beso - que eso no va a ocurrir.
Mientras tanto empezó mi maratón de observación, y efectivamente, ya había curiosos en sintonía.
- Es tan hermoso lo que los dos estamos viviendo.... - En este momento vi una mueca de disgusto de la señora sentada junto a mi esposa, la miraba y se le podía adivinar que si de ella dependiera le plantaría un par de bofetones.
- Bueno, tu te preocupas de mi marido, pero que me puedes decir de tu mujer? - Cuando la señora al lado de mi esposa escuchó esto, abrió tremendos ojos que creí iban a saltar de sus órbitas, volteó a mirar a un señor que estaba al lado de ella y alcancé a escucharle lo que le murmuró: "estos son mucho descarados"
Observé entonces hacia otros lados, buscando más curiosos de nuestra conversación y se dejaron ver tres o cuatro más que por sus caras nos estaban mandando a la silla eléctrica.
Esto no detuvo mi juego y agregué una última línea a nuestro libreto:
- Mira, yo a ella ya no la quiero y voy a aprovechar cualquier momento para decírselo, pero antes espero que tu me cuentes que también has hablado con tu marido y has decidido venirte a vivir conmigo.
Nos dimos un apasionado beso sin importarnos los mirones; oí crujir algunas gargantas parecía que estábamos en medió de leones hambrientos de cacería que contribuirían con la selección natural.
¿Porqué, si estas personas no nos conocen, sus rostros mostraron desaprobación ante una manifestación de amor?.
¿Que los motiva a aprobar o a desaprobar?:
¿ Sus propias experiencias?
¿ Los recuerdos de algún sufrimiento causado por la infidelidad de su pareja?
¿Simple morbosidad?
¿ Creerán que a ellos no les puede pasar que algún día cuando dejen de querer o de ser queridos, pueden tener la oportunidad de enamorarse de nuevo?
Mi esposa y yo, únicamente montamos un libreto sobre una infidelidad imaginaria, las personas que por su propia voluntad quisieron ser entrometidas en nuestra amorosa conversación y falsa infidelidad, juzgaron sin conocernos y condenaron sin conocernos.
En este momento me da por pensar que a estos morbosos sentimientos racionales se debe el éxito de las TELEBOBELAS.
Una tarde en el autobús de regreso a casa iba con mi esposa; yo en mis continuas reflexiones tuve la osadía de hacer partícipe a mi esposa de provocar un diálogo de infidelidad para ver las reacciones de la gente que pudiera escucharnos:
- Estás segura que tu marido cree que estas donde tu hermana? - Le lancé esta pregunta a mi esposa.
Claro que ella por un instante no comprendió la pregunta
-¿ Cómo?...¿ De que me estás hablando? - Me pregunta ella.
- ¿Que si estás segura de que tu marido te cree donde tu hermana?
- claro que lo cree - respondió ella siguiéndome el juego y comprendiendo que era otro de los momentos en que yo montaría un libreto para ver la reacción de la gente.
- Y si le dá por llamarla para confirmar si estás ahí?
- El no hace eso, sólo me espera en casa y cuando llego, lo único que me pregunta es como me fue; no en donde estuve, ni que hice, sino solo eso: que como me fue...
- Mira, tu sabes que te amo tanto que no quiero perderte, Si tu marido se entera de lo nuestro.....
- Tranquilito mi amor - dándome un beso - que eso no va a ocurrir.
Mientras tanto empezó mi maratón de observación, y efectivamente, ya había curiosos en sintonía.
- Es tan hermoso lo que los dos estamos viviendo.... - En este momento vi una mueca de disgusto de la señora sentada junto a mi esposa, la miraba y se le podía adivinar que si de ella dependiera le plantaría un par de bofetones.
- Bueno, tu te preocupas de mi marido, pero que me puedes decir de tu mujer? - Cuando la señora al lado de mi esposa escuchó esto, abrió tremendos ojos que creí iban a saltar de sus órbitas, volteó a mirar a un señor que estaba al lado de ella y alcancé a escucharle lo que le murmuró: "estos son mucho descarados"
Observé entonces hacia otros lados, buscando más curiosos de nuestra conversación y se dejaron ver tres o cuatro más que por sus caras nos estaban mandando a la silla eléctrica.
Esto no detuvo mi juego y agregué una última línea a nuestro libreto:
- Mira, yo a ella ya no la quiero y voy a aprovechar cualquier momento para decírselo, pero antes espero que tu me cuentes que también has hablado con tu marido y has decidido venirte a vivir conmigo.
Nos dimos un apasionado beso sin importarnos los mirones; oí crujir algunas gargantas parecía que estábamos en medió de leones hambrientos de cacería que contribuirían con la selección natural.
¿Porqué, si estas personas no nos conocen, sus rostros mostraron desaprobación ante una manifestación de amor?.
¿Que los motiva a aprobar o a desaprobar?:
¿ Sus propias experiencias?
¿ Los recuerdos de algún sufrimiento causado por la infidelidad de su pareja?
¿Simple morbosidad?
¿ Creerán que a ellos no les puede pasar que algún día cuando dejen de querer o de ser queridos, pueden tener la oportunidad de enamorarse de nuevo?
Mi esposa y yo, únicamente montamos un libreto sobre una infidelidad imaginaria, las personas que por su propia voluntad quisieron ser entrometidas en nuestra amorosa conversación y falsa infidelidad, juzgaron sin conocernos y condenaron sin conocernos.
En este momento me da por pensar que a estos morbosos sentimientos racionales se debe el éxito de las TELEBOBELAS.
Comentario:
Comentario:
ÍѹìµçÓ° ÍѹìµçÓ°Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼ÏñÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼ÏñÈËÌåÒÕÊõͼ¼ÈËÌåÒÕÊõͼ¼ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼ÏñÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ[/urlÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼ÈËÌåÒÕÊõͼ¼ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÈËÌåÒÕÊõͼ¼
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬ Èý¼¶Æ¬
×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
mtv165mtv165
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
×ÔÅÄÈý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÈý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ° Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄ
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄÈý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ e.voila.fr/2.html>Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ Èý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ° Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÃâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅijÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ°
»ÆÉ«µçÓ°»ÆÉ«µçÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° »ÆÉ«µçÓ°
»ÆÉ«µçÓ°
É«ÇéµçÓ°É«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° ³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
»ÆÉ«µçÓ°[/url»ÆÉ«µçÓ°É«ÇéµçÓ°
É«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° ³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
»ÆÉ«µçÓ°[/url»ÆÉ«µçÓ°É«ÇéµçÓ°
É«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° ³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° ³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈË
µçÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
»ÆÉ«µçÓ°»ÆÉ«µçÓ°É«ÇéµçÓ°
É«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³É
È˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
»ÆÉ«µçÓ°»ÆÉ«µçÓ°É«ÇéµçÓ°
É«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° »ÆÉ«µçÓ°
Ȯ
É«µçÓ°É«ÇéµçÓ°
É«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° »ÆÉ«µçÓ°
»ÆÉ«µçÓ°
É«ÇéµçÓ°É«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·Ñ
µçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
»ÆÉ«µçÓ°»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°ÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄÈý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÈý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Èý¼¶Æ¬
ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
Èý¼¶Æ¬ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÓÕ»ó¼¤ÇéÃÃÃÃÉ«°É
ÓÕ»ó¼¤ÇéÃÃÃÃÉ«°É
ÓÕ»ó¼¤ÇéÃÃÃÃÉ«°É
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼ÏñÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼ÏñÈËÌåÒÕÊõͼ¼ÈËÌåÒÕÊõͼ¼ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼ÏñÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ[/urlÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼ÈËÌåÒÕÊõͼ¼ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÈËÌåÒÕÊõͼ¼
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬ Èý¼¶Æ¬
×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
mtv165mtv165
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
×ÔÅÄÈý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÈý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ° Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄ
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄÈý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ e.voila.fr/2.html>Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ Èý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ° Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÃâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅijÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ°
»ÆÉ«µçÓ°»ÆÉ«µçÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° »ÆÉ«µçÓ°
»ÆÉ«µçÓ°
É«ÇéµçÓ°É«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° ³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
»ÆÉ«µçÓ°[/url»ÆÉ«µçÓ°É«ÇéµçÓ°
É«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° ³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
»ÆÉ«µçÓ°[/url»ÆÉ«µçÓ°É«ÇéµçÓ°
É«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° ³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° ³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈË
µçÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
»ÆÉ«µçÓ°»ÆÉ«µçÓ°É«ÇéµçÓ°
É«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³É
È˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
»ÆÉ«µçÓ°»ÆÉ«µçÓ°É«ÇéµçÓ°
É«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° »ÆÉ«µçÓ°
Ȯ
É«µçÓ°É«ÇéµçÓ°
É«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°³ÉÈ˵çÓ° »ÆÉ«µçÓ°
»ÆÉ«µçÓ°
É«ÇéµçÓ°É«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·Ñ
µçÓ°³ÉÈ˵çÓ°
³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
»ÆÉ«µçÓ°»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ°®µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°ÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®×ÔÅÄÈý¼¶Æ¬
Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬ ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄÈý¼¶Æ¬Èý¼¶Æ¬
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ° Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°
Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Ãâ·Ñ³ÉÈ˵çÓ°
Ãâ·Ñ»ÆÉ«µçÓ°Ãâ·Ñ¼¤ÇéµçÓ°
Ãâ·ÑÉ«ÇéµçÓ°Ãâ·ÑÐÔ½»µçÓ°
Èý¼¶Æ¬
ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
Èý¼¶Æ¬ÃÀÅ®ÊÓÆµÂ¼Ïñ
ÈËÌåÒÕÊõͼ¼ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
ÓÕ»ó¼¤ÇéÃÃÃÃÉ«°É
ÓÕ»ó¼¤ÇéÃÃÃÃÉ«°É
ÓÕ»ó¼¤ÇéÃÃÃÃÉ«°É
Comentario:
La monogamia es algo que está bien arraigado en la sociedad y que nos inculcan desde pequeñitos. También tenemos mucha facilidad para concluir cosas de los demás sin ni siquiera conocerlos,pero como lo más probable es no volverlos a ver más no se da importancia a las consecuencias..Todo lo que se salga de unos canones estipulados, está mal visto. Muchos de los comentarios/caras de desaprobación seguramente estaban motivadas por el "qué dirán" ya que esas son cosas que pasan pero "no a mi". De todas formas, me he reído un rato con la anécdota. Gracias por el enlace, todo un honor.






