Speak Trío
Ya nos paramos a hablar en otro momento de SpeakLow, pero volvemos a ellos, aunque de una manera distinta. La formación de funk tenía programado un concierto en el recién estrenado Fotomatón Bar “OffPop”, pero de una forma atípica: en trío. Prescindiendo de vientos, Julián Maeso (Hammnond), José ‘Funko’ (guitarra) y Antonio ‘Pax’ (batería) se reúnen para ofrecer su repertorio de Acid-Jazz como ‘power trio’.
Para sorpresa de los asistentes ese día, el concierto tomó un rumbo inesperado pero grato, también. Por enfermedad del guitarrista y un viaje del baterista, éstos fueron reemplazados en el último momento por Jairo Zavala (Vacazul) a la guitarra y por Coque Santos (Blueperro) a la batería.
Lo que iba a ser una actuación preparada, se convirtió en una reunión de amigos que se juntan a improvisar. Claro que, precisamente estos tres amigos, no podían defraudar a la escasa audiencia del Fotomatón.
Sin ningún guion preparado, ni set-list establecido, el trío dio buena cuenta de algunos de los temas de SpeakLow, pero sobre todo de versiones que improvisaron y modificaron sobre la marcha. No pudo faltar por parte de Jairo un ‘Ain’t it Funky Now’ del fallecido James Brown, que es desde hace años un clásico en todo concierto de 3000 Hombres. Acertaron también con una versión ácida del tema de The Meters ‘Cissy Strut’, con una pesada carga del Hammond Maeso, que supo en todo momento conducir el concierto por caminos fantásticos.
Parte del espectáculo vino dado por la intervención de Tonky, de Tonky Blues Band, y apoderado del Honky Tonk, a la guitarra. Este momento lo aprovechó Jairo para coger el bajo que tenía guardado Julián Maeso. Más adelante, éste cogería la guitarra.
Los pocos asistentes disfrutaron la actuación desde una distancia prudente del escenario.
Para sorpresa de los asistentes ese día, el concierto tomó un rumbo inesperado pero grato, también. Por enfermedad del guitarrista y un viaje del baterista, éstos fueron reemplazados en el último momento por Jairo Zavala (Vacazul) a la guitarra y por Coque Santos (Blueperro) a la batería.
Lo que iba a ser una actuación preparada, se convirtió en una reunión de amigos que se juntan a improvisar. Claro que, precisamente estos tres amigos, no podían defraudar a la escasa audiencia del Fotomatón.
Sin ningún guion preparado, ni set-list establecido, el trío dio buena cuenta de algunos de los temas de SpeakLow, pero sobre todo de versiones que improvisaron y modificaron sobre la marcha. No pudo faltar por parte de Jairo un ‘Ain’t it Funky Now’ del fallecido James Brown, que es desde hace años un clásico en todo concierto de 3000 Hombres. Acertaron también con una versión ácida del tema de The Meters ‘Cissy Strut’, con una pesada carga del Hammond Maeso, que supo en todo momento conducir el concierto por caminos fantásticos.
Parte del espectáculo vino dado por la intervención de Tonky, de Tonky Blues Band, y apoderado del Honky Tonk, a la guitarra. Este momento lo aprovechó Jairo para coger el bajo que tenía guardado Julián Maeso. Más adelante, éste cogería la guitarra.
Los pocos asistentes disfrutaron la actuación desde una distancia prudente del escenario.
The Sweet Vandals
The Sweet Vandals es un quinteto madrileño de deep-funk fundado por Carlo Coupé –órgano Hammond den grupo y alma mater del sello Funk-o-rama-, bajo cuya batuta lo integran la poderosa voz de Mayka Edjo, José Ángel Herranz a la guitarra, Santi Martín a las cuatro cuerdas y Javi Skunk en la batería.
El grupo nace en 2005 en el sello de Coupé y su debut discográfico se produce en octubre del mismo con la edición del single, en vinilo, ‘I Got you, Man!/Wake Up!’, que se agotó a los tres meses y ya ha cosechado un buen éxito internacional.
Sweet Vandals suenan a deep-funk de corte clásico: como salido de un 45rpm de los 60, crudo, energético, contundente vitamínico. Es sucio y es intenso.

La solista, Mayka, es arroladora, una auténtica soul-sister, y ya la comparan en EEUU con Sharon Jones.
El grupo nace en 2005 en el sello de Coupé y su debut discográfico se produce en octubre del mismo con la edición del single, en vinilo, ‘I Got you, Man!/Wake Up!’, que se agotó a los tres meses y ya ha cosechado un buen éxito internacional.
Sweet Vandals suenan a deep-funk de corte clásico: como salido de un 45rpm de los 60, crudo, energético, contundente vitamínico. Es sucio y es intenso.

La solista, Mayka, es arroladora, una auténtica soul-sister, y ya la comparan en EEUU con Sharon Jones.
3000 Hombres 'Blues Jam Session'
Para todos los amantes de la música negra, y especialmente para aquellos que se desvivan por el blues, es imprescindible pasarse por la jam session de 3000 Hombres que tiene lugar cada dos martes en el Bogui Jazz.
Junto con el trombonista neoyorquino Normal Hogue, esta formación madrileña, alter ego de la rockera Vacazul, y formada por Jairo Zavala (guitarra), Javi Vacas (bajo) y Antonio ‘Pax’ Álvarez (batería) hace, hace un repaso por su repertorio de versiones de clásicos de la música afroamericana dejando un puesto de honor a la improvisación y el paso libre para todos los músicos que se atrevan a subir a tocar.

Norman Hogue, como fiel entusiasta del blues, impone un estilo propio a esta jam, haciendo que este género impere sobre el repertorio. Es ya un clásico en todos conciertos la versión de ‘Fried Neckbones and some Home Fries’ de Carlos Santana, en la que los músicos aprovechan para hacer un interludio y dejan que el americano cante su propia adaptación del ‘Summertime’ de Gershwin en castellano.
Pero la guinda de cada actuación la ponen los espontáneos que suben al escenario a improvisar, todos ellos de una calidad suprema. Entre éstos siempre es habitual encontrar caras conocidas, como lo son las de los saxofonistas David ‘Niño’ o Gautama del Campo, los trombonistas que suelen compartir escenario con la banda de funk Celofunk o Roberto Pacheco, trombón del conjunto de ska Alamedadosoulna.
No se debe uno perder el ambiente de esta jam session, cuyo clímax llega en los momentos en que hay tantos músicos que éstos deben tocar desde debajo del escenario.
Junto con el trombonista neoyorquino Normal Hogue, esta formación madrileña, alter ego de la rockera Vacazul, y formada por Jairo Zavala (guitarra), Javi Vacas (bajo) y Antonio ‘Pax’ Álvarez (batería) hace, hace un repaso por su repertorio de versiones de clásicos de la música afroamericana dejando un puesto de honor a la improvisación y el paso libre para todos los músicos que se atrevan a subir a tocar.

Norman Hogue, como fiel entusiasta del blues, impone un estilo propio a esta jam, haciendo que este género impere sobre el repertorio. Es ya un clásico en todos conciertos la versión de ‘Fried Neckbones and some Home Fries’ de Carlos Santana, en la que los músicos aprovechan para hacer un interludio y dejan que el americano cante su propia adaptación del ‘Summertime’ de Gershwin en castellano.
Pero la guinda de cada actuación la ponen los espontáneos que suben al escenario a improvisar, todos ellos de una calidad suprema. Entre éstos siempre es habitual encontrar caras conocidas, como lo son las de los saxofonistas David ‘Niño’ o Gautama del Campo, los trombonistas que suelen compartir escenario con la banda de funk Celofunk o Roberto Pacheco, trombón del conjunto de ska Alamedadosoulna.
No se debe uno perder el ambiente de esta jam session, cuyo clímax llega en los momentos en que hay tantos músicos que éstos deben tocar desde debajo del escenario.
La gran banda de Matthew Herbert
¿Alguien dijo que la música negra no es para grandes multitudes o no puede convertirse en un espectáculo circense a la manera de los grandes conciertos de rock? Poco importa que se trate de un monstruo del electro internacional haciendo alarde de sus extravagancias valiéndose de una big band en toda regla. El caso es que funciona.
Con motivo del XXIII Festival Jazz Madrid, tuvo lugar el lunes 6 de noviembre, en la Riviera, la actuación de The Matthew Herbert Big Band. Este británico, de camaleónica personalidad musical, es conocido por ser uno de los creadores de música electrónica y discjockeys más vanguardistas y originales (llamémosle excéntrico) de la escena underground e independiente. Pero sus virtuosas extravancias le llevaron a formar, para la BBC, una big band con la que interpretar jazz y swing con un tinte electrónico.

Así se presentó en La Riviera con una banda formada por batería, contrabajo y piano y una potentísima sección de vientos que incluía cuatro trompetas, cuatro trombones y cinco saxos; además de un director de orquesta y un jovencísimo cantante.
El músico inglés hizo aparición vestido de esmoquin y, con una copa de vino que vació en el acto, comenzó a grabar el sonido que ésta hacía al chocar con diversos objetos para acto seguido crear un ritmo exclusivamente a partir del tintinear de la copa. En el auge del rugir electrónico hizo su entrada la orquesta. Con una calidad superior y una gran potencia dieron buena cuenta de estándares del jazz y el swing con ese toque personal que sólo Herbert es capaz de dar.
Pero aún había sitio para la extravagancia y, haciéndose cada miembro de la banda con una copia de la revista Hola, comenzaron a rasgar las páginas al unísono creando un ritmo sobre el cual Matthew Herbert hizo maravillas, sampleándolo de manera que la banda pudiera tocar y convertir el escenario en un paraíso musical y de confetti. Tampoco hay que olvidar el tema que tocaron usando globos de aire para crear sonidos chirriantes que también mezcló.
Uno de los momentos clave del espectáculo llegó con la interpretación de Café de Flore, en honor al anciano café de París, que el músico interpretó valiéndose de un acordeón y con el que dio a la pieza una nota de melancolía que, conmoviendo al público, se hizo hueco espléndido entre un repertorio animado y bailable.
Una experiencia inenarrable que la mayoría de los asistentes no olvidarán. Por lo menos eso comentaban al amontonarse a las puertas del recinto después de que, al cuarto bis, y habiendo repetido un tema pues el repertorio se quedó corto ante el entregado e insistente público de Madrid, los músicos por fin se despidieran.
Con motivo del XXIII Festival Jazz Madrid, tuvo lugar el lunes 6 de noviembre, en la Riviera, la actuación de The Matthew Herbert Big Band. Este británico, de camaleónica personalidad musical, es conocido por ser uno de los creadores de música electrónica y discjockeys más vanguardistas y originales (llamémosle excéntrico) de la escena underground e independiente. Pero sus virtuosas extravancias le llevaron a formar, para la BBC, una big band con la que interpretar jazz y swing con un tinte electrónico.

Así se presentó en La Riviera con una banda formada por batería, contrabajo y piano y una potentísima sección de vientos que incluía cuatro trompetas, cuatro trombones y cinco saxos; además de un director de orquesta y un jovencísimo cantante.
El músico inglés hizo aparición vestido de esmoquin y, con una copa de vino que vació en el acto, comenzó a grabar el sonido que ésta hacía al chocar con diversos objetos para acto seguido crear un ritmo exclusivamente a partir del tintinear de la copa. En el auge del rugir electrónico hizo su entrada la orquesta. Con una calidad superior y una gran potencia dieron buena cuenta de estándares del jazz y el swing con ese toque personal que sólo Herbert es capaz de dar.
Pero aún había sitio para la extravagancia y, haciéndose cada miembro de la banda con una copia de la revista Hola, comenzaron a rasgar las páginas al unísono creando un ritmo sobre el cual Matthew Herbert hizo maravillas, sampleándolo de manera que la banda pudiera tocar y convertir el escenario en un paraíso musical y de confetti. Tampoco hay que olvidar el tema que tocaron usando globos de aire para crear sonidos chirriantes que también mezcló.
Uno de los momentos clave del espectáculo llegó con la interpretación de Café de Flore, en honor al anciano café de París, que el músico interpretó valiéndose de un acordeón y con el que dio a la pieza una nota de melancolía que, conmoviendo al público, se hizo hueco espléndido entre un repertorio animado y bailable.
Una experiencia inenarrable que la mayoría de los asistentes no olvidarán. Por lo menos eso comentaban al amontonarse a las puertas del recinto después de que, al cuarto bis, y habiendo repetido un tema pues el repertorio se quedó corto ante el entregado e insistente público de Madrid, los músicos por fin se despidieran.
Sesión de mermelada
Existe otro concepto para la música en vivo. Una idea adoptada de los antros más abarrotados, cargados de humo, escondidos en la clandestinidad de Nueva Orleáns o de Nueva York: las jam sessions. ¿Sesiones de mermelada? No. Sesiones donde se reúnen músicos a improvisar y a explotar su imaginación musical. Un ir y venir de profesionales y aficionados que llevan una trompeta, una guitarra o su voz por carné de identidad y, sin siquiera conocerse, conectan de la manera más profunda durante os minutos que dura la pieza que interpretan o improvisan.
Madrid no es ajeno a estas sesiones, y se sube al carro con algunas de las propuestas más prestigiosas y vanguardistas. Las noches de la capital vibran hasta escandalosas horas de la madrugada, casi a diario, a ritmo de jazz, blues, latin o funk.

Nos detendremos en cada una de las más importantes más adelante, pero hoy daremos un repaso por encima de algunas de las más significativas.
El domingo parece el día escogido para las jam sessions. Este día coinciden varias pero, por fortuna, sus horarios no suelen solaparse. En primer lugar nos dirigimos al Tempo Club, local de dos plantas inspirado en los clubes londinenses de estética sementera y a tiro de piedra de Plaza de España. Aquí tiene lugar la jam de Caramelo. Javier Massó ‘Caramelo’ lidera desde el piano esta sesión de jazz eminentemente latino que cuenta con Alain Pérez (actual bajista de Paco de Lucía) y Kike Ferrer a la Batería. En ella solemos encontrarnos con el saxofonista Inoidel Gonzáles, el jovencísimo trompetista Carlos Sarduy e incluso al veterano Jerry Gonzáles también a la trompeta.
En El Junco, un poco más tarde, tiene lugar la de Norman Hogue & I.B.M (International Blues Machine), que es de las preferidas de los amantes del mejor blues. El neoyorquino Norman Hogue lidera la reunión tocando el trombón y cantando. Es un gran punto de encuentro para geniales guitarristas y teclistas.
Para cerrar la noche dominical abre sus puertas a medianoche la jam session de latin jazz del Bar&Co., dirigida por Inoidel González. Ésta es una de las más frecuentadas por los amantes del jazz moderno y latino, la mayoría de ellos recién aparecidos del Tempo, tras ver la de Caramelo. Ritmos caribeños con aplastantes percusiones se den cita cada semana aquí.
Pero no todo ocurre los domingos. Y así, todos los lunes, multitud de músicos y aficionados se dan cita en el que seguramente sea el garito por antonomasia para las sesiones de música negra: el Marula Café. Casi a medianoche tiene lugar una jam de jazz-funk con Paco Rivas a la guitarra, Noah Shaye a la batería y Gere al bajo. Con una variada selección de metales que hacen cola para subir al escenario y numerosas caras conocidas hacen de ésta una de las jams más prestigiosas e importantes de Madrid. En la tarima es habitual ver a gente de la talla de Javi ‘Skunk’, Carlos Sarduy, David ‘Niño’ o Inoidel González.
Además, cabe echar un vistazo a la jam session de jazz de Rubén Andreu, todos los martes en el Junco o a la de 3000 Hombres en el Bogui, el mismo día.
Madrid no es ajeno a estas sesiones, y se sube al carro con algunas de las propuestas más prestigiosas y vanguardistas. Las noches de la capital vibran hasta escandalosas horas de la madrugada, casi a diario, a ritmo de jazz, blues, latin o funk.

Nos detendremos en cada una de las más importantes más adelante, pero hoy daremos un repaso por encima de algunas de las más significativas.
El domingo parece el día escogido para las jam sessions. Este día coinciden varias pero, por fortuna, sus horarios no suelen solaparse. En primer lugar nos dirigimos al Tempo Club, local de dos plantas inspirado en los clubes londinenses de estética sementera y a tiro de piedra de Plaza de España. Aquí tiene lugar la jam de Caramelo. Javier Massó ‘Caramelo’ lidera desde el piano esta sesión de jazz eminentemente latino que cuenta con Alain Pérez (actual bajista de Paco de Lucía) y Kike Ferrer a la Batería. En ella solemos encontrarnos con el saxofonista Inoidel Gonzáles, el jovencísimo trompetista Carlos Sarduy e incluso al veterano Jerry Gonzáles también a la trompeta.
En El Junco, un poco más tarde, tiene lugar la de Norman Hogue & I.B.M (International Blues Machine), que es de las preferidas de los amantes del mejor blues. El neoyorquino Norman Hogue lidera la reunión tocando el trombón y cantando. Es un gran punto de encuentro para geniales guitarristas y teclistas.
Para cerrar la noche dominical abre sus puertas a medianoche la jam session de latin jazz del Bar&Co., dirigida por Inoidel González. Ésta es una de las más frecuentadas por los amantes del jazz moderno y latino, la mayoría de ellos recién aparecidos del Tempo, tras ver la de Caramelo. Ritmos caribeños con aplastantes percusiones se den cita cada semana aquí.
Pero no todo ocurre los domingos. Y así, todos los lunes, multitud de músicos y aficionados se dan cita en el que seguramente sea el garito por antonomasia para las sesiones de música negra: el Marula Café. Casi a medianoche tiene lugar una jam de jazz-funk con Paco Rivas a la guitarra, Noah Shaye a la batería y Gere al bajo. Con una variada selección de metales que hacen cola para subir al escenario y numerosas caras conocidas hacen de ésta una de las jams más prestigiosas e importantes de Madrid. En la tarima es habitual ver a gente de la talla de Javi ‘Skunk’, Carlos Sarduy, David ‘Niño’ o Inoidel González.
Además, cabe echar un vistazo a la jam session de jazz de Rubén Andreu, todos los martes en el Junco o a la de 3000 Hombres en el Bogui, el mismo día.
Trick Bag
Siguiendo en la misma línea y hablando de músicos pluriempleados, me remonto al viernes 29 de septiembre donde nos encontramos en El Junco de nuevo.
La voz y el batería de 'The Sweet Vandals', Mayka Edjo y Javi Skunk, se juntan con el teclista y el bajista de Hot Rats, Mauro Mienta y Carlos Lezcano (Carlitos Groove); y, con Nicolás Nieto a la guitarra (otra cara conocida de la movida), montan Trick Bag, una banda de versiones tributo a The Meters. Como novedad: contaron con David 'Indio' (Vetusta Morla y SpeakLow) a la percusión.
Éstos fueron un grupo que actuó y grabó desde finales de los 60 hasta 1977. Afincados en Nueva Orleans, se les considera uno de los padres del funk en los 70 y su influencia en bandas actuales es muy palpable.
El bolo empieza a las 22.30, pero a las 23.30 se puede contar el público con los dedos de las manos; la mayoría de ellos estudiantes extranjeros. Poco a poco empiezan a aparecer tímidas cabezas por la pesada puerta metálica y a medianoche el aforo roza la mitad. El Junco parece vacío
Por fin se montan sobre el escenario los cinco músicos e interpretan dos soberbias versiones antes de que Mayka se reuna con ellos y empieza propiamente la fiesta. Con unas sobrias palabras de saludo e introducción entran de lleno en el repertorio de los Meters, revisando clásicos como 'Cissy Strut' o 'Sophisticated Cissy'. El momento álgido llega con la versión de 'Africa', que alargaron un par de minutos, y donde todos los músicos lo dieron todo.
Los intentos de la solista por animar al personal, que se mantenía reservado y a una prudente distancia del escenario, no fueron fructíferos en un principio. Conforme el concierto avanzaba el ambiente se caldeaba y el público se animaba.
Es importante destacar que The Meters era un grupo que destacaba por su parte más instrumental, por tanto era de esperar que el papel de Mayka sobre el escenario se viera reducido corear estribillos, bailar y sacudir al público. A pesar de ello, volvió a demostrar lo poderosa que es su voz. Impecables todos, salvo quizá la guitarra en algunos momentos, que se excedió con la distorsión en varios solos, pero atacó los riffs más funkys con precisión.
La voz y el batería de 'The Sweet Vandals', Mayka Edjo y Javi Skunk, se juntan con el teclista y el bajista de Hot Rats, Mauro Mienta y Carlos Lezcano (Carlitos Groove); y, con Nicolás Nieto a la guitarra (otra cara conocida de la movida), montan Trick Bag, una banda de versiones tributo a The Meters. Como novedad: contaron con David 'Indio' (Vetusta Morla y SpeakLow) a la percusión.
Éstos fueron un grupo que actuó y grabó desde finales de los 60 hasta 1977. Afincados en Nueva Orleans, se les considera uno de los padres del funk en los 70 y su influencia en bandas actuales es muy palpable.
El bolo empieza a las 22.30, pero a las 23.30 se puede contar el público con los dedos de las manos; la mayoría de ellos estudiantes extranjeros. Poco a poco empiezan a aparecer tímidas cabezas por la pesada puerta metálica y a medianoche el aforo roza la mitad. El Junco parece vacío
Por fin se montan sobre el escenario los cinco músicos e interpretan dos soberbias versiones antes de que Mayka se reuna con ellos y empieza propiamente la fiesta. Con unas sobrias palabras de saludo e introducción entran de lleno en el repertorio de los Meters, revisando clásicos como 'Cissy Strut' o 'Sophisticated Cissy'. El momento álgido llega con la versión de 'Africa', que alargaron un par de minutos, y donde todos los músicos lo dieron todo.
Los intentos de la solista por animar al personal, que se mantenía reservado y a una prudente distancia del escenario, no fueron fructíferos en un principio. Conforme el concierto avanzaba el ambiente se caldeaba y el público se animaba.
Es importante destacar que The Meters era un grupo que destacaba por su parte más instrumental, por tanto era de esperar que el papel de Mayka sobre el escenario se viera reducido corear estribillos, bailar y sacudir al público. A pesar de ello, volvió a demostrar lo poderosa que es su voz. Impecables todos, salvo quizá la guitarra en algunos momentos, que se excedió con la distorsión en varios solos, pero atacó los riffs más funkys con precisión.
Funk-O-Rama Records
¿Y dónde van a publicar todos estos grupos? En un circuito tan cerrado no es fácil abrirse un hueco en la industria discográfica. Ahora que los grandes sellos se desentienden de una escena tan subterránea, y el hecho de que la mayoría de los propios músicos busquen y encuentren la pureza en esta semi-clandestinidad destilada a altas horas de la madrugada, ha dado paso a la aparición de pequeños sellos independientes y especializados.
Es el caso de Funk-O-Rama Records. Del brazo del 'hammonista' Carlo Coupé (The Sweet Vandals y Funxplosion), ésta es una discográfica que se aloja en Tres Cantos y cuyo objetivo es publicar el trabajo de artistas contemporáneos dedicados exclusivamente al funk y al soul-jazz, fieles al estilo y el sonido de los antiguos maestros.
La rareza, la virtud y peculiaridad de Funk-O-Rama reside en su completo rechazo a todo modelo moderno de grabación. Se ha desterrado los nuevos métodos informáticos y se acogen a la grabación en directo y analógico. Sucio, saturado y Puro.
Las filas de este sello se componen nada más que de tres formaciones: SpeakLow, The Sweet Vandals y Funxplosion, los dos últmos con Carlo Coupé al Hammond. Los esfuerzos de Funk-O-Rama por mantener la pureza del sonido han dado como resultado a unas de las bandas más potentes de la escena, fieles al estilo de las de los 60, y todas con un poderoso protagonismo de las teclas.
Para mantener la línea y el estilo, todas las grabaciones salen, además de en formato CD, en vinilo, teniendo especial importancia los sencillos de 45rpm.
Además, Funk-O-Rama relanza recopilatorios de clásicos del funk y el soul-jazz; todos temas esenciales y prácticamente imposibles de encontrar en nuestro país.

Es el caso de Funk-O-Rama Records. Del brazo del 'hammonista' Carlo Coupé (The Sweet Vandals y Funxplosion), ésta es una discográfica que se aloja en Tres Cantos y cuyo objetivo es publicar el trabajo de artistas contemporáneos dedicados exclusivamente al funk y al soul-jazz, fieles al estilo y el sonido de los antiguos maestros.
La rareza, la virtud y peculiaridad de Funk-O-Rama reside en su completo rechazo a todo modelo moderno de grabación. Se ha desterrado los nuevos métodos informáticos y se acogen a la grabación en directo y analógico. Sucio, saturado y Puro.
Las filas de este sello se componen nada más que de tres formaciones: SpeakLow, The Sweet Vandals y Funxplosion, los dos últmos con Carlo Coupé al Hammond. Los esfuerzos de Funk-O-Rama por mantener la pureza del sonido han dado como resultado a unas de las bandas más potentes de la escena, fieles al estilo de las de los 60, y todas con un poderoso protagonismo de las teclas.
Para mantener la línea y el estilo, todas las grabaciones salen, además de en formato CD, en vinilo, teniendo especial importancia los sencillos de 45rpm.
Además, Funk-O-Rama relanza recopilatorios de clásicos del funk y el soul-jazz; todos temas esenciales y prácticamente imposibles de encontrar en nuestro país.
SpeakLow
La de Speak Low, más que una reunión de colegas, parece una de sabios. Y encima pluriempleados. Julián Maeso (The Sunday Drivers),al Hammond y voz, Antonio Pax (La Vacazul) a la batería, José Funko (Mama-Funko) a la guitarra, Martín García (Muchachito Bombo Infierno) al saxo tenor, y David García “Indio” (baterista de Vetusta Morla) a la percusión completan este cuarteto que habitualmente suele verse condimentado con una más poderosa sección de metales. Es el caso del concierto ofrecido el pasado 6 de octubre en el Junco al que, con la ausencia del saxo, se unieron un trompeta y otro tenor, ambas caras conocidas del recorrido de jam sessions de Madrid.
¿Y quién dijo que un grupo sin bajo no puede existir? Maeso impone un groove con el órgano del que es difícil escapar con los pies, que querrían salir corriendo hacia el escenario. Impecable Pax, que tan rápido pasa del funk más puro al disco haciendo una pequeña parada en la samba. Y qué decir de José Funko, armado con una Guild negra, sus manos se fundían en ella gritando SOUL. Todo regado con mucho viento fresco y una contundente percusión no menos protagonistas.
Funk, jazz y psicodelia buscaron su camino entre el público que, en trance y en un movimiento frenético (todo el que la abarrotada sala permitía) siguieron cada movimiento, cada nota, del sexteto. Sonaron números habituales de sus directos como ‘Meters Bread’ o, el que da título a su LP, ‘I’m Gonna Groove Ya’, intercalados con las imprescindibles versiones de tríos y cuartetos de los 60.
La cola en la puerta se hizo ver hasta una vez terminado el concierto.

¿Y quién dijo que un grupo sin bajo no puede existir? Maeso impone un groove con el órgano del que es difícil escapar con los pies, que querrían salir corriendo hacia el escenario. Impecable Pax, que tan rápido pasa del funk más puro al disco haciendo una pequeña parada en la samba. Y qué decir de José Funko, armado con una Guild negra, sus manos se fundían en ella gritando SOUL. Todo regado con mucho viento fresco y una contundente percusión no menos protagonistas.
Funk, jazz y psicodelia buscaron su camino entre el público que, en trance y en un movimiento frenético (todo el que la abarrotada sala permitía) siguieron cada movimiento, cada nota, del sexteto. Sonaron números habituales de sus directos como ‘Meters Bread’ o, el que da título a su LP, ‘I’m Gonna Groove Ya’, intercalados con las imprescindibles versiones de tríos y cuartetos de los 60.
La cola en la puerta se hizo ver hasta una vez terminado el concierto.
Bienvenida
La música es un universo paralelo, que corre muy cerca del nuestro, casi lo abraza. Es gigante y amplia, y abarcarla entera no es tarea fácil. Este blog, que hoy inauguro, pretende ahondar en parte de ese universo: la música negra. Para ello me sumergiré en la incipiente, pero madura, escena subterránea que agita la capital a altas horas de la noche; conciertos y jam sessions de funk, jazz, blues que hacen bailar a Madrid cada semana.
Se espera que con esta publiación se pueda acercar la música negra al público ajeno a esta subcultura, y ofrecer una visión complementaria a aquellos ya están inmersos en ella.
Se espera que con esta publiación se pueda acercar la música negra al público ajeno a esta subcultura, y ofrecer una visión complementaria a aquellos ya están inmersos en ella.





