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Blog de la Roci
De mi vida podria hacerse 1 pelicula... seria un taquillazo.
Acerca de
Me llamo Rocio, aunque mis amigos me llaman Roci. Treinta y tantos, divorciada... un iman para los malos hombres y con un curro de mierda. Lo unico que merece la pena son mi hijo y mi mejor amiga, compañera de borracheras y fiestecillas varias. Ella misma me convenció para escribir sobre mi vida. Os prometo aventuras, emoción, tristeza, risas... en fin, si os quereis poner en contacto conmigo, aqui está mi mail: roci_73@mixmail.com
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Mi historia con Jose
Hoy te voy a contar mi historia con Jose. Me ha venido esto a la cabeza porque Guille se ha ido toda esta semana con su padre y aunque esté ahora mismo estoy "trabajando" ya le echo de menos.
Su padre. Ese es el único vinculo que me une a Jose: mi hijo.

Cuando conocí al que hoy por hoy es mi ex-marido, era una boba que creía en los cuentos de hadas y en los amores prácticamente eternos.
He de admitir que me enamoré de Jose al instante. Le conocí un día de verano, en la piscina municipal. Él se quedó mirándome como si no hubiera visto a otra mujer en años y yo, ni corta ni perezosa, le grité que era un pervertido de mierda.

Dos años después, nos casamos. Locamente enamorados, todo hay que decirlo. Por lo menos por mi parte.
Había tardado meses en elegir mi vestido de novia. Me volví loca, pero quería que todo estuviera perfecto.
Y fue perfecto. Fue lo único que fue perfecto.

Nada más empezar a vivir con él (no habíamos estado viviendo juntos más que un par de semanas, que fueron maravillosas, cuando éramos novios), pues empezaron las peleas.
Peleas por chorradas: por dejar la tapa del vater levantada, por no hacer la comida cuando él llegaba a casa (soy una pésima cocinera), por tirar la ropa sucia al suelo...

No solo iba mal por eso: la comunicación era el problema; no había. Pero de verdad intenté salvar mi matrimonio.
Lo intenté todo: hacer realidad todas las fantasías sexuales de las que él me había hablado (menos un trío, que no tenía ni tengo cuerpo para hacer eso), hacerle caso en todo, ser menos egoísta... entonces, se me encendió la bombilla: él quería un hijo.

Y dos años y ocho meses después de nuestra boda nació Guille. Eso nos unió un poco al principio, pero en cuanto mi hijo cumplió dos meses, las reuniones del bufete (es abogado), los viajes de negocios y las cenas con los clientes se fueron alargando.

Una vez me dio por irme con mis padres a pasar unos días a Almería, con Guille. Tienen una casa allí, al lado de la playa. Por broncas con mi madre que ahora no vienen al caso vine a Madrid antes de tiempo y allí le encontré: con una chica negra, desnudos, en nuestra cama.



¿Qué como reacioné, me preguntas? Mal. Dejé al niño en el carrito y me puse a gritarle cosas que jamás quiero volver a repetir. Destrocé toda la habitación mientras la negra se iba vistiendo poco a poco, como si no tuviera prisa. Se quedó allí hasta que mi marido le dio dos billetes de 50 euros y se largó. Cuando me di cuenta que Jose me había sido infiel con una puta, me desmayé.

No, no le guardo rencor a ella si eso es lo que piensas. Tengo muy claro que el que rompió este matrimonio fue él. Ella sólo hacía su trabajo. Seguro que ni siquiera quería acostarse con él. No lo sé.

A los tres meses ya estábamos legalmente separados. Por supuesto, él conocía todo lo que se cuece en esos mundillos y por eso no le pude quitar la custodia de Guille. Por eso, algunos fines de semana, Guille se aleja de mi lado y se va con aquel hombre del que sólo tengo agridulces recuerdos.

Y por primera vez, no he llorado al contarte a tí lo que pasó.
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Bye-bye Tanga
Ayer me ocurrió una cosa muy graciosa.
Ya sabes que mi hijo es un trasto. Solo tiene 2 añitos y no se puede estar quieto.
Bueno, pues ayer abrí la ventana que da al patio para ventilar la casa un poco porque acababa de fumarme un cigarro y no quería que Guille respirara todo ese humo.
Me distraje un momento por una llamada de telefono y dejé al niño andar a sus anchas. Me desnudé y dejé mi ropa donde primero cayó. Me di una ducha, me volví a vestir y vi a mi hijo muy cerca de la ventana.

"Noooo Guille" Grité como una posesa.

Me dio un vuelco al corazón muy muy grande. Dios mio, menos mal que no le pasó nada. El caso esque no me di cuenta de lo que estaba tramando, del susto.
Fui a lavar la ropa que habia dejado tirada y descubri que...
FALTABA EL TANGA

Era un tanga muy bonito, salvaje, con dibujitos de leopardo, provocativo y sexy. Como loca, me puse a buscarlo por la casa.
No lo encontré, asi que me puse a fumar al lado de la ventana. Tiré la colilla al patio y... allí estaba un peluche de Guille que al caer se había roto y soltaba la misma cancioncita una y otra vez, el mando de la televisión hecho pedazos, el CD de Chenoa y... MI TANGA!!

Me puse muy nerviosa, pensando como iba a recuperarlo. Mi vecino de abajo es un tio viejo y solitario que siempre me mira raro cuando me lo encuentro en el portal.
Total, me dije "con dos huevos". Ya decidida, me asomé de nuevo a la ventana por si acaso me había equivocado y era el tanga de otra vecina que al tender se le había caido.
Y no os podéis imaginar lo que vi:

El vecino viejo de abajo, estaba en su patio, supongo que habría salido por el molesto ruido que hacía el peluche de mi hijo. Estaba cogiendo todas mis cosas y cuando llegó al tanga de leopardo... SE LO LLEVÓ A LA NARIZ Y EMPEZÓ A OLERLO, TIPO TORRENTE



Asqueada me di la vuelta y pensé "nos mudamos de aquí Dios mio que verguenza!!!!!!". Por supuesto que no lo iba a recuperar... pero Guille no había dicho la ultima palabra...

Mi hijo escuchaba el sonidito que hacía su peluche favorito y empezó a llorar. Quería tenerlo y no paraba de llorar.
Asique, al final, tendria que bajar despues de todo.

Cogí al crio y me armé de valor. Bajé en ascensor hecha un manojo de nervios y llamé a la puerta del vecino:

"Oye, perdona que te moleste... es que mi hijo ha tirado sin querer unas cosas a tu patio y..."

Sin decir nada y mirandome de arriba a abajo se metió en su casa y al rato me trajo todo lo que se habia caido metido en una bolsa de plástico.

"Gracias" dije sin mirarle a los ojos y subi arriba otra vez.

Cuando miré que habia en la bolsa me di cuenta que...
FALTABA EL TANGA!!!

Pero la valentía se me había acabado por aquella vez.
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