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blog de Óscar Rodríguez
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MUCHAS CLAVES

Me pareció una gran entrevista la que Alberto Surio (Diario Vasco) le hizo el pasado domingo a Jesús Egiguren (Presidente del PSE-EE). Creo que hay muchas claves de futuro. Ahí va un extracto, aunque es conveniente leerla pincha en
http://www.diariovasco.com/20080323/mas-actualidad/politica/entro-vertigo-enorme-hora-200803230937.html



Jesús Eguiguren rompe su silencio dos años después de que ETA anunciase un alto el fuego permanente que dinamitó en la práctica con el atentado de Barajas. El presidente del PSE -protagonista de esta vía frustrada de diálogo con la izquierda abertzale- portaba el pasado sábado 8 de marzo junto a otros dirigentes socialistas vascos el féretro de su compañero asesinado Isaías Carrasco. «A ETA le entró un vértigo enorme a la hora de decir adiós a las armas», sostiene.

-El último atentado de Calahorra es el primero después de la victoria electoral de Zapatero. ¿Más de lo mismo?

-Tanto este atentado de Calahorra como el asesinato de Isaías demuestran que la decisión de ETA de volver a la violencia no era coyuntural ni respondía a los avatares de la tregua, como se especuló. Obedece a una decisión bien meditada de seguir y de persistir en su confrontación terrorista.

-Dos años de silencio. ¿Cómo se ha sentido durante este tiempo?

-El silencio obedecía a que hemos estado tratando un tema muy delicado en el que cualquier declaración, además de ser muy discutible, podía ser negativa. He preferido callar a defenderme en muchas ocasiones. El resultado electoral deja bien a las claras que la sociedad vasca ha entendido lo que se ha intentado hacer. Pero pienso seguir callando sobre lo que ha ocurrido estos años. Lo único que pienso decir es que al final no se llegó a la paz porque ETA no quiso, no porque se discutiera esta cuestión o la otra. Eso es falso. Acabó porque ETA decidió no acabar con su práctica y le entró un vértigo enorme a la hora de decir adiós a las armas. En un momento dado, por las razones que sea, que yo desconozco, decidieron que querían seguir. Todas las explicaciones que se han dado sobre lo que se hizo bien o mal, que si se habló o no de Navarra, todo eso forma parte de la escenificación de la ruptura. ETA rompió el proceso porque no había asumido de forma definitiva que había llegado la hora de acabar.

-¿Ya no valdría una declaración de alto el fuego?

-Para que el diálogo el día de mañana sea posible tienen que demostrar que han decidido decir adiós a las armas. ¿Cómo? No sé cómo se hace, pero si sé que si el Gobierno no tiene la convicción absoluta de que es así no va a entrar ya en una aventura de éstas porque se ha visto que es muy complejo y muy difícil.

-¿En qué sentido?

-No sé si la izquierda abertzale es consciente de esto, pero el problema no ha radicado tanto en la posición del PP o en el diálogo político, el problema ha estado en que la sociedad española es muy reacia y se pone muy alerta cuando se habla de posibles beneficios penitenciarios y se habla de presos. Ese mensaje lo tenía que haber entendido la izquierda abertzale. Este proceso ha demostrado que el principio 'paz por presos' es muy complicado, mucho más de lo previsto. Recordemos que cuanto más bajo estuvo el apoyo al Gobierno fue durante el caso De Juana.

-El PNV les critica porque estaban dispuestos a pactar en la mesa de Loiola un marco político con la izquierda abertzale y no quieran hacerlo hoy con Ibarretxe.

-Creo que todos los vascos entienden que una cosa es acabar con el terrorismo e incorporar a la izquierda abertzale al sistema político y otra dialogar entre demócratas. Las conversaciones de Loiola tuvieron una lógica, llegar a un gran acuerdo político en Euskadi para reformar la autonomía actual. Otra cosa es que si no vamos a acabar con el terrorismo y no vamos a incorporar a la izquierda abertzale, lo que se habló en Loiola, sin negar su validez y su importancia, deja de ser políticamente útil en estos momentos. Ahí queda como un referente de cara al futuro, pero como una negociación con el PNV queda extraño. Aquello fue un método excepcional que intentó integrar en el sistema a la izquierda abertzale y al mundo radical. Para negociar con el PNV ya está el Parlamento.

-El PP dice que ustedes habían renunciado a la derrota de ETA...

-Eso son tonterías. El PP es un partido importante en Euskadi, cuanto más fuerte sea creo que es mejor para todos. No entiendo ese odio y esa visceralidad contra el PSOE. ¿La derrota? En este tema, las palabras se prestan a equívocos. La derrota de ETA como un proyecto revolucionario, separatista, es evidente, lo ven hasta los propios dirigentes de ETA. El Estado no va a cambiar ni la Constitución ni va a romper España. Estamos hablando más bien de cómo terminar con el terrorismo más que derrotarlo, porque doy por hecho que en términos históricos está derrotado aunque siga haciendo daño. Una cosa es terminar con ETA y otra integrar en la sociedad al sector que ha crecido en su alrededor.

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