EL TRANVÍA QUE LOS ALAVESES PAGAMOS DOS VECES
Asistimos en las últimas semanas a un cruce de declaraciones absurdo entre el Gobierno Vasco, a través de su Consejera de Obras Públicas, y las cabezas visibles de las principales instituciones alavesas, especialmente personificadas en el Presidente del Partido Popular, Alfonso Alonso, a cuenta de la implantación del tranvía en nuestra ciudad.
Una polémica absurda, irracional y cara. Absurda, porque este año se ha firmado un convenio a tres bandas (Gobierno Vasco, Diputación Foral y Ayuntamiento) para la construcción del metro ligero. Irracional, porque la gente no concibe que un Alcalde y una Consejera del Gobierno velen más por los intereses de sus respectivos partidos (PP y PNV) que por los de la generalidad de la ciudadanía. Y cara, porque a la ciudadanía no sólo no le reporta nada, sino que le va a costar dinero, y mucho.
Todo empezó cuando el Gobierno Vasco inauguró una oficina para dar a conocer el proyecto del tranvía y no invitó a las autoridades locales y forales al acto. Ante este error de bulto, Alonso reaccionó. Lo primero que hizo fue advertir que sería “muy difícil que el Gobierno Vasco pudiera abrir zanjas para hacer el tranvía en Vitoria en contra de su voluntad” – algo que no por ser cierto, deja de ser una explícita amenaza –. En segundo lugar, y para gran sorpresa de todos aquellos ciudadanos que hayan tenido que esperar la correspondiente licencia municipal para montar un negocio en la ciudad, desveló que la citada oficina de información carecía de la licencia de apertura en regla – la cuestión es si nos hubiéramos enterado de tal circunstancia si el Presidente del PP de Álava hubiera estado invitado a dicha inauguración –.
Cuando la estéril polémica parecía expirar, una de las partes en litigio, insatisfecha con el espectáculo dado hasta ese momento, decidió seguir en la buena senda de la “colaboración institucional”. Así, a cuenta del erario público, el Gobierno Vasco hizo llegar un folleto publicitario a todos los hogares vitorianos, en el que se daba cuenta de que “el tranvía llega a Vitoria” (el PNV mandó otro folleto posteriormente para que tuviéramos claro que, efectivamente, llegaba a Vitoria gracias a ellos). Lo cierto es que Amann, Rabanera y Alonso anunciaron la legislatura pasada que en 2007 viajaríamos en tranvía por Vitoria-Gasteiz y ahora nos dicen que tendrá que ser para 2008. ¡Qué le vamos a hacer!
En este punto, quiero aludir al artículo de opinión que el presunto candidato Martínez escribía en EL CORREO (18-6-2006), del que el ex Consejero Delegado de Euskotren, Javier Alejo, dio buena cuenta en el mismo medio (20-6-2006).
Cualquiera que haya leído ambos artículos, tendrá claras las responsabilidades de cada cual en el intento fallido de implantación del tranvía en Vitoria-Gasteiz hace unos años. Por tanto, me parece un insulto a la inteligencia de los vitorianos que el PNV pretenda ahora manipular las pruebas de paternidad del proyecto, para tratar de demostrar que el espermatozoide que lo gestó pertenecía a Martínez. Parece que alguno se sintió molesto por lo que hemos dicho los socialistas a este respecto; lo siento por el presunto candidato, pero es que lo va seguir escuchando mientras dure el proyecto: el tranvía no está ya en funcionamiento en la capital porque el PNV no quiso. Mejor dicho, porque una parte del PNV no quiso; otra parte del PNV sí que lo quiso poner, y lo hizo (pero en Bilbao, claro está).
Es posible que los “ánimos impetuosos” o la “juventud” que me achaca en su artículo no me permitan tener la memoria suficiente, lo admito. Pero es que al presunto candidato Martínez la falta de memoria no se la provoca ni su juventud, ni sus ánimos, sino su falta de ganas de decir la verdad.
El concejal Martínez no explica, porque no podría hacerlo sin ponerse colorado, cuáles fueron las “diferentes razones” que llevaron a Cuerda a renunciar a un proyecto que ya estaba perfectamente definido hace ocho años. No cuenta que los alaveses vamos a tener que pagar dos veces. Pagamos primero, porque el 70% de las aportaciones de los alaveses se quedan en las arcas comunes y, sin embargo, no se ha invertido en infraestructuras en este territorio. Y pagamos la segunda vez porque, en aquel momento, ni el Ayuntamiento ni la Diputación tenían que poner ni un solo euro para que el tranvía se implantase en Vitoria y hoy, además de tener que pagar a escote la publicidad institucional buzoneada por el Gobierno, las instituciones alavesas sufragarán un tercio del gasto que ocasione la obra pública.
Sin embargo, sí recuerda Martínez, quizás porque sería contraproducente obviar que esa infraestructura será una realidad, un acto que el Partido Socialista alavés organizó para explicar el proyecto de soterramiento del ferrocarril. Lo que ocurre es que lo recuerda de mala manera. Yo se lo explicaré a ustedes. El acto se produjo, pero además de asistir quienes el concejal Martínez mencionaba en su artículo, en esa jornada actuaron como ponentes responsables del Ayuntamiento de Vitoria – donde gobierna el PP – y responsables del Gobierno Vasco – donde gobiernan PNV, EA e IU –. ¡Ah!, por cierto, creo que un tal Martínez también tomó la palabra en aquel sectario acto organizado por los socialistas, un par de veces. Sinceramente, creo que el único papel del PNV hoy en Vitoria-Gasteiz es el de generar problemas, porque soluciones, lo que se dice soluciones, no da ni una.
No puedo finalizar sin aclarar una última cuestión. Tal y como afirmó Alejo en su respuesta al presunto candidato Martínez, los socialistas impulsamos en su día este proyecto desde el Gobierno Vasco, mientras el PNV lo paralizó desde el Ayuntamiento. Pero es que además, mientras algunos decidieron permanecer “a la espera de tiempos mejores”, el proyecto vuelve a tomar forma cuando el PSE lo pone como condición sine qua non para pactar los Presupuestos en Vitoria-Gasteiz y Álava en el año 2000.


