otra Euskadi es posible
blog de Óscar Rodríguez
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UNA EUSKADI MEJOR ES POSIBLE
En el Parlamento Vasco estamos inmersos en el debate sobre la principal herramienta con la que cuenta un Gobierno para llevar adelante su política, los Presupuestos. Unos Presupuestos a los que los Socialistas vascos hemos presentado una enmienda de totalidad, fundamentalmente porque no compartimos ni los objetivos políticos, ni el proyecto de país, ni la política social que se reflejan en él. Por tanto, no estamos dispuestos a que puedan ser financiados con nuestro apoyo, si no existe una rectificación por parte del Gobierno.

Después de siete años de turbulencias presupuestarias, el Gobierno Vasco no ha aprovechado la ocasión para hacer un Presupuesto con la proyección hacia el futuro que Euskadi necesita; que pusiera las bases para recuperar nuestro peso relativo en el Estado y en Europa; que transmitiera confianza a los principales sectores socio-económicos; que tranquilizara la vida institucional vasca; que corrigiese los desequilibrios dentro de la Comunidad Autónoma, particularmente en materia de servicios sociales e infraestructuras; y que diera un giro a la política social de Euskadi.

Desgraciadamente, el Gobierno sigue centrando sus mensajes y acciones públicas en la superación del marco estatutario, en la identidad y en las esencias patrias, y como no, en la pacificación. No diremos los Socialistas que no son temas importantes, sobre todo el de la paz definitiva para Euskadi. Pero la pacificación, por suerte o por desgracia, no está en las manos de Ibarretxe en exclusiva y, por otra parte, las discusiones en torno a la identidad y la patria no solucionan nuestros problemas.

Pero el hecho es que, mientras seguimos discutiendo en torno a lo de siempre, hay una Euskadi con problemas reales. Hay una Euskadi pendiente que necesita de decisión y liderazgo para afrontar los problemas de sus ciudadanos. Los Socialistas no creemos que Euskadi vaya fatal, pero podría ir mejor. El primer y fundamental problema es que nuestra economía, nuestros índices de desarrollo y bienestar, ya no se diferencian tanto como hace tan sólo 10 ó 15 años respecto de los de otras regiones de España y Europa. Pero es que, además, tenemos otros serios y reales problemas: el precio de la vivienda, los índices de precariedad y temporalidad en el empleo, la siniestralidad laboral, el coste de los bienes y servicios, las más de 40.000 familias en el umbral de la pobreza, la tardía edad de emancipación y el alto número de jóvenes que deciden irse a otras lugares del Estado o de Europa a buscarse la vida.

Los Presupuestos son poco ambiciosos de cara a lograr los objetivos sociales y económicos de esta Euskadi real que los Socialistas describimos. En este sentido, observamos que los Presupuestos presentados por el Gobierno no corrigen los desequilibrios entre personas y territorios dentro de la Comunidad, particularmente, en materia de servicios sociales e infraestructuras; no apuestan por una política social más ambiciosa que consolide nuevos derechos sociales; el montante económico destinado a empleo crece por debajo del crecimiento global del presupuesto; las inversiones en sanidad no suben ni el IPC, con lo que los problemas reales de nuestro sistema sanitario seguirán desatendidos; se observa un escaso apoyo a los Ayuntamientos para hacer más eficaces las políticas de suelo y vivienda; no se apuesta claramente por recuperar nuestra escuela pública, las becas no crecen y la educación infantil, simplemente, no es de la incumbencia del Gobierno Vasco.

Los Socialistas hemos manifestado – y lo seguiremos haciendo hasta el último momento – nuestra voluntad de negociar estos Presupuestos, porque Euskadi necesita una inversión pública fuerte y coherente. Sin embargo, esta oferta no ha sido valorada en toda su dimensión, porque entendemos que el Lehendakari y su Gobierno se hayan en una encrucijada difícil de solventar: o siguen en la línea de los últimos 7 años – lo que hoy supondría pactar con EHAK –, o muestran un claro propósito de enmienda y deciden dar tranquilidad a la política en Euskadi – lo que supondría apoyarse en el PSE-EE –.

De momento, a la luz del Acuerdo de Coalición PNV-EA-EB y del proyecto de Presupuestos descrito, el Lehendakari y su Gobierno parecen haber optado por la continuidad, negándose a introducir la más mínima autocrítica con respecto a su trayectoria. El Gobierno parece querer persistir en lo que viene haciendo desde 1998, lo que, bajo nuestro punto de vista, no redundará en beneficio de la sociedad vasca.

Hace menos de un año se debatía y aprobaba en esta Cámara el dichoso plan Ibarretxe con los votos de Batasuna. La propuesta fue democráticamente debatida, y democráticamente rechazada por el Congreso de los Diputados. Después, denunciando un “portazo” del Congreso de los Diputados a Euskadi, defraudó a los ciudadanos, adelantando unas elecciones para tratar de seguir con su discurso victimista – sin importarle lo más mínimo las importantes leyes que estaban pendientes de su aprobación en el Parlamento Vasco –.

En Democracia, las cosas se debaten, se analizan y, finalmente, se deciden en el ámbito que corresponde. Por tanto, no sé si Ibarretxe sigue pensando que el Congreso le dio o no un portazo a su plan; pero, desde luego, en las elecciones autonómicas sí que se llevó más de 140.000 portazos, que son los votos que perdió su formación. La coalición nacionalista perdió respaldo popular, y los populares también. Sin embargo, un día sí y otro también, asistimos a las lecciones que ambos quieren dar a la única formación que incrementó su número de votos – en más de 90.000 – y su número de escaños – 5 más que en 2001 –.

Nuestra estrategia que, como ya se ha dicho, avalaron los ciudadanos vascos, se basaba en una frase que definía todo un proyecto: vivir juntos, para decidir juntos y, de esta forma, resolver los problemas juntos. Pues bien, en esas estamos, también en el debate de Presupuestos para la Comunidad. Por tanto, es el Gobierno quien tendrá que decidir si continúa en la línea de los últimos años, o si se suma a la voluntad ciudadana de juntarnos entre diferentes para resolver los problemas reales de Euskadi. Nosotros lo tenemos claro.

Óscar Rodríguez Vaz
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