¡YA ESTÁ BIEN! O ¡BASTA YA!
¿Cuál es el objetivo de un grupo parlamentario que propone que el final del terrorismo no tenga precio político, que hay que apoyar a las Fuerzas de Seguridad del Estado, que no puede establecerse diálogo alguno con ETA, que seamos solidarios con las víctimas del terrorismo y que exijamos el final de los pistoleros y de su actividad? ¿Qué novedad aporta la discusión nuevamente de una resolución en torno a esos objetivos en el Parlamento Vasco? ¿Por qué se pretende que sigamos aburriendo a una ya demasiado hastiada concurrencia?
Pues esta claro: porque el objetivo es otro muy distinto. El Parlamento es el escenario de la representación política. Por un lado, “representamos” a una parte de la ciudadanía y, por otro, “representamos” un papel en relación con lo que interpretamos las querencias o rechazos de dicha ciudadanía. Pues bien, el primer día, este tipo de representación puede ser válida. El segundo es reiterativa. El tercero machacona. El cuarto, uno se pregunta si no querrán sembrar la duda de que donde dices “sí” pueda ser interpretado como “no”.
En ésas está el PP en el Parlamento Vasco. Sean los “viernes de María (San Gil)”; sean las preguntas sin réplica de Carlos Urquijo – chollo de Consejeros de Interior mínimamente conocedores de su Negociado –; sea cualquier iniciativa del PP exacerbando un discurso hasta lo disparatado, la tónica es un enunciado con el que se puede coincidir en su formulación, pero que se rechaza porque son evidentes los objetivos de su insistencia.
Para los Socialistas Vascos es más que evidente la intención del PP en su terquedad parlamentaria: quedar a bien con la parte más radicalizada y extrema de su base social; conformar a sus promotores mediáticos; aparentar ser los únicos preocupados en la defensa de las víctimas y en una oposición frontal a ETA; y más importante, darle un puntapié al Gobierno de Rodríguez Zapatero, aparentando entusiasmos frente a ETA y frente a los nacionalistas vascos.
La trampa la denunciaron hace meses dos miembros independientes del PSE-EE, nada dudosos en cuestión de terrorismo y en la relación con el Partido Popular. Emilio Guevara y Antonio Rivera dijeron en tribuna parlamentaria que ya valía de aguantar un parlamentarismo ramplón, de escaparate y, lo peor, de regocijo para Ibarretxe y los suyos, que encuentran en el PP el espejo que necesitan para continuar en una política partidista en algo que, como el terrorismo, necesita precisamente la posición común de todas las fuerzas políticas. Sin excepción.
[Transcripción del artículo que publica el sábado, 17 de febrero, EL MUNDO DEL PAÍS VASCO en torno a la posición que hemos mantenido los Socialistas en el Pleno del Parlamento Vasco frente a una iniciativa sobre "lo de siempre" presentada por el PP].


