PRESUPUESTOS 2006: UN PACTO PARA ESTABILIZAR LA VIDA INSTITUCIONAL VASCA
Un partido político no es un fin en sí mismo, sino un medio de transformación social de acuerdo con una ideología, es un instrumento al servicio de la sociedad. Hoy, la sociedad vasca, quiere que nos instalemos en un nuevo tiempo político fundamentado en el pacto y en el acuerdo transversal, y los Socialistas, recogiendo esa demanda social, hemos alcanzado un acuerdo con el PNV y con el Gobierno Vasco para mejorar los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma Vasca para 2006.
Como introducción al razonamiento que nos ha llevado a dar el sí a las cuentas públicas, es conveniente aclarar tres cuestiones. En primer lugar, hemos pactado partidas valoradas en casi 250 millones de euros que mejoran el Presupuesto, un acuerdo político que se circunscribe exclusivamente a los Presupuestos para el año 2006 y, que por supuesto, no persigue ni pactos de legislatura ni entrar en el Gobierno Vasco. A los Socialistas nos preocupa la situación de Euskadi, nos interesan sus ciudadanos y sus problemas reales y, por tanto, hemos hecho un acuerdo en base a ese principio, no en clave de poder (que nadie se ponga nervioso).
En segundo lugar, los Socialistas vascos compartimos con Josu Jon Imaz que el pacto ayuda a ir tejiendo “redes de complicidad y confianza mutuas” y que eso es bueno para el nuevo escenario que se avecina. El pacto firmadao da fe de ello: “Los Grupos Parlamentarios que sostienen al Gobierno y el PSE-EE actuarán de manera conjunta en las iniciativas parlamentarias que tengan por objeto afianzar el presente acuerdo así como frente a las iniciativas de otros grupos que vayan dirigidas a obstaculizarlo o contrariarlo”. Pero tiempo tendremos de ver si esta idea toma cuerpo en los próximos meses.
Y en tercer lugar, aunque huelga decirlo, el pacto se sustenta en lo acordado, no en lo que no hemos acordado. No hemos pactado las partidas que querían financiar Udalbide o Udalbiltza. Hemos votado en contra de ambas iniciativas planteadas por el tripartito vasco y por EHAK, respectivamente. Y tampoco hemos pactado la partida de ayuda a los familiares de presos; el Grupo Socialista ha defendido una enmienda que plantea la supresión de esa partida y, por tanto, ha votado en contra de esa ayuda. Además, por si después de 126 años defendiendo las libertades alguien sigue dudando de nuestros principios en ese sentido, en el pacto presupuestario ha quedado plasmado que “El Gobierno Vasco se compromete a dar cobertura financiera durante el ejercicio 2006, en lo que, competencial e institucionalmente, le corresponda, a los acuerdos adoptados en el seno de la Ponencia permanente de víctimas del Parlamento Vasco”.
Entrando en la motivación del pacto, llevamos demasiados años de inestabilidad presupuestaria, que no es sino la muestra más clara de la inestabilidad política y de la falta de consensos básicos que hemos vivido en Euskadi en los últimos años. Y este hecho ha arrojado un resultado claro: somos la Comunidad Autónoma de España que menor inversión pública realiza a través de sus Presupuestos Generales con relación a nuestro PIB.
Además, esta situación, a la vista de la opinión de la ciudadanía, afecta a la credibilidad de nuestras instituciones: hacemos leyes para que los ciudadanos paguen impuestos y, sin embargo, no somos capaces de hacerlas para devolverles los impuestos que pagan, en forma de nuevas políticas para solucionar sus problemas reales.
Los Socialistas nos presentamos a las pasadas elecciones vascas con un programa que defendía el diálogo y entendimiento para acabar con el terrorismo y consolidar la paz y la libertad; que apostaba por acuerdos entre diferentes para asentar la convivencia, desarrollar nuestro autogobierno y construir el futuro entre todos y para todos; y que propugnaba por el diálogo y la búsqueda de acuerdos para la construcción social de Euskadi. Y eso es lo que estamos haciendo, cumplir nuestro contrato con la sociedad vasca. Sociedad que, con su voto en las urnas, primó a quienes proponíamos acabar con las trincheras y los desencuentros, y que castigó a quienes defendían políticas radicales de imposición y partidistas, que fragmentaban y dividían a la sociedad vasca.
Por eso, tras las elecciones y una vez constituido el Parlamento Vasco, los Socialistas hemos adquirido un compromiso claro con Euskadi y sus ciudadanos: somos una oposición útil, responsable y constructiva, y no por ello menos contundente. Porque como oposición, además hacer seguimiento y crítica de la labor del Gobierno, además de plantear alternativas y soluciones a todos y cada uno de los problemas de la ciudadanía, debemos saber definir espacios para el consenso en aquellos asuntos que afectan de manera fundamental al futuro y al desarrollo de la sociedad. En democracia, el papel de la oposición no debe limitarse al acoso y derribo del gobierno de turno. Así pues, hoy más que nunca, somos el primer partido de la oposición y la alternativa real al Gobierno tripartito.
Los Socialistas vascos queremos contribuir a poner las bases para recuperar el peso relativo de Euskadi en España y en Europa. Queremos tranquilizar la vida institucional y enderezar el rumbo de la política vasca. Queremos transmitir confianza a los principales sectores socioeconómicos. Queremos corregir los desequilibrios dentro de nuestra Comunidad y queremos dar un giro a la política social de Euskadi. Todo esto solo es posible desde el diálogo y el acuerdo entre diferentes, y esa ha sido nuestra mayor fuente de inspiración para firmar el pacto con el PNV y el Gobierno Vasco. Esta es y será nuestra forma de hacer la política.
Óscar Rodríguez Vaz
Como introducción al razonamiento que nos ha llevado a dar el sí a las cuentas públicas, es conveniente aclarar tres cuestiones. En primer lugar, hemos pactado partidas valoradas en casi 250 millones de euros que mejoran el Presupuesto, un acuerdo político que se circunscribe exclusivamente a los Presupuestos para el año 2006 y, que por supuesto, no persigue ni pactos de legislatura ni entrar en el Gobierno Vasco. A los Socialistas nos preocupa la situación de Euskadi, nos interesan sus ciudadanos y sus problemas reales y, por tanto, hemos hecho un acuerdo en base a ese principio, no en clave de poder (que nadie se ponga nervioso).
En segundo lugar, los Socialistas vascos compartimos con Josu Jon Imaz que el pacto ayuda a ir tejiendo “redes de complicidad y confianza mutuas” y que eso es bueno para el nuevo escenario que se avecina. El pacto firmadao da fe de ello: “Los Grupos Parlamentarios que sostienen al Gobierno y el PSE-EE actuarán de manera conjunta en las iniciativas parlamentarias que tengan por objeto afianzar el presente acuerdo así como frente a las iniciativas de otros grupos que vayan dirigidas a obstaculizarlo o contrariarlo”. Pero tiempo tendremos de ver si esta idea toma cuerpo en los próximos meses.
Y en tercer lugar, aunque huelga decirlo, el pacto se sustenta en lo acordado, no en lo que no hemos acordado. No hemos pactado las partidas que querían financiar Udalbide o Udalbiltza. Hemos votado en contra de ambas iniciativas planteadas por el tripartito vasco y por EHAK, respectivamente. Y tampoco hemos pactado la partida de ayuda a los familiares de presos; el Grupo Socialista ha defendido una enmienda que plantea la supresión de esa partida y, por tanto, ha votado en contra de esa ayuda. Además, por si después de 126 años defendiendo las libertades alguien sigue dudando de nuestros principios en ese sentido, en el pacto presupuestario ha quedado plasmado que “El Gobierno Vasco se compromete a dar cobertura financiera durante el ejercicio 2006, en lo que, competencial e institucionalmente, le corresponda, a los acuerdos adoptados en el seno de la Ponencia permanente de víctimas del Parlamento Vasco”.
Entrando en la motivación del pacto, llevamos demasiados años de inestabilidad presupuestaria, que no es sino la muestra más clara de la inestabilidad política y de la falta de consensos básicos que hemos vivido en Euskadi en los últimos años. Y este hecho ha arrojado un resultado claro: somos la Comunidad Autónoma de España que menor inversión pública realiza a través de sus Presupuestos Generales con relación a nuestro PIB.
Además, esta situación, a la vista de la opinión de la ciudadanía, afecta a la credibilidad de nuestras instituciones: hacemos leyes para que los ciudadanos paguen impuestos y, sin embargo, no somos capaces de hacerlas para devolverles los impuestos que pagan, en forma de nuevas políticas para solucionar sus problemas reales.
Los Socialistas nos presentamos a las pasadas elecciones vascas con un programa que defendía el diálogo y entendimiento para acabar con el terrorismo y consolidar la paz y la libertad; que apostaba por acuerdos entre diferentes para asentar la convivencia, desarrollar nuestro autogobierno y construir el futuro entre todos y para todos; y que propugnaba por el diálogo y la búsqueda de acuerdos para la construcción social de Euskadi. Y eso es lo que estamos haciendo, cumplir nuestro contrato con la sociedad vasca. Sociedad que, con su voto en las urnas, primó a quienes proponíamos acabar con las trincheras y los desencuentros, y que castigó a quienes defendían políticas radicales de imposición y partidistas, que fragmentaban y dividían a la sociedad vasca.
Por eso, tras las elecciones y una vez constituido el Parlamento Vasco, los Socialistas hemos adquirido un compromiso claro con Euskadi y sus ciudadanos: somos una oposición útil, responsable y constructiva, y no por ello menos contundente. Porque como oposición, además hacer seguimiento y crítica de la labor del Gobierno, además de plantear alternativas y soluciones a todos y cada uno de los problemas de la ciudadanía, debemos saber definir espacios para el consenso en aquellos asuntos que afectan de manera fundamental al futuro y al desarrollo de la sociedad. En democracia, el papel de la oposición no debe limitarse al acoso y derribo del gobierno de turno. Así pues, hoy más que nunca, somos el primer partido de la oposición y la alternativa real al Gobierno tripartito.
Los Socialistas vascos queremos contribuir a poner las bases para recuperar el peso relativo de Euskadi en España y en Europa. Queremos tranquilizar la vida institucional y enderezar el rumbo de la política vasca. Queremos transmitir confianza a los principales sectores socioeconómicos. Queremos corregir los desequilibrios dentro de nuestra Comunidad y queremos dar un giro a la política social de Euskadi. Todo esto solo es posible desde el diálogo y el acuerdo entre diferentes, y esa ha sido nuestra mayor fuente de inspiración para firmar el pacto con el PNV y el Gobierno Vasco. Esta es y será nuestra forma de hacer la política.
Óscar Rodríguez Vaz
Comentario:
Hola Martita,
Gracias por tu comentario y disculpa el retraso de un mes en contestarte, me despisté y no lo hice en cuanto te leí.
Hablando de seriedad y acuerdo, ¿qué se dice por allí de lo que hará ERC en el referéndum para el nuevo Estatuto?
Gracias por tu comentario y disculpa el retraso de un mes en contestarte, me despisté y no lo hice en cuanto te leí.
Hablando de seriedad y acuerdo, ¿qué se dice por allí de lo que hará ERC en el referéndum para el nuevo Estatuto?
Comentario:
Como catalana me solidarizo con los vascos. La situación política de nuestras comunidades autónomas siempre puede resultar algo más complicada. Pero con seriedad y voluntad, se puede llegar a un acuerdo.


