CONFIANZA Y ESPERANZA: LA UNIDAD A PARTIR DE MARZO...
(Artículo que me han publicado hoy en PÚBLICO)
De todos es conocido que el Gobierno intentó poner fin a la violencia terrorista que venimos sufriendo desde hace más de tres décadas a través del diálogo y que ETA dinamitó el proceso con un bombazo en Barajas, segando la vida de Diego y Carlos. Pero ahora lo relevante del frustrado proceso –máxime después de los asesinatos de Raúl y Fernando– es cómo salieron las partes, quién salió más débil y quién más fuerte.
No descubro nada si afirmo que hoy hay más coordinación entre policías, dentro del Estado y entre los diferentes Estados; hay más conciencia social contra el terrorismo en Euskadi, en España y en Europa; hay una mejor legislación –aunque imperfecta, como cualquier otra– para acabar con los atajos de quienes dan aliento a ETA; hay más partidos políticos que nunca que manifiestan su oposición frontal al terrorismo. Y frente a esto, tenemos a una banda terrorista diezmada, desesperada y cada vez a mayor distancia de lo que ellos siempre han considerado su fuente de legitimidad, el electorado de la izquierda radical abertzale (el último estudio del Gobierno Vasco a este respecto –mayo de 2007– daba cuenta de que el 62% del electorado de EHAK rechazaba el uso de la violencia como forma para conseguir objetivos políticos).
Para seguir leyendo...
http://blogs.publico.es/dominiopublico
De todos es conocido que el Gobierno intentó poner fin a la violencia terrorista que venimos sufriendo desde hace más de tres décadas a través del diálogo y que ETA dinamitó el proceso con un bombazo en Barajas, segando la vida de Diego y Carlos. Pero ahora lo relevante del frustrado proceso –máxime después de los asesinatos de Raúl y Fernando– es cómo salieron las partes, quién salió más débil y quién más fuerte.
No descubro nada si afirmo que hoy hay más coordinación entre policías, dentro del Estado y entre los diferentes Estados; hay más conciencia social contra el terrorismo en Euskadi, en España y en Europa; hay una mejor legislación –aunque imperfecta, como cualquier otra– para acabar con los atajos de quienes dan aliento a ETA; hay más partidos políticos que nunca que manifiestan su oposición frontal al terrorismo. Y frente a esto, tenemos a una banda terrorista diezmada, desesperada y cada vez a mayor distancia de lo que ellos siempre han considerado su fuente de legitimidad, el electorado de la izquierda radical abertzale (el último estudio del Gobierno Vasco a este respecto –mayo de 2007– daba cuenta de que el 62% del electorado de EHAK rechazaba el uso de la violencia como forma para conseguir objetivos políticos).
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