UNA POLÍTICA SIN HÉROES

A quien le guste la política o se mueva en su entorno tiene la obligación de leer hoy a Daniel Innerarity en EL PAÍS. Es posible que haya cosas que recuerden al "fin de las ideologías" de Fukuyama, pero creo que no es eso lo que quiere decir. En cualquier caso, muy interesante. Reproduzco la conclusión:
"Una teoría postheroica de la política no implica una política impotente, pero exige otra manera de entender el poder y transitar hacia una manera de hacer la política más relacional y cooperativa, que no esté pensada sobre la idea de la jerarquía y el control. Será socialmente relevante y sobrevivirá como instancia de configuración social en la medida en que desarrolle una espacial capacidad de observar y aprender. Pero entonces, como advertía Niklas Luhmann, la política debe entender su relación con la sociedad como una relación de aprendizaje y no de enseñanza. La política sirve para que la sociedad reflexione sobre sí misma como totalidad y aprenda a gestionar su incierto futuro colectivo. Nada más y nada menos."
Comentario:
Bueno Rojeras, eso de los listos ocurre en política como en cualquier otra faceta de la vida. "Listos que piensan que ya no tienen nada que aprender" los hay en todas partes.
Sí que pienso que hay que cambiar el actual estado de las cosas, especialmente en la política. Pero también tengo la tranquilidad de que, como dice un buen amigo, "o cambiamos, o nos cambian".
En cualquier caso, creo que en algunas cuestiones, Innerarity es una referencia para quienes creemos en la política.
Agur.
Sí que pienso que hay que cambiar el actual estado de las cosas, especialmente en la política. Pero también tengo la tranquilidad de que, como dice un buen amigo, "o cambiamos, o nos cambian".
En cualquier caso, creo que en algunas cuestiones, Innerarity es una referencia para quienes creemos en la política.
Agur.
Comentario:
Mucho tendréis que avanzar los políticos para poder tener la legitimidad de recomendar a Innerarity. En política hay demasiado listo que piensa que ya no tiene nada que aprender.


