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el blog de los palabros
Comentarios sobre el buen y mal uso de las palabras.
Cosas varias
Sindicación
YA HAY NUEVA RECETA: BACALLÀ A LA LLAUNA.
 
Listado nº último+1
Hacía tiempo que no les "deleitaba" con un listado de palabras encontradas en mis lecturas, así que aquí les hago entrega del último que he elaborado. El título es debido a que no recordaba el orden y no tenía ganas de buscarlo.
Espero que disfruten de él.
Del libro “Gatos sin fronteras” de Antonio Burgos:
Mandorla: Marco en forma de almendra que en el arte románico y bizantino, circunda algunas imágenes, especialmente las de Cristo Majestad.
Hético: Muy flaco y casi en los huesos.
Escamondár: Limpiar algo quitándole lo superfluo o dañoso.
Coscón: Socarrón, hábil para lograr lo que le acomoda o evitar lo que le disgusta.
Alipori: Vergüenza ajena.
Del libro “La felicidad de los ogros” de Daniel Pennac:
Guripa: Coloquialmente soldado. Coloquialmente golfo. Persona que mantiene el orden. (Del caló kuripa)
Del libro “Viento del sur” de Ian Gibson:
Facundia: Afluencia, facilidad en el hablar.
In loco parentis: Es una locución latina utilizada en Derecho que se podría traducir al castellano como En lugar de los padres. Se refiere a la toma de algunas responsabilidades legales paternas por una persona u organización. La corte americana aplicó primeramente la doctrina de In loco parentis a las instituciones educativas.
Carmen: (Del árabe hispano, kárm, y este del árabe clásico karm, viña) En Granada, quinta con huerto o jardín. (Como la masía catalana, el pazo gallego, etc.)
Otra acepción: (Del latín carmen) verso o composición poética.
En el libro Gibson da esta explicación:
Fue él quien me puso al tanto de que la palabra carmen procedía de una voz árabe que significaba viñedo, y que no tenía nada que ver, como se creía a menudo, con el latín carmen, canción.
A su juicio el carmen era la versión musulmana del “huerto encerrado” del Cantar de los cantares, un lugar creado para el amor y defendido de la mirada del mundo exterior.

Macasar: Cierto aceite que se utilizaba para el cabello.
Sarracina: Pelea entre muchos, especialmente cuando es tumultuosa o confusa.
Del libro “La exposición” de Claudio Magris:
Agon (O Agón.): En el antiguo teatro griego, particularmente en la comedia del siglo V a.c., el agon se refiere a una convención formal en virtud de la cual la lucha entre los personajes debe planificarse de tal manera que proporcione la base de la acción. El significado del término ha escapado de la circunscripción de sus orígenes clásicos para significar, de manera más general, el conflicto alrededor del cual gira una obra literaria.
Del libro “Noche de perros” de Hugh Laurie
Apologético: Relativo o perteneciente a la apología. Ciencia que expone las pruebas y fundamentos de la verdad de la religión católica.
Del libro “La vida sexual de Catherine M.” de Catherine Mollet:
Aporía: Enunciado que expresa o que contiene una imposibilidad de orden racional.
Vigilen su vocabulario y hasta la próxima.




 
¿Cuándo se acentúa que?
Con un poco de retraso contesto a una pregunta que me hizo hace poco un visitante:
¿Cuándo se acentúa que?
La pregunta puede dar lugar a un artículo bastante largo, así que de momento voy a explicarles lo esencial. Si alguien lo desea podemos extendernos en el tema.
Bien, empecemos hablando de las palabras interrogativas y de las exclamativas. Como su nombre claramente indica son palabras que se utilizan para introducir preguntas y exclamaciones respectivamente. Todas estas palabras son tónicas y por tanto llevan tilde.
Las formas de interrogativas y exclamativas son:
Qué
Quién, Quiénes
Cuál, cuáles
Cuándo
Cuánto, cuánta, cuántos, cuántas, cuán (Este de uso poético)
Dónde, dó (Forma arcaica de donde)
Cómo

Pongamos unos ejemplos:
¿Qué camisas te gustan? ¡Qué camisas te gustan!
¿Cuánto has tardado? ¡Cuánto has tardado!

En la primera columna estamos preguntando qué tipo de camisas le gustan o cuánto tiempo has tardado en hacer algo, mientras que en la segunda expresamos una opinión: qué camisas más raras te gustan, has tardado mucho en llegar.
Así pues todas estas palabras se acentúan cuándo forman parte de un enunciado interrogativo o exclamativo que está enmarcado por los correspondientes signos de puntuación. Son los llamados enunciados interrogativos o exclamativos directos:
¿Qué querías decir en realidad?
¡Cuánto habías estudiado!

Luego tenemos las oraciones indirectas, no van entre signos de puntuación y son oraciones subordinadas dentro de una oración mayor:
No sé qué querías decir en realidad.
No te imaginas cuánto había estudiado.

En ambos casos (Enunciados interrogativos o exclamativos directos y oraciones indirectas), los interrogativos y los exclamativos llevan tilde.
Sin que esto constituya una regla siempre cierta, podríamos decir que, por lo general, las oraciones indirectas podrían ser una respuesta a una pregunta o exclamación.
Así podríamos leer en, por ejemplo, el inicio de una novela o cuento: “No sé de dónde venía ni qué se traía entre manos….?
Nadie ha hecho la pregunta, pero por ser oración indirecta llevará tilde.
Espero haberle aclarado algo el tema, pues como dije al principio, hay más cosas.
Más cosas como por ejemplo:
Hay ocasiones en que las formas que, quien, cuando… no deben llevar tilde, aunque aparezcan detrás del sigo de interrogación, y es si son solo posibles las respuestas sí o no:
¿Qué estáis leyendo? Sí o no
¿Quién lo acierte se llevará un premio? Sí o no.
Frente a:
¿Qué estáis leyendo? Una novela.
Como siempre vigilen su vocabulario y hasta la próxima.

 
Do you speak English?
Este verano La Vanguardia realizó una especie de concurso, en él se pedía a los lectores que escribieran relatos de no más de 100 palabras y tuvo un éxito grande. Dado que no compro ese diario con regularidad, de hecho solo lo hago los miércoles por el suplemento de libros, no sé cual fue el ganador.
Ustedes conocen mi aversión, compartida por mucha gente, o eso espero, por la inclusión en nuestro idioma de términos extranjeros que tienen su correspondiente palabra en nuestro rico idioma.
Bien, juntando estas dos premisas me permito copiar, espero que no haya repercusiones por invasión de derechos, uno de los cuentos que aparecieron. Su autor es Ernesto Frattarola Alcaraz y creo que ilustra perfectamente lo que trato de decir.
Espero que ni La Vanguardia, ni su autor se molesten por su uso en este diario. Ahí va pues dicho relato:
(Las negritas son mías)
TRANSLATION, PLEASE
La encontré en el pub. Estaba preciosa, con ese look tan fashion. Nos sentamos. Ella pidió un ice tea y yo una coke Light. El barman trajo las bebidas y unos snacks.
Empezamos a hablar, a ella pareció interesarle mi trabajo como product manager en una empresa de software. Fue un pequeño shock saber que ella trabajaba como stripper en un night club, pero me recuperé pronto.
Se hacía tarde, ella tenía una sesión de fitnnes. Intercambiamos besos y direcciones de e-mail. Fui al parking. Al ir a abonar el ticket, se me acercó un desconocido. “Speak English?”, me preguntó. “No”.

Bien ¿Qué les ha parecido? Creo que ilustra perfectamente a que me refiero.
Y para ejemplo de otras barbaridades cometidas con nuestro lenguaje les suministro un enlace a la página Web de “Abra-Oficina de corrección del español”:
http://www.abra.es/nw/editables/hispano.htm
El artículo es una maravilla y deben tomarlo en el sentido que tiene, es decir: “al revés te lo digo para que me entiendas".
Vigilen su lenguaje y continúen visitando mi diario, el de recetas y el de Lucien, que el pobre con que yo le hago de secretario está sin publicar hace tiempo.
 
Procrastinador. El regreso.
Como decíamos ayer….(Espero que reconozcan la frase), el idioma castellano es un idioma muy rico, dispone de palabras hermosas, otras no tanto, pero útiles y también palabros en la acepción que dábamos al inicio de este diario.
Recientemente se realizó, por Internet, una especie de encuesta para que la gente dijera su palabra favorita. Participó mucha gente, hasta el Presidente ZP y la gente descubrió infinidad de palabras que no habían oído hasta ahora.
No participé, pero de haberlo hecho habría escogido inmarcesible, es una palabra, para mí, con una sonoridad especial, no sé, la encuentro bonita.
Pero bueno no quería hablar de palabras hermosas o queridas, sino de algo diferente. Quería hablar de esas palabras que permanecen durante años en el limbo del desconocimiento y de golpe alguien la saca de ese limbo y empiezan a ser repetidas por muchos, hasta recuperar el lustre que habían tenido o tenerlo cuando nunca lo habían tenido.
Toda esta digresión cuasi-filosófica viene a cuento de una palabra que me encontré en la crítica de un libro y que me llamó la atención porqué no hacía mucho también la había visto. En esta última ocasión en uno de los diarios que visito y que me parece recordar era “Lector constante”.
La palabra en cuestión era procastinador, no me dirán que es extraña y nada común, pero de golpe me la encuentro en varias ocasiones. ¿Alguien intenta ponerla de moda?
Creo recordar que llegué a escribir algo sobre esa palabra, pero tengo pereza en releer el diario y buscar que dije, así que con el perdón de los presentes vuelvo a hablar de ella.
La definición que da el DRAE (Ya saben: Diccionario de la Real Academia Española.) es muy escueta, se reduce a: Aplazar, diferir. Su origen está en el afijo latino pro- que indica adelante y crastinación: del latín crastinus, del mañana, el día de mañana.
Por ello tuve que recurrir a otras fuentes y de ellas deduje que el sentido en que se emplea es el de aplazar una cosa para hacer otra o para no hacer nada.
En una de las fuentes utilizadas, Wikipedia, (Por cierto, no se fíen mucho de esta fuente. Según diversas noticias está contaminadísima y tiene multitud de referencias falseadas por diferente gente interesada, entre otros se apunta a la CIA y el Vaticano ¡¡¡) se explica que esa postergación de una acción se hacía porqué se consideraban desagradables y se substituían por otras más placenteras. Es decir que cuando procrastinamos estamos eludiendo alguna acción que deberíamos hacer, pero que por su pesadez física, intelectual o sicológica evitamos y nos dedicamos a otra acción que nos da más satisfacción.
Este articulillo de Wikipedia lo asociaba a trastornos de estrés y a “algún desorden psicológico, como depresión o TDHA (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad)”, demasiado para el cuerpo. Para mi es simplemente un síntoma de vagancia pura y dura.
Así como para cada vicio hay una virtud, para el vicio de procrastinar tenemos el hermoso refrán de: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
No procastinen y dejen sus comentarios, que así podré ver si he perdido todos mis asiduos o me queda alguno.
NOTA PARA AQUELLOS QUE NO HAN RECONOCIDO LA FRASE INICIAL:
Fray Luís de león, al igual que muchos otros personajes, fue perseguido por la Inquisición que llegó a condenarlo a seis años de cárcel.
Cuando pasó ese tiempo volvió a su cátedra de la Universidad de Salamanca y nada más entrar al aula empezó la clase con esa frase, como si nada hubiese pasado.
Vigilen su vocabulario y proclamen la buena nueva de mi regreso.

 
Segundo aniversario
Antes del artículo quisiera introducir una breve nota: Hace al menos diez días que tenía preparado este para publicarlo en la fecha adecuada, pero una indisposición me ha tenido esos días ingresado en el hospital. Ya hace tres días que estoy en casa y de momento bastante recuperado. Se trató de una insuficiencia cardiaca debida, quizás, a unos esfuerzos y a un corazón debilitado por un infarto de ya hace veinte años. Espero que no se repita y procuraré cuidarme más. Así pues ya ven que no se trataba de una desaparición, sino de una pausa obligada por el incidente. Sin más les dejo con el artículo en cuestión:

Queridos amigos, permitanme que en esta ocasión, que no es la primera, me salga del guión de este diario y me dedique a hablar de otro tema.
Y es que se trata de un tema importante: hace ya dos años que inicie este diario, ¡Como pasa el tiempo!
Naturalmente cuando lo empecé lo hice con vocación de que durara mucho tiempo, pero a la vista de cómo ha ido este segundo año dudaba de que continuara y es que llevo una temporada donde se han juntado épocas de mucho trabajo con otras de problemas y de desánimo moral. Todo eso generaba largas temporadas de silencio y grandes espacios temporales entre artículos.
También afectaban a mis visitas a sus diarios, les ruego que me perdonen, pues ya he recibido el castigo al perderme muchos de sus interesantes entradas. Hay ocasiones en que les visitado, pero no he dejado, por falta de tiempo, un comentario.
También en ese camino hemos visto la pérdida de muchos buenos amigos, que por algún motivo, han dejado sus diarios. La lista empieza a ser larga y espero que no aumente más. A todos ellos un sentido recuerdo y el deseo de que vuelvan pronto. Aunque hayan dejado de escribir yo los sigo visitando durante algún tiempo, pues pienso que a lo mejor atraviesan una mala racha como yo y esa espera a veces tiene la recompensa del regreso del interfecto como me ocurrió hace un par de días con la buena amiga Tastavins, pero pasado algún tiempo sin constatar su retorno los envío a mi limbo particular de amigos desaparecidos después de un breve responso.
En fin, no quiero prometerles, pues ya lo he hecho en varias ocasiones y no lo he cumplido, que voy a ser más regular, no quiero hacerlo porque estoy viendo que muchas veces no puedo cumplir esos compromisos. Así pues cuenten conmigo y con mi deseo de no abandonar este diario que me ha permitido conocerles y que ustedes me conozcan.
A los que se pasan por aquí sin dejar comentarios, sé que los hay por el contador de visitas, anímense a escribir algunas palabras y saber de su paso por este diario.
Visiten también el diario de recetas que, curiosamente, recibe muchas visitas (Más de 6000), pero casi nadie deja comentarios, ¿Tan malo es que solo pasan?
Aprovecho la ocasión para hacer un poco de promoción del diario, Una lectura crítica, de mi amigo Lucien.
Antes de la despedida agradecerles sus críticas a mis dos últimos relatos. El último estaba escrito con la intención de crear una atmósfera de lástima por el protagonista para, al final, descubrir que no la merecía y así ver que, por activa o por pasiva, los hechos engañan. No estaba muy trabajado, pues lo hice en una mañana. Espero continuar teniendo ideas para escribir alguno más. Tengo en cartera un cuento muy infantil que escribí para una persona cuando murió su perro, no se si lo publicaré porque es muy almibarado y apto solo para niños o personas muy sentimentales con los animales.
Ya por último declarar inaugurado este tercer año, espero contar con ustedes nuevamente y les convido a un refrigerio virtual “en acabando esta carta”, como decía el Tenorio.
¡Ah! Me olvidaba, vigilen su vocabulario.

 
Otro relato
Bueno aquí vuelvo a darles la tabarra con un nuevo relato, espero que les guste tanto como les gustó el anterior.
Este último no está tan trabajado, pues lo escribí en una mañana.
Sin más preambulos ahí va:

LA PERSECUCIÓN

Le dolían los pulmones, casi no podía respirar, pero tenía que seguir corriendo, sino lo alcanzarían y lo matarían. Tenía que descansar un poco, llevaba ya no se sabe cuanto tiempo huyendo de aquella pandilla de asesinos, ¿Eran tres días?, sin dormir, ni comer, solo paraba para beber algo en algún arroyo.
Pero tenía que seguir, aún recordaba la terrible escena de cuando mataron a su amigo. Todo había empezado hacía cinco días, él y su compañero de piso habían decidido salir de excursión e ir al lago a pescar. Habían acampado a la orilla del lago y montado la tienda, su amigo le dijo que iba al pueblo a comprar algunas cosas que les hacían falta, pasó toda la noche fuera, pero eso no era extraño, ya lo había hecho otras veces siempre que conocía a alguna chica.
Al día siguiente cuando apareció le preguntó como le había ido y su compañero le dijo que muy bien, que se lo había pasado estupendamente, habían hecho el amor apasionadamente y – ya sabes- le dijo, -la dejé seca- y ambos rieron la ocurrencia. Él también lo había hecho muchas veces y se divertía con esas aventuras, al día siguiente se encontraba renovado y lleno de fuerzas.
Entonces, esa noche, después de cenar, fue a dar una vuelta, pues hacía una noche estupenda. Cuando volvía escuchó gritos y aceleró el paso, estaba llegando al campamento y frenó en seco, pues lo que estaba viendo le helaba la sangre: en el suelo, frente a la tienda, se estaba peleando su compañero con cuatro desconocidos, resistía con una furia tremenda, pero acabaron dominándolo y mientras dos le sujetaban, otro lo mató. Todo fue muy rápido y cuando quiso reaccionar ya había pasado todo, además tenía miedo de que lo atacaran a él y acabara muerto como su compañero. Había pasado en cuestión de segundos y casi no se había dicho nada, solo le pareció oír una especie de letanía en el momento que mataban a su compañero, pero no entendió nada.
Supo que tenía que huir antes de que se dieran cuenta de que estaba mirando, al echar a correr pisó una rama y el ruido alertó a los asesinos, estos empezaron a gritarse entre ellos – Rápido, es otro- decía uno, el otro respondió - ¿Dónde, donde esta?- y el tercero añadió –Hacía allí- señalando en una dirección Corramos antes que se escape-
Ni siquiera los oyó, solo corría, sabía que tenía que escapar antes que lo alcanzaran, pues si lo cogían lo matarían como habían hecho con su compañero. Siguió corriendo toda la noche, al principio oía los gritos de sus perseguidores, pero poco a poco se fueron haciendo lejanos, pero sabía que estaban detrás de él, no podía parar. Al amanecer no podía correr más, tenía que descansar, empezaba a estar exhausto y vio una cabaña de pastores casi derruida entre medio de unos árboles, seguro que estaba abandonada, fue hacía allí y se refugió en ella, no podía más y al poco de estar estirado se fue calmando su respiración, poco a poco el cansancio le fue venciendo y se quedó dormido.
No supo cuanto había dormido, pero volvía estar oscuro y unos gritos se oían a lo lejos, seguramente eso lo despertó. Salió cuidadosamente de la cabaña, pero no veía a nadie por las cercanías, pero estaban cerca. Echó a correr nuevamente, en seguida lo oyeron correr y pronto escucho gritos de -¡Allí, me parece que va hacía allí!- y se reanudó la persecución.
A base de mucho esfuerzo los conseguía despistar brevemente, pero siempre acababan encontrando la pista, él no era una persona de campo y no sabía moverse silenciosamente por los bosques sin hacer mucho ruido como hacen los cazadores. Solo sabía que si le alcanzaban lo matarían y no paraba de recordar la escena de la muerte de su amigo. Había sido horrible, si conseguía sobrevivir no lo olvidaría nunca.
Ya llevaba tres días corriendo y esquivando a aquellos hombres y sabía que no cejarían en su búsqueda, tenía que encontrar algún lugar, un pueblo o algún sitio donde pudieran ayudarle, pero no conocía aquella región y recordaba que su amigo le había dicho que estaba muy despoblada. Todos los músculos le dolían horriblemente, solo salvar la vida le permitía seguir haciendo esos esfuerzos. Afortunadamente iba encontrando sitios donde beber algo, una noche, casi de casualidad cazó un conejo despistado y primero le sorbió la sangre, sabía que la sangre era un buen alimento si no tienes otra cosa, no tenía nada con que pelar al animal, ni podía cocerlo, así que se conformé con eso.
Al día siguiente volvió a escuchar gritos, pero está vez había sonidos nuevos, eran perros, ¡Lo estaban rastreando con perros!, ahora sabía que era cuestión de tiempo que lo alcanzaran, no podría engañar a los perros y librarse de ellos como, más o menos, lo estaba haciendo con su perseguidores. Un estremecimiento recorrió su cuerpo y el miedo le dio nuevas fuerzas para seguir huyendo, pero cada vez tenía que pararse más frecuentemente a descansar.
¡Dios mío, como los odio! ¡Dejadme en paz! ¡No quiero morir!, sus pensamientos le hacían seguir corriendo y corriendo, sabía que no pararían hasta cogerle, había sido testigo de aquel asesinato y no lo dejarían escapar. ¡Dios!, ¿Porqué había ido al pueblo aquella noche su amigo y conocido a aquella chica? Intuía que allí había empezado todo.
A media tarde las fuerzas empezaron a abandonarle, no podía más y finalmente cayó derrumbado, sin fuerzas y resignado esperó a que le dieran alcance.
Los perros fueron los primeros en llegar, no lo atacaron, solo le ladraban y daban vueltas a su alrededor, a veces tenía la sensación de que le tenían miedo, intentó alejarlos a manotazos y hasta, en su desesperación, les gritó como si les ladrase y les enseño los dientes, pero los perros se mantenían a distancia hasta que llegaron sus perseguidores. Todo estaba perdido.
Era un grupo de cuatro hombres, le pareció que eran los mismos que había visto matando a su compañero. Sin decir nada se fueron acercando sin que el opusiera resistencia y tres de ellos se le echaron encima para sujetarle, intento defenderse como pudo, daba patadas, cuando uno de ellos estaba muy cerca de su cara intentó morderle con sus afilados dientes, pero finalmente lo inmovilizaron.
El cuarto hombre, que había estado contemplando la escena, se acercó y se situó a horcajadas sobre su cuerpo, le miró fríamente y le dijo:
- Muere maldito vampiro como murió tu compañero después de matar a mi mujer.-
Sintió la estaca clavándose en su corazón y rápidamente se hizo la oscuridad, mientras su cuerpo se descomponía con rapidez.

 
Video
Perdonen que hoy me salga totalmente del tema, pero un amigo me envió este video que es sencillamente delicioso.
Es un trozo de opera, un coro de la Traviata, desarrollado al estilo de la película Fantasia de Disney.
Espero que disfruten con él.
Si clican sobre la pantalla irán al sitio original


Verdi - Traviata - Choeur Bohémiens
Vídeo enviado por Quarouble
 
El candidato melancólico
Antes de nada perdonen que no conteste a sus comentarios con uno nuevo, ni que visite más frecuentemente sus diarios. Trataré de enmendarme. Si tienen alguna otra duda pregunten, si puedo les responderé, será un placer hacerlo y así me dan temas para nuevos artículos.
Hoy le tomo el puesto a Lucien y les hablaré de un libro. Lo hago porque es un libro sobre el cual no creo que él les hable, pero yo sí, pues trata del tema que generó este diario: las palabras.
El libro en cuestión se llama “El candidato melancólico” y su autor es José Antonio Millán. Deberían conocer a este autor pues ya les hablé de otro libro escrito por él: “Perdón, imposible
Este último trataba del tema de la puntuación y del que hoy les hablo trata del origen de las palabras, de cómo se han ido formando a lo largo del tiempo y de como han ido cambiado de significado. Todo y que se explica el origen de muchas palabras concretas, lo principal del libro trata de esos mecanismos que han permitido la aparición, transformación y consolidación de las palabras. Nos habla del origen remoto de nuestra lengua y del latín, que se encuentra en un grupo de lenguas indoeuropeas, entre las que se encuentra el sánscrito (si son inteligentes se habrán dado cuenta que dicho idioma tiene su origen en mis remotos antecesores familiares y que su traducción es: la lengua que hablan los Sans) y que ciertos autores llegan a establecer como una lengua común en la humanidad y que al derivar en otras da pie al mito de la torre de Babel. Me parece un poco rebuscado, pero es plausible.
Ya en el siglo XVI cuando los europeos llegan a la India y descubren el sánscrito, encuentran cierta relación entre palabras de ese idioma y otras de origen griego o latino. Cercanías aún presentes como el caso de cheese en inglés, queso en castellano y Käse en alemán, que a pesar de sonarnos diferentes tienen un cierto parecido. Todo ello ha llevado, a algunos estudiosos, a tratar de reconstruir esa lengua indoeuropea madre a partir de la similitud entre palabras de diferentes idiomas.
El título del libro es todo un ejemplo de esos mecanismos de creación de palabras, para el autor la traducción del título, a partir de sus orígenes, sería: “El hombre vestido de blanco que tenía la bilis negra”.
Increíble, pero cierto. Candidato viene del latín candidatus que a su vez viene de candidus, blanco, porque quienes optaban a un cargo en Roma vestían una túnica blanca. Melancolía viene del griego melas, negro (De ahí también el origen de melanina), y de kholé, bilis, y es un rastro de la época en que se creía que los humores, los líquidos, del organismo influían sobre los humores, estados de ánimo, de las personas. Las personas melancólicas lo eran porque su bilis era negra.
Curiosidades como esta llenan el libro y nos permiten conocer cosas harto curiosas sobre las palabras, su origen, su transformación y su uso. Todo ello enmarcado en la etimología, ciencia que estudia el origen y significado de las mismas.
Cosas como: “Pero quizás menos conocida la huella que dejó (Está hablando del árabe) en muchas palabras populares e incluso vulgares que perviven hoy en día. Cipote, denominación vulgar del “miembro viril” proviene del árabe zubb, pene, que a su vez proviene de una palabra acadia que significaba cola. El mismo penis latino, origen de nuestro pene, significaba rabo, y, por cierto, a través de su diminutivo penicillus ha dado pincel y penicilina por la forma del órgano donde se forman las esporas de ese hongo. Picha y pijo, también palabras vulgares para el miembro viril, proceden probablemente del árabe andalusí piss, pissa, que como onomatopeya ya están en el español primitivo.”
Una especialmente curiosa es cogorza que viene de cohorzar, celebrar un banquete fúnebre, a su vez del latín confortiare, confortar. Sí señor, los caminos del Señor son inescrutables.
Léanlo, se divertirán y ampliarán su cultura y quizás acaben siendo un poco filólogos, de filología, que literalmente quiere decir “amor a las palabras”.
Cuiden su vocabulario y hasta la próxima. Perdonen ustedes el chiste malísimo del sánscrito.
 
Monosílabos y su acentuación
Hoy, como si fuese una emisora de radio, voy a complacer una petición. Pero no se preocupen no voy a cantar, sino a explicar una cosa que me han pedido explicar.
Se trata del tema de los acentos en los monosílabos. Es una de las dudas más frecuentes, si tenemos que acentuarlos o no, si hay que hacerlo, cuando hay que hacerlo, etc.
Vayamos pues al tema. Como regla general los monosílabos no se acentúan nunca.
Solo hay una excepción y esta es cuando existen dos formas de la misma palabra, por ejemplo y tu.
Esas dos formas se distinguen por su sonido, son las formas átonas y las tónicas.
¿Qué que es esto? Expliquémoslo: se llama tónica a la silaba que tiene el mayor énfasis en su pronunciación y que, cuando las reglas lo permiten, lleva el acento gráfico. Por ejemplo tomemos la palabra árboles. Tenemos tres sílabas: ár, bo, les. La sílaba que lleva mayor entonación de voz es la primera ár y por eso se dice que es una silaba tónica. Las otras dos: bo y les no llevan esa entonación y por lo tanto se llaman átonas.
Pues bien, existen algunos monosílabos que tienen las dos formas como hemos indicado con tu y , también las tienen de y , se y , etc.
Este tipo de tilde se denomina diacrítica, pues no es una verdadera acentuación sino una forma de distinguir dos palabras iguales.
Veamos esto: Ustedes están leyendo un libro y se encuentran la frase: De la mano. Podríamos preguntarnos si estamos hablando de algo que pertenece a la mano o que queremos que alguien le dé la mano a otra persona. Para distinguir esas dos acepciones utilizamos la tilde diacrítica.
Los pares de monosílabos que presentan tilde diacrítica son:

: forma del verbo dar: Quiero que me dé mi libro.
De: preposición: Saqué la cita de mi libro.

Más: adverbio de cantidad: Dame más vino por favor.
Mas: conjunción: Háblame, mas no me grites.
La forma mas equivale a pero y, normalmente, solo se utiliza en la forma escrita.

Él: pronombre: Le dio una bofetada a él.
El: artículo: El oro desata pasiones.

: pronombre personal: Dámelo a mí!
Mi: posesivo: Es mi libro.
Cuando hablamos de la nota musical no la acentuamos a pesar de ser tónica, pues cuando existen dos formas tónicas no las distinguimos con la tilde diacrítica las dos.

: forma del verbo ser: Yo sé lo que conviene.
Se: pronombre: Se lo tenía merecido.

: pronombre reflexivo o afirmación: Sí que vendré.
Si: condicional: Si viene se lo daré.
Con la nota musical ocurre lo mismo que con mi.

: sustantivo: Prefiero el té negro.
Te: pronombre: Te enseñare como hacerlo.

: pronombre personal: Tú, ven aquí.
Tu: posesivo: Tu pelo huele a flores.

Por analogía con y pueden pensar que ti también estaría entre estos casos, pero no, a pesar de ser una forma tónica no se acentúa nunca.
Antiguamente, hasta 1959, los monosílabos fue, fui, vio, dio se acentuaban, pero en esa fecha se pasó a utilizar la regla general.
Espero que la explicación sea clara. He procurado hacerla sencilla y no entrar en demasiados detalles para no hacer el texto muy farragoso.
Vigilen su vocabulario y para vigilar su alimentación vayan a mi diario Buen menú y para ampliar su cultura literaria visiten Una lectura crítica de Lucien.





 
Un relato
Tal como les anuncie estoy añadiendo nuevas cosas al diario y así conseguir más menidad.
Hoy les ofrezco un relato mio. Espero que les guste, pensaba publicarlo en dos partes y así tener para dos entradas, pero tampoco es tan largo como para merecer esa división.
Ahí queda y ya me dirán que les ha parecido.
Recuerden de visitar el blog de recetas(Buen menú) y las críticas de Lucien (Una lectura crítica).
UN DESPERTAR AMARGO

Cada día, a pesar de los años transcurridos, no dejaba de pensar en ella. Julia había sido su gran amor y después de finalizar aquella aventura, no conseguía olvidarla.
Eran compañeros de trabajo y esa continua relación fue haciendo nacer, primero, un sentimiento de amistad y luego se fue transformando en cariño, para acabar con un sincero amor. A ello contribuyó, también, que ella, que estaba casada, no se sentía querida con la pasión que esperaba. Su intento de consolarla desde la amistad que había empezado a crecer hizo que pasará más tiempo con ella, iban a comer juntos, la acompañaba a su casa y así fue naciendo el amor. Pasaron varios años y llegó un momento que ambos sabían, pero no querían reconocer, que se amaban. La timidez de él por un lado y el sentimiento de culpa de ella hacían que ninguno diese el paso decisivo.
Pero finalmente ocurrió y se declararon ese amor que ambos sentían y empezaron una relación intensa, con encuentros a escondidas, evitando cualquier indiscreción en el trabajo para que nadie sospechara. Cuando podían se besaban con una intensidad y pasión que sorprendía a ambos. El sentimiento de hacer algo indebido en ella hizo que tardaran algún tiempo en llegar a la relación física íntima, pero eso llegó también.
Él se sentía cada vez más feliz, pero también deseaba estar más rato con ella y veía que ella cada vez estaba más seria, la culpa la corroía, era incapaz de separarse de su marido a quién, a pesar de sus fallos, aún quería en cierta medida; no se veía capaz de enfrentarse a sus hijos, a su familia y a la del marido y decirles que se separaba.
Finalmente el vaso se colmó y ella no aguantó la presión, decidió terminar aquella relación a pesar de lo mucho que le quería, él recibió la noticia con gran dolor y las palabras de ella se le grabaron en el corazón: “Yo no te puedo querer a ti y debo querer a mi marido”.
Daban a entender claramente el motivo de aquella ruptura, lo amaba, pero no podía romper con su situación actual. Él se quedó hundido, no lo entendía, o más bien no quería entenderlo. Le dolía la pérdida, no se resignaba a ella y quería recuperar ese gran amor, el primero de aquella intensidad en su vida, pero no había vuelta atrás.
Ella se recuperó más rápidamente, en un proceso de racionalización de sus circunstancias llegó a creer que su marido era mejor que lo que ella pensaba, incluso explicaba que actitudes que antes consideraba defectos, ahora las veía como virtudes, era un claro proceso de encontrar un paliativo a aquella ruptura que había provocado por su sentimiento de culpa.
Acabó buscando otro trabajo y aunque se vieron algunas veces, ella le pidió que no se vieran más, adujo que era lo mejor para él, pero claramente se trataba de un intento de alejar una posible tentación de querer volver.
Para él los años pasaron, pero no el recuerdo, pensaba con frecuencia en ella, miraba sus fotos y fantaseaba con un posible reencuentro. Empezó una nueva relación con otra mujer, Teresa, con la que llegó a casarse, pero él seguía pensando en ella. Era como una tragedia griega, no conseguía apartarla de su mente y de sus deseos. A veces cuando hacia el amor con su mujer, estaba pensando que era con la otra con quien estaba.
Había temporadas que estaba mejor, pero en otras se recrudecían los recuerdos, como ahora que por una serie de circunstancias atravesaba un mal momento en su matrimonio.
Eso hacía que, con más intensidad, recordará aquella mujer a quien tanto había querido y que aún quería.
Había ocasiones que se quedaba ensimismado en esos recuerdos y se despistaba de lo que estaba haciendo. Eso le ocurrió un día mientras conducía, había escuchado por la radio una canción que a ambos les había gustado mucho y empezó a recordar a aquellos tiempos y al volante no puedes perder la concentración, por eso no vio el camión que se le venía sobre.
Nada más despertar se dio cuenta de que estaba en un hospital, era una habitación de la UCI y veía, algo borrosamente, aparatos, luces y a algunas personas.
Una de las enfermeras al verle reaccionar le preguntó como se sentía y el intentó decirle que bien, pero aún se encontraba débil y le costaba trabajo articular las palabras. La enfermera le tranquilizó explicándole que estaba muy sedado y era normal su estado. Salió de la habitación para avisar al médico y al momento entró una persona, era una mujer y le costó reconocerla, pues no esperaba su presencia allí.
Era ella, Julia, su gran amor, no su esposa y no entendía que pasaba. Ella le preguntó como estaba y él le respondió preguntándole a su vez que hacía allí. Ella pensó que se refería a su situación y le explicó que había tenido un accidente y había estado en coma casi tres meses y que había ido a visitarle todos los días.
Él seguía sin comprender y solo acertó a preguntarle porqué. Interpretando la pregunta como un posible estado de confusión provocado por el coma, le explicó que porqué era su esposa, él casi pierde el conocimiento. Ella llamó a la enfermera asustada y le explicó la situación, la enfermera llamó al doctor y después de reconocerle le dijo a ella que, a veces, el shock puede provocar reacciones extrañas ante la realidad, incluso pérdida temporal de la memoria.
Cuando se recuperó ella le dijo que no se preocupara que el médico le había explicado lo del shock y le preguntó si es que no recordaba, él no sabía que decir, pero le dijo que no, que no recordaba algunas cosas.
Entonces le explicó que cuando habían tenido aquella aventura, ella se separó del marido y se fueron a vivir juntos. Cuando ella se pudo divorciar, al cabo de un año, se casaron y tuvieron un hijo, llevaban juntos desde entonces y eran muy felices. Ella había sufrido mucho con el accidente y con la posibilidad de perderlo.
Mientras ella hablaba él le escuchaba atónito, no podía creer todo lo que le estaban explicando, era su sueño hecho realidad, pero eso no podía ser, ella había roto la relación, todo era diferente, no podía haber cambiado todo por un accidente. No entendía nada, pero, al mismo tiempo, quería que fuese verdad. Así que no dijo nada, aceptó la historia y pensó que no importaba lo que hubiera pasado, lo importante era que su sueño se había hecho realidad, que tenía a su amor y que había tenido unos años maravillosos y, lo más importante, que podían continuar.
Al cabo de unas semanas le dieron el alta y se fue a vivir su “nueva vida”. Era maravilloso, tenía un piso bonito, normal y un hijo maravilloso, guapo como su madre y muy inteligente para su edad. Queriendo recuperar los años que no la tuvo, no se separaba de ella y hacían el amor en muchas ocasiones, al levantarse, por la noche, a veces incluso por la tarde a la hora de la siesta cuando el niño estaba en el colegio. Se sentía feliz, a veces se preguntaba que había pasado, pero llegó un momento que dejó de hacerlo, pues no importaba el qué, lo importante era el ahora.
La vida continuaba con normalidad, en ocasiones se despertaba por la noche con una especie de sueños que no llegaban a pesadilla, pero que hacían que se despertara sudando. Eran sueños que no podía recordar, solo oía rumores y algunas luces blancas brillantes. Habló con el médico y este le comentó que podían ser recuerdos del tiempo que estuvo en coma o sensaciones de cuando tuvo el accidente, en fin nada importante le dijo y que con el tiempo pasaría.
Pero no pasaban. Había pasado un año y aún tenía esos sueños, aunque a él no le importaban, era feliz, estaba con Julia, la mujer a la que siempre había amado y llevaba la vida que había deseado junto a ella.
Cada vez eran más frecuentes. Empezó a asustarse por su significado y el médico lo envió al psicólogo. Este le dijo lo mismo que el médico, que eran efecto del shock postraumático y entonces él le explicó la historia completa. Hablaron largamente del tema y el psicólogo le dijo que, lo más probable, toda esa historia de otra vida podía haber sido un sueño durante el trauma debido a los sedantes que le suministraban. En ningún momento se planteó la posibilidad, al menos por parte del psicólogo, de alguna experiencia paranormal o similar.
Llegó un momento en que eran casi diarias y más vívidas. Recordaba haber oído palabras o frases cortas sueltas, algún día vio sombras como de personas moviéndose a su alrededor.
Empezó a angustiarse por esas pesadillas, pero por otro lado era feliz, estaba con su amada, la vida transcurría normal y todo marchaba.
Pero una noche la pesadilla fue más angustiosa, no conseguía despertarse, lo intentaba, cada vez veía más claras las luces, se sitió estirado en una cama y veía un techo blanco con unos fluorescentes sobre él. Se iban perfilando cosas a su alrededor: un monitor de constantes vitales, un gancho donde colgaban unas bolsas de suero y una persona de espalda.
La persona se giró y él vio que era una enfermera, había preparado un recambio para el suero y al girarse vio que estaba despierto, le habló “Hola, por fin vuelve con nosotros”, no entendía que pasaba y oyó a la enfermera que salía y le decía a alguien: “Ha salido del coma, avisad al Dr. Hernández y a su esposa que está en la sala de espera, se llama Teresa…”
Dejó de escuchar y solo pudo articular un grito:
“Nooooooooooooooooooooooooooo”.