Contumaces y recalcitrantes.
Una previa, que dicen en los congresos, hay un comentario a mi anterior artículo contestando a los vuestros.
Contumaz: Rebelde, porfiado y tenaz en mantener un error.
Recalcitrante: Terco, reacio, reincidente, obstinado, aferrado a una opinión o conducta.
En mis primeros artículos hablaba de esa manía en utilizar términos extranjeros y en la creación de verbos y substantivos derivados de verbos. Venía a cuento la explicación por haberme encontrado u oído palabras de ese pelaje en periódicos o radios y, sobre todo, que aparecían en temas de economía.
Bien, hay un refrán castellano que dice
”se dice el pecado, pero no el pecador”. Casi siempre lo aplico, pero en esta ocasión me lo salto a la torera.
También, creo recordar, que expliqué que tengo cierto interés y curiosidad por el tema de la bolsa y las inversiones. Es por ello que suelo escuchar, en mis ratos de conducción, la emisora “
Radio Intereconomía” (La pecadora en cuestión), pues es la única emisora que da información económica todo el día. Cuando dan tertulias o comentan noticias, me escabullo. Es una emisora de lo más carca, de la derecha más fundamentalista y sumamente sesgada en sus apreciaciones. Debe tener acciones la Iglesia en esa cadena porqué no paran de anunciar el semanario “ALBA” (Por cierto en un diario como los nuestros, alguien lo leía para divertirse por lo que llegaban a decir, aprovechen la ocasión para suscribirse que regalan, nada menos, la versión extendida de la película Carol) y es la única, creo, que a las 12 del mediodía anuncia el “Ángelus”. Cosa con lo cual no estoy en contra, pero que considero poco propio de una emisora sobre economía.
En fin que dicha emisora es la culpable de aquella expresión de “
estar invertidos en” para decir que “
había que invertir en” un determinado valor o mercado. También, aunque no son los únicos, en utilizar profusamente lo de “
deslocalizar”.
Pues ellos, contumaces y recalcitrantes siguen aconsejado “
estar invertidos” en la bolsa Nueva York. Ciertamente se puede encontrar de todo en dicha ciudad, pero no creo, menos en la Bolsa, nos dejen “
estar invertidos”.
En una entrevista me llamó la atención que, hablando de la dichosa opa de Gas Natural sobre Endesa (Que en mal momento hizo la “gasista”) la aparición de un adjetivo, para mí extraño en ese momento, en la frase “
la empresa opada” refiriéndose a Endesa, de donde se deduce que Gas Natural debe ser “
la empresa opante”. Francamente, al momento pensé que ya estábamos en una de esas singularidades que nos acostumbran, pero, antes de acusarles y señalarles con el dedo, busqué en el DRAE dichos palabros. Como saben, escribo los artículos en el Word y así se me corrigen los posibles errores en los que, debido a la premura en escribir, pueda caer y al escribir
opada y
opante no me decía nada (Bueno, el corrector daba error en
opante, pero no en
opada).
La cuestión es que dichos términos aparecen como aceptados por la Real (Academia, no Sociedad). Curioso, pues hubiese dicho que lo correcto era decir “
la empresa que realiza la OPA” y “
la empresa sobre la que se realiza la OPA”. Por otro lado, puestos a aceptar los adjetivos y el nombre ¿Porqué no incluir el verbo “
opar”?, pues no, no sale. Curioso.
Bueno, bueno,
opa también da error en el corrector, así que solo acepta como buena
opada y, busca que te busca, he encontrado el qué. Verán, resulta que “
opado” (U “
opada”) tiene, también la acepción de
presumido, dicho del lenguaje afectado redundante o hiperbólico. Así pues, mi corrector, penúltima versión pues utilizo el Office XP, no tiene incorporadas las palabras
opado, opante y opa (Opa además se escribe así en minúsculas, o sea que no se consideran iniciales) en el sentido que recoge la última versión del DRAE.
La cuestión es que yo quería escribir una cosa y ha salido otra, Curioso (Con tanto “curioso” me voy pareciendo al Sr. Spock de la serie Star Trek).
Otrosí (Este es un término jurídico, se refiere a
los distintos apartados que se añaden al principal de un contrato, sentencia, etc.), en una tertulia (Que pese a mi manifiesta aversión empecé a escuchar) hablaban del nuevo “Estatut” aprobado en Cataluña. Uno de los contertulios hablaba de la cuestión de los impuestos y decía que
lo importante no es quien los cobra, sino a quien pertenecen. Otro de los contertulios se mostraba de acuerdo con él y decía que
era una “trivialización”, que no entiendo porqué utilizaba dicho palabro, pues los tributos son cosa seria. La cuestión es que el termino ha hecho fortuna en la emisora y, al día siguiente, dos de los locutores lo empleaban, uno de ellos muy mal, pues decía “
tribalización” ¿O quizás hablaba de la tribu de los catalanes?
En fin, una emisora excelente en cuanto a información económica, muy sesgada en política y sumamente pobre en lenguaje.
Para acabar otra palabra que nunca había oído y ahora está en boca de todos desde que un locutor melillense la utilizó por vez primera en el tema del que hablaba. La palabra es
recrecer. La utilizaba en el sentido de que parte de la valla fronteriza de Ceuta y Melilla se había y se estaba
recreciendo. Es decir, la hacían más alta, ciertamente una de las acepciones de dicha palabra es
aumentar, acrecentar algo, pero no me suena a que su aplicación, en este caso, sea la correcta. Sin embargo si el señor ministro la utiliza será que es correcta. Pero pienso yo, ¿Son de fiar los ministros y otros políticos en cuestión lingüística?
Nada más por hoy y como en la televisión “continuará”.