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el blog de los palabros
Comentarios sobre el buen y mal uso de las palabras.
Cosas varias
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¿Ser o estar?
Existe cierta confusión en el uso de los verbos ser y estar. Cuantas veces hemos oído (Sobretodo a políticos) expresiones del tipo “Soy consciente de las virtudes….” O “Soy consciente de que se acercan tiempos…”, etc.
En estos casos se está equiparando ser consciente con darse cuenta, ver como, comprender que. Pues en esas frases no se es consciente de algo, sino que uno está consciente de ese algo.
Y es que, a diferencia de otras lenguas, el castellano exige esa distinción entre ser y estar. Debemos distinguir su uso cuando al expresar una cualidad, como consciente, ignorante u otras, sea permanente o, por el contrario, sea accidental.
Veamos esa distinción que puede parecer sutil con la palabra consciente.
El ser humano en cuanto que persona e individuo racional es un ser consciente o es consciente, pero de si mismo, es decir, tiene la capacidad de que puede darse cuenta de que es una persona y puede razonar, o sea, yo soy consciente.
Por otro lado y en un momento determinado podemos darnos cuenta de un hecho y estar conscientes de esa circunstancia, o sea, estoy consciente de lo mal que hablan los políticos.
Veamos otro ejemplo y así ver lo importante de esa diferencia: uno puede ser listo o inteligente, es algo permanente, lo soy o no lo soy. Sin embargo diré aún no estoy listo para determinada acción temporal. Nunca se me ocurrirá decir aún no soy listo para salir y sin embargo se dice con respecto a la consciencia, quizás porqué no suena tan mal, pero tan mal está dicho una cosa como la otra.
Como dice Ignacio Careaga en su libro “Hable bien, por favor”:
El ser es duradero y el estar pasajero; el estar es ocasional, pero el ser, vocacional. Mientras que el estar puede estancarse y cesar, la senda del ser es reiterativa, y éste no puede perder su signo evolutivo, so pena de desaparecer."
Saludos a todos, disculpen mi ausencia de sus diarios y vigilen su vocabulario.

 
Cosillas de verano
A los periodistas no les gusta el verano porque escasean las noticias, aunque este verano no se pueden quejar pues ha habido bastante movimiento.
De todas formas se notaban los periódicos más escuchimizados, con noticias y artículos de opinión que en otras ocasiones no aparecerían.
De esa escasez de enjundia es de donde he sacado estas dos cosillas relacionadas con el lenguaje.
La primera es que ya hace tiempo que no se utiliza la palabra balneario, ahora son spa y siempre me había llamado la atención la palabreja y no encontraba el origen ni la significación del palabro. Pues bien, mis dudas se han disipado, resulta que lo de spa son las iniciales de la expresión latina “salus per aqua”. Original lo es y realmente expresa lo que se consigue en esos lugares, de todas formas no veo la necesidad de cambiar el nombre en aras de una presunta modernidad que, para mí, no deja de ser un snobismo.
El segundo asuntillo venía provocado por la explicación de un restaurante barcelonés que anteriormente era un bar. Dicho establecimiento se llama “Restaurante Bacoa”. ¿Dónde está el interés? Pues en ese apellido “Bacoa”.
Resulta, como he explicado, que anteriormente el local era un bar y como tal se llamaba “Bar Bacoa”, un tonto juego de palabras. Pero que en un determinado momento estuvo de moda y así tuvimos, algunos aún existen, el “Bar Celona”, el “Bar Quito” y el “Bar Tolo” entre otros de la misma cuerda.
Bien, resulta que dicha operación tiene nombre, es un “calambur”. Es algo simpático y que se presta a muchos juegos verbales, no es necesario que las dos palabras existan en el diccionario o que una de ellas sea un apellido o nombre propio, como era el caso de Quito o de Tolo (Bartolo en las Baleares) sino que podemos utilizar cualquier combinación, así pues podríamos tener el “Restauran Cito” (Utilizando una grafía también admitida además de restaurante); seguro que en algún país de Sudamérica existirá el “Café Tin”, aquí en España han desaparecido casi todos los Cafés; podemos tener algún establecimiento llamado “Casa Dos” o ¿Qué les parece el “Cine Tico”?
Por último y en un rincón donde se exponían fotos enviadas por los lectores aparecía una de un “parking” (¿Qué problema habrá en llamarlos Garajes?) con un rotulo luminoso donde se anunciaba “Más barato que en la calle” y es que, en Barcelona, lo único que se conocía del nuevo príncipe heredero ascendido a la corona de Alcalde, es la creación de las zonas verdes de aparcamiento.
Ya teníamos las zonas de carga y descarga con el uso que indica su nombre y las zonas azules donde había que pagar una cantidad (Sobre los 2 a 2,5€) y este señor pensó que lo que sobraba era mucho espacio desaprovechado, recaudatoriamente hablando, y creó las zonas verdes, que son todo lo que no es azul ni carga-descarga y con un precio superior a las zonas azules (Entre 2,5 y 2,75€ hora) y además funcionando todo el día, sin la pausa de mediodía como las azules.
Bien, el cronista entendía que la expresión “Más barato que en la calle” daba a entender que en la calle era barato aparcar, cosa que no lo es y que lo correcto sería “Menos caro que en la calle”.
Cuando ya tenía acabado el artículo me he encontrado otra cosilla interesante, ha sido un documental que hicieron en la primera sobre el Coliseo de Roma. Es ni más ni menos que se explicaba el origen del verbo fornicar, al parecer viene de la palabra “fornix” que quiere decir arco y es que bajo los arcos del Coliseo romano era donde se apostaban las prostitutas a esperar sus clientes a la salida del “espectáculo”. ¿Curioso origen, no?
Perdonen ustedes la simpleza del artículo de hoy, pero me parecieron buenos ejemplos y que no necesitaban de mucho pensamiento en estos momentos de “estrés post-vacacional”.
Vigilen su vocabulario y hasta la próxima.
 
Dan Simmons, autor del mes
Hola a todos. Ya estamos de vuelta de vacaciones y a ver si conseguimos una buena racha y publico artículos con más regularidad que últimamente, también espero reanudar el diario de recetas que estaba el pobrecito muy abandonado.
Pues vamos allá y como es comienzo de mes hablaremos de un autor y esta vez entraré en un género que no está muy valorado, pero en el que se encuentran libros muy interesantes, por temática y por resultado.
Se trata de la ciencia ficción, también llamada SF o ficción especulativa. Ya se que hablar de este género parece banal y de poca importancia, pero en otros países es uno de los géneros, junto a la novela negra, que más libros publica y que con más autores cuenta. Como en todos los géneros hay libros malos y libros buenos, autores malos y autores buenos, obras sin importancia y obras importantes. En fin, ya les he comentado en otras ocasiones que es un género que me apasiona, cuando se trata de obras buenas, y del que autor de hoy es uno de los importantes en este momento. Se trata de Dan Simmons.
Nació un 4 de Abril de 1948 (Un año menos que yo) en Peoria (Illinois, USA). Estudió lo que aquí llamaríamos Filología Inglesa, graduándose en 1970 y al año siguiente obtiene un master en educación. Desde entonces se dedicó a la enseñanza durante 18 años, impartiendo clases de literatura y redacción, fué director de programas de enseñanza para jóvenes superdotados.
En 1982 publicó su primera historia y en 1987 dejó la enseñanza para dedicarse a la escritura.
En ese 1982, año de inicio de su andadura en las letras, ya ganó el premio Rod Sterling de relatos cortos y fue considerado por una importante revista (Twilight Zone) como el mejor escritor novel del año.
A los tres años llega a su confirmación con “La canción de Kali” con el que obtuvo el premio mundial de fantasía. Pero su salto a la fama no llega hasta 1989 cuando publica tres novelas de diferentes géneros con las que obtuvo un gran éxito de crítica y de público.
Son: “Fases de gravedad”, sin ninguna relación con la ciencia ficción o la fantasía; en ella relata las experiencias de un astronauta a su regreso a la Tierra después de haber estado en la Luna.
La siguiente y dentro del género de terror, es “Vampiros de la mente” con la que obtuvo el premio Bram Stoker y que se ha convertido en un clásico y en libro de culto. Muy interesante. Le reportaría gran fama dentro del género.
Por último y la más importante, es “Hyperion”, con la cual comienza una tetralogía que continua con “La caída de Hyperion”; “Endymion” y “El ascenso de Endymion” .
El título de la obra completa es “Los cantos de Hyperion”, título extraído de una obra del famoso poeta John Keats y del cual la novela hace un homenaje. Inclusive uno de los personajes importantes de la primera obra es un cíbrido (Especie de cruce entre robot y clon) que tiene los recuerdos de dicho poeta, si bien no se dedica a la poesía, pues esos recuerdos son parciales y no siempre accesibles.
Hay que tener en cuenta que el autor fue profesor de literatura y su obra se nutre mucho de esos conocimientos, la estructura de la obra se basa en “Los cuentos de Canterbury” (Obra donde un grupo de peregrinos se ve aislado en una posada y cada uno de los viajeros explica una historia) de Chaucer y Simmons la reconstruye en clave de ciencia ficción.
A su vez cada parte del libro “Hyperion”(Cada historia explicada por los protagonistas) reproduce, más bien estructuralmente, alguna obra famosa como “Romeo y Julieta” (La historia del cónsul); el estilo de Dashiell Hammet (La historia del detective); el estilo de Lawrence Durrell y su “Cuarteto de Alejandría” (La historia de Silenius, etc.
Las siguientes obras de la tetralogía no están tan llenas de referencias literarias y muestran más el estilo propio de Simmons.La obra fue un éxito total y ganó diversos premios como el célebre Hugo y el no menos prestigioso Locus. (Para aquellos que no sean fans de la ciencia ficción les comento que los tres premios más importantes que se conceden en ese campo son: El Hugo, el Nebula y el Locus.)
Como verán es una obra que recomiendo con entusiasmo, si bien he de decir que son cuatro tomos (Los compré en edición de bolsillo, más barata) de unas 600 páginas cada uno.
Seis años pasaron entre “Hyperion” y “Endymión”, los mismos que entre el final de la tetralogía y su nueva novela, otra obra grandiosa y de gran ambición: “Ilión”.
Es una nueva saga formada por dos libros: el ya citado “Ilión” y “Olimpo
En ellas, nuevamente, aparece el profesor de literatura que es el autor y se basa, nada menos, que en “La Ilíada”, también con múltiples referencias literarias a Proust a Shekaspeare, Wells, etc.
Son tres historias que a medida que avanza la obra van convergiendo. O sea, literatura dentro de la literatura.
Ilión es uno de los nombres de Troya, de ahí viene el nombre de Ilíada, así como Odisea viene del nombre de su personaje Odiseo, más conocido como Ulises. Cosas que pasan.
Solo puedo hablarles del primer libro, pues el único editado en España hasta el momento, además, según una malísima costumbre de los editores españoles, se ha editado en dos libros, cuando el original era solo uno. Los editores se justifican diciendo que la gente no compraría un libro de más de 1000 páginas, pero bien que lo han hecho en Estados Unidos y en otros países ¿Somos más perezosos los lectores españoles? ¿O es una forma de sacarnos diez euros más? Además, para más inri, aducen que con la traducción al español se dispara el número de páginas, vamos que al revés del cambio entre dólar y euro, las traducciones ocupan muchísimas páginas más. Aquí les dejo la polémica.
Es de suponer que con el segundo libro harán lo mismo, como han hecho con las celebres obras de Stephenson Criptonomicon” y “Azogue”. Así dos libros se convierten en cuatro, tira millas y cobrando que es gerundio.
Nuevamente les recomiendo este libro, al menos esa doble primera parte.
Indudablemente podríamos decir mucho sobre la apropiación de un texto clásico para convertirlo en una novela de ciencia ficción, pero en este caso ese uso es solo tangencial y muy bien tratado.
Otras obras del autor son (Las de título en castellano están publicadas aquí):
Fases de gravedad
Entropy’s Bed at Midnight
Un verano tenebroso
The Hollow Man
El bisturí de Darwin
y otras.
De este autor he leído las comentadas en este artículo, “Vampiros de la mente” y “El bisturí de Darwin”.
Perdonen la extensión del artículo, pero me ha sido imposible reducirlo y he creído que publicarlo en dos veces sería un abuso a mis lectores (¿Queda alguno?)
Antes de despedirme hacerles notar la costumbre anglosajona de utilizar mayúsculas al dar los títulos de libros.
Ahora sí, hasta la próxima, espero que pronto y donde trataré de cosillas de verano.