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el blog de los palabros
Comentarios sobre el buen y mal uso de las palabras.
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Aliguí
Cuando abrí este diario uno de los primeros visitantes fue Bogato, él me animó con su visita y desde entonces hemos estado en contacto. No siempre, pues ha estado temporadas sin aparecer por aquí, pero yo le iba siguiendo en sus reapariciones. Ahora vuelve a estar en pausa, pero me ha escrito un par de veces.
En esta última ocasión me pide información sobre una palabra que ha encontrado. Se trata de la que da título a este artículo: “Aliguí”. Me comenta que la buscó en el DRAE y no la encontró y que por el contexto de las frases dedujo el significado.
Nunca había oído esa palabra así que la busqué, yo también, en el diccionario de la Real y, ciertamente, no aparecía. Sí que salía “Aligui”, sin acento en la última “i”, con el significado de modismo utilizado en Filipinas para referirse a un tipo de madero utilizado en la construcción. Después entré, también, en Internet y con esa referencia me aparecieron muchos artículos donde salía la palabra, pero ninguna daba el significado y en uno de ellos salía una rima infantil:
Aliguí, aliguí
con la mano no
con la boca sí

Recordé entonces uno de los enlaces que aparecen en la sección de Recursos de mi diario: Fundeu. Recordarán que les hablé de esta página Web creada por la Fundación del español urgente, creada por la Agencia EFE en colaboración con la RAE, BBVA y Telefónica. Página dedicada al castellano y derivada del manual de estilo de la Agencia EFE.
Ellos disponen de una sección de consulta y les envié la pregunta.
La respuesta que recibí es:
La palabra proviene de un juego de carnaval, en el que un personaje, llamado en algunos sitios "el tío al Higuí" o "el tío Aliguí", llevaba al final de un cordel, atado a una caña, un higo seco que los niños tenían que atrapar con los dientes. El personaje en cuestión cantaba, durante el juego: "¡Al higuí, al higuí; con la mano, no; con la boca, sí!". En otras versiones, se escribe "aliguí" y "aliquí".
"Al aliguí" o "al aliquí" hace alusión a esa forma de atrapar el higo: algo hecho "al aliguí" es algo improvisado, chapucero, hecho sin mucho pensar y aprovechando la ocasión, lo que también se expresa, por ejemplo, con la locución "aquí te pillo, aquí te mato".

Así pues su origen parece estar en una derivación de higo y se utiliza, además de cómo nombre propio, para denominar esa forma de hacer las cosas al “tun tun” o a la “balala” que decimos por aquí.
La única cosa que no me aclararon es la zona de donde procede la cancioncilla y el carnaval al que pertenece.
Y para ello recurro a ustedes, amables lectores, con el deseo de saber si ustedes conocen ese origen.
Hasta la próxima, espero que no pase tanto tiempo como con esta, pero ya ven que a pesar de los buenos propósitos sigo sin conseguir una regularidad. El problema es que también estoy atrasando el diario de Lucien, quien ya me ha enviado un par de críticas y aún no se las he publicado.
Cuiden su vocabulario.
Añadido de última hora: Tienen en Buen menú dos recetas nuevas y en Una lectura critica una nueva idem de Lucien.
 
Los "Mileuristas"
El ser humano necesita poder tener todo controlado, clasificado y etiquetado, siempre queremos conocer qué es cada cosa y quién es cada uno.
Y eso no siempre es malo, sí que lo es cuando, en base a esas etiquetas, empezamos a discriminar, despreciar o ningunear a tras personas.
Nuestro idioma está lleno de adjetivos que nos sirven para clasificar todo lo clasificable, desde sus cualidades físicas: guapo, feo, alto, bajo; a sus cualidades morales: bueno, malo, avaro, rastrero. Nacen términos para señalar las clases según las ideas políticas, religiosas o las que sean: comunistas, fascistas, hinduistas, troskistas, legalistas, conservacionistas, ecologistas, negacionistas y todos los -istas que se puedan imaginar.
Ahora, por mor de esa manía clasificatoria, nace un nuevo grupo clasificable, son los “mileuristas”.
El término aparece en un estudio hecho por los sociólogos Carla Montané y Fernando Cuervo para el Centro de Desarrollo Audiovisual de la Generalitat y son “un grupo de individuos/as entre los 25 y 35 años, familia burguesa o de clase media alta, con buena formación, independizados, que viven bastante al día con esas ganancias de 1000 euros que le dan nombre”. El entrecomillado está sacado de un artículo de Sergio Vila-Sanjuán para el suplemento Culturas de La Vanguardia.
Según este estudio parece ser que el ocio es uno de los campos más importantes e invierten bastante en viajes (baratos) y los temas audiovisuales, predominantemente por Internet de donde obtienen la música y, últimamente, series de televisión. También el cine, que según el estudio, donde parece ser que buscan películas con argumentos que reflejen su estilo de vida.
En la presentación de este estudio participó Espido Freire, ella ampliaba el grupo a jóvenes de familia obrera cansados de la retórica cultural y que según ella, se trata de una generación quejita y pasiva, muy individualistas y que quieren ser tratados como niños grandes.
Sus gustos se decantan más por la imagen que por la lectura, a donde a veces llegan a través de películas como “Troya”. No leen mucho, pero si que escriben mucho, sobretodo en blogs.
En fin, ya ven ustedes que a la hora de clasificar, lo clasificamos todo, cosas, personas, etc.
Vigilen ustedes donde han sido clasificados, pues a veces esas etiquetas se arrastran toda la vida. Hasta la próxima, recuerden de visitar a mi amigo Lucien y el otro mío de recetas.