El candidato melancólico
Antes de nada perdonen que no conteste a sus comentarios con uno nuevo, ni que visite más frecuentemente sus diarios. Trataré de enmendarme. Si tienen alguna otra duda pregunten, si puedo les responderé, será un placer hacerlo y así me dan temas para nuevos artículos.
Hoy le tomo el puesto a Lucien y les hablaré de un libro. Lo hago porque es un libro sobre el cual no creo que él les hable, pero yo sí, pues trata del tema que generó este diario: las palabras.
El libro en cuestión se llama “El candidato melancólico” y su autor es José Antonio Millán. Deberían conocer a este autor pues ya les hablé de otro libro escrito por él: “Perdón, imposible”
Este último trataba del tema de la puntuación y del que hoy les hablo trata del origen de las palabras, de cómo se han ido formando a lo largo del tiempo y de como han ido cambiado de significado. Todo y que se explica el origen de muchas palabras concretas, lo principal del libro trata de esos mecanismos que han permitido la aparición, transformación y consolidación de las palabras. Nos habla del origen remoto de nuestra lengua y del latín, que se encuentra en un grupo de lenguas indoeuropeas, entre las que se encuentra el sánscrito (si son inteligentes se habrán dado cuenta que dicho idioma tiene su origen en mis remotos antecesores familiares y que su traducción es: la lengua que hablan los Sans) y que ciertos autores llegan a establecer como una lengua común en la humanidad y que al derivar en otras da pie al mito de la torre de Babel. Me parece un poco rebuscado, pero es plausible.
Ya en el siglo XVI cuando los europeos llegan a la India y descubren el sánscrito, encuentran cierta relación entre palabras de ese idioma y otras de origen griego o latino. Cercanías aún presentes como el caso de cheese en inglés, queso en castellano y Käse en alemán, que a pesar de sonarnos diferentes tienen un cierto parecido. Todo ello ha llevado, a algunos estudiosos, a tratar de reconstruir esa lengua indoeuropea madre a partir de la similitud entre palabras de diferentes idiomas.
El título del libro es todo un ejemplo de esos mecanismos de creación de palabras, para el autor la traducción del título, a partir de sus orígenes, sería: “El hombre vestido de blanco que tenía la bilis negra”.
Increíble, pero cierto. Candidato viene del latín candidatus que a su vez viene de candidus, blanco, porque quienes optaban a un cargo en Roma vestían una túnica blanca. Melancolía viene del griego melas, negro (De ahí también el origen de melanina), y de kholé, bilis, y es un rastro de la época en que se creía que los humores, los líquidos, del organismo influían sobre los humores, estados de ánimo, de las personas. Las personas melancólicas lo eran porque su bilis era negra.
Curiosidades como esta llenan el libro y nos permiten conocer cosas harto curiosas sobre las palabras, su origen, su transformación y su uso. Todo ello enmarcado en la etimología, ciencia que estudia el origen y significado de las mismas.
Cosas como: “Pero quizás menos conocida la huella que dejó (Está hablando del árabe) en muchas palabras populares e incluso vulgares que perviven hoy en día. Cipote, denominación vulgar del “miembro viril” proviene del árabe zubb, pene, que a su vez proviene de una palabra acadia que significaba cola. El mismo penis latino, origen de nuestro pene, significaba rabo, y, por cierto, a través de su diminutivo penicillus ha dado pincel y penicilina por la forma del órgano donde se forman las esporas de ese hongo. Picha y pijo, también palabras vulgares para el miembro viril, proceden probablemente del árabe andalusí piss, pissa, que como onomatopeya ya están en el español primitivo.”
Una especialmente curiosa es cogorza que viene de cohorzar, celebrar un banquete fúnebre, a su vez del latín confortiare, confortar. Sí señor, los caminos del Señor son inescrutables.
Léanlo, se divertirán y ampliarán su cultura y quizás acaben siendo un poco filólogos, de filología, que literalmente quiere decir “amor a las palabras”.
Cuiden su vocabulario y hasta la próxima. Perdonen ustedes el chiste malísimo del sánscrito.
Comentario:
José
Que gusto el poder ver que todavía estas aqui,te escribe y te manda un saludo Catedral De Humo.
Comentario:
Mira la frase esta de "El hombre vestido de blanco que tenía la bilis negra",
puaaaaag que angunia me ha dao de verdad, jijiji
Un besote y lo tendré en cuenta (lo del libro digo)
Comentario:
Tal y como hablas de él, parece un libro muy interesante, será cosa de anotarlo en la lista de futuros libros a leer.
Un abrazo