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De regreso con otro autor
Se acabaron las vacaciones y ya estoy de vuelta aquí para presentarles mis dislates sobre la lengua castellana, espero recuperar a mis fieles y antiguos lectores (Un saludo muy cordial a todos vosotros) y que se vayan añadiendo de nuevos. He comenzado un poco tarde porque el último día pillé una gripe bastante fuerte y he tenido que estarme en camita todos estos días.
En fin reanudamos la historia y como siempre, al ser primer día de mes, tocaban libros.
Durante estas vacaciones he comenzado a releer una obra que, la primera vez que la leí, me había gustado mucho. Se trata de la famosa “En busca del tiempo perdido”.
Su autor Marcel Proust (1871-1922) nació en París en el seno de una familia acomodada, empezó a estudiar derecho, pero abandonó esos estudios para dedicarse a su gran afición: la literatura. Fue una persona con una forma de vida muy particular, a veces estrambótica y a veces extraña debida a los acontecimientos.
Sufría asma, que se convirtió en crónica a los treinta y cinco años, a partir de entonces se recluyó en su casa y prácticamente no salía. Se cuenta que era muy friolero y cuando se casó su hermano acudió a la boda con tres abrigos.
Así mismo parece demostrado que era homosexual y que algunos de sus personajes femeninos, en la realidad, eran hombres con los que mantuvo alguna relación real o deseada.
Durante esos años que pasó casi encerrado en su casa escribió su obra maestra, la célebre obra que he comenzado a releer. Consta de siete libros y se empezó a publicar en 1913 y finalizó el 1927. En ella Proust trata de reconstruir toda su época a base de explicar la vida, el entorno y las relaciones de unos personajes, algunos reales y otros imaginarios. Todo ello es explicado por un narrador que en el fondo es el mismo Proust, pues la obra es muy autobiográfica, se basa en muchos hechos de sus recuerdos de niñez y de juventud. Es un esplendido retrato del momento en que vivió y como era una parte de la sociedad de esa época, la alta sociedad. Técnicamente cada libro es independiente, pero su lectura se hace difícil si se quiere leer por tomos sueltos, excepto el último.
El gran éxito de esta obra es la minuciosa descripción de los momentos en que transcurre la vida del narrador. El primer tomo “Por la parte de Swann”, comienza con un montón de páginas en las que describe las sensaciones que tiene en el momento de despertarse. En otra parte de la obra ocurre una de las anécdotas más conocidas de la novela, el momento en que al desayunar una magdalenas le evocan toda una serie de recuerdos. Ese es uno de sus grandes méritos: la evocación de ese tiempo pasado que quiere recuperar y que le permiten al narrador, y a nosotros los lectores, recordar esos pequeños momentos que parecen insignificantes, pero que constituyen una gran parte de nuestras vidas.
Uno de los personajes relevantes de la obra se llama Angeline, según algunos cronistas el personaje está basado en un gran amor de Proust, su chofer Ángel.
Hace años que la había leído en una edición que hizo Alianza Editorial (traducida por diferentes personas, los primeros por Pedro Salinas, los siguientes por Consuelo Bergues) y que aún se puede encontrar, ahora la vuelvo a leer porqué han salido dos nuevas traducciones, una de Lumen que también ha sido editada por Debolsillo (Es la que estoy leyendo y de la cual han aparecido los tres primeros tomos, está traducida por Carlos Manzano) y la otra de Valdemar que publica dos partes en cada tomo y hasta ahora han aparecido los dos primeros tomos, o sea las cuatro primeras partes.
No fue un escritor prolífico en cuanto a obras, aparte de esta que es la que le ha dado fama universal, escribió “Los placeres y los días” en 1896, creo que no ha sido editada en castellano, y “Jean Santeuil” también publicada, hace tiempo, por Alianza y hoy descatalogada.
Disfruté mucho leyéndola la primera vez y vuelvo a disfrutar mucho con esta segunda lectura, por eso la recomiendo encarecidamente. Se nota el ritmo de escritura muy diferente del actual, pero la obra es deliciosa. Quizás a ratos se hace pesada, pero resistan y se verán compensados. Pienso que leerla en francés debe ser muy enriquecedora del vocabulario.
Recientemente ha aparecido un libro, que no he leído, llamado “Monsieur Proust” escrito por Celeste Albaret que fue su criada durante muchos años, ella conservó alguno de los manuscritos de su jefe y en él explica como era el verdadero Proust. Próximamente aparecerá otro sobre la madre del autor que parece que fue una persona que influyó mucho en la vida y personalidad de Proust. También André Maurois escribió una obra titulada “En busca de Marcel Proust”.
José Sans

 
Comentario:
besotes
 
Comentario:
RECIEN DESCUBIERTO TU BLOG. ME HA GUSTADO, A PESAR DE QUE YO EN MI MISMA CON MIS PROPIOS MISMOS SOY UNA PERSONA QUE EN OCASIONES, EN MUCHISIMAS OCASIONES (POR NO DECIR SIEMPRE) HACE UN USO ABERRANTE DE LAS PALABRAS, PALABROS Y DEMAS, AUN ASI SIENTO SATISFACCION AL LEERTE Y CON TU PERMISO RECOMENDARE TU BLOG EN MI PEQUEÑO ESPACIO DE LAS LOCURAS... SALUDOS.
 
Comentario:
POr fin! espero que estes mejor del resfriado.

En cuanto a Proust, a mi me fascina leer cada descripción suya...un amigo mío lo considera aburrido porque dice que se extiende, quizás por eso mismo me gusta a mi, lo bueno debería ser inextinguible y Proust es detallista...al máximo.

Un placer leerte..como siepre y bienvenido!biko azul
 
Comentario:
Como siempre un placer leerte. Confieso que yo no he buscado el tiempo perdido por temor a su tamaño. Ahora que la recomiendas dejaré pues el miedo y me meteré de lleno en ella.
 
Comentario:
Bienvenido, se te echaba de menos. Siento que estuvieras con gripe, pero veo que eso no te afectó para volver a tus buenos escritos.
Te confieso que no leí nada de Proust, así que ahora tendré que añadir ese libro a la lista de mis futuras lecturas.
Un abrazo
 
Comentario:
Hola José !!!

Ahora no tengo tiempo, tengo que ir a hacer unos trámites, y vuelvo a leer tranquila.
Sobreleí (palabro?) lo que escribiste.
Y leí "En busca del tiempo perdido".
Yo la nombré en lo que estoy escribiendo, al principio, en uno de mis intermedios.
No leí todo el libro, solo un fragmento.
En mi clase de francés, mi profesor me trajo el texto cuando Proust describe las sensaciones al tomar una taza de té que le ofrece la madre, creo que una noche al regresar a su casa.
Me encantó leerlo, me encantó la descripción que él hace de sus sensaciones en ese momento, con esa taza de té.

Me tengo que ir. Un besote y después vuelvo a leer todo tranquila
No