DEDICADO A LARA (ÉRASE UNA VEZ UN ÁNGEL)Como aviso a los navegantes, hoy toca hablar de escritores. Es la costumbre en este diario. El primer día de mes lo dedico a eso.
Pero antes quiero explicar la dedicatoria.
Lara es la autora de un diario como el nuestro llamado “
Érase una vez un ángel”, por la intolerancia de una persona se ha visto atacada y desbordada y ha decidido cerrarlo, lo traigo a colación porqué, en el poco tiempo que llevo en estos lares, ya he visto cerrar varios por motivos similares, uno por “trolls”, otro porqué se le consideró homófobo y fue saboteado, otro por algo similar. No lo entiendo, pero veo que la intolerancia llega a todas partes.
El de Lara era un diario de una madre y como madre quería proteger a todos los niños, se metió en una cruzada por una niña enferma y sin pruebas, ni nada, fue acusada en diferentes foros de embustera y de otras cosas. Tal parece haber sido la presión que la pobre tiró la toalla. No es justo. Yo no visité ese diario más de dos veces, pero por solidaridad quiero dedicarle este artículo.
Bastante intolerancia corre ya por este país por pugnas políticas sin razón, para que ahora nos lleguen intolerantes al medio en que expresamos nuestras ideas.
Bien, expresada la queja, vamos a lo nuestro.
Hoy, por fin, hablaré de una escritora, que afortunadamente hay muchas y de muy buenas. Desde las hermanas Brönte a Jane Austen, Virginia Wolf, Daphne DuMarier, hasta las más modernas como Doris Leasing, Margaret Atwood y muchas más. Incluso dominan hoy en día el género negro con autoras como Ruth Rendell, Anne Perry, Patricia Cornwell, Sara Paretsky y otras más.
La de hoy es una escritora poco conocida, aunque sus obras han tenido un gran éxito literario y de ventas, desgraciadamente murió joven y su producción literaria no pasa de trescientas páginas, pero que páginas.
Hablo de
Marisa Madieri, nació en Fiume en 1938, cuando esta ciudad era italiana. Después de la Segunda Guerra Mundial pasó a la entonces Yugoslavia y hoy se conoce como Rijeka. Llegó un momento que sus habitantes tuvieron que decidir si continuar con la nacionalidad italiana o convertirse en yugoslavos. La mayoría decidió continuar como italianos y tuvieron que emigrar a Italia, donde no fueron recibidos con gran entusiasmo, tuvieron que pasar grandes penalidades y vivieron una especie de exilio en su propio país.
Nuestra escritora fue a vivir a Trieste donde pasó toda su vida. Estudio y se casó, hizo de profesora de inglés y colaboró en muchas causas en defensa de la vida.
Dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer y ella fue la que estuvo detrás de su marido, el también escritor,
Claudio Magris. Según explica él, ella fue su gran consejera y no hacía nada sin habérselo consultado, incluso los ensayos que sobre literatura centroeuropea escribió. A la muerte de ella, Magris, tuvo una gran depresión que le ha durado más de cinco años.
La obra de
Marisa Madieri es corta como ya hemos dicho, solo escribió tres libros,
Verde Agua,
El claro del bosque y
La conchilla. De estos tres solo dos han sido publicados en castellano, ambos por la editorial Minúscula.
El primero,
Verde agua, es, a la vez, un diario y una autobiografía. En concisos apuntes nos habla de su vida actual y de sus recuerdos de infancia. Fue publicado en Italia donde tuvo un gran éxito y tardó bastante en editarse en castellano, de aquí, por ese éxito obtenido, fue traducido al francés y el alemán. Es un libro lleno de recuerdos y de presentes. “
Necesito tantas cosas para llenar tan pocas páginas” dijo la escritora en una entrevista y así es, cada entrada no son más de dos páginas, pero llenas de sentimientos, de pequeñas historias, de tristezas y de alegrías. Es un libro que se lee rápidamente, pero cuando acabas quieres volver a empezar para entender mejor su mensaje.
El segundo,
Claro en el bosque, es un cuento, su marido la define como “una fábula para ex-bambinis”. A pesar del cambio de registro, sigue hablando de la vida. En una entrevista Magris lo define así:
«…
un mito o fábula en la que los protagonistas son los animales, las flores y el agua del bosque, son en realidad dos libros (Verde agua y esta) de aprendizaje que cuentan el camino y la salida de la infancia mágica hacia la vida adulta a través del descubrimiento del dolor.»
Más adelante añade:
«… en este último libro se llega hasta el límite de un pensamiento que no acierta, ante la realidad de la muerte, a comprender el sentido del mundo, cosa que Marisa no hubiera aceptado ni en el plano intelectual ni en el de sus convicciones. En este sentido se trata de un libro escrito desde fuera de sí misma pero que revela los aspectos más profundos de su espíritu.»Poco más puedo añadir yo, solo que me gustó mucho, que lo empiezas a leer y crees que es un cuento para niños, pero que, a medida que te adentras en él, vas descubriendo ese reflejo de la vida real. Un final duro que te deja extrañado, pero del que rápidamente entiendes el significado.
Su tercer libro,
La conchilla, no ha sido publicado en España y es un conjunto de cuentos, espero que algún día se publiquen.
En fin una gran escritora de la cual solo tenemos dos obras, además cortas, que nos hacen pensar hasta donde habría podido llegar de no ser por esa temprana muerte.