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el blog de los palabros
Comentarios sobre el buen y mal uso de las palabras.
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Ajusticiar. ¿Un lapsus mental?
Después de varios días sin escribir nada, cosa que seguro me hará perder los pocos lectores que tenía, si es que tenía alguno (bueno una tenía), vuelvo al diario.
La tardanza ha sido debido a que encontré una palabra con la cual quería comenzar, pero me costaba mucho hacerlo pues suponía que generaría polémica, pero es un tema que revuelve mis tripas cerebrales.
La palabra, que es la del título, se me apareció en un sitio que acostumbra a estar llena de “palabros”, la televisión. En realidad es la segunda fuente después de la inagotable mina que es la radio.
En el telenoticias informaron hace unos días, que, en Argentina, habían derogado las ignominiosas leyes de perdón y de obediencia debida que permitieron que muchos militares, policías y otros elementos, no fueran juzgados por los horribles crímenes que cometieron durante los años de la dictadura en ese país.
La locutora decía “gracias a estas medidas podrán ser ajusticiados más de 1000 militares….”
Quizás la locutora no sabía que ajusticiar es ejecutar la condena de muerte que ha recibido un reo. Quizás ya había hecho ella justicia y aplicado la pena, como en aquellas películas del oeste donde se oía: “tendrá un juicio justo y luego lo ahorcaremos”. Quizás la locutora utilizó el término en el sentido de que podrían ser llevados ante la justicia.
Pero lo cierto es que el término en sí se utiliza para el hecho de ejecutar la pena de muerte y por eso se dice que un reo fue ajusticiado.
Ya era hora que en Argentina se decidieran a hacer pagar a los responsables de los excesos cometidos, de las torturas, de los desaparecidos. Los militares argentinos fueron de los primeros en utilizar el termino “neutralizar” para ocultar lo que en realidad era la eliminación pura y dura del “enemigo”. Ya hablaremos, otro día, de esos eufemismos que constituyen, en parte, lo que se ha venido en llamar “lenguaje políticamente correcto”.
Aquí, en España, tenemos un juez, más estrella mediática que otra cosa, que con especial interés se ha dedicado a perseguir a esos asesinos. Naturalmente hablo del juez Garzón, que se atrevió a intentar juzgar a Pinochet y que, posteriormente juzgo a otros. Y me parece loable su actitud, pero….
En este momento ustedes se preguntarán porqué he tenido tantos problemas para hablar de ello. Pues porqué muy próximo a nosotros tenemos un país donde hubo una guerra civil donde se cometieron muchos excesos durante la misma guerra por ambos bandos, pero donde se cometieron muchos más al finalizar la misma y durante muchos años después, donde hubo una caravana de la muerte (seguramente copiada por Pinochet), que se dedicó a recorrer todo el país eliminando aquellos que eran o podrían ser enemigos o por simple sospechas o, peor aún, para eliminar rivales o resolver rencillas, donde se suprimieron casi todas las libertades y donde, después de cuarenta años de una dictadura de las más duras, se llegó a una transición vergonzante y vergonzosa, donde, implícitamente, se formularon unas leyes de perdón y olvido. Una transición que perdonó a muchos asesinos, torturadores y represores. Que no permitió que se investigaran esos delitos y que aún hace unos cuatros años, durante el período en que gobernaba un partido cuyos fundadores venían de ese régimen, no permitió que los familiares de aquellas victimas pudieran buscar y recuperar los restos de esos familiares asesinados por sus ideas y que superan, con creces, los desaparecidos por las dictaduras chilena y argentina juntas.
El argumento que se utilizó es que no se debían remover historias antiguas y los que más defendieron esa hipótesis fueron los ejecutores de esas muertes.
Ese país, ya lo han reconocido ustedes, es el nuestro, España.
Finalmente ese juez estrella mediática ha reconocido después de algunas críticas venidas de Sudamérica, que quizás debiera hacerse algo.
Después de muchas luchas se han reconocido derechos elementales a los que lucharon por la legalidad vigente en esa guerra, que por más que quieran disfrazarla de “cruzada” no fue más que un golpe de estado de unos militares acostumbrados a unos métodos represivos que aprendieron en África y pulieron aquí y que permitieron que los nazis experimentaran sus tácticas bélicas que después aplicaron en otros sitios.
Por todo esto me ha costado escribir este artículo, porque mi idea al crear este diario no era meterme en política ni en reivindicaciones políticas, sino de hablar de palabras, pero, ¿es posible ser tan aséptico?, ¿podemos, o debemos, eliminar sentimientos por mor de la objetividad?, no podemos.
Espero no recaer en ello, pero como dije al principio, esta pasividad revuelve mis tripas cerebrales, si es que se me permite expresión tan pintoresca.
 
Comentario:
Si Leodegundia llegó con retraso, yo no quiero ni pensar en que puesto debo estar.
Ella dice que nadie revisa lo que los locutores tienen que decir... acá, más de una vez (por no decir que jamás lo hicieron/hacen), ni siquiera revisan los discursos del gobernante de turno que nos toca sufrir.
Y sobre el contenido del artículo, sólo voy a decirte una cosa.
La derogación de las leyes acá, fue otro acto demagógico de nuestro presidente, que usa todo lo que nos pasó durante la dictadura, para "atrer" al "voto independiente" de Buenos Aires...
Acá todo está igual, nada ha cambiado... Juicios, ninguno, ni creo que vaya a haber alguno... (puede ser que me equivoque...)
Lamentablemente, muchos de los "intelectualoides" (te dejo una palabreja por acá... perdón son 2), se creen la que nos está vendiendo (o quiere vender a algunos) éste aprendiz de dictador, mentiroso, que nos dice una cosa, y cuando va al exterior hace otra...
Otro que nos vende, como nos vendieron siempre... (en más de un aspecto)
Bueno... voy a seguir leyendo...
 
Comentario:
Veo que llego con retraso, tengo dos temas para comentar.
Efectivamente, la palabra ajusticiar solo tiene un significado que es castigar a un reo con la pena de muerte, me imagino que lo que quería decir era juzgados; desgraciadamente en televisión es muy normal que usen palabras equivocadas, lo que no entiendo es que nadie revise lo que los locutores tienen que decir.
Un saludo
No