Hoy quiero hacer un artículo diferente. Es que he recibido una visita en el diario de recetas que me invitaba a hacer una cosa y por deferencia a esa persona que me lo ha propuesto lo quiero hacer. No he querido hacerlo allí para no desvirtuar el propósito de aquel diario. Por cierto, no los veo por allí.
Se trata de una de esas cadenas que últimamente aparecen por esta “Blogosfera”.
En este caso se trata de “5 hábitos extraños”.
La cosa va que alguien te elige para que sigas la cadena y lo publica en su diario. Primero explica de qué va el tema, luego dice quien se lo pasa, explica sus cinco hábitos extraños y finalmente se lo pasa a cinco personas más, que deberán seguir la historia.
Bien, lo recibí de
Minerva Belmonte y mis cinco hábitos extraños son:
1/ Tengo el hábito de empezar cosas que luego nunca acabo, esto incluye diarios, estudios y sobre todo colecciones. Al parecer me canso enseguida de las cosas o no tengo fuerza de voluntad para seguirlas o, quizás, quiero hacer más cosas de las que puedo.
2/ Tengo el hábito del perfeccionismo, no paró de hacer una cosa hasta que creo que está muy bien hecha. Así que repaso las cosas una y otra vez.
3/ Tengo la manía de qué cuando salgo de casa, me he dejado una luz encendida o el gas o algo. Hace tiempo no paraba de cerrar la puerta de casa con llave y me volvía para abrir y revisar si realmente había hecho algo mal.
4/ Tengo el hábito de qué si empiezo un libro lo tengo que acabar aunque no me guste. Solo he dejado dos libros en mi vida sin acabar, pero es que superaron mis fuerzas lectoras.
5/ Tengo el hábito de romper todas las cadenas de cartas o correos que me llegan.
Y para continuar la cosa, ahora elijo a:
NADIE
No quisiera que Minerva, si lee esto, se ofenda. Pero como he dicho tengo ese hábito, me parecen absurdas esas cadenas que te amenazan con el infierno eterno o las desgracias más completas si te atreves a romper una cadena. Creo que son una superstición tonta. Quizás la vida no me va tan bien como desearía por no hacerlo, pero, siempre lo digo, no soy supersticioso, trae mala suerte serlo.
Ya se que esto es otra cosa, incluso a mi me parece simpático contestarlas y también, sin que nadie me señalara, hice aquella de las cosas preferidas.
Pero no quiero que nadie se sienta obligado a seguir una cosa que, quizás no quiera.
Repito, Minerva no te enfades conmigo, te agradezco mucho que me eligieras, pero no quiero pasarle a nadie esta obligación, si alguien quiere hacerlo libremente, allá él.
En fin, disculpen si no publico artículos más a menudo, pero ando ocupado y, últimamente, llevo varios días en cama con un fortísimo resfriado.
No obstante eso, pueden verlo, procuro seguirles en la medida de mi capacidad. He hecho, ese es otro hábito, una lista de la gente que sigo, la he dividido por días y cada día visito a 10 o 12 de vosotros.
Mis mejores deseos para ustedes y gracias por visitarme, la próxima semana un artículo sobre el frecuente error de utilizar “Haber” en lugar de “a ver” y con el añadido de un fabuloso chiste que me envió mi buen amigo José Mari.