Los primeros rayos del sol
Salió del extremo mas alejado de la calle, justo al ocultarse el sol, vestía una playera entallada oscura, blue jeans ligeramente acampanados y un par de botas negras estilo vaquero, portaba además lentes oscuros que llevaban la leyenda Ray Ban; en su caminar se detuvo frente a un pequeño Cafe al cual se introdujo después de examinarlo un breve instante, se encaminó directamente hasta la mesa mas apartada y difusa del establecimiento en la cuál se encontraba sentada una figura femenina en dirección opuesta a la puerta principal del lugar. Ella era delgada, llevaba puesto un ajustado vestido negro escotado y sin mangas, lo suficientemente largo para apenas ocultar sus secretos de mujer; un par de zapatos tenis estilo converse, su cabello era castaño, su piel parecía levemente bronceada y su rostro lucía sutilmente maquillado. Él se colocó justo a la espalda de ella, quien no se percató de su presencia, instantes después se inclinó buscando su cuello al mismo tiempo que abría su boca y le insertó un ligeramente prolongado mordizco.
—¡Oh!, mmm —ella emitió un sonido de placer—. Hásta que por fin llegas.
—¿Hásta que por fin llego? —el rostro de él se llenó de extrañeza— ¿Pués cuanto tiempo llevas aquí?, lo volviste a hacer, ¿verdad?
—Ay ya sabes que si; yo no soy como tú, a mi no me pasa nada.
—¿No te pasa nada?, —él emitió un grito—¡eres una idiota Carina!
—Cállate Cornelius, ¿qué va a pensar la gente?
—¡Ah!, ¡por favor! —Cornelius levantó los brazos y los agitó un poco— ¿tu crees que a mi me importan estos imbéciles?
—Ya, mira —Carina le alcanzó una silla— sientate ya, por favor.
Cornelius observó detenidamente la silla un par de segundos y posteriormente se sentó en ella.
—Es que en serio no te entiendo Carina, no se como puedes hacer eso, el solo pensarlo hace que me duela la piel.
—Eres un exagerado —dijo Carina.
—Carina, es lo que dicen ¿ok?, muchos han muerto de esa manera.
—Si claro, como con los crucifijos ¿no? —Carina le enseñó un pequeño crucifijo que portaba en su cuello.
—Bueno, es que... —Cornelius se llevó su mano derecha a la parte posterior de su cabeza y comenzó a rascarse— es que la fe de la gente ya no es la misma, es por eso que los crucifijos ya no funcionan.
—¿Y el agua bendita? —le cuestionó Carina.
—¡Pues es lo mismo!, además —Cornelius apuntó hacia el crucifijo de Carina— ¿por que rayos llevas ese crucifijo?, ya te había dicho que te lo quitaras, alguien te puede reprochar el hecho de que...
—¡Ay ya!, no empiezes con lo mismo, tu no eres mi dueño ni nada para que me digas que hacer.
—Ok, está bien, haz lo que quieras —le dijo Cornelius mientras apartaba su mirada de Carina.— Tengo hambre Carina, ¿tu no tienes hambre?
—No, ehm... —Carina titubeó un poco— ya comí.
—Siempre es lo mismo contigo, nunca me esperas para comer.
—¿Pues que quieres que te diga?, ¡siempre llegas tarde!
—No Carina —le lanzó una mirada helada— no llego tarde, yo salgo en el momento correcto —Cornelius se levantó de la mesa y se dirigió a la salida del establecimiento— ven, al menos acompañame en mi cena.
Carina se levantó sin pronunciar una palabra y caminó al lado de él. Ambos se encaminaron con rumbo a un callejón sumamente oscuro y se ocultaron detrás de las sombras.
—¿Por qué nunca quieres cazar Carina? —le cuestionó Cornelius— yo se que no tienes hambre pero al menos puedes divertirte, no entiendo porque siempre prefieres ocultarte como una especie de gato o algo así.
—Ay pues porque, porque... —Carina volvio a titubear— ¡pues porque me gustan mucho los gatos!, ¿ok?, ya no hagas preguntas estúpidas y callate porque ahi viene alguien.
Al pasar los segundos aparecieron en el callejón un hombre y una mujer, se encontraban abrazados y caminando muy despacio, en sus rostros se dennotaba felicidad, en algún momento dado pasaron justo donde estaban ocultos Carina y Cornelius, en ese instante este último apareció de la nada y se colocó frente a ellos con una enorme sonrisa en su faz que dejaba ver una dentadura sumamente amplia, se asemejaba mas a la de alguna bestía que a la de un humano, sin previo aviso tomó la cabeza del hombre entre sus manos clavándole sus uñas en el rostro, después volteó a ver a la mujer quien se encontraba proyectando sonoros gritos de pánico y Cornelius le dedicó un fiero y estruendoso rugido, inmediatamente después torció el cuello del hombre hacia el lado derecho y le lanzó una mordida succionante hacia la yugular, se dedicó a esa acción durante un par de minutos para después tirar el cuerpo ya incosciente del sujeto; ulterior y casi inmediatamente tomó a la mujer de los cabellos y la elevó de manera que su rostro pudiera estar a la misma altura que el de él, posteriormente teniendo a la mujer en esa posición, dirigió su boca ensangrentada al cuello de ella y comenzó a succionar líquido vital de la misma manera desesperada con que lo habia hecho con el hombre, poco a poco los gritos de pánico de la mujer se fueron disipando hasta que terminaron por apagarse por completo, después soltó la cabellera de la mujer y el cuerpo de esta cayó como si se tratase de alguna muñeca inanimada, acción seguida Cornelius volteó a ver a Carina quien se encontraba ya fuera del resguardo de las sombras y en cuyo rostro se dejaba ver un profundo extasis, Cornelius aun con inicuidad y sangre en su rostro se encaminó hacia ella y le arrebató un sumamente desesperado y pasional beso, de manera sucesiva las manos de ambos se convirtieron en mutuos exploradores de sus cuerpos e instantes después dieron paso al placer.
A instancias de la madrugada, Cornelius cobró consciencia de la ensoñación en que se hallaba, examinó sus alrededores y se percató de que aun se encontraba en el callejón, después volteó a ver a Carina quien se hallaba dormida en su pecho.
—Carina, Carina —Cornelius movia a Carina en un intento por despertarla— ¡Carina ya despiertate con una..!
—¡¿Que, que?! —Carina se incorporó de sobresalto— ¿Que pasa Cornelius?
—Carina, ¿no te das cuenta?, ¡pronto va a amanecer! —se puso de pie y después jaló a Carina de su brazo izquierdo obligándola a ponerse de pie también.— Vamonos, ¡rápido!
—¡Déjame Cornelius!, ¡ya te dije que tu no eres mi dueño!
—¡Carina por favor, ¡este no es momento para reprochar eso!, ¡¡ya vámonos!!
—No, ¡no me va a pasar nada!
—¡Carina! —Cornelius se llevo las manos a su rostro demostrando total desesperación— ¡¡no digas eso, vámonos!!
—No Cornelius —Carina demostró total tranquilidad— no.
—Carina —la voz de Cornelius se convirtió en súplica— tenemos que ocultarnos.
—No, no "tenemos" que ocultarnos.
Instantes después, se comenzaron a vislumbrar los primeros rayos del sol, Cornelius volteó hacia el astro y quedó perplejo ante aquel suceso.
—Ya es tarde —dijo Carina— ya es tarde Cornelius.
Segundos después de que aparecieran los primeros rayos del sol, la piel del perplejo Cornelius comenzó a agrietarse y posteriormente a desquebrajarze, él solo cambiaba su mirada de un lado hacia otro observando como su cuerpo humeante se le caía a pedazos, se encontraba estático, no emitía sonido de dolor alguno a pesar de su condición. Su faz llena de angustia dio paso a la confusión en el momento en que volteó su mirada hacia Carina y la observó intacta y con una sonrisa en su rostro. Segundos después, la entera figura que alguna vez había sido Cornelius quedó reducida a simple polvo que el viento se encargaría de desperdigar.
…
—Ay Cornelius, es que —Carina, con sonriente expresión y absoluta tranquilidad dirigió sus palabras a la pequeña montaña de polvo— yo te lo dije: “no soy como tú”.
—¡Oh!, mmm —ella emitió un sonido de placer—. Hásta que por fin llegas.
—¿Hásta que por fin llego? —el rostro de él se llenó de extrañeza— ¿Pués cuanto tiempo llevas aquí?, lo volviste a hacer, ¿verdad?
—Ay ya sabes que si; yo no soy como tú, a mi no me pasa nada.
—¿No te pasa nada?, —él emitió un grito—¡eres una idiota Carina!
—Cállate Cornelius, ¿qué va a pensar la gente?
—¡Ah!, ¡por favor! —Cornelius levantó los brazos y los agitó un poco— ¿tu crees que a mi me importan estos imbéciles?
—Ya, mira —Carina le alcanzó una silla— sientate ya, por favor.
Cornelius observó detenidamente la silla un par de segundos y posteriormente se sentó en ella.
—Es que en serio no te entiendo Carina, no se como puedes hacer eso, el solo pensarlo hace que me duela la piel.
—Eres un exagerado —dijo Carina.
—Carina, es lo que dicen ¿ok?, muchos han muerto de esa manera.
—Si claro, como con los crucifijos ¿no? —Carina le enseñó un pequeño crucifijo que portaba en su cuello.
—Bueno, es que... —Cornelius se llevó su mano derecha a la parte posterior de su cabeza y comenzó a rascarse— es que la fe de la gente ya no es la misma, es por eso que los crucifijos ya no funcionan.
—¿Y el agua bendita? —le cuestionó Carina.
—¡Pues es lo mismo!, además —Cornelius apuntó hacia el crucifijo de Carina— ¿por que rayos llevas ese crucifijo?, ya te había dicho que te lo quitaras, alguien te puede reprochar el hecho de que...
—¡Ay ya!, no empiezes con lo mismo, tu no eres mi dueño ni nada para que me digas que hacer.
—Ok, está bien, haz lo que quieras —le dijo Cornelius mientras apartaba su mirada de Carina.— Tengo hambre Carina, ¿tu no tienes hambre?
—No, ehm... —Carina titubeó un poco— ya comí.
—Siempre es lo mismo contigo, nunca me esperas para comer.
—¿Pues que quieres que te diga?, ¡siempre llegas tarde!
—No Carina —le lanzó una mirada helada— no llego tarde, yo salgo en el momento correcto —Cornelius se levantó de la mesa y se dirigió a la salida del establecimiento— ven, al menos acompañame en mi cena.
Carina se levantó sin pronunciar una palabra y caminó al lado de él. Ambos se encaminaron con rumbo a un callejón sumamente oscuro y se ocultaron detrás de las sombras.
—¿Por qué nunca quieres cazar Carina? —le cuestionó Cornelius— yo se que no tienes hambre pero al menos puedes divertirte, no entiendo porque siempre prefieres ocultarte como una especie de gato o algo así.
—Ay pues porque, porque... —Carina volvio a titubear— ¡pues porque me gustan mucho los gatos!, ¿ok?, ya no hagas preguntas estúpidas y callate porque ahi viene alguien.
Al pasar los segundos aparecieron en el callejón un hombre y una mujer, se encontraban abrazados y caminando muy despacio, en sus rostros se dennotaba felicidad, en algún momento dado pasaron justo donde estaban ocultos Carina y Cornelius, en ese instante este último apareció de la nada y se colocó frente a ellos con una enorme sonrisa en su faz que dejaba ver una dentadura sumamente amplia, se asemejaba mas a la de alguna bestía que a la de un humano, sin previo aviso tomó la cabeza del hombre entre sus manos clavándole sus uñas en el rostro, después volteó a ver a la mujer quien se encontraba proyectando sonoros gritos de pánico y Cornelius le dedicó un fiero y estruendoso rugido, inmediatamente después torció el cuello del hombre hacia el lado derecho y le lanzó una mordida succionante hacia la yugular, se dedicó a esa acción durante un par de minutos para después tirar el cuerpo ya incosciente del sujeto; ulterior y casi inmediatamente tomó a la mujer de los cabellos y la elevó de manera que su rostro pudiera estar a la misma altura que el de él, posteriormente teniendo a la mujer en esa posición, dirigió su boca ensangrentada al cuello de ella y comenzó a succionar líquido vital de la misma manera desesperada con que lo habia hecho con el hombre, poco a poco los gritos de pánico de la mujer se fueron disipando hasta que terminaron por apagarse por completo, después soltó la cabellera de la mujer y el cuerpo de esta cayó como si se tratase de alguna muñeca inanimada, acción seguida Cornelius volteó a ver a Carina quien se encontraba ya fuera del resguardo de las sombras y en cuyo rostro se dejaba ver un profundo extasis, Cornelius aun con inicuidad y sangre en su rostro se encaminó hacia ella y le arrebató un sumamente desesperado y pasional beso, de manera sucesiva las manos de ambos se convirtieron en mutuos exploradores de sus cuerpos e instantes después dieron paso al placer.
A instancias de la madrugada, Cornelius cobró consciencia de la ensoñación en que se hallaba, examinó sus alrededores y se percató de que aun se encontraba en el callejón, después volteó a ver a Carina quien se hallaba dormida en su pecho.
—Carina, Carina —Cornelius movia a Carina en un intento por despertarla— ¡Carina ya despiertate con una..!
—¡¿Que, que?! —Carina se incorporó de sobresalto— ¿Que pasa Cornelius?
—Carina, ¿no te das cuenta?, ¡pronto va a amanecer! —se puso de pie y después jaló a Carina de su brazo izquierdo obligándola a ponerse de pie también.— Vamonos, ¡rápido!
—¡Déjame Cornelius!, ¡ya te dije que tu no eres mi dueño!
—¡Carina por favor, ¡este no es momento para reprochar eso!, ¡¡ya vámonos!!
—No, ¡no me va a pasar nada!
—¡Carina! —Cornelius se llevo las manos a su rostro demostrando total desesperación— ¡¡no digas eso, vámonos!!
—No Cornelius —Carina demostró total tranquilidad— no.
—Carina —la voz de Cornelius se convirtió en súplica— tenemos que ocultarnos.
—No, no "tenemos" que ocultarnos.
Instantes después, se comenzaron a vislumbrar los primeros rayos del sol, Cornelius volteó hacia el astro y quedó perplejo ante aquel suceso.
—Ya es tarde —dijo Carina— ya es tarde Cornelius.
Segundos después de que aparecieran los primeros rayos del sol, la piel del perplejo Cornelius comenzó a agrietarse y posteriormente a desquebrajarze, él solo cambiaba su mirada de un lado hacia otro observando como su cuerpo humeante se le caía a pedazos, se encontraba estático, no emitía sonido de dolor alguno a pesar de su condición. Su faz llena de angustia dio paso a la confusión en el momento en que volteó su mirada hacia Carina y la observó intacta y con una sonrisa en su rostro. Segundos después, la entera figura que alguna vez había sido Cornelius quedó reducida a simple polvo que el viento se encargaría de desperdigar.
…
—Ay Cornelius, es que —Carina, con sonriente expresión y absoluta tranquilidad dirigió sus palabras a la pequeña montaña de polvo— yo te lo dije: “no soy como tú”.
Aun no
No, aun no vuelvo, bla, bla, bla
(No hay acentos porque el teclado es gringo y carece de ellos, ademas de la n^, como en nin^o, espero me disculpen)
(No hay acentos porque el teclado es gringo y carece de ellos, ademas de la n^, como en nin^o, espero me disculpen)
No seee
No se ni que escribir, tengo un montón de ideas pero no el tiempo, (ni la paciencia) necesari@(s),
Ahora estoy posteando en otro lado, mi compadre Ramiro (http://blogs.ya.com/gironamanece/) me invitó a formar parte de su Flog y acabó de subir un par de fotos, si me quieren conocer pues visitenlo nomás.
Foto 1
Foto 2
Bueno me despido por el momneto, haciendo saber que aunque no comente en sus blogs, procuro leerlos (la mayoría).
http://www.fotolog.net/frey_981
Ahora estoy posteando en otro lado, mi compadre Ramiro (http://blogs.ya.com/gironamanece/) me invitó a formar parte de su Flog y acabó de subir un par de fotos, si me quieren conocer pues visitenlo nomás.
Foto 1
Foto 2
Bueno me despido por el momneto, haciendo saber que aunque no comente en sus blogs, procuro leerlos (la mayoría).
http://www.fotolog.net/frey_981
Dejaste a un lado toda tergiversación
Y sentí el fuego de tus labios, esa estructura tan disímil y divergente que tienen tus besos, y me embriagué con la pequeña sonrisa de complicidad que dibujaste en tu hermoso rostro, esa sonrisa que al menos en ese momento fue única y exclusivamente para mi; y tu suntuoso cuerpo se convirtió en una exigua inmensidad para mis torpes manos sin imaginación, es que era como estar en un sueño que jamás soñé.
Y de pronto mis tontas tragedias acontecidas huyeron al pasado, y entonces pensé que iba a despertar pero tus labios hicieron darme cuenta que todo era parte de mi realidad; percibí tu fastuosa e intensa respiración en mi oído y fue como si su murmullo me musitara: “no te preocupes, olvídate de todo al menos en este instante”.
Y me olvidé de todo...
Y no solo en ese instante, hasta hoy nada tiene importancia... solo el hecho de volver a estar contigo, solamente el hecho de que no se que demonios sentir, solamente el hecho de volver a sentir tu boca homicida que destrozó mis neuronas, de percibir otra vez esa fastuosa e intensa respiración en mi oído...
Y anhelo saborear de nueva cuenta tus labios y tus besos tan disímiles y divergentes, esos besos inconmensurables, esos besos que me sería tan difícil describir...
Y la verdad,
aún no me creo lo que sucedió.
Y de pronto mis tontas tragedias acontecidas huyeron al pasado, y entonces pensé que iba a despertar pero tus labios hicieron darme cuenta que todo era parte de mi realidad; percibí tu fastuosa e intensa respiración en mi oído y fue como si su murmullo me musitara: “no te preocupes, olvídate de todo al menos en este instante”.
Y me olvidé de todo...
Y no solo en ese instante, hasta hoy nada tiene importancia... solo el hecho de volver a estar contigo, solamente el hecho de que no se que demonios sentir, solamente el hecho de volver a sentir tu boca homicida que destrozó mis neuronas, de percibir otra vez esa fastuosa e intensa respiración en mi oído...
Y anhelo saborear de nueva cuenta tus labios y tus besos tan disímiles y divergentes, esos besos inconmensurables, esos besos que me sería tan difícil describir...
Y la verdad,
aún no me creo lo que sucedió.
De vuelta
Se que había dicho que ya no iba a postear nada pero esta noche de Domingo, o mas bien madrugada de Lunes —de 2 a 3 a.m para ser mas preciso—, me encontraba con la enorme necesidad casi enajenante de relatar, mmhm, algo simplemente. Es que a veces las cosas que suceden pueden ser tan perfectas, parece como si llegaran en un momento preciso e irónicamente en un momento inesperado, que es casi imposible guardarlas para uno mismo, de cualquier manera decidí ser algo ambiguo al momento de escribir.
...
No se que es lo que va a suceder después de esto, generalmente se desencadena una mutación de mi percepción del mundo cuando extiendo lo que siento, el problema en esta ocasión es que no se ni que chingados sentir.
Y es que te lo juro princesa, nunca me habían besado así —y tu sabes como soy, por eso es algo que dirías que es inverosímil, pero este no es el caso— y sabes que no solamente tienen que ver tus labios, hay un montón de circunstancias o hechos en los cuales tenemos que ver nosotros dos que se convergen y por ende hacen un desmadre en mi cerebro. Quizá la estoy regando, quizá lo único que necesite sea mas tiempo para que el furor de esa experiencia se desvanezca, pero suelo ser sumamente impulsivo y además el hecho es que sigue bastante vigente y esta haciendo añicos mi paciencia, la tranquilidad que había estado devengando y la poca serenidad que puedo tener.
...
...
¿Y ahora que?
...
No se que es lo que va a suceder después de esto, generalmente se desencadena una mutación de mi percepción del mundo cuando extiendo lo que siento, el problema en esta ocasión es que no se ni que chingados sentir.
Y es que te lo juro princesa, nunca me habían besado así —y tu sabes como soy, por eso es algo que dirías que es inverosímil, pero este no es el caso— y sabes que no solamente tienen que ver tus labios, hay un montón de circunstancias o hechos en los cuales tenemos que ver nosotros dos que se convergen y por ende hacen un desmadre en mi cerebro. Quizá la estoy regando, quizá lo único que necesite sea mas tiempo para que el furor de esa experiencia se desvanezca, pero suelo ser sumamente impulsivo y además el hecho es que sigue bastante vigente y esta haciendo añicos mi paciencia, la tranquilidad que había estado devengando y la poca serenidad que puedo tener.
...
...
¿Y ahora que?
FIN
Espero que haya una tercera parte.
Un beso de despedida
Sobre mi, derrochándose ese líquido cristalino, diáfano, transparente; proveniente de alturas inalcanzables a simple atrevimiento; frío, casi álgido, que provoca espasmos involuntarios a mi cuerpo a manera de defensa instintiva.
Delante de mis ojos, su morada; ignoro la manera de mi llegada, ignoro el tiempo que he pasado así, estático, inmóvil, estancado cual estatua; frente a mi, su lugar de residencia... a unos cuantos pasos.
Parpadeo...
Sentado, resguardado del frío; comodidad, y ella frente a mi, su sonrisa, su bella sonrisa, después sus palabras, esas palabras, esa voz que me roba la vida, ¿por qué sucede lo que sucede?, ya no, ¿sabes?, ya no pasará otra vez, maldita sea; rectifico: esa voz que una vez me robó la vida. Palabras y mas palabras sin sentido, la comparo con la diáfana lluvia que me impregnó, fría y casi álgida; llanto y de manera ulterior, enorme confusión de su parte, me incorporo y me acerco y ella, ella se aleja.
¡No lo pude evitar!
Gritos...
Y mis manos alrededor de su cuello, presionando con fuerza, con un odio y coraje que jamás había experimentado, con exagerada ira derramándose hasta mis dedos, y su rostro, su rostro cambiando de matiz, se ve disímil, extraña y sin embargo sigue siendo hermosa, como el día que me abordó, como el día que me besó. Poco a poco su cuerpo va disipando firmeza, se convierte en jirones, una suerte de muñeca de trapo. La cargo en mis brazos y la recuesto en su dormitorio, posteriormente le inserto un beso en sus labios inamovibles e inmutables, un beso, el último beso, un beso de despedida.
...
Sigo con mi camino, a encontrarme con la lluvia, con ese líquido cristalino y diáfano; frío y álgido, ese líquido que... que a veces me trae recuerdos.
Delante de mis ojos, su morada; ignoro la manera de mi llegada, ignoro el tiempo que he pasado así, estático, inmóvil, estancado cual estatua; frente a mi, su lugar de residencia... a unos cuantos pasos.
Parpadeo...
Sentado, resguardado del frío; comodidad, y ella frente a mi, su sonrisa, su bella sonrisa, después sus palabras, esas palabras, esa voz que me roba la vida, ¿por qué sucede lo que sucede?, ya no, ¿sabes?, ya no pasará otra vez, maldita sea; rectifico: esa voz que una vez me robó la vida. Palabras y mas palabras sin sentido, la comparo con la diáfana lluvia que me impregnó, fría y casi álgida; llanto y de manera ulterior, enorme confusión de su parte, me incorporo y me acerco y ella, ella se aleja.
¡No lo pude evitar!
Gritos...
Y mis manos alrededor de su cuello, presionando con fuerza, con un odio y coraje que jamás había experimentado, con exagerada ira derramándose hasta mis dedos, y su rostro, su rostro cambiando de matiz, se ve disímil, extraña y sin embargo sigue siendo hermosa, como el día que me abordó, como el día que me besó. Poco a poco su cuerpo va disipando firmeza, se convierte en jirones, una suerte de muñeca de trapo. La cargo en mis brazos y la recuesto en su dormitorio, posteriormente le inserto un beso en sus labios inamovibles e inmutables, un beso, el último beso, un beso de despedida.
...
Sigo con mi camino, a encontrarme con la lluvia, con ese líquido cristalino y diáfano; frío y álgido, ese líquido que... que a veces me trae recuerdos.
"Pause"
Ya me voy...
...volveré cuando regrese la inspiración.
...volveré cuando regrese la inspiración.
¿Sabías que...?
°Si los maniquies de las tiendas fueran mujeres reales, serían demasiado delgadas para menstruar.
°Hay 3 mil millones de mujeres que NO tienen cuerpo de supermodelos y solamente 8 que sí lo tienen. Marilyn Monroe usaba talla 44 español (algo así como 11 Mex), ¡¡¡¡y los traía locos a todos!!!!, ¿¿¿¿quién se fijó en la talla???? Es la mujer más sensual de todos los tiempos.
°Si Barbie fuera una mujer real, sus proporciones la obligarían a caminar a gatas; sus piernas no podrían sujetarla de pie.
°La mujer promedio pesa unos 65 kg. y usa tallas entre un 42(9) y un 44(11).
°Una de cada cuatro mujeres en edad universitaria sufre desordenes de alimentación.
°Las modelos de las revistas están retocadas, ¡NO son perfectas!
°Un estudio psicológico mostró, en 1995, que el contemplar una revista de modas durante tres minutos causaba depresión, vergüenza y culpa al 70% de las mujeres.
°Las modelos de hace 20 años pesaban 8% menos que la mujer común. Las de hoy en día pesan 23% menos.
La belleza de una mujer no está en su ropa, su figura, ni en su peinado. La belleza de una mujer debe brotar de sus ojos, porque ellos son las ventanas hacia su alma, el lugar donde reside el amor.
La belleza de una mujer no está en sus facciones, sino que es el reflejo de la belleza verdadera de su alma. Es el cuidado amoroso que da, la pasión que ella muestra. La belleza de una mujer soloamente se desarrolla con el paso de los años.
UNA MUJER PUEDE SER LA MAS SENSUAL Y BELLA SI SE LO PROPONE.
**Extraído de NAVE (revista de publicación local con contenido alternativo —y a veces subversivo :-P)
°Hay 3 mil millones de mujeres que NO tienen cuerpo de supermodelos y solamente 8 que sí lo tienen. Marilyn Monroe usaba talla 44 español (algo así como 11 Mex), ¡¡¡¡y los traía locos a todos!!!!, ¿¿¿¿quién se fijó en la talla???? Es la mujer más sensual de todos los tiempos.
°Si Barbie fuera una mujer real, sus proporciones la obligarían a caminar a gatas; sus piernas no podrían sujetarla de pie.
°La mujer promedio pesa unos 65 kg. y usa tallas entre un 42(9) y un 44(11).
°Una de cada cuatro mujeres en edad universitaria sufre desordenes de alimentación.
°Las modelos de las revistas están retocadas, ¡NO son perfectas!
°Un estudio psicológico mostró, en 1995, que el contemplar una revista de modas durante tres minutos causaba depresión, vergüenza y culpa al 70% de las mujeres.
°Las modelos de hace 20 años pesaban 8% menos que la mujer común. Las de hoy en día pesan 23% menos.
La belleza de una mujer no está en su ropa, su figura, ni en su peinado. La belleza de una mujer debe brotar de sus ojos, porque ellos son las ventanas hacia su alma, el lugar donde reside el amor.
La belleza de una mujer no está en sus facciones, sino que es el reflejo de la belleza verdadera de su alma. Es el cuidado amoroso que da, la pasión que ella muestra. La belleza de una mujer soloamente se desarrolla con el paso de los años.
UNA MUJER PUEDE SER LA MAS SENSUAL Y BELLA SI SE LO PROPONE.
**Extraído de NAVE (revista de publicación local con contenido alternativo —y a veces subversivo :-P)
Ciudad de los muertos (Población: 0)
Jaime se encontraba sumamente mareado como consecuencia de aquel olor extraño, o quizás era porque no había consumido alimento en mucho tiempo, como fuera estaba débil y no había podido descansar de manera adecuada y no tanto por incomodidad sino mas bien por el temor a aquellas extrañas cosas.
Él aún no podía creer que aquello le estuviera pasando, a decir verdad le había extrañado la ausencia de automóviles en los últimos kilómetros antes de llegar a esa ciudad y aún mas extraño era la aparente falta de individuos, la aparente falta de vida y el olor, ese olor fétido que le impregnaba todo su ser.
Aún lamentaba haberse bajado de su motocicleta para inspeccionar la ciudad y lamentaba mas haber gritado aquel “hey”, esa acción fue la que alertó a aquellas cosas. Cuando vio uno de esos seres tambaleándose en dirección hacia el sintió una especie de alivio, “vaya, no esta desierto este lugar, al menos ya me encontré a un borracho” pensó Jaime, pero al verlo mas detenidamente el alivió se convirtió en asombro y posteriormente en temor, al ver a aquel individuo de ojos color carmesí, o al menos uno, ya que una de sus cuencas oculares se encontraba vacía solo con un liquido negruzco y espeso escurriéndole, la ropa de aquel ser estaba hecha jirones, por su manera de caminar aparentaba tener una fractura en alguna de sus piernas, además emitía alaridos esporádicos y su piel, la piel se le caía a pedazos con cada intento de paso que daba. Tenía aspecto de llevar varios días muerto y sin embargo estaba caminando y cada vez se encontraba mas cerca de Jaime.
Jaime súbitamente despertó de su asombro y se dio la vuelta en dirección a su moto, pero la encontró detrás de un montón de aquellas extrañas creaturas, lo estaban rodeando poco a poco, y a él lo estaba consumiendo de la misma manera un pánico terrible, en algún momento dado Jaime vio un pequeño hueco en el semicírculo que habían creado esos seres, casi sin meditarlo se aventuró a pasar por ahí a toda la velocidad que podían brindarle sus piernas, pero irremediablemente tuvo que frenar su carrera al verse acorralado nuevamente por otro grupo de aquellos muertos andantes, su única salida era un callejón tenuemente iluminado, no lo pensó dos veces así que se dirigió hacía el callejón hasta detenerse de nueva cuenta, esta vez a causa del final del mismo, ya estaba mas que desesperado, lleno de miedo y con seres repugnantes y quien sabe con que intenciones pisándole los talones, casi literalmente; una rápida búsqueda de cualquier posible escapatoria lo llevó a dirigir la mirada hacia un contenedor de basura, rápidamente corrió hacia el y se introdujo en el mismo sujetando la tapadera por dentro; casi al instante aquellas creaturas comenzaron a golpear el exterior del refugio improvisado de Jaime, quizás estuvieron durante algunos minutos o tal vez horas, de cualquier manera en algún momento abandonaron aquella tarea y Jaime optó por permanecer en el interior del contenedor de basura y aún sujetando la tapa por dentro, después de un tiempo el cansancio venció sus brazos y la soltó, estaba débil en demasía, mareado por el olor saturante de los seres repulsivos, y repleto de miedo; no sabía que era lo que estaba ocurriendo, no sabía donde estaba, solo se lamentaba enormemente el haber llegado a esa... ciudad... a... a esa...
ciudad de los muertos
Él aún no podía creer que aquello le estuviera pasando, a decir verdad le había extrañado la ausencia de automóviles en los últimos kilómetros antes de llegar a esa ciudad y aún mas extraño era la aparente falta de individuos, la aparente falta de vida y el olor, ese olor fétido que le impregnaba todo su ser.
Aún lamentaba haberse bajado de su motocicleta para inspeccionar la ciudad y lamentaba mas haber gritado aquel “hey”, esa acción fue la que alertó a aquellas cosas. Cuando vio uno de esos seres tambaleándose en dirección hacia el sintió una especie de alivio, “vaya, no esta desierto este lugar, al menos ya me encontré a un borracho” pensó Jaime, pero al verlo mas detenidamente el alivió se convirtió en asombro y posteriormente en temor, al ver a aquel individuo de ojos color carmesí, o al menos uno, ya que una de sus cuencas oculares se encontraba vacía solo con un liquido negruzco y espeso escurriéndole, la ropa de aquel ser estaba hecha jirones, por su manera de caminar aparentaba tener una fractura en alguna de sus piernas, además emitía alaridos esporádicos y su piel, la piel se le caía a pedazos con cada intento de paso que daba. Tenía aspecto de llevar varios días muerto y sin embargo estaba caminando y cada vez se encontraba mas cerca de Jaime.
Jaime súbitamente despertó de su asombro y se dio la vuelta en dirección a su moto, pero la encontró detrás de un montón de aquellas extrañas creaturas, lo estaban rodeando poco a poco, y a él lo estaba consumiendo de la misma manera un pánico terrible, en algún momento dado Jaime vio un pequeño hueco en el semicírculo que habían creado esos seres, casi sin meditarlo se aventuró a pasar por ahí a toda la velocidad que podían brindarle sus piernas, pero irremediablemente tuvo que frenar su carrera al verse acorralado nuevamente por otro grupo de aquellos muertos andantes, su única salida era un callejón tenuemente iluminado, no lo pensó dos veces así que se dirigió hacía el callejón hasta detenerse de nueva cuenta, esta vez a causa del final del mismo, ya estaba mas que desesperado, lleno de miedo y con seres repugnantes y quien sabe con que intenciones pisándole los talones, casi literalmente; una rápida búsqueda de cualquier posible escapatoria lo llevó a dirigir la mirada hacia un contenedor de basura, rápidamente corrió hacia el y se introdujo en el mismo sujetando la tapadera por dentro; casi al instante aquellas creaturas comenzaron a golpear el exterior del refugio improvisado de Jaime, quizás estuvieron durante algunos minutos o tal vez horas, de cualquier manera en algún momento abandonaron aquella tarea y Jaime optó por permanecer en el interior del contenedor de basura y aún sujetando la tapa por dentro, después de un tiempo el cansancio venció sus brazos y la soltó, estaba débil en demasía, mareado por el olor saturante de los seres repulsivos, y repleto de miedo; no sabía que era lo que estaba ocurriendo, no sabía donde estaba, solo se lamentaba enormemente el haber llegado a esa... ciudad... a... a esa...
ciudad de los muertos
. . .
No le tengo tanto miedo a la muerte...
...le tengo mas temor a volverme viejo.
...le tengo mas temor a volverme viejo.
Guille y Selene
—Qué onda, ¿cómo estas Selene?
—Muy bien Guille, ¿qué pedo?
Guille y Selene llevaban algo de tiempo compartiendo una relación de amistad, no era una relación que comenzaron desde niños y sin embargo era mucha la confianza que existía entre los dos, eso no era algo muy común en Selene, ella es extrovertida y con mucha seguridad en si misma pero el hecho de confiar en alguien es algo que le tomaba mucho tiempo, cosa que con Guille fue cuestión de algunos días, por eso ella lo consideraba muy especial, “en realidad eres mi único amigo Guille” era lo que Guille le escuchaba decir constantemente y lo que le provocaba esa mezcla de sentimientos, entre felicidad, enojo y hasta frustración pues se sentía mal por no ser sincero con ella cuando le contestaba “pues tu también eres mi única amiga”. Amistad era una palabra que Guille podía relacionar con infinidad de cosas, situaciones y personas; excepto con Selene.
—Oye que rollo, ¿se va a hacer algo en la noche? —cuestionó Guille por teléfono a una Selene muy entusiasmada por recibir la llamada de su mejor amigo.
—Pues no sé, ¿vamos a algún antro?, digo, con eso de que no hay fiestas porque no hay nadie —Días antes, todos los amigos que los dos tenían en común habían salido de la ciudad y ellos no habían podido acompañarlos.
—Ok, esta bien, entonces nos vemos en la noche, bye —se despidió Guille.
—Bye Guille, te mando un beso mi chiquito —esas muestras de cariño eran comunes de parte de Selene hacia Guille y esto solo incrementaba cada vez mas la frustración de el.
“Esta noche será, tengo que decirle como me siento” —se repetía una y otra vez Guille para si mismo—, “ya no puede pasar mas tiempo, ya la cagué, ¿por qué me tuve que hacer su amigo? Chingado, ya me la estoy imaginando ‘¡no manches Guille!, ¿cómo crees?, entonces me estabas mintiendo, déjame sola, ¡ya no me vuelvas a hablar!’, yo y mis estupideces, pero bueno que mas da, ni que me fuera a suicidar cuando me mande a la chingada”.
Cuando llegó la noche Guille y Selene se encontraron en el antro, esa era su costumbre ya que vivían muy alejados el uno del otro y además “no eres mi novio para que vayas a todos lados por mi, sonzo” —era lo que le decía Selene en tono de broma a Guille pero que le lastimaba profundamente y a lo que solo podía pensar— “ni modo, es la verdad”.
—Hola Guille, ven dame un abrazo pedacito de menso —le dijo Selene a Guille casi en un grito debido al volumen de la música en el lugar.
—Que onda, ¿has encontrado a alguien conocido? —Guille le decía a Selene al mismo tiempo que abría mas los ojos en un intento por observarla bien ya que el lugar estaba tenuemente iluminado además de que las luces encendían y apagaban.
—Pues no —le contestó Selene—. Así que vas a tener que bailar conmigo toda la noche —esto no era algo que le incomodara a Guille, quizás solo por el hecho de que a el no le gustaba bailar, pero tratándose de Selene siempre hacía una excepción.
Después de un tiempo de estar bailando se dirigieron a buscar un lugar donde sentarse, ya era mucho lo que habían bailado y Guille se encontraba algo cansado.
—Voy por algo de tomar —dijo Guille—. ¿Quieres algo?
—Tráeme una cuba porfa —le contestó Selene y Guille asintió con la cabeza.
—Esta bien, yo te la traigo.
En el bar, Guille no dejaba de pensar en Selene, tenía que hablar con ella y tenía que ser en ese mismo momento ya que estaban los dos solos así que Selene no se iba a distraer platicando con nadie mas y además él pensaba “cuando me rechace, podré embriagarme sin que nadie me diga nada”.
Guille se dirigió hacia la mesa donde estaba Selene con una cuba en una mano y una botella de cerveza en la otra, además de un par de tequilazos en el estomago con rumbo a su cerebro que previamente se tomó para “agarrar valor”.
Al llegar a la mesa, Guille le extendió el brazo a Selene, alcanzándole su bebida.
—Aquí tienes.
—Gracias— Le dijo ella, mientras le daba un beso en la mejilla.
—Oye, Selene, quiero decirte algo —dijo Guille, titubeando un poco—. Es que, yo, pues mira...
—¿Tu?, —le cuestionó Selene.
—Pues, mmm, lo que pasa, es...
—¿Qué pasa? —Selene volvió a preguntar.
—Pues como que cuando... la otra vez... —Guille se notaba muy nervioso, se pasaba las manos a la cara, frotándose la frente en constancia.
—¿Te sientes mal?, si quieres nos vamos —una notable preocupación comenzó a invadir a Selene pues eran contadas las veces que había visto así a su amigo, Guille no podía hablar, solo mascullaba algunas palabras.
—No mira, es que... desde hace tiempo...
—Guille, ¿qué tienes?, me estas asustando —ella sabia que algo perturbaba a Guille, debía de ser algo muy serio pues el no podía decírselo.
—¡Selene, es que te quiero! —se escuchó un grito saliendo de la boca de Guille, lo bastante fuerte como para que las personas que estaban alrededor de ellos se percataran de sus palabras.
En el rostro de Selene se dibujó una sonrisa.
—Menso, ¿eso era todo?, yo también te quiero, si te lo digo a cada rato.
Una sensación de impotencia se apoderó de Guille, al parecer no se había explicado bien
—No Selene... te quiero, pero no solo como mi amiga, ¿ok?, ¿ok?, todo el tiempo estoy pensando en ti, día y noche y... y no sabes cuanto anhelo un beso tuyo, creo que estoy enamorado de ti... no; no creo, sé que estoy enamorado de ti —. Las palabras de Guille pasaron directamente desde su corazón a su boca sin pasar por su mente, ni él sabía a ciencia cierta si en realidad lo dijo.
Selene al escuchar esto se quedó atónita, permaneció viendo directamente a Guille sin ninguna expresión en su rostro y después cambió la mirada hacia el suelo. Después de unos segundos Guille se retiró de la mesa, no era la reacción que esperaba, al parecer sus palabras de verdad habían herido a Selene; Guille quería escapar, regresar el tiempo hasta el momento en que conoció a Selene y evitar que todo esto sucediera, ahora ella se había dado cuenta de que él le había mentido en todo el transcurso de su amistad y por consecuencia, ya no podría estar a su lado. Guille se dirigió al baño, se encontraba solo, bebiendo la cerveza que tenía en su mano derecha, se miró al espejo y se vio con lagrimas en los ojos, no quería perder a Selene pero el daño ya estaba hecho, vio su mano derecha, la botella de cerveza ya estaba vacía, después, musitó.
—Discúlpame Selene.
Selene se encontraba aún en su mesa, muy cavilosa, esbozando una pequeña sonrisa apenas perceptible, cual Mona Lisa de Da Vinci; debido a que estaba demasiado absorta en sus pensamientos no se había dado cuenta del tumulto de gente que se estaba concentrando en el baño del lugar, por curiosidad decidió acercarse. “¿qué estará pasando?” —pensó Selene mientras se acercaba a la pequeña algarada de personas. De pronto vio una figura en el piso del baño que se le hizo muy familiar, tuvieron que pasar algunos segundos hasta que Selene reaccionara.
Tendido en el suelo se encontraba Guille en medio de un charco de liquido sanguinolento, con un pedazo de botella incrustado en el pecho, tenía una expresión de dolor en su rostro, pero no era tanto de dolor físico, parecía que sufría mas por otra cosa; Selene de pronto se abalanzó hacia él, lo abrazó y al mismo tiempo dejó escapar su llanto, no podía creer lo que estaba sucediendo; después, entre sus gritos de dolor algunos paramédicos la separaron de Guille, ella solo podía pensar en las palabras que se dijo para sí misma horas antes, “no va a pasar mas tiempo, tiene que ser hoy, hoy tengo que decirle que estoy enamorada de él”.
Catarsis (aparentemente) sin fin
A cargo de: Edgar Oceransky con Juro y Benny Ibarra con Estoy
Juro que no vuelvo a hablar del tema porque, aunque no quiera, todo terminó,
cada quien mañana pegará la vuelta hacia su destino sin decir adiós
Juro que no vuelves a escuchar mi voz, no importa que estalle todo mi interior,
aunque yo no entienda ya esta situación, esta historia acaba porque nunca comenzó
Te doy la espalda empiezo a andar, pero no dejo de pensar,
prendo un recuerdo para evaporar tu amor y más se inflama el corazón
Juro que no vuelves a mirar mi cara, mis manos hurgando por tu pantalón
no voy a causarte más de dos problemas si es que alguna vez escuchas mi canción
Juro que no vuelves a escuchar mi voz, no importa que estalle todo mi interior,
aunque yo no entienda ya esta situación esta historia acaba porque nunca comenzó
Te doy la espalda empiezo a andar, pero no dejo de pensar,
prendo un recuerdo para evaporar tu amor y más se inflama el corazón
Juro que no vuelvo a hablar del tema porque aunque no quiera todo terminó
cada quien mañana pegará la vuelta hacia su destino sin decir adiós
Juro que no vuelves a escuchar mi voz, no importa que estalle todo mi interior,
aunque yo no entienda ya esta situación, esta historia acaba porque nunca comenzó
Te doy la espalda empiezo a andar, pero no dejo de pensar,
prendo un recuerdo para evaporar tu amor y más se inflama el corazón
Juro que no vuelves a mirar mi cara, mis manos hurgando por tu pantalón
no voy a causarte más de dos problemas si es que alguna vez escuchas mi canción
Juro que no vuelves a escuchar mi voz, no importa que estalle todo mi interior,
aunque yo no entienda ya esta situación esta historia acaba porque nunca comenzó
Te doy la espalda empiezo a andar, pero no dejo de pensar,
prendo un recuerdo para evaporar tu amor y más se inflama el corazón
Juro que no vuelvo a hablar del tema porque aunque no quiera todo terminó
Hoy desperté, te busqué, me hizo falta estar contigo, quise rozar tu mirada,
hoy te pensé, te extrañe, añoré sentir tu mano sobre mi piel y mi alma
tu viajando por la adversidad, yo volando sin poder asimilar que detrás de cada límite estoy
Hoy sin querer te miré, vi tu foto y me transporté al calor de tus besos
y te acaricié, te tomé, te llené paso a paso, cada espacio; pude esquivar la contrariedad
tu alma sabe
mientras viajas por la adversidad, mientras muero sin poder asegurar
que detrás de cada límite estoy
siempre seguro que mas allá de toda lógica, salvo a toda reconciliación
y detrás de cada límite estoy...
Hoy desperté, te busqué, me hizo falta estar contigo, hoy
hoy te pensé, te extrañe, añoré sentir tu mano sobre mi piel y mi alma
tu viajando por la adversidad, yo volando sin poder asimilar que detrás de cada límite estoy
Hoy sin querer te miré, vi tu foto y me transporté al calor de tus besos
y te acaricié, te tomé, te llené paso a paso, cada espacio; pude esquivar la contrariedad
tu alma sabe
mientras viajas por la adversidad, mientras muero sin poder asegurar
que detrás de cada límite estoy
siempre seguro que mas allá de toda lógica, salvo a toda reconciliación
y detrás de cada límite estoy...
Hoy desperté, te busqué, me hizo falta estar contigo, hoy
Aunque solo sea por este día...
Esta vez
aunque solo sea por este día...
Solo el día de hoy permitiré a mis ansias fluir con libertad
de alguna manera u otra
las fantasías reconditas de mi interior lúgubre se volveran palpables
escudriñaré en cada recoveco de tu ser
desde tus pies a tu boca
de tu boca a tus pies
una y otra vez,
seremos solo dos cuerpos sin alma
dos entidades vacías jugando al placer
hombre y mujer
sexo por sexo
intimidad por delicia
necesidad carnal
hambre lúbrica
(gemidos circunstanciales)
lujuria
placer
placer
¡tu!...
Voy a desconocer los sentimientos que enardeces
seré indiferente, viviendo sin vida...
Esta vez
aunque solo sea por este día...
Y después...
después continuaré sufriendo por ti
Carta sin final y con cierto aire de tranquilidad (y de resignación) para una persona que se niega a ser olvidada
Estoy tratando de escribir algo para ti, quizás algún cuento, algún poema o también alguna canción —hace tiempo que no escribo ninguna canción— y no tengo nada que expresar, la verdad se me ocurren mil cosas para decirte pero, ¿qué puedo decirte que no sepas ya?, ya te lo he dicho todo, sabes bien que te quiero y no se a ciencia cierta lo que es el amor pero —no se por qué lo puedo afirmar con tanta certeza— se que en algún momento te amé. Hace algunos días esa fantasía onírica de tu regreso resurgió y no fue tu culpa, supongo que inconscientemente solo esperaba algún pretexto para seguirte extrañando, quizás es porque esa acción formó parte de mi vida durante un largo tiempo o bien, quizá nunca dejé de extrañarte. Alguien me dijo alguna vez que eso era solo una obsesión, eso me preocupó, no quisiera parecer un enfermo obsesionado; de cualquier manera hace tiempo que no te molesto —creo que esa es la palabra tomando en cuenta aquellos gestos de disgusto que, en mas de una ocasión, se formaron en tu rostro— con mis intentos de revivir nuestra relación; no puedo aseverar que lo que hice por ti nadie mas lo hará, eres alguien sumamente especial —en el mas magnánimo sentido que pudiera tener esta palabra— y no dudo que lo que hice por ti alguien mas también lo hará, quizá mas; lo que si puedo asegurar es que lo que yo hice por ti jamás lo he hecho por nadie. No se si fue poco porque, a decir verdad, me faltó tiempo, aunque para estar contigo ni todo el tiempo del mundo bastaría. ¿Qué mas puedo decirte?, la verdad lo que diga ya es irrelevante, se que te puedo decir mil palabras, redactarte mil escritos o componerte mil canciones y nada cambiará, ni tu conducta de carácter ambiguo con respecto a nosotros (lo que me da pauta a volver a extrañarte), ni los sentimientos que se engendran —una y otra vez— en mi interior, así como tampoco cambiará el hecho de que NO estás conmigo y NUNCA volverás.
Como sea, he estado habituándome a eso, de alguna manera creo que me he familiarizado con el hecho de que solo formes parte de mis recuerdos y de mi inspiración.
Si así es como debe ser...
Como sea, he estado habituándome a eso, de alguna manera creo que me he familiarizado con el hecho de que solo formes parte de mis recuerdos y de mi inspiración.
Si así es como debe ser...
Feliz año nuevo... Ojalá
Son las 4:35 a.m. y estoy frente a la computadora comiendo puré de papa restante de la cena de año nuevo; trato de escribir algo y no puedo, solo se me ocurre que recibí al año nuevo con indicios de gripe y algo de melancolía en mi ser (la melacolía no es precisamente por el año que se fue). ¿El estado anímico influye en el estado fisiológico?
Tengo mis sospechas de que así es...
Tengo mis sospechas de que así es...
Mi corazón y yo
El Domingo platicaba con mi corazón:
Esa es la última vez que hablé con mi corazón, desde aquel día no me ha dirigido la palabra; creo que esta enojado porque me negué a enamorarme... Ojalá entendiera mi miedo.
No voy a volver con ella, te lo advierto. (Mi corazón se limitó a bombear sangre y me dijo en unos cuantos latidos) "¿por qué?, acaso no la quieres, no ves lo que esta provocando, hasta creo que sonreíste otra vez", maldito corazón, como demonios te hago entender, no recuerdas todo lo que me hizo sufrir, hasta creo que me llegó a dar esa enfermedad que le dicen depresión y además si te digo que no voy a volver con ella es porque ella no va a querer que eso suceda, "entonces, ¿tu si quieres?", si, digo, no; mira, no pongas palabras en mi boca, ya no me confundas, deja de ilusionarme, "aún la quieres ¿verdad?", (yo guardé silencio, no sabía que contestarle), "¿recuerdas cuando fuiste a su escuela por ella?", calla, sabes que eso es algo que me duele recordar; no se porque, "¿y también recuerdas cuando le cantabas al oído?, eso es algo que no sueles hacer muy a menudo, de hecho nunca, mas que con ella", cállate, "acuérdate cuando ibas con ella a su casa y se quedaban en el porche platicando y...", ¡¡ya!!, (yo me callé unos segundos hasta calmarme y después proseguí), ella solo trataba de ser amable, ¿ok?, y yo solo quiero ser su amigo.., "¿entonces porqué comienzo a latir con mayor intensidad cuando escuchas su nombre o cuando escuchas su voz?, vaya; hasta una pequeña sonrisa suya basta", me gusta ¿ok?, y la verdad, aún la quiero, ¿ya?, ¿contento?, ¿por qué tratas de ilusionarme?, ¿quieres que me enamore de ella otra vez?, (mi corazón guardó silencio, creo que fueron unos segundos pero a mi me pareció una eternidad y después dijo lo siguiente, mientras latía con menor fuerza), "enamorar es para lo que sirvo realmente".
Esa es la última vez que hablé con mi corazón, desde aquel día no me ha dirigido la palabra; creo que esta enojado porque me negué a enamorarme... Ojalá entendiera mi miedo.
Quería decirle...
Cuando lo vi estaba cabizbajo, tenía un halo de tristeza a su alrededor.
–¿Estás bien? –le cuestioné yo, tratando de que mi tono de voz sonara sumamente amable.
–Oh, que onda, no me había fijado que estabas aquí –me contestó él, con una voz muy disipada– pues, como ves, sigo vivo.
En realidad eso no era lo que yo quería escuchar, lógicamente seguía vivo ya que lo estaba viendo hablar, pero también era lógico que esa manera de hablar, sarcásticamente, se debía a algo que le molestaba.
–Vino ella –musitó.
–Ah, ya veo –levanté las cejas emitiendo una expresión de comprensión. Él hizo una pequeña pausa y después continuó hablando.
–Aquí estuvo, nos saludamos y estuvimos platicando, después de un rato se fue; tenía otro compromiso.
–Pero, entonces ¿estas agüitado porque se fue?, o ¿te dijo algo?; ¿qué pasó?
–Mira –se llevó las manos a la frente, como si quisiera esconderse tras de ellas– es que quería decirle tantas cosas, pero no dije nada, no le dije nada solo estupideces, platicamos hasta de la maldita televisión y... y ya no va a haber otro momento, ¿me entiendes?
–Si, si, si te entiendo. –Yo no sabía que decirle, además de que no entendía si la expresión en su faz era de tristeza o de coraje, nunca he sido bueno para leer las expresiones faciales–. Pues, quizás si me cuentas lo que le querías decir, mmm, no se, quizás te sirva como para desahogarte.
Él permaneció pensativo y con la mirada perdida, después de unos segundos comenzó a hablar.
–Pues, la verdad solo quería decirle que la extraño bastante. –Hizo una breve pausa–. Quería decirle que a pesar de que fui yo quien decidió terminar con la relación no era eso lo que yo pretendía, es solo que su manera de comportarse conmigo me obligó a hacerlo, ¿sabes? la mayor parte del tiempo se comportaba de manera indiferente con respecto a mi, traté de preguntarle varias veces si pasaba algo y siempre me contestó que todo estaba bien; pero había otras ocasiones en las que su manera de ser era especial en demasía, en esos momentos que, si bien fueron ínfimos comparados con aquellos momentos de indiferencia, llegué a sentirme tan bien, sentí que de verdad compartíamos algo. –Hizo otra pausa corta–. También quería decirle que me encanta el olor de su perfume, que aquella película que vimos en el cine es una de mis favoritas y solo por el hecho de que la vi junto a ella; quería decirle que yo iba a dejar de fumar solo porque sabía que a ella le molestaba, le quería decir infinidad de cosas pero sobre todo, quería decirle que la quiero, se que es algo que nunca le dije antes de que terminara nuestra relación.
De pronto enmudeció, agachó la mirada y evitó dibujar cualquier línea en su cara, parecía una especie de estatua; yo ya no supe que hacer, se le veía triste, simplemente opté por marcharme de ahí, quizás lo mejor era dejarlo solo con sus pensamientos. Al apartarme vi detrás de él una figura femenina, me había encontrado tan absorto en sus palabras que no la había visto, se trataba de ella, el objeto de su tristeza y al parecer había escuchado todas y cada una de aquellas palabras; no pude distinguir si la expresión en el rostro de ella era de asombro o de aflicción.
Yo nunca he sido bueno para leer las expresiones faciales.
–¿Estás bien? –le cuestioné yo, tratando de que mi tono de voz sonara sumamente amable.
–Oh, que onda, no me había fijado que estabas aquí –me contestó él, con una voz muy disipada– pues, como ves, sigo vivo.
En realidad eso no era lo que yo quería escuchar, lógicamente seguía vivo ya que lo estaba viendo hablar, pero también era lógico que esa manera de hablar, sarcásticamente, se debía a algo que le molestaba.
–Vino ella –musitó.
–Ah, ya veo –levanté las cejas emitiendo una expresión de comprensión. Él hizo una pequeña pausa y después continuó hablando.
–Aquí estuvo, nos saludamos y estuvimos platicando, después de un rato se fue; tenía otro compromiso.
–Pero, entonces ¿estas agüitado porque se fue?, o ¿te dijo algo?; ¿qué pasó?
–Mira –se llevó las manos a la frente, como si quisiera esconderse tras de ellas– es que quería decirle tantas cosas, pero no dije nada, no le dije nada solo estupideces, platicamos hasta de la maldita televisión y... y ya no va a haber otro momento, ¿me entiendes?
–Si, si, si te entiendo. –Yo no sabía que decirle, además de que no entendía si la expresión en su faz era de tristeza o de coraje, nunca he sido bueno para leer las expresiones faciales–. Pues, quizás si me cuentas lo que le querías decir, mmm, no se, quizás te sirva como para desahogarte.
Él permaneció pensativo y con la mirada perdida, después de unos segundos comenzó a hablar.
–Pues, la verdad solo quería decirle que la extraño bastante. –Hizo una breve pausa–. Quería decirle que a pesar de que fui yo quien decidió terminar con la relación no era eso lo que yo pretendía, es solo que su manera de comportarse conmigo me obligó a hacerlo, ¿sabes? la mayor parte del tiempo se comportaba de manera indiferente con respecto a mi, traté de preguntarle varias veces si pasaba algo y siempre me contestó que todo estaba bien; pero había otras ocasiones en las que su manera de ser era especial en demasía, en esos momentos que, si bien fueron ínfimos comparados con aquellos momentos de indiferencia, llegué a sentirme tan bien, sentí que de verdad compartíamos algo. –Hizo otra pausa corta–. También quería decirle que me encanta el olor de su perfume, que aquella película que vimos en el cine es una de mis favoritas y solo por el hecho de que la vi junto a ella; quería decirle que yo iba a dejar de fumar solo porque sabía que a ella le molestaba, le quería decir infinidad de cosas pero sobre todo, quería decirle que la quiero, se que es algo que nunca le dije antes de que terminara nuestra relación.
De pronto enmudeció, agachó la mirada y evitó dibujar cualquier línea en su cara, parecía una especie de estatua; yo ya no supe que hacer, se le veía triste, simplemente opté por marcharme de ahí, quizás lo mejor era dejarlo solo con sus pensamientos. Al apartarme vi detrás de él una figura femenina, me había encontrado tan absorto en sus palabras que no la había visto, se trataba de ella, el objeto de su tristeza y al parecer había escuchado todas y cada una de aquellas palabras; no pude distinguir si la expresión en el rostro de ella era de asombro o de aflicción.
Yo nunca he sido bueno para leer las expresiones faciales.
Colaboración
El siguiente es un poema escrito por un amigo, me agrada este poema; esta, ¿cómo decirlo?, diferente. Lo voy a escribir tal cual, con todo y los fallos gramaticales.
Marisol
Te vi en un sueño y te hacercabas a mi
y me decias "oye luis ven aqui" y yo
me hacerque para ver lo que querias
y te habrase hasta mas no poder
y tu te negaste y me alejaste
conjelandome me quede mirando
tus pasos hermosos y tus lindas manos
y crei haber soñado que me dabas tus
manos para poder levantare del pasto
pense que hera todo un sueño, todo
lo que habia pasado y luego te vi
habrasado de mi amigo, no pude
soportarlo, estabas tu llorando y el
consolando y yo, viendo asustado
te tenia miedo, que me hacercara
y me dijieras "te odio,luis, por que me
hiciste esperar tanto tiempo, por que
por que me haces esto
..............
.....................
.........................
.......
no tengo palabras para decir o escribir como
se siente perder todo por miedo,
por pensar que te hubiera dicho ,
y creer que eres el rey de los bichos
si pudiera tener una opurtunidad
creo que seria vencer el miedo
por que tu no creo que vuelbas
para ver de nuevo este pedaso de
pendejo
.....
Luis R.
A mi me agrada, esta es la dirección de el blog de Luis: http://blogs.ya.com/libreporundia/
Marisol
Te vi en un sueño y te hacercabas a mi
y me decias "oye luis ven aqui" y yo
me hacerque para ver lo que querias
y te habrase hasta mas no poder
y tu te negaste y me alejaste
conjelandome me quede mirando
tus pasos hermosos y tus lindas manos
y crei haber soñado que me dabas tus
manos para poder levantare del pasto
pense que hera todo un sueño, todo
lo que habia pasado y luego te vi
habrasado de mi amigo, no pude
soportarlo, estabas tu llorando y el
consolando y yo, viendo asustado
te tenia miedo, que me hacercara
y me dijieras "te odio,luis, por que me
hiciste esperar tanto tiempo, por que
por que me haces esto
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no tengo palabras para decir o escribir como
se siente perder todo por miedo,
por pensar que te hubiera dicho ,
y creer que eres el rey de los bichos
si pudiera tener una opurtunidad
creo que seria vencer el miedo
por que tu no creo que vuelbas
para ver de nuevo este pedaso de
pendejo
.....
Luis R.
A mi me agrada, esta es la dirección de el blog de Luis: http://blogs.ya.com/libreporundia/
Como un sueño
Ese viernes sonó el teléfono, nunca imagine que serías tu, me dijiste que no saliera ya que ibas camino a mi casa, que simplemente tenias ganas de platicar conmigo; yo te dije que no había problema alguno, tratando de ocultar la emoción que sentía al imaginar tu llegada. Tardaste muy poco en llegar a mi casa, me saludaste con un beso en la mejilla, yo te pedí que me acompañaras al centro comercial ya que tenía que realizar una compra, asentiste con gusto diciendo "no hay problema alguno" imitándome como lo hacías antes, una sonrisa se escapó de mi ser, yo antes decía que me molestaba que lo hicieras, ahora extrañaba tanto eso.
Pues nos dirigimos hacia el centro comercial, platicando y platicando, recordando el pasado con gusto, la distancia entre nosotros era mínima, pero yo sentía un centenar de millas entre los dos. Ya en el centro comercial continuamos caminando, explorando cada corredor, y llegamos hasta un pasillo muy angosto, así que te adelantaste e ibas caminando en frente de mi, de pronto cambiaste de idea, y te volteaste, y yo por no entenderte seguí hacia delante, quedamos de frente, cara a cara; no pude evitarlo y me dirigí a buscar tus labios y sistemáticamente mis manos se dirigieron hacia tu espalda, me di cuenta de mi acción y me separé de ti, o al menos lo intenté, ya que tu no me lo permitiste, estuvimos en ese beso en un momento que parecía una eternidad y a la vez parecía tan insuficiente, cuando nos separamos te recargaste en mi, yo quería decirte que te extrañaba tanto, que me hacías tanta falta, quería decir tantas cosas pero por temor o por no se que no pronuncié ni una palabra. Cuando nos dirigíamos a la salida me abrazaste por detrás envolviendo mi cintura como antes lo hacías cuando querías cubrirte el frío...
De regreso a mi casa íbamos tomados de la mano, emitiendo miradas y algunas sonrisas de vez en cuando, en un silencio que para nada era incómodo; tuve que entrar a mi casa, "espérame un segundo" te dije a lo cual tu asentiste; entré y salí a mi casa casi al mismo tiempo debido a la prisa que tenía por estar contigo...
...pero al salir...
...no había nadie, tu no estabas y yo me encontraba tan solo como el día que me dejaste, no quise buscarte por que comprendí que nada había pasado, todo había sido una especie de sueño.
Supongo que solo en mis sueños puedo estar contigo.
Pues nos dirigimos hacia el centro comercial, platicando y platicando, recordando el pasado con gusto, la distancia entre nosotros era mínima, pero yo sentía un centenar de millas entre los dos. Ya en el centro comercial continuamos caminando, explorando cada corredor, y llegamos hasta un pasillo muy angosto, así que te adelantaste e ibas caminando en frente de mi, de pronto cambiaste de idea, y te volteaste, y yo por no entenderte seguí hacia delante, quedamos de frente, cara a cara; no pude evitarlo y me dirigí a buscar tus labios y sistemáticamente mis manos se dirigieron hacia tu espalda, me di cuenta de mi acción y me separé de ti, o al menos lo intenté, ya que tu no me lo permitiste, estuvimos en ese beso en un momento que parecía una eternidad y a la vez parecía tan insuficiente, cuando nos separamos te recargaste en mi, yo quería decirte que te extrañaba tanto, que me hacías tanta falta, quería decir tantas cosas pero por temor o por no se que no pronuncié ni una palabra. Cuando nos dirigíamos a la salida me abrazaste por detrás envolviendo mi cintura como antes lo hacías cuando querías cubrirte el frío...
De regreso a mi casa íbamos tomados de la mano, emitiendo miradas y algunas sonrisas de vez en cuando, en un silencio que para nada era incómodo; tuve que entrar a mi casa, "espérame un segundo" te dije a lo cual tu asentiste; entré y salí a mi casa casi al mismo tiempo debido a la prisa que tenía por estar contigo...
...pero al salir...
...no había nadie, tu no estabas y yo me encontraba tan solo como el día que me dejaste, no quise buscarte por que comprendí que nada había pasado, todo había sido una especie de sueño.
Supongo que solo en mis sueños puedo estar contigo.
Ya lo había publicado en mi antiguo blog pero decidí incluirlo aquí ya que se puede decir que es el primer cuento que escribí, tiene bastante influencia de lo que me estaba ocurriendo en el momento en que lo redacté.
"Si amas a alguien, déjale libre"
Nunca he tenido mucha fe en toda esa palabrería de "si amas a alguien, déjale libre" prueba de ello es como me he estado comportando hasta este mismo momento, pero estoy determinado a ser feliz. Feliz en esta vida. Y te quiero, siempre, siempre; siempre te he querido y siempre será asi. Pero nuestro momento nunca fue el adecuado y de la forma en que yo lo veo, el tiempo no es amigo del hombre. Asi que tengo que hacer que sea el adecuado y tratar de ser feliz, ahora; pues este es todo el tiempo que tengo.
Y en realidad, también quiero que tú seas feliz. Es realmente importante para mí que tú seas feliz. Y quiero que éstes con alguien, da igual si ya sabes quien es o si es algún hombre que no hayas conocido aún. Pero quiero que estés con alguien que te haga sentir igual que yo me siento cuando estoy contigo. Así que supongo que la cuestión de toda esta larga y continuada prosa es que durante los últimos días el simple hecho de estar enamorado de ti ha sido suficiente para mi.
Y en realidad, también quiero que tú seas feliz. Es realmente importante para mí que tú seas feliz. Y quiero que éstes con alguien, da igual si ya sabes quien es o si es algún hombre que no hayas conocido aún. Pero quiero que estés con alguien que te haga sentir igual que yo me siento cuando estoy contigo. Así que supongo que la cuestión de toda esta larga y continuada prosa es que durante los últimos días el simple hecho de estar enamorado de ti ha sido suficiente para mi.
No se si fue por falta de valor o alguna otra razón pero esto le quería decir a una chava muy especial para mi hace ya casi un año, supongo que en estos momentos ya no tiene caso.
Recordando
Navegaba por internet en una de esas madrugadas de ocio y sin que yo lo buscara me topé con una página en la cual yo había colaborado con algunos escritos, particularmente con poemas; los cuales he vuelto a leer y en realidad son pésimos, hasta me dan verguenza, de alguna manera u otra voy a hacer que los quiten.
Como sea, hay uno que me agradó un poco:
'Eso crees tu'
'Eso crees tú', me dice una voz
que sale de mi mente
todo es aparente
nadie esta cerca
pero todo parece tan real
y a la vez imaginario
cuanto daria por ver el dueño de esa voz,
cuanto daría porque el sueño sublime
de poder mirar el corazón de todos y cada uno
de los seres de luz que habitan mi mente
se hiciera realidad
pero que puedo hacer, yo no soy Dios
y al fin de cuentas ¿quién es Dios?
solo otro ser de luz mas sin quehacer inventado
para el placer de nosotros
'Eso crees tú' dice la misma voz
¿y si fuera real?
cada vez se escucha mas
tal vez es locura
tal vez se deba a que nunca supe amar
a que el cariño que me dieron
lo mande a la chingada
se lo llevo la nada
se perdió como se pierden las nubes en el cielo azul
'Eso crees tú'
¿de quién se trata?
¿quién habla?
tal vez sea yo
tal vez el dolor no me permite ver bien
o la mirada que tengo me castiga por ver
tanta idiotez
tantas estupideces
tal vez dice:
"no me mereces"
como nunca merezco un gesto de agradecimiento
siempre he hecho lo correcto
siempre he tratado de agradarte
nunca soy nada para ti es mejor el de atrás
"papá"
'Eso crees tú'
¡¿Que esta pasando?!
el dolor otra vez
mi cabeza va a estallar
da vueltas y vueltas
una vez mas
tal vez es tiempo de morir
de adelantar mi pinche muerte
aunque no creo tener tanta suerte
¿a quién le afectaría mi muerte?
no soy nada para nadie
nada
nadie
no soy mas que basura hecha de basura
al igual
que toda
l 3 a
¿QUE?
'Eso crees tú'
...'Eso...
...crees...
... tú'...
Como sea, hay uno que me agradó un poco:
'Eso crees tu'
'Eso crees tú', me dice una voz
que sale de mi mente
todo es aparente
nadie esta cerca
pero todo parece tan real
y a la vez imaginario
cuanto daria por ver el dueño de esa voz,
cuanto daría porque el sueño sublime
de poder mirar el corazón de todos y cada uno
de los seres de luz que habitan mi mente
se hiciera realidad
pero que puedo hacer, yo no soy Dios
y al fin de cuentas ¿quién es Dios?
solo otro ser de luz mas sin quehacer inventado
para el placer de nosotros
'Eso crees tú' dice la misma voz
¿y si fuera real?
cada vez se escucha mas
tal vez es locura
tal vez se deba a que nunca supe amar
a que el cariño que me dieron
lo mande a la chingada
se lo llevo la nada
se perdió como se pierden las nubes en el cielo azul
'Eso crees tú'
¿de quién se trata?
¿quién habla?
tal vez sea yo
tal vez el dolor no me permite ver bien
o la mirada que tengo me castiga por ver
tanta idiotez
tantas estupideces
tal vez dice:
"no me mereces"
como nunca merezco un gesto de agradecimiento
siempre he hecho lo correcto
siempre he tratado de agradarte
nunca soy nada para ti es mejor el de atrás
"papá"
'Eso crees tú'
¡¿Que esta pasando?!
el dolor otra vez
mi cabeza va a estallar
da vueltas y vueltas
una vez mas
tal vez es tiempo de morir
de adelantar mi pinche muerte
aunque no creo tener tanta suerte
¿a quién le afectaría mi muerte?
no soy nada para nadie
nada
nadie
no soy mas que basura hecha de basura
al igual
que toda
l 3 a
¿QUE?
'Eso crees tú'
...'Eso...
...crees...
... tú'...





