Los primeros rayos del sol
Salió del extremo mas alejado de la calle, justo al ocultarse el sol, vestía una playera entallada oscura, blue jeans ligeramente acampanados y un par de botas negras estilo vaquero, portaba además lentes oscuros que llevaban la leyenda Ray Ban; en su caminar se detuvo frente a un pequeño Cafe al cual se introdujo después de examinarlo un breve instante, se encaminó directamente hasta la mesa mas apartada y difusa del establecimiento en la cuál se encontraba sentada una figura femenina en dirección opuesta a la puerta principal del lugar. Ella era delgada, llevaba puesto un ajustado vestido negro escotado y sin mangas, lo suficientemente largo para apenas ocultar sus secretos de mujer; un par de zapatos tenis estilo converse, su cabello era castaño, su piel parecía levemente bronceada y su rostro lucía sutilmente maquillado. Él se colocó justo a la espalda de ella, quien no se percató de su presencia, instantes después se inclinó buscando su cuello al mismo tiempo que abría su boca y le insertó un ligeramente prolongado mordizco.
—¡Oh!, mmm —ella emitió un sonido de placer—. Hásta que por fin llegas.
—¿Hásta que por fin llego? —el rostro de él se llenó de extrañeza— ¿Pués cuanto tiempo llevas aquí?, lo volviste a hacer, ¿verdad?
—Ay ya sabes que si; yo no soy como tú, a mi no me pasa nada.
—¿No te pasa nada?, —él emitió un grito—¡eres una idiota Carina!
—Cállate Cornelius, ¿qué va a pensar la gente?
—¡Ah!, ¡por favor! —Cornelius levantó los brazos y los agitó un poco— ¿tu crees que a mi me importan estos imbéciles?
—Ya, mira —Carina le alcanzó una silla— sientate ya, por favor.
Cornelius observó detenidamente la silla un par de segundos y posteriormente se sentó en ella.
—Es que en serio no te entiendo Carina, no se como puedes hacer eso, el solo pensarlo hace que me duela la piel.
—Eres un exagerado —dijo Carina.
—Carina, es lo que dicen ¿ok?, muchos han muerto de esa manera.
—Si claro, como con los crucifijos ¿no? —Carina le enseñó un pequeño crucifijo que portaba en su cuello.
—Bueno, es que... —Cornelius se llevó su mano derecha a la parte posterior de su cabeza y comenzó a rascarse— es que la fe de la gente ya no es la misma, es por eso que los crucifijos ya no funcionan.
—¿Y el agua bendita? —le cuestionó Carina.
—¡Pues es lo mismo!, además —Cornelius apuntó hacia el crucifijo de Carina— ¿por que rayos llevas ese crucifijo?, ya te había dicho que te lo quitaras, alguien te puede reprochar el hecho de que...
—¡Ay ya!, no empiezes con lo mismo, tu no eres mi dueño ni nada para que me digas que hacer.
—Ok, está bien, haz lo que quieras —le dijo Cornelius mientras apartaba su mirada de Carina.— Tengo hambre Carina, ¿tu no tienes hambre?
—No, ehm... —Carina titubeó un poco— ya comí.
—Siempre es lo mismo contigo, nunca me esperas para comer.
—¿Pues que quieres que te diga?, ¡siempre llegas tarde!
—No Carina —le lanzó una mirada helada— no llego tarde, yo salgo en el momento correcto —Cornelius se levantó de la mesa y se dirigió a la salida del establecimiento— ven, al menos acompañame en mi cena.
Carina se levantó sin pronunciar una palabra y caminó al lado de él. Ambos se encaminaron con rumbo a un callejón sumamente oscuro y se ocultaron detrás de las sombras.
—¿Por qué nunca quieres cazar Carina? —le cuestionó Cornelius— yo se que no tienes hambre pero al menos puedes divertirte, no entiendo porque siempre prefieres ocultarte como una especie de gato o algo así.
—Ay pues porque, porque... —Carina volvio a titubear— ¡pues porque me gustan mucho los gatos!, ¿ok?, ya no hagas preguntas estúpidas y callate porque ahi viene alguien.
Al pasar los segundos aparecieron en el callejón un hombre y una mujer, se encontraban abrazados y caminando muy despacio, en sus rostros se dennotaba felicidad, en algún momento dado pasaron justo donde estaban ocultos Carina y Cornelius, en ese instante este último apareció de la nada y se colocó frente a ellos con una enorme sonrisa en su faz que dejaba ver una dentadura sumamente amplia, se asemejaba mas a la de alguna bestía que a la de un humano, sin previo aviso tomó la cabeza del hombre entre sus manos clavándole sus uñas en el rostro, después volteó a ver a la mujer quien se encontraba proyectando sonoros gritos de pánico y Cornelius le dedicó un fiero y estruendoso rugido, inmediatamente después torció el cuello del hombre hacia el lado derecho y le lanzó una mordida succionante hacia la yugular, se dedicó a esa acción durante un par de minutos para después tirar el cuerpo ya incosciente del sujeto; ulterior y casi inmediatamente tomó a la mujer de los cabellos y la elevó de manera que su rostro pudiera estar a la misma altura que el de él, posteriormente teniendo a la mujer en esa posición, dirigió su boca ensangrentada al cuello de ella y comenzó a succionar líquido vital de la misma manera desesperada con que lo habia hecho con el hombre, poco a poco los gritos de pánico de la mujer se fueron disipando hasta que terminaron por apagarse por completo, después soltó la cabellera de la mujer y el cuerpo de esta cayó como si se tratase de alguna muñeca inanimada, acción seguida Cornelius volteó a ver a Carina quien se encontraba ya fuera del resguardo de las sombras y en cuyo rostro se dejaba ver un profundo extasis, Cornelius aun con inicuidad y sangre en su rostro se encaminó hacia ella y le arrebató un sumamente desesperado y pasional beso, de manera sucesiva las manos de ambos se convirtieron en mutuos exploradores de sus cuerpos e instantes después dieron paso al placer.
A instancias de la madrugada, Cornelius cobró consciencia de la ensoñación en que se hallaba, examinó sus alrededores y se percató de que aun se encontraba en el callejón, después volteó a ver a Carina quien se hallaba dormida en su pecho.
—Carina, Carina —Cornelius movia a Carina en un intento por despertarla— ¡Carina ya despiertate con una..!
—¡¿Que, que?! —Carina se incorporó de sobresalto— ¿Que pasa Cornelius?
—Carina, ¿no te das cuenta?, ¡pronto va a amanecer! —se puso de pie y después jaló a Carina de su brazo izquierdo obligándola a ponerse de pie también.— Vamonos, ¡rápido!
—¡Déjame Cornelius!, ¡ya te dije que tu no eres mi dueño!
—¡Carina por favor, ¡este no es momento para reprochar eso!, ¡¡ya vámonos!!
—No, ¡no me va a pasar nada!
—¡Carina! —Cornelius se llevo las manos a su rostro demostrando total desesperación— ¡¡no digas eso, vámonos!!
—No Cornelius —Carina demostró total tranquilidad— no.
—Carina —la voz de Cornelius se convirtió en súplica— tenemos que ocultarnos.
—No, no "tenemos" que ocultarnos.
Instantes después, se comenzaron a vislumbrar los primeros rayos del sol, Cornelius volteó hacia el astro y quedó perplejo ante aquel suceso.
—Ya es tarde —dijo Carina— ya es tarde Cornelius.
Segundos después de que aparecieran los primeros rayos del sol, la piel del perplejo Cornelius comenzó a agrietarse y posteriormente a desquebrajarze, él solo cambiaba su mirada de un lado hacia otro observando como su cuerpo humeante se le caía a pedazos, se encontraba estático, no emitía sonido de dolor alguno a pesar de su condición. Su faz llena de angustia dio paso a la confusión en el momento en que volteó su mirada hacia Carina y la observó intacta y con una sonrisa en su rostro. Segundos después, la entera figura que alguna vez había sido Cornelius quedó reducida a simple polvo que el viento se encargaría de desperdigar.
…
—Ay Cornelius, es que —Carina, con sonriente expresión y absoluta tranquilidad dirigió sus palabras a la pequeña montaña de polvo— yo te lo dije: “no soy como tú”.
—¡Oh!, mmm —ella emitió un sonido de placer—. Hásta que por fin llegas.
—¿Hásta que por fin llego? —el rostro de él se llenó de extrañeza— ¿Pués cuanto tiempo llevas aquí?, lo volviste a hacer, ¿verdad?
—Ay ya sabes que si; yo no soy como tú, a mi no me pasa nada.
—¿No te pasa nada?, —él emitió un grito—¡eres una idiota Carina!
—Cállate Cornelius, ¿qué va a pensar la gente?
—¡Ah!, ¡por favor! —Cornelius levantó los brazos y los agitó un poco— ¿tu crees que a mi me importan estos imbéciles?
—Ya, mira —Carina le alcanzó una silla— sientate ya, por favor.
Cornelius observó detenidamente la silla un par de segundos y posteriormente se sentó en ella.
—Es que en serio no te entiendo Carina, no se como puedes hacer eso, el solo pensarlo hace que me duela la piel.
—Eres un exagerado —dijo Carina.
—Carina, es lo que dicen ¿ok?, muchos han muerto de esa manera.
—Si claro, como con los crucifijos ¿no? —Carina le enseñó un pequeño crucifijo que portaba en su cuello.
—Bueno, es que... —Cornelius se llevó su mano derecha a la parte posterior de su cabeza y comenzó a rascarse— es que la fe de la gente ya no es la misma, es por eso que los crucifijos ya no funcionan.
—¿Y el agua bendita? —le cuestionó Carina.
—¡Pues es lo mismo!, además —Cornelius apuntó hacia el crucifijo de Carina— ¿por que rayos llevas ese crucifijo?, ya te había dicho que te lo quitaras, alguien te puede reprochar el hecho de que...
—¡Ay ya!, no empiezes con lo mismo, tu no eres mi dueño ni nada para que me digas que hacer.
—Ok, está bien, haz lo que quieras —le dijo Cornelius mientras apartaba su mirada de Carina.— Tengo hambre Carina, ¿tu no tienes hambre?
—No, ehm... —Carina titubeó un poco— ya comí.
—Siempre es lo mismo contigo, nunca me esperas para comer.
—¿Pues que quieres que te diga?, ¡siempre llegas tarde!
—No Carina —le lanzó una mirada helada— no llego tarde, yo salgo en el momento correcto —Cornelius se levantó de la mesa y se dirigió a la salida del establecimiento— ven, al menos acompañame en mi cena.
Carina se levantó sin pronunciar una palabra y caminó al lado de él. Ambos se encaminaron con rumbo a un callejón sumamente oscuro y se ocultaron detrás de las sombras.
—¿Por qué nunca quieres cazar Carina? —le cuestionó Cornelius— yo se que no tienes hambre pero al menos puedes divertirte, no entiendo porque siempre prefieres ocultarte como una especie de gato o algo así.
—Ay pues porque, porque... —Carina volvio a titubear— ¡pues porque me gustan mucho los gatos!, ¿ok?, ya no hagas preguntas estúpidas y callate porque ahi viene alguien.
Al pasar los segundos aparecieron en el callejón un hombre y una mujer, se encontraban abrazados y caminando muy despacio, en sus rostros se dennotaba felicidad, en algún momento dado pasaron justo donde estaban ocultos Carina y Cornelius, en ese instante este último apareció de la nada y se colocó frente a ellos con una enorme sonrisa en su faz que dejaba ver una dentadura sumamente amplia, se asemejaba mas a la de alguna bestía que a la de un humano, sin previo aviso tomó la cabeza del hombre entre sus manos clavándole sus uñas en el rostro, después volteó a ver a la mujer quien se encontraba proyectando sonoros gritos de pánico y Cornelius le dedicó un fiero y estruendoso rugido, inmediatamente después torció el cuello del hombre hacia el lado derecho y le lanzó una mordida succionante hacia la yugular, se dedicó a esa acción durante un par de minutos para después tirar el cuerpo ya incosciente del sujeto; ulterior y casi inmediatamente tomó a la mujer de los cabellos y la elevó de manera que su rostro pudiera estar a la misma altura que el de él, posteriormente teniendo a la mujer en esa posición, dirigió su boca ensangrentada al cuello de ella y comenzó a succionar líquido vital de la misma manera desesperada con que lo habia hecho con el hombre, poco a poco los gritos de pánico de la mujer se fueron disipando hasta que terminaron por apagarse por completo, después soltó la cabellera de la mujer y el cuerpo de esta cayó como si se tratase de alguna muñeca inanimada, acción seguida Cornelius volteó a ver a Carina quien se encontraba ya fuera del resguardo de las sombras y en cuyo rostro se dejaba ver un profundo extasis, Cornelius aun con inicuidad y sangre en su rostro se encaminó hacia ella y le arrebató un sumamente desesperado y pasional beso, de manera sucesiva las manos de ambos se convirtieron en mutuos exploradores de sus cuerpos e instantes después dieron paso al placer.
A instancias de la madrugada, Cornelius cobró consciencia de la ensoñación en que se hallaba, examinó sus alrededores y se percató de que aun se encontraba en el callejón, después volteó a ver a Carina quien se hallaba dormida en su pecho.
—Carina, Carina —Cornelius movia a Carina en un intento por despertarla— ¡Carina ya despiertate con una..!
—¡¿Que, que?! —Carina se incorporó de sobresalto— ¿Que pasa Cornelius?
—Carina, ¿no te das cuenta?, ¡pronto va a amanecer! —se puso de pie y después jaló a Carina de su brazo izquierdo obligándola a ponerse de pie también.— Vamonos, ¡rápido!
—¡Déjame Cornelius!, ¡ya te dije que tu no eres mi dueño!
—¡Carina por favor, ¡este no es momento para reprochar eso!, ¡¡ya vámonos!!
—No, ¡no me va a pasar nada!
—¡Carina! —Cornelius se llevo las manos a su rostro demostrando total desesperación— ¡¡no digas eso, vámonos!!
—No Cornelius —Carina demostró total tranquilidad— no.
—Carina —la voz de Cornelius se convirtió en súplica— tenemos que ocultarnos.
—No, no "tenemos" que ocultarnos.
Instantes después, se comenzaron a vislumbrar los primeros rayos del sol, Cornelius volteó hacia el astro y quedó perplejo ante aquel suceso.
—Ya es tarde —dijo Carina— ya es tarde Cornelius.
Segundos después de que aparecieran los primeros rayos del sol, la piel del perplejo Cornelius comenzó a agrietarse y posteriormente a desquebrajarze, él solo cambiaba su mirada de un lado hacia otro observando como su cuerpo humeante se le caía a pedazos, se encontraba estático, no emitía sonido de dolor alguno a pesar de su condición. Su faz llena de angustia dio paso a la confusión en el momento en que volteó su mirada hacia Carina y la observó intacta y con una sonrisa en su rostro. Segundos después, la entera figura que alguna vez había sido Cornelius quedó reducida a simple polvo que el viento se encargaría de desperdigar.
…
—Ay Cornelius, es que —Carina, con sonriente expresión y absoluta tranquilidad dirigió sus palabras a la pequeña montaña de polvo— yo te lo dije: “no soy como tú”.
Comentario:
I´m back, where are you?
miss u!
miss u!
Comentario:
Texto muito grande. Não tive tempo de o ler. Deve ser fixe.
Inté.
Inté.
Comentario:
POr casualidad llegue a tu blog anterior, de berías borrarlo.
Bueno de que se trata tu blog?
Bueno de que se trata tu blog?
Comentario:
Feliz Natal e um Próspero Ano de 2006.
Inté, Maio.
Inté, Maio.
Comentario:
Deberías actualizar los links :-)
Jezzabel.
Un besazo Maio.
Jezzabel.
Un besazo Maio.
Comentario:
ok ahí va de nuevo pork no se ve! www.ruletero.com www.ruletero.com www.ruletero.com
oopsy a ver si no sale la misma :P
oopsy a ver si no sale la misma :P
Comentario:
Que ondas MAIO! akí nomás invitandote a que cheques el blog compartido en el que tmb participo ultimamente ;) mira es:
www.ruletero.com
Nos vemos! reportate con alguna inspiración ps!
;)
www.ruletero.com
Nos vemos! reportate con alguna inspiración ps!
;)
Comentario:
esta muy linda tu historia eres el mismo de antes con dolor y sufrimiento en tu corazon espero q esa persona q t hizo tanto daño ya la haigas perdonado y q no la odies .........
Comentario:
¡Has vuelto!
Saludos Maio.
Saludos Maio.
Comentario:
donde se encuentra un lindo amigo que tenia el alma volando?
te dejo besos y sueños
solo cuidate y sabes que el mundo es tuyo
verena
te dejo besos y sueños
solo cuidate y sabes que el mundo es tuyo
verena
Comentario:
Aja, no se ve completo, mmmpss no se quizas ya deba mudarme de casa
Comentario:
porqué tu blog no se ve completo? como que el principio está cortado
Comentario:
LOVELY! Me gusta como escribes Maio. Apropósito que bueno que "regresas" Uno tmb como que anda queriendo regresar pero todavía no se atreve del todo.
Nos estamos leyendo! See ya!
I :)
Nos estamos leyendo! See ya!
I :)





